de Marie-Elsa Sgualdo. Suiza, 2025. 97’.
31 de enero de 2026. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.
Por una zona boscosa de Suiza pasan familias judías que son entregadas a los nazis ante la pasividad de los lugareños. Allí vive Emma, una joven humilde y sensible que quisiera ser enfermera y ayuda en la casa del pastor protestante del pueblo. Con él comparte en silencio la desazón por lo que está pasando.
Se clausura en el auditorio del Niemeyer la XIV edición del MUSOC con la proyección de esta ópera prima de Marie-Elsa Sgualdo que recuerda un poco el naturalismo y la elegancia formal de las películas de Stéphane Brizé. La protagonista absoluta es una joven que, como en La chica de la aguja, la magnífica película de Magnus von Horn, sufre las circunstancias de unos tiempos terribles para una mujer. Aquí se desvela también la intrahistoria nada apacible de la siempre indemne Suiza. Ese un país de querencias feministas más bien tardías, como nos mostró Petra Volpe en El orden divino. Es verdad que Silent Rebellion (o À bras-le-corps) aborda muchos temas y eso quizá la haga menos redonda que joyas como La chica de la aguja. Pero el buen trabajo de Lila Gueneau Lefas en el papel protagonista y la contención y elegancia formal que consigue la directora hacen que la película resulte oportunamente conmovedora para la clausura de una muestra caracterizada por unir el compromiso temático con la calidad cinematográfica.
