sábado, 10 de octubre de 2026

El precio de la red

de Aaron Sorkin. EE.UU., 2026. 156’.
10 de octubre de 2026. Multicines Béjar.

Dos décadas después de que aquel muchacho de Harvard llamado Mark Zuckerberg convirtiera su gamberrada universitaria en el gran artefacto de socialización digital cuya génesis nos mostró David Fincher en La red social, la joven ingeniera Frances Haugen descubre cómo Facebook, la empresa en la que trabaja, se va convirtiendo en un peligro global. Su colaboración con Jeff Horwitz, periodista del Wall Street Journal, llega a poner contra las cuerdas al emporio de Zuckerberg. Por eso, él decidió mutar y seguir adelante con su Meta. 
 
Antes del llámalo X de Elon Musk, de los Palantires, los Antropics y los OpenAI, Facebook fue pionero en el peligroso juego de convertir a los humanos en mascotas del mal por la vía de multiplicar digitalmente el odio y la crueldad. Y de aquellos polvos estos lodos en un mundo postnormativo que parece dirigirse derechito hacia ese sueño postdemocrático que acarician los tecnofascistas y que muchos sonámbulos parecen empeñados en convertir en una pesadilla bien real. Aaron Sorkin nos ofrece un retrato fiel de aquella heroica colaboración entre una ingeniera con valores y un periodista con medios. Pero hoy los medios periodísticos decentes parecen agonizar y cada vez da menos vergüenza la barbarie que crece en esa ceremonia de la destrucción sobre la que ya nos advirtió Walter Benjamin en los años treinta. Así que, viendo esta imprescindible película que tan bien explica la emergencia de los trumperos, mileicos, bolsonáricos y otros de por aquí, uno se pregunta por qué El precio de la red o Digger, reciben pocas reseñas verdes en algunas plataformas de cine y son castigadas con un sospechoso deslizamiento hacia el amarillo y el rojo.

martes, 6 de octubre de 2026

El sueño americano

de Anthony Marciano. EE.UU., 2026. 122’.
6 de octubre de 2026. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Dos franceses apasionados por el baloncesto y con mucho ojo para descubrir futuras estrellas se asocian para formar una empresa con más ilusión que viabilidad. No saben inglés y no tienen dinero, pero sueñan que algunos de sus pupilos lleguen a jugar en la NBA. Son leales y buena gente, así que fracasan tanto y tan bien que al final acaban consiguiendo lo que pretenden. Y la suya es una historia real.
 
Más que ambición, esta curiosa pareja lo que tiene es pasión y tenacidad. No son ejemplo de nada para nadie, pero demuestran lo bien que viene cultivar la lealtad. Aunque son dos películas muy distintas, la de Anthony Marciano formaría un buen díptico con Air, de Ben Affleck. Lo mejor de El sueño americano no es seguramente su título, pero sí la sorpresa de encontrar una historia en la que las mujeres y los negros son los mejores. Y no solo en la cancha y el hogar.  

lunes, 5 de octubre de 2026

Digger

de Alejandro González Iñárritu. EE.UU., 2026. 128’.
5 de octubre de 2026. Cines Parqueastur, Corvera.

Digger se enriquece sin límite surtiendo de petróleo y gas a Estados Unidos y al mundo. Sus prospecciones árticas siguen sin freno a pesar de que han provocado la deriva de un inmenso iceberg que arrasará el norte de Europa y de otro que se extenderá desde Alaska. Es un gringo alineado con el presidente de Estados Unidos en la idea de que es preferible el fin del mundo que el del capitalismo. Rusia y China son los fetiches a los que aluden para justificar que sigan sacando del subsuelo esa leche negra que acabará con todo. Porque, según Digger, hasta los europeos más quejumbrosos no dejan de demandarla. De eso va esta historia que se sitúa veinticinco años después del colapso. O esta escenificación que otros podrían estar contemplando entonces.  
 
Tom Cruise casi está irreconocible, pero la caracterización no le quita mérito a una interpretación magnífica de un personaje histriónico que parece heredero de aquellos poceros ambiciosos de hace más de un siglo. Digger es una película apabullante en el mejor sentido de la palabra. Es mucho más que una historia distópica sobre el destino que le espera al mundo. Lo es por la naturaleza dual del relato, por su cautivadora brillantez formal (en cierto sentido emparentada con Birdman) y , sobre todo, por la demoledora crítica que contiene de la cultura norteamericana contemporánea y la impunidad con que los monstruos que la lideran están destruyendo el mundo. Aunque no tuviera tanta intención y una puesta en escena (nunca mejor dicho) tan extraordinaria, Digger ya sería una obra maestra que recuerda a óperas descomunales que solo se ofrecen en los mejores teatros. Así que Alejandro González Iñárritu añade a su magnífica filmografía esta magnífica película que hace parecer formalmente contenido a Lanthimos. Una obra mayor que denuncia y lleva al límite los excesos de esos gamberros desquiciados que hoy gobiernan el mundo.

viernes, 2 de octubre de 2026

Nuda propiedad

de Alberto Utrera. España, 2026. 99’.
2 de octubre de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Vera trabaja como cartera en Correos y Lucas es profesor en un colegio de pago. Frente al piso en el que viven de alquiler se vende otro grande y bien orientado por un precio que al parecer es bajísimo: 290.000 euros. Un "chollo" así solo se explica porque se vende como nuda propiedad. Así que no podrían disponer de él hasta que fallezca el propietario. Como lo ven desde su ventana, saben que es un hombre mayor que al parecer tiene un cáncer. Así que, ilusionados, se meten en una hipoteca. Pero la cosa no sale como ellos esperan y finalmente se desesperan.
 
El buen hacer de Alberto Utrera en Desmontando a Lucía nos hacía esperar lo mejor de esta historia que parecía afín a otros títulos españoles de ese género fronterizo que podríamos llamar comedias de calado. Me refiero a películas como Altas capacidades, Selfie, Escape, Los justos, Votemos, Emergency Exit, La cena, Puntos suspensivos o Polvo serán. Pero Nuda propiedad es más un thriller sentimental que lo que el título sugiere. Así que defrauda un poco en estos tiempos tristes en los que se maltrata el nombre de nuestros buitres (negros y leonados) al adjetivar con él a los fondos financieros de las alimañas. Nuda propiedad se estrena justo en el día en que la derecha tripartita nos ha helado el corazón votando en el Congreso para que continúe el obsceno espectáculo de los desahucios. Así que estaría bien que todo el mundo viera ahora En los márgenes, la estupenda película que dirigió Juan Diego Botto. Y también  Cerca de tu casa, aquella conmovedora película de Eduard Cortés protagonizada por Silvia Pérez Cruz. Hace ya cuatro años del estreno de aquella y diez del de esta, pero el contenido de las dos no puede ser más pertinente en estos tiempos en los que tantas casas no son nido para la vida de las personas sino cepos para el beneficio de los depredadores neoliberales.