viernes, 24 de julio de 2015

Santa María de Iquique, cien años después

de Juan Pablo Minguillón. Chile-España, 2007. 94’.
24 de julio de 2015. Nuevo Teatro Circo, Cartagena.

El 21 de diciembre de 1907 cientos, quizá miles, de trabajadores chilenos que habían bajado de las explotaciones de sal para reclamar sus derechos fueron asesinados en la escuela Santa María de Iquique. En 1969 Luis Advis levantó acta de aquellos hechos componiendo para Quilapayún la célebre Cantata de Santa María de Iquique.

Desde el cabo Cope, donde estamos pasando unos días, nos acercamos a Cartagena para ver algo del festival La Mar de Músicas que este año tiene como país invitado a Chile. Así nos encontramos con este documental que rememoraba la composición de aquella célebre cantata (que pronto cumplirá medio siglo) y que fue estrenado en el centenario de los hechos que la inspiraron. Hay comentarios de los miembros de Quilapayún, de varios músicos españoles (Victor Manuel, Sabina, Paloma San Basilio, Labordeta, Miguel Ríos, Rosa León, Aute), de Saramago, de la viuda de Victor Jara... Todos hablan de lo que significó aquella composición, a medio camino entre la música culta y el folclore, que muy pronto se convirtió en un himno que, recordando el pasado, casi denunciaba aquel presente de Chile. Las grabaciones del concierto en Talca y las lecturas de algunos pasajes de la cantata se combinan con acierto en un documental que, como dice Saramago al final, merecería tener ojos para verlo, oídos para escucharlo y sensibilidad para entenderlo. Por eso hacen falta cines en los que, proyectándose películas como esta, puedan multiplicarse los ojos, los oídos y la sensibilidad.

viernes, 17 de julio de 2015

Amy

de Asif Kapadia. Reino Unido, 2015. 128’.
17 de julio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Amy Winehouse. Desde que era una niña hasta su muerte a los veintisiete años. Imágenes de su vida privada, de la fulgurante carrera de una chica con voz de jazzista madura y con pasiones que la hicieron demasiado vulnerable.

El pasado miércoles Elvira Lindo escribía en El País sobre las necrológicas de los cantantes. De los tuvieron más carácter que voz, como Javier Krahe, y de los poseyeron voces de las que sacuden las entrañas. Así era la de Amy Winehouse. Y es algo que se intuye en la voz de esa adolescente que canta en el cumpleaños de su amiga. Momentos como ese componen un documental que es un detallado recorrido por la vida de una joven judía que no tuvo más éxito del que merecía, pero sí más del que podía manejar. Se oyen testimonios que interpretan su vida desde el presente, pero todas las imágenes son de grabaciones anteriores a su muerte. Las letras de muchas canciones acompañan sobreimpresas las escenas que se van sucediendo con un montaje cuidado y laborioso durante dos horas que se hacen cortas. Especialmente en esta sesión en que pudimos ver la película como se debe: en versión original.

miércoles, 15 de julio de 2015

Los castores

de Antonio Luco y Nicolás Molina. Chile, 2014. 66’.
15 de julio de 2015. Teatro Filarmónica, Oviedo.

Dos biólogos van a una isla de la Tierra del Fuego invadida por castores. Más que estudiarlos, su propósito es erradicarlos. A tiros (pero no "al tiro").

Si una pareja (sentimental) de graduados (mediocres) hubiera conseguido una beca para un proyecto ambiental y se hubiera puesto de acuerdo con dos egresados (también mediocres) de una escuela de cine interesados en hacer un documental de temática original y emplazamiento exótico, el resultado podría haber sido esta película. Lo extraño es que un producto tan poco acertado (en el contenido y en la forma) haya encontrado acomodo en la programación (nada mediocre) a que nos tiene acostumbrados El Documental del Mes.

domingo, 12 de julio de 2015

Los héroes del mal

de Zoe Berriatúa. España, 2015. 98’.
12 de julio de 2015. Teatro Filarmónica, Oviedo. III Festival Internacional de Cine y Arquitectura.

Tres adolescentes marginados que se unen. Primero para defenderse. Luego para vengarse. Son los héroes del mal.

Los adolescentes como perversos polimorfos. Esa podría ser la tesis de una película (otra más) para reforzar ese imaginario que concibe los institutos como lugares peligrosos habitados por seres intratables. Entre la deliciosa infancia y la sosegada vida adulta parece existir una edad aquejada por todos los males y en la que cualquier maldad es posible. Los héroes del mal casi podría verse como cine gore lleno de violencia y mal rollo si no fuera por sus pretensiones naturalistas que acaban haciéndola aburrida. Así que no entiendo la decisión del jurado de la prensa que le ha concedido el premio de la crítica en esta edición del Ficarq. Los héroes del mal queda muy lejos de aquel otro trío, también formado por dos chicos y una chica, sobre el que Patricia Ferreira aportó una mirada mucho más sutil en su magnífica Los niños salvajes.

Escapes de gas

de Bruno Salas. Chile, 2014. 72’.
12 de julio de 2015. Teatro Filarmónica, Oviedo. III Festival Internacional de Cine y Arquitectura.

La celebración en Santiago de Chile de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en 1972 era una ocasión para mostrar al mundo la vía chilena al socialismo que lideraba Salvador Allende. Para ese fin se levantó en solo 275 dias el edificio UNTAD III, un ilusionante reto en el que colaboraron trabajadores, artistas de vanguardia y arquitectos influidos por el movimiento moderno. El resultado se convirtió en un icono y por eso fue objeto de una agresiva transformación tras el golpe de 1973. La gestación de aquel proyecto, su destino en los años de la dictadura y su recuperación actual motivan una película que es también un homenaje a Félix Maruenda, el escultor que diseñó la singular estructura para la salida de gases.

Imágenes de distintas épocas y declaraciones de algunos testigos se van sucediendo en este documental que muestra hasta qué punto la arquitectura puede ser espejo (incluso roto) de la historia. Algo que Escapes de gas tiene en común con Campaneros, la película avilesina con la que comparte el premio al mejor documental de esta edición del Ficarq y que reseñé aquí en febrero.

jueves, 9 de julio de 2015

The competition

de Ángel Borrego Cubero. España, 2013. 90’.
9 de julio de 2015. Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo. III Festival Internacional de Cine y Arquitectura. V.O.S.

La construcción del Museo Nacional de Arte de Andorra en una parcela en medio de Andorra la Vella. Ese es el objetivo de un concurso al que son invitados los arquitectos más prestigiosos del mundo (los premios Priztker y similares). Jean Nouvel, Frank Gehry, Dominique Perrault y Zaha Hadid participan en él y preparan sus proyectos. También lo iba a hacer Norman Foster, pero se retiró cuando conoció una de las condiciones: que se permitiera grabar imágenes para este documental durante la preparación de los proyectos y en su presentación ante el jurado andorrano.

Una experiencia única. La de conocer la vida cotidiana de los grandes estudios de arquitectura mientras preparan a contrarreloj sus proyectos y la forma en que los defienden ante un jurado a puerta cerrada. Ángel Borrego Cubero consigue que su cámara no moleste (salvo a Norman Foster que no quiso aceptarla) y podamos ver cómo se trabaja dentro de esos estudios que tanta proyección tienen fuera. Así descubrimos que Frank Gehry es tan majo como nos muestra el documental de Sidney Pollack, que Dominique Perrault parece un arquitecto apasionado que cree en sus proyectos, que en el equipo de Zaha Hadid hay un ambiente estupendo y que Jean Nouvel es un tipo soberbio que maltrata a sus profesionales y al que todos sus subordinados parecen temer. Aunque ver cuajar los proyectos y asistir a las presentaciones de esas megaestrellas en Andorra es ya una gozada, lo mejor viene al final. El único resultado tangible de aquel concurso fue este estupendo documental porque tras un cambio de gobierno se decidió no construir el museo.

Habitar la utopía

de Mariano Agudo. España, 2015. 69’.
9 de julio de 2015. Auditorio Príncipe Felipe, Oviedo. III Festival Internacional de Cine y Arquitectura.

En mayo de 2012 treinta familias ocupan un edificio vacío en Sevilla. Allí constituyen la Corrala Utopía, una comunidad con la que quieren poner de manifiesto que disponer de una vivienda digna es un derecho de las personas, no de los bancos. Van pasando los meses y se mantienen unidos aunque durante ese tiempo se ven obligados a recuperar formas de vida antiguas como arreglarse sin electricidad o no tener agua corriente. Al final Ibercaja parece ser más fuerte que el Defensor del Pueblo andaluz y el 6 de abril de 2014 la policia los desaloja para que el banco que acaba de comprar las viviendas pueda disfrutar de ellas vacías y los desahuciados lo sean una vez más.

Dedicamos la tarde a ver algunos documentales de la sección Arquitecturas filmadas del Ficarq. El primero es María Elena, un mediometraje que muestra la vida cotidiana en el último pueblo salinero del mundo. Maria Elena está en Atacama y su aridez contrasta con la ternura de unas gentes que son tratadas con sobriedad y respeto por la cámara de Rodrígo Lepe Cavagnaro. A continuación vemos Habitar la utopía, una de esas películas reivindicativas de temática social que bien podría haber sido programada por El Documental del Mes. Mariano Agudo retrata el día a día de casi dos años de resistencia solidaria en una pequeña comuna, en una corrala sevillana del siglo XXI, formada por unos vecinos que han decidido responder al verbo desahuciar (tan conjugado en estos años en España) con el de ocupar. Su reivindicación es la de un derecho constitucional, obscenamente conculcado en un país en el que la burbuja financiera se ha nutrido del vacío que suponen los millones de viviendas desocupadas. Habitar la utopia es una bofetada moral a la que seguramente algunos darían respuestas jurídicas para intentar justificar lo injustificable: que haya personas sin hogar mientras hay tantos hogares vacíos que solo sirven para sostener las ficciones económicas de los bancos.

miércoles, 8 de julio de 2015

Manglehorn

de David Gordon Green. EE.UU., 2014. 97’.
8 de julio de 2015. Teatro Campoamor, Oviedo. III Festival Internacional de Cine y Arquitectura. V.O.S.

Lo vemos trabajando como cerrajero, cuidando de su gata, discutiendo con su hijo, conversando cada viernes con la cajera de su banco, estropeándolo todo en una cita con ella... Es Manglehorn, un hombre sensible y huraño que escribe cartas a Clara, aquel amor perfecto que perdió para siempre.

En su tercera edición el Ficarq deja Avilés (el lugar natural para el maridaje entre cine y arquitectura) y se traslada a Oviedo. La programación sigue siendo extraña y, aunque mañana veremos documentales sobre arquitectura, hay que buscar con atención para evitar esas malas películas que se preestrenan en este festival pero no tienen nada que ver con ella. Hoy hemos tenido suerte y, aunque la cerrajería no sea un oficio básico en la arquitectura, hemos podido disfrutar de otro recital interpretativo de Al Pacino. Su personaje en Manglehorn tiene mucha relación con el de La sombra del actor de Barry Levinson. Los dos son perdedores que viven una cotidianidad extraña (o extrañada) y sienten que su felicidad estaría en un amor perdido (Manglehorn) o posible (La sombra del actor). En las dos Al Pacino llena la pantalla con una presencia total que nos hace entender también lo que no se nos muestra de esos personajes heridos (la relación con Clara en esta película, el pasado de ese actor declinante en la de Levinson). Son seres que viven con intensidad y distanciamiento esa singular cotidianidad de quienes se sienten en busca de un tiempo perdido. Aunque la fama se la dieron personajes más jóvenes y activos creo que este Al Pacino maduro y parsimonioso es aún mejor.

domingo, 5 de julio de 2015

El padre

de Fatih Akin. Alemania, 2014. 138’.
5 de julio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo.

En 1915 comienza el genocidio armenio. Tras muchos sufrimientos Nazaret es uno de los que sobreviven al exterminio. Al parecer también viven sus hijas gemelas a las que no ve desde que lo sacaron de su pueblo. Encontrarlas es para él una obsesión y para ello recorre Libano, Cuba y Estados Unidos siguiendo su rastro.

Lo que debería ser una gran película conmemorativa que hiciera más visible uno de los mayores genocidios del siglo XX se convierte en una historia que se hace larga y en la que el protagonismo de este padre enmudecido no está a la altura del drama que se pretende mostrar. El arranque con las escenas de felicidad familiar es casi naif. La terrible parte central deja al genocidio imperdonablemente desdibujado. Y al final el periplo americano de Tahar Rahim (tan estupendo en Un profeta y en las películas de Farhadi) casi me recuerda al de nuestro amigo Marco buscando a su madre. Eso sí, los escenarios están particularmente cuidados y me ha encantado ese paso por las radiantes calles de La Habana en la época en que se estaba construyendo el Capitolio al final del Paseo del Prado. Pero Fatih Akin fracasa notariamente si esas postales son lo mejor de una película que pretendía acercarse a un tema tan serio.

Aprendiendo a conducir

de Isabel Coixet. EE.UU., 2014. 90’.
5 de julio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo.

Darwan enseña a conducir a Wendy en Nueva York. Ella es una prestigiosa crítica literaria y él un exiliado que se gana la vida como taxista y profesor de autoescuela. Los dos están viviendo momentos intensos. El marido de Wendy la ha dejado por una escritora y a Darwan le han concertado un matrimonio con una mujer india a la que no conoce.

"Ponte el cinturón". Se lo advierte Darwan a Wendy al comienzo de cada clase. Y parece que Isabel Coixet también ha tomado nota de la recomendación y no quiere correr riesgos en esta película. Correcta, sencilla y equilibrada, la historia está bien contada y fluye por cauces previsibles aunque no aburridos. Las simetrías entre los dos protagonistas están bien construidas y aunque las emociones de estos personajes maduros no tienen la intensidad que caracteriza al cine de Coixet, tampoco resultan banales. Da gusto ver de nuevo a Ben Kingsley protagonizando una película suya, pero Aprendiendo a conducir me dice bastante menos que Elegy. Y es que Isabel Coixet vuelve a demostrar su destreza conduciendo historias americanas, pero en esta ocasión no se aleja de caminos ya transitados.

miércoles, 1 de julio de 2015

La mirada de Ouka Leele

de Rafael Gordon. España, 2009. 117’.
1 de julio de 2015. Centro Niemeyer, Avilés.

Ouka Leele habla. Ouka Leele pinta. Ouka Leele mira. Y nosotros vemos primeros planos de sus ojos, de las flores que pinta en un muro murciano y también la escuchamos hablar sobre si misma. Y hasta hacerse una autoentrevista.

La Fundación María Cristina Masaveu ha tenido el acierto de encargar a fotógrafos de prestigio trabajos monográficos con la única indicación de que respondan de manera personal al título Miradas de Asturias.  En el año 2012 Alberto García-Alix abrió la serie con la magnífica exposición Patria querida que pudimos ver en Gijón en diciembre de aquel año y que luego viajó a Madrid, Lisboa y Nueva York. Después fue José Manuel Ballester el encargado de aportar su mirada sobre nuestra región con Allumar, un impresionante trabajo que se presentó en Gijón en diciembre de 2013 para ir después también a Madrid y Lisboa. El tercer encargo fue a Ouka Leele que debería haber expuesto el pasado diciembre en Gijón A donde la luz me lleve pero,  según parece, no pudo acabarlo a tiempo. Así que la tercera mirada sobre esta tierra de un Premio Nacional de Fotografía llegó a Madrid antes que a Asturias. En febrero vimos la exposición en el Conde Duque y volvimos a comprobar el acierto de la Fundación con este proyecto (cada trabajo se completa, además, con la cuidada edición de un libro que incluye más fotografías que la que se exponen). Así que cuando se anunció que Ouka Leele expondría en el vestíbulo del auditorio del Niemeyer pensé que sería esa exposición la que por fin llegaba a Asturias. Pero no. La que ayer se inauguró es de trabajos inéditos anteriores y está comisariada por Rafael Gordon que estos días acompaña a Ouka Leele en Avilés y ha presentado hoy con ella esta película. Sobre ella (y sobre el coloquio que siguió a la proyección) mejor no digo nada. No he visto todavía la exposición pero estoy seguro de que me gustará mucho más que lo de hoy.

sábado, 20 de junio de 2015

Lejos del mundanal ruido

de Thomas Vinterberg. Reino Unido, 2015. 119’.
20 de junio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo.

Bathsheba Everdene hereda una importante explotación agraria que cambia su vida. Ella era una joven humilde a la que un pastor había pedido que se casara con él. Pero ahora podrá elegir entre otros dos hombres que la rondan: un vecino adinerado que la ama sin remedio y un militar galante y canalla que conseguirá casarse con ella. Pero el pastor seguirá estando cerca para ayudarla. Y no solo con la granja.

La novela de Thomas Hardy llevada al cine por el director de La caza con una ambientación y una fotografía impecables y unos actores de lujo. Sobre todo la estupenda Carey Mulligan a la que da gusto ver en este personaje deliciosamente fuerte. Y también Matthias Schoenaerts que borda otra vez un papel noble y protector como el de aquella bestia dulce que redimía a la sirena amputada en De óxido y hueso de Jacques Audiard. Las escenas de las  faenas en la granja me han recordado a las del Novecento de Bertolucci, un aliciente más para ver esta película. Lejos del mundanal ruido es una prueba de que las historias clásicas pueden ser muy interesantes en el cine (o en el teatro) si el director sabe lo que hace y los intérpretes son tan buenos como estos.

jueves, 18 de junio de 2015

Viaje a Sils Maria

de Olivier Assayas. Francia, 2014. 124’.
18 de junio de 2015. Cines Ocimax, Gijón.

Una actriz famosa de mediana edad va a Zurich a recoger el premio que le han concedido al autor con el que interpretó su primer gran personaje. De camino conoce la noticia de su muerte y el homenaje se convierte en despedida. En esos días un prestigioso director de teatro le ofrece volver a interpretar aquella obra, pero ahora no en el papel de la joven Sigrid, sino en el de la madura Helena. Es una historia de amor, dominación y abandono que la perturbará de nuevo. Y que afectará a su relación con su joven ayudante.

Aunque el doblaje y la banda sonora estorban bastante, ver a Juliette Binoche y contemplar paisajes de los Alpes suizos es lo mejor de esta película. Por lo demás, la historia tiene los mimbres para componer otro interesante acercamiento a la relación entre el autor, el intérprete y el personaje. Eso que, por ejemplo, hacía tan interesante aquel encuentro entre dos actores en la isla de Ré en la estupenda Moliere en bicicleta de Philippe Le Guay. Sin embargo, este Viaje a Sils Maria merece menos la pena. Los paralelismos entre realidad y ficción son más obvios y se exploran con menos sutileza. Uno entiende perfectamente que Juliette Binoche se haya sentido atraída por esta historia. Pero, igual que le sucede a su personaje, quizá no le compense estar en ella.

martes, 16 de junio de 2015

Hablar

de Joaquín Oristrell. España, 2015. 75’.
16 de junio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo.

Veinte historias en un plano secuencia de setenta y cinco minutos. Desde la boca de metro de Lavapiés hasta la del escenario de la Sala Mirador. La cámara salta de unos personajes a otros mientras baja por esas calles en una noche de agosto. Las historias se van cruzando. Como las palabras de la gente que habla.

Hablar comparte mucho con otras dos estupendas películas que han tenido distinta suerte. Con Birdman de Alejandro González Iñárritu comparte la evidente voluntad de transitar las fronteras entre el cine y el teatro. Con El triste olor de la carne de Cristobal Arteaga Rozas comparte cierto compromiso con la realidad española actual. Las tres son magníficos ejemplos de lo que se puede llegar a hacer con una cámara que no deja de grabar. Una de las historias de esta película ha sido la base de Lo que no te digo, una obra de teatro que he visto hace poco en la Sala Mirador. Es uno más de los fragmentos de vidas a las que asistimos durante este paseo nocturno. Como cuando escuchamos esos trozos de conversaciones que hacen que imaginemos grandes historias sin darnos cuenta de que la mejor es la que estamos viviendo mientras contemplamos esos fragmentos de vidas. Por eso ver Hablar es tan grato, porque la protagonizan las palabras que se escuchan en la calle. Y precisamente en esas calles que tanto me gustan de Madrid. Esas que unen el cine y el teatro. Como las deliciosas palabras de una película que algunos tildarán de muy teatralizada y otros de muy comprometida. Pero es que a mi no me molesta el compromiso y me gusta mucho el teatro. Y también las calles de Madrid. Y el buen hacer de esos estupendos actores a los que da gusto escuchar hablar. En el cine y en el teatro.

Conducta

de Ernesto Daranas. Cuba, 2014. 108’.
16 de junio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo.

Chala cuida de palomas y perros de pelea en una azotea. Y también de su madre, una joven toxicómana que no sabe quién es realmente el padre. En la escuela Chala es feliz con Yeni, la niña brillante de su clase que sufre el estigma de los que huyen de la pobreza del oriente de la isla y son llamados palestinos en La Habana. A los dos los protege Carmela, una vieja maestra que se enfrenta a la burocracia escolar ocultando que Yeni no está censada y oponiéndose a que internen a Chala a un centro de conducta.

Hoy empieza todo en La Habana. Tavernier debería estar celoso de Daranas. Claro que el cubano juega con la ventaja de poder filmar este magnífico poema pedagógico en esa ciudad tan cautivadoramente hermosa que hasta las grietas transpiran vida y belleza. Los perfiles de los personajes podrán ser esquemáticos, quizá los actores y actrices se pasen de guapos y hasta es posible que, como dicen algunos críticos, la historia tenga algo de melodrama clásico. Pero me da igual. Conducta es una película magnífica que me ha emocionado en conjunto y por partes. El domingo mi paisano (por avilesino y por compartir ancestros en esas tierras de frontera entre el norte y el sur) José Luis García Martín también hablaba maravillas de esta película en El Comercio (y en ese estupendo blog suyo que se llama Café Arcadia). Decía que se la había recomendado a sus amigos, aunque sabía que no irían a verla. Yo se la recomendaría más bien a mis enemigos, que tampoco irán a verla. Vale, a mis adversarios pedagógicos. A esos a los que también les haría leer una y otra vez el libro de Pennac hasta que entendieran en qué consiste el Mal de escuela. Según él los buenos profesores jamás sueltan su presa. Y la presa es el alumno que no sabe, el que no quiere, el que no sabe qué quiere y el que no sabe que quiere. Para Carmela ese alumno es Chala. Y lo defiende frente a la burocracia escolar que forman esos malos profesores para los que no soltar la presa es no dejar esta profesión aunque la desprecien cada día de palabra, obra y omisión. Carmela me parece tan digna diciendo lo que piensa en la reunión en que la quieren jubilar (allí ella se niega, aquí ellos cuentan los días que les faltan) que viéndola pienso en las CCPs de tantos centros. En esas llamadas Comisiones de Coordinación Pedagógica en las que muchos secuestran hasta el significado de las palabras. Los que nunca verán esta película ni entenderán a Pennac utilizan esos espacios como una herramienta más para defender impunemente sus intereses. Si el lenguaje escolar no mintiera habría que llamarlas Comisiones de Corporativismo del Personal. Ese personal que, comparado con la Carmela de Daranas, merece un cero en conducta.

lunes, 15 de junio de 2015

Viagem a Portugal

de Sergio Trefaut. Portugal, 2011. 75’.
15 de junio de 2015. Teatro Filarmónica, Oviedo. V.O.S.

María viene desde Ucrania hasta Faro para encontrarse con su marido que vive en Lisboa. Pero no consigue salir del aeropuerto. Allí pasa dos días retenida porque la policia entiende que una ucraniana y un senegalés no son como cualquier otro matrimonio en una frontera.

En blanco y negro. La película, los personajes y la ambientación. Escenarios de desangelada blancura en los que unos funcionarios de corazones muy negros impiden el encuentro entre una mujer y un hombre que se aman sin importarles el color. Los planos son frontales, con reiteraciones y cortes en blanco que hacen más opresiva y fría esa tierra de nadie en la que la burocracia se hace fuerte. María de Medeiros casi parece ucraniana interpretando a ese personaje de digna hermosura que planta cara a los cancerberos de una Europa en cuyos límites parece estar prohibida la compasión. Y uno piensa en los infinitos dramas que motivarán esa diáspora que desde África y Oriente Medio intenta huir de la guerra y la miseria para encontrar la muerte en el Mediterráneo. O en Alí Ouattara, ese hombre que pasó varias semanas en una cárcel de Ceuta por querer que Adou, su hijo de ocho años, viviera con su mujer y con él. Pagar para que alguien intentara pasarlo ilegalmente (aunque fuera en una maleta) sería considerado un acto muy noble si el niño y el padre fueran judíos y la frontera fuera la de los Pirineos hace setenta años. Pero la maleta no es heroica cuando el niño y el padre son negros y pobres. Así que solo la presión de la gente más digna y la suerte de que la historia resultara mediática han permitido que Adou pueda estar ahora en Fuerteventura con sus padres. Pero no son solo burócratas lerdos y jueces injustos los que ejercen sin compasión de cancerberos de Europa. Precisamente en Fuerteventura, en el faro de La Entallada, pude presenciar una tarde de julio cómo unos turistas españoles, con una simple llamada de móvil, truncaban la esperanza de diecinueve inmigrantes que llegaban desde África en una patera. Aquellos turistas también eran aduaneros. Aduaneros sin fronteras.

domingo, 14 de junio de 2015

El cielo dividido

de Konrad Wolf. Alemania (RDA), 1964. 113’.
14 de junio de 2015. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Rita evoca el tiempo que pasó con Manfred. Ella estudiaba y trabajaba en una fábrica de ferrocarriles. Él era un químico brillante. Eran dos amantes que compartían afanes y proyectos en la Alemania del Este. Hasta que él decide trasladarse al Berlín occidental.

La composición de los encuadres y algunos movimientos de cámara son magníficos, pero el sentido de la historia se me escapa. Intuyo que refleja un momento singular en la historia alemana como fue el de los primeros años del muro de Berlín. También creo presenciar un retrato de la organización del trabajo en el socialismo real. Pero no entiendo muy bien si la película  pivota sobre esa historia de amor que no se me hace apasionante o sobre las cuitas de esos entornos profesionales cuyos problemas tampoco entiendo del todo. Algunas atmósferas y escenarios me hacen pensar que El cielo dividido podría tener algo que ver con El cielo sobre Berlín de Wim Wenders. O con Deseando amar de Wong Kar-Way. Una tesis así haría muy interesante el análisis de la película. Pero a falta de una presentación o de un coloquio se me escapan los motivos por los que se programa ahora (como en general me sucede con las películas de la RDA que están llegando al Niemeyer de la mano del Instituto Goethe). Siento que podría ser una película interesante dentro de un ciclo cinéfilo. Pero me faltan claves para entender de qué trataría.

viernes, 12 de junio de 2015

El árbol magnético

de Isabel de Ayguavives. España-Chile, 2013. 85’.
12 de junio de 2015. Centro Niemeyer, XIV Certamen Nacional de Cortometrajes de Avilés.

Reencuentro de una familia chilena en casa de la abuela cerca de la cordillera. Ella también regresa. Y será la última vez porque vienen a llevarse los muebles para vender la casa. Serán dos días para compartir buenos momentos, para recordar el pasado y para sentir nostalgia del futuro.

¿Puede ser una ópera prima esta maravilla? Isabel de Ayguavives es española, pero su mirada es chilenísima (aunque esta familia es mucho más maja, el entorno y el protagonismo de la chica me ha recordado a El verano de los peces voladores de la chilena Marcela Said que estuvo en 2013 en el festival de Gijón). El árbol magnético está hecha de esos momentos cotidianos en los que está pasando todo mientras no pasa nada. La frase puede decirse de muchas buenas películas, pero en esta las relaciones entre los distintos personajes fluyen con una naturalidad que hace imposible no sentir lo que, según se nos dijo en la presentación, nos recomendaba la directora: verla como si fuéramos uno más de esa familia. Y así lo parece. Entendemos a cada uno de los personajes que allí se encuentran. Reconocemos como propios los momentos incidentales y las pequeñas cosas que les suceden porque están hechas con ese material sensible propio de la vida. Es cine naturalista del mejor. Ese que, mostrando unos instantes del presente, hace comprender la pervivencia del pasado en cada personaje y el temor a que el futuro no llegue a ser un bello presente continuo. Entre las buenísimas interpretaciones que contiene esta película me será inolvidable la de Manuela Martelli en el papel de esa joven que en cierto modo la protagoniza. Espero que se hable mucho de Isabel de Ayguavives y de El árbol magnético. Miradas como la suya merecen tener mucho futuro en el cine. Por lo demás, antes de ver esta magnífica película (su acertada selección prestigia al festival), se proyectaron los otros seis cortos finalistas de la sección oficial. Entre ellos me han gustado Prohibido arrojar cadáveres a la basura de Clara Bilbao (una irónica ficción sobre un futuro sin espacio para caerse muerto), Pase privado de Natxo López (una historia contada desde varios puntos de vista sobre la cita entre un proyeccionista y una chica de rojo en un cine vacío), Puño y metal de Victor Alonso (un documental en blanco y negro sobre un lugar barcelonés en el que el boxeo ayuda a la integración social) y Bikini (una divertidísima evocación del posible encuentro en El Pardo entre el alcalde de Benidorm y Franco). Así que ha sido otra tarde de llenazos en estos días de junio en los que el sol llega al patio de butacas de esta preciosa sala del Niemeyer antes de que las cortinas se cierren para hacernos disfrutar de buen cine. Mañana la gala de clausura y los premios serán en el Palacio Valdés. Como no habrá película no los comentaré en este blog, pero allí estaremos. Justo antes de disfrutar otra vez con Sé de un lugar, la estupenda obra de teatro que vimos el año pasado en La Cuarta Pared y que ahora llega al off del Niemeyer.

jueves, 11 de junio de 2015

Murieron por encima de sus posibilidades

de Isaki Lacuesta. España, 2014. 100’.
11 de junio de 2015. Centro Niemeyer, XIV Certamen Nacional de Cortometrajes de Avilés.

Cinco tipos enloquecidos (literalmente: la crisis económica los llevó al manicomio) organizan un plan para secuestrar al presidente de un banco muy central y vengarse de lo que les/nos ha pasado.

Isaki Lacuesta ha organizado con un montón de actores muy conocidos (y muy buenos) esta gamberrada que parece más un desahogo que una película. Quien haya coqueteado con la idea de que la violencia sería muy útil con los más canallas del sistema financiero disfrutará mucho con esta historia que tiene momentos tan curiosos como ver a José María Pou haciendo de magnate bancario con las maneras del Marlon Brando de Apocalypse Now (el guiño de la escena en el agua podría extenderse también al título de la película de Coppola). Con esta proyección se cierra la segunda jornada de este XIV Certamen Nacional de Cortometrajes de Avilés que ayer estuvo dedicado a la sección de Asturias con trabajos tan interesantes como La comedia divina de Juan Caunedo (un hermosísimo poema visual que es toda una lección de excelente encuadre y montaje y de lo que se puede llegar a hacer con la música contemporánea y las imágenes de una ciudad tan especial como La Habana), Sinfonía de Galernas de Nadia Penellas (otra pequeña joya filmada en días de temporal nuestras costas) o Malas vibraciones (una historia curiosa y divertida sobre los celos de un hombre que descubre que su mujer tiene un vibrador). Hoy la jornada empezó en la mañana con la excelente iniciativa Palabra de Corto que llevó al auditorio del Niemeyer los diez cortos finalistas de la sección Aulas Móvil (cuatro son de mi centro) que se proyectaron para varios cientos de alumnos (nosotros llevabamos a todos los de 4º de ESO). Antes de los cortos se proyectó A cambio de nada y el propio Daniel Guzman vino a Avilés para un animadísimo coloquio con los adolescentes que disfrutaron mucho con su película y con este estupendo encuentro matinal. Entre los cortos de la sección Aulas móvil, me quedo con el que presentaron mis alumnos: Adelante, de Gianni Sánchez Napolano (tan edificante en el tema como elegante en su sencillez). En la tarde se proyectaron seis cortos finalistas de la sección oficial entre los que me han gustado Si tuvieran ojos de Polo Menárgues (una historia que habla de las relaciones de pareja a través de la metáfora de unas puertas que no pueden abrirse), Soy tan feliz de Juan Gautier (una historia familiar sobre una joven dañada que podría dar para un largo al estilo de La herida de Fernando Franco) y Zarautzen erosi zuen (una sencilla historia sobre lo mal que lo puede pasar una mujer tímida que no olvida que otra le ha robado una camisa en su tienda). Va muy bien, por tanto, este festival de cortos que tiene un ambiente animadísimo y que está abarrotando la sala de cine del Niemeyer en todas las proyecciones.

martes, 9 de junio de 2015

Bicicletas vs coches

de Fredrik Gertten. Suecia, 2015. 90’.
9 de junio de 2015. Centro de Cultura Antiguo Instituto, Gijón. V.O.S.

Los Ángeles, São Paulo, Bogotá, Copenhague o Berlín. En ciudades como esas se libra, con distinta suerte, la batalla entre bicicletas y coches para definir el futuro de lo urbano. Datos, testimonios e imágenes ponen de manifiesto lo desigual del conflicto entre la cultura atrincherada del automóvil y el activismo emancipador de la bicicleta.

Ivan Illich estaría encantado. Aunque no se le cita, algunos de sus cálculos y argumentos aparecen en este interesante documental sobre el presente y el futuro de las ciudades. Y sobre el papel que en (lo peor de) su desarrollo ha tenido la cultura del automóvil. El desmantelamiento del transporte público en Estados Unidos, la curiosa mirada hacia los ciclistas que tiene un taxista de Copenhague o la forma en que el gobierno alemán manipula los criterios de las etiquetas energéticas al dictado de su industria automovilística son algunos momentos especialmente interesantes de un documental que está lleno de ellos. También lo son esas imágenes de São Paulo en las que vemos desaparecer estacionamientos de coches para dejar espacio al carril de las bicis. Cosas como esas las comentaba hace poco con mis alumnos en la asignatura de Proyecto de Investigación Integrado. Aceptamos con normalidad que haya coches aparcados en medio de nuestras ciudades, aunque cada uno de ellos sea un obstáculo callejero tan impertinente como lo sería un sofá y dos sillones que alguien hubiera dejado al lado de una acera. Es obvio que nadie puede usar el espacio público como si fuera el salón de su casa, pero esa privatización no resulta chocante cuando son los coches los que restan espacio a los peatones y los ciclistas. O cuando se multiplican las periferias con carreteras y autopistas que borran la identidad de las ciudades y generan aberrantes metástasis urbanas. Bicicletas vs coches es una película más que recomendable. Y otro acierto de El Documental del Mes, una iniciativa tan grata como edificante.