domingo, 1 de noviembre de 2026

La Gradiva

de Marine Atlan. Francia, 2026. 145’.
1 de noviembre de 2026. Teatro Carrión, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S.

Unos jóvenes franceses visitan el Vesubio y las ruinas de Pompeya en su viaje de estudios. Van con una profesora entusiasta del arte y la cultura clásica, pero los intereses del grupo son muy diversos. De modo que la experiencia será muy distinta para ellos. Incluso trágica para algunos.

La actitud de la profesora podría ser la propia de un viajero del Gran Tour, pero quienes la acompañan no son jóvenes aristócratas de la Inglaterra pretérita sino adolescentes de la actual escuela pública francesa. Como el mal de escuela (además de un libro de Pennac) es casi un género del cine francés y un tema permanente en el debate nacional, no es de extrañar que esta película esté alcanzando allí unas cotas de taquilla cercanas a las de esas comedias que "ya han visto millones de franceses". Es indudable que como retratista de adolescencias en viaje de estudios es mucho mejor Jonás Trueba (Quien lo impide: Si vamos 28, volvemos 28-), pero hay que reconocer que en el final de la historia Marine Atlan consigue resituar a los personajes y sus relaciones con cierta sutileza. La Espiga de Plata parece un premio excesivo, pero no hay duda de que la película se verá y comentará con agrado. También en las salas de profesores.

Dao

de Alain Gomis. Senegal, 2026. 185’.
1 de noviembre de 2026. Teatro Carrión, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S.

Momentos intercalados de una boda en Francia y de un homenaje a un hombre fallecido en un poblado africano. Algunos de los participantes son los mismos en los dos eventos. En los dos se hacen ritos, se bebe, se baila y se pelea. 
 
Al comienzo de estas tres horas excesivas vemos lo que parece un casting de actores para la película. Serán los más visibles en este documental muy coral que parece un reportaje antropológico sobre las formas de celebración de los subsaharianos franceses y las de los habitantes actuales de los poblados africanos que un día fueron colonizados. La cosa tiene el mismo interés que sentarse en una esquina a contemplar un sarao (en realidad dos) con gente que disfruta (o no tanto). Hay pretensión de que haya equilibrio entre las dos ceremonias y, seguramente, se pretende que la película se adscriba a planteamientos anticoloniales. Pero lo cierto es que la bonita banda sonora distancia y opaca más lo que dicen y hacen los negros del funeral africano que lo que pasa y se cuenta en la boda francesa. Extraña bastante la Espiga de Oro que le han dado a esta película. Pero casi extraña más que no haya habido pateo tras la proyección. Quizá lo explique el cansancio del público. O simplemente las ganas de salir.

sábado, 31 de octubre de 2026

Light Pillar

de Xu Zao. China, 2026. 90’.
31 de octubre de 2026. Teatro Zorrilla, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S.

Old New East West, un enorme estudio chino en el que se filmaban películas épicas, ahora está en declive y a punto de cerrar. El tedio y la melancolía llevan a Lao Zha a usar cada vez más  el aparato de realidad virtual que le dan dado en lugar de su salario. Con él entra en un mundo distinto y más atractivo para él.
 
Light Pillar combina imágenes de animación (para la historia real) con imágenes filmadas (para la virtual). Ambas tienen un punto tosco y melancólico que combina muy bien y aporta a la película un tono poético muy particular. Light Pillar parece levantar acta tentativa del tránsito desde ese majestuoso mundo cinematográfico que no acaba de morir al imprevisible mundo virtual que no acaba de nacer. Todo con un tono, medio onírico y medio irónico, muy singular.

A bit of light

de Ali Asgari. Irán, 2026. 87’.
31 de octubre de 2026. Teatro Carrión, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S.

Por atender a los heridos en las manifestaciones, le han cerrado su clínica y le han prohibido ejercer la profesión a un médico de Teherán. Deprimido y sin esperanza ha decidido acabar con su vida. Quiere que sus seres queridos sufran lo menos posible, así que dedica el día a comunicárselo a su familia. Pero no le será fácil porque algunos de sus pacientes le necesitan y porque no sabe cómo decírselo a su madre. 

El punto de partida es sorprendente y da mucho que pensar esta historia que retrata las encrucijadas de sus personajes con un guion excelente. La película evita la truculencia y lo fía todo a los encuentros y los diálogos. Incluida esa escena de obra de teatro en la que un hijo que va a dejar el país se despide de su madre. Sin dramatizar, los ataques de Trump y la necesidad de proteger los cristales de las casas contextualizan bien el momento en que se desarrolla la historia. Así que Ali Asgari no defrauda. Al contrario, confirma el tesón y la habilidad de los directores iraníes para sortear la censura y hacer un cine magnífico en circunstancias muy difíciles. En el coloquio que siguió a la proyección resaltó que la fortaleza y convicción de sus personajes femeninos es característica de la forma en que las mujeres afrontan la vida en Irán. Algo que constatamos en las magníficas películas que nos llegan desde allí.

Las noches

de Ana Bovino. Argentina, 2026. 82’.
31 de octubre de 2026. Teatro Zorrilla, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Tiempo de historia).

La Pichi es una joven inmensa. Por su físico y por su agradable carácter. Natural de los arrabales portuarios de Buenos Aires, tiene mucho que contar y sabe hacerlo con gracia. 
 
Ana Bovino organiza la película como una serie de declaraciones de La Pichi repasando momentos de su vida. Algunas imágenes de su infancia y también otras actuales ilustran lo que va contando. Y son muchos los fragmentos del paisaje marginal porteño que hacen muy grata la cadencia de este retrato fragmentario. Emparentar las noches de La Pichi con las mil y una de Sherezade es, sin duda, otro acierto formal de Ana Bovino. Así consigue hacer de la necesidad virtud y convertir las carencias económicas de los tiempos mileicos en estímulo para seguir contando historias y dar voz a personajes tan singulares como este. De esto también se habló en el interesante coloquio que siguió a la proyección.

Se eu fosse vivo... vivia

de André Novais Oliveira. Brasil, 2026. 100’.
31 de octubre de 2026. Cines Broadway, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Punto de encuentro). V.O.S.

Gilberto y Jacira son una pareja dubitativa en los años setenta. Algo ha debido pasar entre los dos porque él le pide perdón a ella. Tras una noche en el baile, él cree que los vigilan. Pasados cincuenta años siguen apaciblemente unidos hasta que ella es hospitalizada y desde entonces apenas le hace caso a Gilberto. Él se desespera y empiezan a pasarle cosas raras. Hasta que llegan los extraterrestres y toma distancia.
 
Parsimoniosa y poco atractiva inicialmente, la película deviene en surrealista con ese extrañamiento final, tanto del protagonista como del relato, que podría haber resultado interesante. Pero lo que queda es más perplejidad y cierto tedio que interés por lo contemplado.

Papagayo

de Omar A. Razzak. España, 2026. 90’.
31 de octubre de 2026. Cines Broadway, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Tiempo de historia).

Omar es un director canario de origen sirio que se enamora de una dibujante israelí. Los dos empiezan a vivir juntos y pasan una temporada en Israel mientras preparan esta película. Ella queda embarazada y los dos regresan a España. Pero el 7 de octubre cambia su relación y hace que la película termine de otro modo.
 
Las filmaciones son naturales, dominando lo incidental y lo imprevisto sobre lo planificado. Las imágenes nunca la incluyen a ella, que aparece siempre en dibujos recortados en su lugar de cada plano. En algunos momentos vemos también al padre de Omar haciendo declaraciones de lo más interesantes. Formalmente, Papagayo tiene una sencillez, una frescura y una belleza admirables. Y con una sinceridad apacible consigue combinar la ironía, la ilusión y la pena. El guion es impecable y, por si todo eso fuera poco, Papagayo es toda una lección de (intra)historia, de diversidad cultural, de lenguas, de culturas y de religiones. Es, por tanto, una película deliciosamente imprescindible que milita a favor de la tolerancia, la convivencia y el enriquecimiento que supone no ser de aquí ni ser de allá sabiendo que todos somos de aquí y también de allá. No sé lo que supondrá para Papagayo la Seminci, pero seleccionar (y quizá premiar) una película como esta prestigia a cualquier festival.

viernes, 30 de octubre de 2026

La libertad doble

de Lisandro Alonso. Argentina, 2026. 100’.
30 de octubre de 2026. Teatro Carrión, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial).

Misael 25 años después de La libertad. Ahora utiliza la motosierra, pero su vida sigue transcurriendo apaciblemente entre los afanes madereros y los descansos. Lejos de allí, los tajos de Milei dañan muchas cosas. Como los recursos económicos del centro de salud mental que hasta ahora cuidaba a su hermana Micaela.

Igual que hace 25 años, la película comienza con un plano frontal de Misael comiendo carne asada en la noche cerrada. Luego contemplamos sus tareas cotidianas en medio de la naturaleza. Salvo por la motosierra, se diría que el tiempo no ha pasado para este hombre. Pero los efectos de otra también afectarán a vidas que, como la suya, transcurren en las periferias. Así que, aunque no lo parezca, La libertad doble es también una película política que pone de manifiesto que ningún robinsón está a salvo de los desvaríos del poder. Pero también es una película esperanzada porque, a la magnética contemplación de la autosuficiencia, se añade ahora la capa de ternura que inspira la bondad primigenia de esa mujer que ahora queda a cargo de su hermano.

Yesterday The Eye Didn´t Sleep

de Rakan Mayasi. Líbano, 2026. 100’.
30 de octubre de 2026. Cines Broadway, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Punto de encuentro). V.O.S.

En el valle de la Becá dos accidentes cambian la vida de una prima y dos hermanas. El primero es el incendio de un camión del que la familia de otra tribu culpa a la primera. El segundo es el atropello mortal de otro miembro de esa tribu que exige venganza. La mediación consistirá en que una de las hermanas se case con un hombre de aquella tribu. 
 
Una película bien hecha y con ecos, a veces bastante explícitos, del cine de Kairostami. Los intérpretes tienen los mismos nombres, y seguramente las mismas relaciones familiares, que los personajes de la historia. El tono es siempre elegante y naturalista. Y lo que se cuenta deja claro que las tradiciones ancestrales que regulan la convivencia y los conflictos en esas comunidades árabes tienen un alto coste sobre la libertad y la vida de las mujeres. Algo siempre necesario, aunque ahora no sean los únicos problemas que se sufren en el Líbano y su entorno.

13 alfileres

de João Rui Guerra da Mata y João Pedro Rodrigues. Portugal, 2026. 60’.
30 de octubre de 2026. Cines Broadway, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Alquimias). V.O.S.

Una fiesta madrileña en el entorno de la ermita de San Antonio de la Florida y algunas otras historias lisboetas van componiendo trece retales fílmicos que consiguen pinchar y fascinar.
 
Desde la voz que lee los créditos iniciales hasta las innovaciones formales de una película barata, pero hecha con medios tan diversos como el Imax y el Super 8, todo resulta sorprendente en esta propuesta juguetona e iconoclasta en la que, como sucedía en O ornitólogo,  San Antonio tiene un protagonismo importante. También lo tienen Goya, el sacerdote que comparte en televisión la receta para hacer agua bendita, la resurrección de un zombi o las imágenes de esa barca surcando un espacio vacío más allá de la Tierra. 13 alfileres es una cosa rara, pero bien hecha. Divertida y muy sugerente.

Foreign Travel

de Ted Fendt. Alemania, 2026. 63’.
30 de octubre de 2026. Cines Broadway, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Alquimias). V.O.S.

Un año en la vida de una lectora en Berlín. El Leonie que, mes a mes, va encontrándose con amigos y compartiendo lecturas interesantes y comentarios muy lúcidos sobre la obra de Anna María Ortese. También habla con Sigrid Vagt, su traductora al alemán. Hay mucho de hermenéutica literaria y existencial en todas las conversaciones. Por eso no es extraño que, además de las referencias italianas, en los diálogos se hable también de Jorge Manrique o Miguel de Unamuno. 
 
Entre otras muchas cosas, el cine de Jonás Trueba o de Matías Piñeiro son buenos ejemplos de animación a la lectura. La película de Ted Fendt también lo es, aunque quizá precisaría de cierta reanimación formal porque parece fiarlo todo al interés de lo que se lee o se dice en la pantalla. De hecho, el tiempo, la ciudad, los personajes y sus encuentros resultan un marco muy tenue y bastante menos cautivador que las estupendas propuestas de aquellos cineastas. En todo caso, no siendo apta para públicos poco reflexivos, Foriegn Travel también acierta al incluir entre los que hablan a la traductora. Y eso me ha recordado el interés de un libro escrito por otra. Me refiero a La impostora de Nuria Barrios. Creo que Ted Fendt le podría sacar bastante partido en otra película reflexiva.

jueves, 29 de octubre de 2026

Ceniza en la boca

de Diego Luna, México, 2026. 97’.
29 de octubre de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.

Lucía ha llegado a España con su hermano Diego siguiendo a su madre, que había venido algunos años antes desde México. Las cosas no son nada fáciles para ella porque acaba teniendo que hacer de madre de su hermano en Madrid. Primero trabaja cuidando de un bebé. Luego atenderá a una anciana cuando decide irse a Barcelona. Allí empieza una relación con un chico al que intenta ocultar sus dificultades. Pero todo se torcerá y tendrá que volver a la casa de sus abuelos en México. 
 
Una historia sobre una inmigrante que se debate entre la ilusión de una vida feliz y la dureza del día a día aquí. El retrato es seco y sincopado, con escenas yuxtapuestas separadas a veces por una pantalla en blanco que va jalonando los tiempos y lugares en los que transcurren esos momentos difíciles en la vida de Lucía.

martes, 27 de octubre de 2026

El coro de Praga

de Ondřej Provazník. República Checa, 2025. 106’.
27 de octubre de 2026. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Karolina y su hermana cantan en un coro y les surge la oportunidad de ser elegidas para el grupo que dará unos conciertos en Nueva York. El director que lo decide tiene mucho carácter y cierto atractivo. Desde su posición dominante se fija en Karolina. Ella solo tiene trece años.

Una historia gélida y bien contada. Más que lo explícito, se muestra lo tácito. Las formas de acechar y presionar a una niña sin que parezca advertirlo nadie. Casi ni el propio depredador. Hay mucha intención en El coro de Praga. Y también mucha contención. Tanta que la perfección de las voces y la música hacen grata y dulce una historia que, sin embargo, es dura y perversa.

sábado, 24 de octubre de 2026

Los muertos no se tocan, nene

de José Luis García Sánchez, España, 2011. 90’.
24 de octubre de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.

El abuelo acaba de morir y la familia espera que les instalen un televisor. Gentes variopintas pasan por la casa en la que se produce el óbito hasta el momento del entierro. Todo es abigarrado, españolísimo y muy cómico.
 
Se programa esta sesión con motivo del centenario de Rafael Azcona, el autor de la novela en que se basa la película. Y se proyecta, sin presentación ni coloquio, en la víspera de la muerte de su director. La sesión va precedida de Se vende un Tranvía, un corto radicalmente azconiano y berlanguiano de 1959. Ese es precisamente el año en que transcurre esta historia de cuerpo presente que fue hecha en blanco y negro casi cincuenta años después. El guion es divertido y trepidante, el espacio confinado y opresivo (a la manera de Sieranevada, pero con mucha más gracia) y las interpretaciones entrelazadas prodigiosamente con maneras que parecen más propias del teatro que del cine. Así que descansen en paz Rafael Azcona y José Luis García Sánchez. En un día tan señalado hemos disfrutado lo indecible con su genialidad funeraria. Habíamos visto esta película hace quince años en los añorados Cines Marta, pero ha sido muy grato recuperarla en este día en que cambia la hora y los relojes se atrasan.

viernes, 23 de octubre de 2026

Wildwood: El bosque salvaje

de Travis Knight. EE.UU., 2026. 132’.
23 de octubre de 2026. Cines Parqueastur, Corvera.

Desobedeciendo a sus padres, Prue McKeel saca a su hermanito de casa un día en que lo han dejado a su cuidado. Ella no lo sabe, pero sobre el niño pesa un maleficio que explica por qué una bandada de cuervos se lo lleva al bosque. Así que Prue y su pánfilo amigo Curtis entrarán en ese lugar tan peligroso para intentar rescatarlo.
 
Las imágenes son bellísimas. Hiperrealistas en el entorno urbano, perfectas en la gestualidad generacional y cautivadoras en el retrato de los territorios y criaturas del bosque. El relato tiene mucho de cuento tradicional en el que una muchachita valiente se atreve a adentrarse en la espesura. En eso la película parece apta para muchos públicos. Sin embargo, la truculencia violenta de la guerra en el bosque con maneras tan clásicas como ásperas hacen pensar que este bosque salvaje no es para niños. Aunque quizá sí esté buscando un público concreto para su iniciación belicista: el de los padres cultivados y esteticistas que no le ponen reparos a que los niños se familiaricen con la guerra. Así son estos tiempos difíciles en que hasta las películas mas bellamente artesanales (imprescindible quedarse hasta la parte final de los créditos) no le hacen ascos al espectáculo bélico. Aun así, me gusta especialmente un detalle de esta película. Que la hiedra, tan románticamente apreciada y tan dañina para las arquitecturas valiosas, sea presentada como potencialmente diabólica. 

jueves, 22 de octubre de 2026

La voz quebrada

de Manuel Menchón. España, 2026. 88’.
22 de octubre de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo.

La última relación amorosa de Federico García Lorca. La que tuvo con Juan Ramírez de Lucas antes de ir a Granada. Este no quiso que sus escritos sobre aquellos recuerdos fueran conocidos hasta después de su muerte. Seix Barral los publica esta semana en un libro y, a partir de ellos, Manuel Menchón estrena en las salas esta película memorable. 

Ningún personaje ficcionado. Ninguna recreación efectista. Casi todo lo que vemos son imágenes de archivo editadas con fascinante aliento poético y una fotografía impecable. Y todo lo que escuchamos son afirmaciones dichas o escritas en aquel tiempo y expresadas en las voces de Álvaro Morte, Francesco Carril, Joaquín Notario, Pedro Casablanc, Víctor Clavijo, María Galiana y Alberto Sanjuan. Las aclaraciones escritas en la pantalla son pocas, contenidas y siempre pertinentes. La banda sonora aporta relieve a las imágenes sin subrayados innecesarios. Así que, tras sus películas sobre Unamuno, Manuel Menchón nos ofrece un trabajo fílmico fascinante, conmovedor y sumamente necesario. Un documento muy valioso sobre un poeta, un amor y sobre la historia de este país. Tanto, que verlo debería ser obligado para cualquier nieto español de aquellos tiempos terribles que hoy no quiera vivir sonámbulo. Pero no le será fácil. La voz quebrada se proyecta en una única sala de Asturias, en una sola sesión intempestiva (la vi a las cuatro menos cuarto de la tarde) y solo en determinados días. Así somos y así nos va. Y "mira que nos acechan todavía".

martes, 20 de octubre de 2026

La invitación

de Olivia Wilde. EE.UU., 2026. 108’.
20 de octubre de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

La relación entre los dos es aburrida y tensa. Discuten mucho y se hacen bastante daño. Sobre todo él a ella, que esta noche ha invitado a cenar a la pareja que vive arriba. Él piensa decirles que está harto del ruido que hacen en sus fogosas relaciones sexuales. Pero en la cena no será el único que 
diga lo que piensa.
 
Una historia estupenda. Y Olivia Wilde lo hace tan bien dirigiendo como interpretando. Lo segundo no era nada fácil teniendo a Penélope Cruz como vecina de arriba en un trabajo soberbio. La invitación confirma que Cesc Gay es insuperable. Y no porque la película de Olivia Wilde sea peor que Sentimental, sino porque aquel cuadrilátero sentimental quedó trazado de forma perfecta en aquella película y uno no puede poner entre paréntesis ese recuerdo. Estaría bien saber qué les parecen ambas películas a quienes las vean en el otro orden. En todo caso, Olivia Wilde no defrauda. De hecho, tras La invitación quizá se animen con Sentimental quienes aún la hayan visto. 

domingo, 18 de octubre de 2026

Kakeru

de Hirokazu Koreeda. Japón, 2026. 126’.
18 de octubre de 2026. Cines Los Prados, Oviedo.

Hace dos años que Kakeru murió en un accidente. La posibilidad de volver a tenerlo en casa en versión humanoide hace que sus padres se decidan a visitar la empresa que les creará otro Kakeru. Desde el primer momento parece haber continuidad entre el niño sintético y el hijo fallecido. Pero la madre y al padre se plantearán dilemas existenciales. Como los de ese niño que aspirará a una vida silvestre.  

Kakeru no tiene nada que ver con la ciencia ficción ni con las distopías en el sentido inquietante del término. En esto se parece menos a películas de humanoides (al estilo de Un amigo para Frank, Ex_Machina, Despidiendo a Yang, Del inconveniente de haber nacido o  Singular) que a Her la magnífica película de Spike Jonze sobre el amor en los tiempos de la inteligencia artificial. De hecho, la poética despedida final del niño hacia un mundo felizmente feral recuerda a la de Samantha susurrando a Theodore que se va con los enjambres digitales. La ausencia de fascinación tecnológica prospectiva y su cadencia sosegada pueden hacer que Kakeru defraude a quienes esperen ovejas eléctricas y no esa oveja en la caja (el título original de la película) que depende de la imaginación de quien la recibe. Y es que, además de la referencia expresa al pasaje de El Principito, Kakeru rima sobre todo con la propia trayectoria de Koreeda y su variado retablo sobre la familia. Hay ecos de Nadie sabe en esos niños perdidos que allí abandonaban la casa y aquí buscan un paraíso en el bosque. También los hay de Un asunto de familia sobre aquella que era extrañamente feliz en ese rincón entre edificios en el que enterraron a la abuela, tan simétrico de la pequeña colina en la que la madre arquitecta de Kakeru proyecta una vivienda para otra familia a la que no acompañará la abuela. También hay parentescos generacionales y paisajísticos con el japonesísimo hogar de Still Life. De modo que Kakeru hay que contemplarla como un ejercicio paciente de sutilezas sobre el duelo y el amor, sobre la pena y la culpa, sobre la continuidad entre el pasado y el futuro. Pero también como un pequeño tratado sobre el agua, la madera, la arquitectura y los árboles (con rizomas poéticos que unen al olivo y al cedro de esta historia con el Ginkgo Biloba de Silent Friend). Así que en la misma semana en que el pirado más rico del mundo ha creado un coche volador, podemos disfrutar del sosiego reflexivo con que el maestro Koreeda defiende que entre la distopía y la utopía sigue habiendo espacio para la antropía.

lunes, 12 de octubre de 2026

Naza

de Yuval Abraham y Rachel Szor. Reino Unido, 2026. 80’.
12 de octubre de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

De noche. En azoteas de Tel Aviv, algunos militares israelíes que diseñaban o controlaban los algoritmos con los que se bombardeaba sistemáticamente Gaza, responden a las preguntas de Yuval Abraham. Lo que describen es la táctica y la estrategia del horror. La que denomina Naza al número de civiles que morirán en cada ataque. Los entrevistados no recuerdan haber tenido entonces sentimientos de culpa o compasión. Y estos son los arrepentidos. Los que se han dado cuenta de que su actitud era la misma que la de los nazis que llamaban piezas a los judíos que asesinaban. Nos cuentan cómo asistían a través de los móviles a la vida cotidiana de quienes estaban a punto de morir. Y cómo escuchaban después los gritos de los niños agonizantes.  
 
Si esto es un Estado. Lo dijo en una entrevista el propio Primo Levi refiriéndose al de Israel. Algunos de los que aquí se atreven a hablar dicen frases casi iguales a las que utilizaba Eichmann en el juicio de 1962. Lo que escuchamos es sobrecogedor y nos lleva a preguntarnos si puede haber poesía después de Gaza o si se pueden contar personas después de Naza. Yuval Abraham acierta al ocultar los rostros de estos hombres, ahora verdaderamente valientes, que  responden a sus preguntas. Y también acierta al ocultarnos los rostros de las personas que vemos llevando vidas plácidas en sus casas de Tel Aviv (unas vidas como las que mostraba Jonathan Glazer -uno de los productores de esta película- en La zona de interés). Los vemos como desde una ventana indiscreta que nos permite contemplar a Netanyahu en los noticiarios. Aparece en las inmensas pantallas de esos hogares cómplices de la destrucción inmisericorde de los de las familias palestinas a solo sesenta kilómetros. Hace dos días veíamos en El precio de la red cómo se diseñan los algoritmos que fanatizan a las personas y las convierten en zombis de la ultraderecha. Estaría bien que en la próxima campaña electoral pudiéramos ver durante ochenta minutos otros rostros en silencio. Los de los líderes de la derecha y la ultraderecha mientras ven este documental. Y también los rostros de sus madres mientras los miran a ellos. Porque, como cantaba Lluis Homar en Cerca de tu casa, un hombre que mata a otro hombre es un hijo que mata a otro hijo.

sábado, 10 de octubre de 2026

El precio de la red

de Aaron Sorkin. EE.UU., 2026. 156’.
10 de octubre de 2026. Multicines Béjar.

Dos décadas después de que aquel muchacho de Harvard llamado Mark Zuckerberg convirtiera su gamberrada universitaria en el gran artefacto de socialización digital cuya génesis nos mostró David Fincher en La red social, la joven ingeniera Frances Haugen descubre cómo Facebook, la empresa en la que trabaja, se va convirtiendo en un peligro global. Su colaboración con Jeff Horwitz, periodista del Wall Street Journal, llega a poner contra las cuerdas al emporio de Zuckerberg. Por eso, él decidió mutar y seguir adelante con su Meta. 
 
Antes del llámalo X de Elon Musk, de los Palantires, los Antropics y los OpenAI, Facebook fue pionero en el peligroso juego de convertir a los humanos en mascotas del mal por la vía de multiplicar digitalmente el odio y la crueldad. Y de aquellos polvos estos lodos en un mundo postnormativo que parece dirigirse derechito hacia ese sueño postdemocrático que acarician los tecnofascistas y que muchos sonámbulos parecen empeñados en convertir en una pesadilla bien real. Aaron Sorkin nos ofrece un retrato fiel de aquella heroica colaboración entre una ingeniera con valores y un periodista con medios. Pero hoy los medios periodísticos decentes parecen agonizar y cada vez da menos vergüenza la barbarie que crece en esa ceremonia de la destrucción sobre la que ya nos advirtió Walter Benjamin en los años treinta. Así que, viendo esta imprescindible película que tan bien explica la emergencia de los trumperos, mileicos, bolsonáricos y otros de por aquí, uno se pregunta por qué El precio de la red o Digger, reciben pocas reseñas verdes en algunas plataformas de cine y son castigadas con un sospechoso deslizamiento hacia el amarillo y el rojo.