sábado, 16 de noviembre de 2013

A promise

de Patrice Leconte. Francia, 2013. 95’.
15 de noviembre de 2013. Cines Centro, 51º Festival de Cine de Gijón (sección oficial -fuera de concurso-). V.O.S.


Friederich es un joven y brillante ingeniero que en 1912 entra en una empresa siderúrgica. Su propietario es Karl Hoffmeister que en pocos meses lo convierte en su secretario personal y lo lleva a vivir a su mansión. Allí va creciendo su complicidad con Charlotte, la joven esposa de Hoffmeister, hasta que éste le pide que se traslade a México para dirigir una mina durante dos años. La guerra prolongará una separación que pondrá a prueba la promesa que los dos se habían hecho de retomar su amor al regreso.

Patrice Leconte preside este año el jurado del festival de Gijón. Por eso la inauguración se hace con esta última película suya que he podido ver en el pase previo. La historia está basada en Viaje al pasado, la novela de Stefan Zweig que Leconte lleva a la pantalla con un guión donde lo tácito es tan importante como lo dicho y lo que se dice evoca a veces lo implícito. Las imágenes del cine de Leconte tienen la fuerza de un 3D de los sentimientos (El marido de la peluquera, Monsieur Hire...). Aquí también es así. La película es un preciosista y sutil relato de un triángulo amoroso de época. Pero Leconte se permite romper esa estética con unos curiosos movimientos de cámara, a modo de pequeños reencuadres de las planos, que hacen algo más subjetiva la mirada y nos acercan a aquel mundo burgués de hace un siglo en Alemania.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Bernadette + Make it new John

de Duncan Campbell. Reino Unido, 2009 y 2010. 37’ + 55’. 
14 de noviembre de 2013. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Dos mediometrajes que comparten un tiempo (los años setenta) y un lugar (Irlanda del Norte). Bernadette Devlin, una joven activista republicana, y John DeLorean, un visionario que fracasa en la producción masiva de un coche fantástico, son los ejes de estas dos singulares historias.

¿Historias? En cierto sentido sí, porque las dos están hechas a partir de retales de (y para) la historia. Son como puzzles de imágenes de archivo con intenciones de experimentación formal y de comprensión de un tiempo convulso en Irlanda del Norte. Un tipo de cine que entonces se llamaba de arte y ensayo. Muy propicio para la hermenéutica (y para el bostezo).

jueves, 14 de noviembre de 2013

El vendedor

de Sebastien Pilote. Canadá, 2011. 105’. 
13 de noviembre de 2013. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

El vendedor es Marcel Lévesque, un hombre que vive enfrente del concesionario de coches en el que trabaja. A sus sesenta y siete años no piensa jubilarse. Su éxito como vendedor y el cariño de su hija y su nieto llenan su vida. Hasta que un accidente le quita lo que más quiere.

La poderosa imagen de un alce muerto que está siendo retirado de una carretera canadiense abre esta película invernal. A continuación nieve, tedio y parsimonia. Un paisaje y un ritmo muy adecuados para mostrar una vida de aburridas esperas  en un concesionario y de encuentros amables con compradores a los que Marcel ha de cautivar. Y sabe hacerlo, incluso en unos tiempos en los que la fábrica de papel que da vida a la región está a punto de cerrar. Como el sentido de su vida cuando entendamos el dramático significado de aquella escena inicial. El tono documental de la primera parte se transforma en tragedia al final de esta historia mínima. El vendedor es, por tanto, una ópera prima sencilla, bien contada y con momentos contenidamente emotivos (las voces grabadas de la hija y el nieto, la rutina del reparto de coca-colas, la reuniones semanales con los compañeros, el otro drama del cliente al que Marcel salva...) Seguramente no gustará a los espectadores impacientes a los que molesta la lentitud del ritmo de unas vidas que son felices mientras no les pasa nada.

martes, 12 de noviembre de 2013

La vida de Adèle

de Abdellatif Kechiche. Francia, 2013. 175’. 
11 de noviembre de 2013. Cines los Prados, Oviedo.

Adèle es una adolescente que despierta al amor. Primero el de un chico, pero no le satisface. Luego el de Emma, la joven del pelo azul con la que descubrirá la pasión, la convivencia y el sufrimiento por el abandono.

"Tu presencia, tu pose, es sublime". Se lo dice (con razón) un amigo de Emma a Adèle. Y eso debe pensar también Kechiche que decide que la cámara no se separará ni medio metro de su rostro durante casi toda la película. Su boca, siempre entreabierta, su bonita mirada y sus cabellos despeinados hacen de la muchacha una tentación indudable para su novia, para la cámara, para el director y hasta para el jurado de Cannes. Pero la vida de Adèle, propiamente dicha, no es tan interesante. El sexo es tórrido y explícito, pero los diálogos con familias y amistades son bastante insulsos y las escenas escolares resultan excesivas. Como las tres horas de una película que usa todos los resortes para ganarse a públicos bien diversos: los masculinos heterosexuales, los femeninos homosexuales y los que piensan que una película francesa es buena si tiene escenas escolares, diálogos culturales y momentos gastronómicos.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Séptimo

de Patxi Amezcua. España, 2013. 88’.
10 de noviembre de 2013. Parqueastur, Corvera.

El juego de cada mañana consiste en que el padre baja por el ascensor y los niños por la escalera. A ver quién llega antes. Pero esta mañana ellos no llegan. Nadie sabe dónde están. Han sido secuestrados. Y solo hay dos horas para pagar el rescate.

No hay peligro. Es un thriller de angustia llevadera. A una pareja como esa las cosas no le pueden salir demasiado mal. Aunque se estén separando. Y, efectivamente, la jornada acaba bien. Al menos para los niños. Por lo demás, siempre es agradable volver a Buenos Aires para ver a Darín haciendo de Darín mientras Belén Rueda consigue que su personaje interprete bien su papel en este secuestro. Lástima que la ciudad solo salga (casi) en vistas aéreas mientras nosotros no salimos (casi) de unas escaleras y un ascensor. Al final solo me queda una duda sobre la historia de esta española y este argentino que parecen compartir tantos reproches como afectos. ¿Pretenderá ser una metáfora de las relaciones entre nuestros países? Si es así que se reconcilien cuanto antes. Aunque solo sea por el bien de los niños.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Ilusión

de Daniel Castro. España, 2013. 70’.
7 de noviembre de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.

Los pactos de la Moncloa. Ese es el título del musical que quiere hacer Daniel Castro para devolver la ilusión a la gente. Para él eso es mucho más necesario que el cine de Haneke. Aunque no consigue que nadie produzca su película, no renuncia a su idea de llegar a ser un gran cineasta. Por eso ensaya en su cuarto de baño las canciones del musical y las entrevistas futuras en Cannes.

Estupenda ironía subjetiva sobre el drama de un creador imposible. Una semana en la vida de este tipo ilusionado, jeta, bobo y tierno empeñado en hacer cine en España. ¿Un iluso? Daniel Castro no lo parece. De hecho, consigue hacer una película de ese otro cine español que, con pocos medios y mucho ingenio, tanto nos ha hecho disfrutar este año. Un cine en el que destacan algunas historias que tratan precisamente sobre gente empeñada en hacer películas: Mapa de Leon Siminiani, Los ilusos de Jonás Trueba, El tiempo de Plácido Meana de Kike Narcea o esta Ilusión de Daniel Castro. Son cuatro joyas recientes que, además de esa mirada autorreferencial, comparten su condición de pruebas evidentes de que la crisis del cine español no está en su capacidad de ofrecer trabajos excelentes. Tras la sobredosis Haneke de hace unas semanas, las ironías y el desparpajo de Daniel Castro demuestran que, aunque no reciba tanta atención como el del austriaco, se está haciendo un cine magnífico en España.

jueves, 7 de noviembre de 2013

El último Elvis

de Armando Bo II. Argentina, 2011. 92’.
6 de noviembre de 2013. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas.

Carlos es Elvis. Cantando y sintiendo como el de Memphis escapa de su triste vida en Buenos Aires. Su obsesión le hace vivir distanciado de su familia, pero cuando su mujer sufre un accidente se hace cargo de su pequeña hija Lisa Marie. Hasta que ella sale del hospital y él puede dirigirse a Memphis buscando el final.

Elvis es el horizonte de Carlos. Lo que da sentido a su vida y lo que la limita cuando está a punto de cumplir cuarenta y dos años. Su pasión le impide ser un buen padre, pero no sentir que debería serlo. Por eso se alegra tanto de que su mujer se recupere y vuelva a ocuparse de la niña. Solo entonces podrá unir su destino con el de su mito. El ambiente y el personaje me han recordado al magnífico cine de Mike Leigh. Estoy pensando en aquel doliente Phil que interpretaba Timothy Spall en All or nothing. Aquí John McInerny está sobresaliente en el papel (también musical) de este Elvis redivivo. Con una fotografía y una ambientación perfectas, Armando Bo ha sabido crear una atmóstera que parece separada del presente y ubicada en un limbo temporal muy adecuado para este personaje que vive anclado  en su propia deriva. Hasta que decide ser coherente con su sueño y llevarlo hasta el final.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Solo Dios perdona

de Nicolas Winding Refn. Francia, 2013. 90’.
5 de noviembre de 2013. Cines los Prados, Oviedo.

Un norteamericano asesina en Bangkok a una prostituta. Luego el padre de ella lo mata a él. Esos crimenes desencadenan nuevas venganzas que enfrentarán a la madre y al hermano de aquel asesino con un carismático lider de la policia tailandesa.

Tres películas en una. La de unos encuadres perfectos con colores cálidos y personajes parsimoniosos. La de una violencia extrema que parece evocar mitos sangrientos. Y la de unos diálogos bobos que nos sacan de las otras dos. Más hierático que nunca, Ryan Gosling no consigue meternos en esos laberintos existenciales creados por el director que nos lo descubrió en Drive. Desagradable más que vistosa, la película resulta bastante prescindible.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Guerrillero Quintana

Luis Felipe Capellín. España, 2013. 55’.
3 de noviembre de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.

Guerrilleros, maquis, bandoleros. Hombres que se echaban al monte por militancia o por necesidad. Como Adolfo Quintana, el fugado cuya persecución y muerte reconstruye este documental con los testimonios de quienes lo conocieron.

Luis Felipe Capellín no es hombre de cine, sino de lucha. Lo dijo él mismo al presentar la película. Su lucha es ahora contra el olvido. Así que la memoria ha llenado esta tarde el cine del Niemeyer. En la pantalla con una biografía trágica. En la sala con un público entregado, como corresponde a familiares, paisanos y camaradas del protagonista. Entre los testimonios del documental destacan los de Gerardo Iglesias que hilvana el recuerdo de las peripecias de Quintana y las de su propio padre con los avatares del partido comunista y del país durante la postguerra. En el coloquio Capellín completó su relato con referencias tan interesantes como la entrevista entre Stalin y Pasionaria que puso fin a aquella lucha y que quizá fue la causa remota de la muerte de Quintana y de otros guerrilleros. O la emotiva evocación de lo que debieron sufrir antes de morir en la cárcel de Oviedo aquellos a los que la tortura convirtió en delatores de sus propios camaradas. Así que es bastante honesta esta lucha contra el olvido de Luis Felipe Capellín. Y necesaria en un país tan dado a la amnesia.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Don Jon

de Joseph Gordon-Levitt. EE.UU, 2013. 88’.
1 de noviembre de 2013. Cines los Prados, Oviedo.

Jon vive feliz con sus amigos, su familia, su buga, su iglesia, sus ligues... Y su porno, que es lo que más le gusta. Hasta que conoce a Bárbara, una chica diez con la que descubre lo que significa tener novia y dejar de consumirlo (porque ella se lo prohibe). Esa abstinencia le hace replantearse las prioridades de su vida.  

No hay comparación. Del Tenorio televisivo en blanco y negro a este Don Jon hedonista hay que ver lo que ha mejorado el día de difuntos. Y yo que lo vea. Porque ha sido un placer poder ver a este tipo genial (como personaje, como actor, como guionista y como director) encontrar primero y renegar luego de esa morbosa petarda que Woody Allen convirtió en la icónica actriz que es Scarlett Johansson. Los actoristas ya tendrían muy buenos motivos para ver esta estupenda película. Yo, que soy más de directores, he disfrutado lo indecible por la forma en que Joseph Gordon-Levitt se ha dirigido a si mismo y ha escrito esta más que irónica historia. Porque, además de ser una mina para la sonrisa durante hora y media, es también un espejo sobre la forma en que vivimos y/o (no entremos en detalles) entendemos la vida sexual (y la sentimental, y la familiar...). Hay también, por tanto, mirada reflexiva en esta película: la de la hermana que solo habla una vez, la de un catolicismo que limpia el alma y ayuda a muscular el cuerpo, la que diferencia a la rubia que quiere formar una familia y la pelirroja que ya no la necesita. Así que, aunque no lo parezca, esta trepidante diversión da bastante que pensar. Y lo mejor: sin dejar de sonreir.

Vivir es fácil con los ojos cerrados

de David Trueba. España, 2013. 108’.
1 de noviembre de 2013. Cines los Prados, Oviedo.

Antonio es un profesor apasionado. Por enseñar inglés y por las canciones de los Beatles. Cuando John Lennon viene a Almería para hacer una película Antonio no lo duda y emprende el viaje para conocerlo. En su ochocientos cincuenta acoge también a Juanjo, un adolescente que huye de su padre, y a Belén, una joven que no quisiera ser madre todavía.

Lo peor y lo mejor de aquel país se dan cita en esta deliciosa película que transmite la bondad de unas gentes y (la aspereza de otras) en aquel tiempo en el que Almería era un lugar en el que los extranjeros hacían películas y Fraga se bañaba. Tras el magnífico regreso a los ochenta con su Madrid 1987, David Trueba nos muestra cómo era España en aquella otra década prodigiosa. Y lo hace con unos personajes que se hacen querer: ese quinto beatle machadiano que encarna magistralmente Javier Cámara, ese catalán lleno de seny interpretado por el magnético Ramón Fontseré, esos jóvenes ingenuos que inspiran esperanza gracias a Francesc Colomer y Natalia de Molina. Pero al mostrarnos aquellos tiempos David Trueba también nos habla del presente. "En este país los jóvenes están desesperados, les han tapiado el futuro". Se lo dice al catalán ese (buen) profesor que sabe que su función es ayudar a los alumnos a derribar esas tapias. "No se puede vivir con miedo". "Nunca os dejéis robar la dignidad". Se lo dice a ellos para que no tengan que sentir nostalgia del futuro. O del pasado, ahora que (otra vez) algunos quieren que las mujeres no decidan sobre su maternidad y la escuela no favorezca la igualdad.

jueves, 31 de octubre de 2013

El camino de vuelta

de Nat Faxon y Jim Rash. EE.UU, 2013. 103’.
30 de octubre de 2013. Cines los Prados, Oviedo.

Un verano especial para Duncan. El de tener que convivir con el novio de su madre, un hombre que le exige y le desprecia. El de empezar a trabajar en un parque acuático, un lugar donde le acogen y le aprecian.

"En una escala de cero a diez, ¿cómo te valorarías?, yo te pongo un tres". Con un padastro así la vida se le pone complicada a cualquiera. Y de esto va la película. De la importancia de la autoestima en la adolescencia. De lo que los adultos pueden hacer por ella o contra ella. La historia es a ratos fresca y sugerente. Pero otras veces resulta obvia y previsible. A medio camino, por tanto, entre el telefilme televisivo y la sección Enfants Terribles del Festival de Gijón. Así que la película no fascina, pero tampoco defrauda.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El domingo si Dios quiere

de Yamina Benguigui. Argelia-Francia, 2001. 98’.
29 de octubre de 2013. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Zouina viaja de Argelia a Francia con sus tres hijos y su suegra. Su marido vive allí desde hace diez años. Pero la nueva situación será muy dura para ella. 

Por ser mujeres. Ese el título del ciclo de cine que en las últimas semanas ha reunido a muchas en las proyeciones de Avilés y Oviedo. Durante este mes se han podido ver cuatro películas: Una nueva vida, La teta asustada, ¿Y ahora adónde vamos? y El domingo si Dios quiere. De ellas solo la peruana merecía la pena. La última ha resultado sonrojante. Y más estando programada con pretensiones edificantes. Una lástima tener la sala llena y proyectar algo tan malo.

domingo, 27 de octubre de 2013

Hayatboyu

de Ash Özge. Turquía, 2013. 102’.
26 de octubre de 2013. Teatro Zorrilla, 58º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de encuentro 2013). V.O.S.

Una pareja madura de la élite profesional de Estambul. Ella es artista plástica y él arquitecto. Los dos con mucho prestigio y una vida estable. Hasta que ella le escucha hablando por teléfono. Seguramente con otra mujer.  

Para toda la vida. Eso significa Hayatboyu en turco. Y así parece esta relación en la que el tedio hace difícil la ruptura. También para esta gente bien de Estambul que rezuma frialdad escandinava. Como la casa en la que viven. Como la propia película, llena de esteticismo arquitectónico. Y así es difícil expresar sentimientos. Sin embargo, no lo fue en el corto que la precedió (Skin, de Cédric Prévost) que mostraba la tensión de una noche en el metro. Ayer vimos otros dos cortos de animación antes de las películas. El primero (De wake, de Pieter Coudyzer) tenía imágenes singulares, pero resultaba confuso en lo que quería contar. No así el segundo (Canis, de Marc Ribas y Anna Solanas) que presentaba una magnífica y tremenda historia sobre un mundo de perros que podría haber firmado un Cormac McCarthy expresionista. Por lo demás, estos dos días en la Seminci han estado muy bien. Hemos visto tres películas correctas y dos excelentes. De las cinco dos han sido premiadas: Matterhorn recibió el premio al mejor nuevo director (aunque tampoco le habría ido mal alguna espiga) y La reconstrucción el premio Fipresci de la crítica (que me alegra por el director y por el actor, pero que no creo que merezca). Han sido dos días de Seminci que la fortuna en la elección de las películas nos ha hecho muy gratos. Volveremos.

Much Ado About Nothing

de Joss Whedon. EE.UU., 2012. 109’. B/N
26 de octubre de 2013. Teatro Zorrilla, 58º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Proyecciones especiales 2013). V.O.S.

Claudio y Hero se aman. Y van a casarse. Pero, llegada la ceremonia, las intrigas de Don Juan (casi) lo impiden.

La historia de Shakespeare interpretada por tipos con traje y corbata. Una trama antigua sobre amores, conspiraciones y burlas con intérpretes guapos en escenarios de hoy. Al principio esta adaptación choca porque estos jóvenes actuales mantienen tal cual las cuitas de los personajes de Shakespeare. Pero también el tono alegre que seguramente tenía esta comedia. Así que las buenas interpretaciones y las situaciones divertidas acaban haciendo agradable esta extraña película.

La plaga

de Neus Ballús. España, 2013. 85’.
26 de octubre de 2013. Cines Broadway, 58º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Spanish Cinema 2013). V.O.S.

Gallecs en los días más calurosos del verano. Un tiempo y un lugar donde se cruzan varias vidas. La de Iurie, el moldavo que practica la lucha libre y trabaja en el campo. La de Raül, el payés que sufre la plaga de la mosca blanca en sus cultivos. La de María, la anciana que tiene que dejar su casa para ir a una residencia. La de Rose, la cuidadora filipina que la atiende. La de Maribel, la prostituta que espera al borde del camino.

La plaga es una película sobre los límites. Los que definen los espacios de lo urbano y lo rural. Los que hacen confluir vidas de aquí y de allá. Los que separan realidad y ficción. Los que borra esta magnífica película. Los personajes no pueden ser más reales. De hecho, son las propias personas interpretándose a si mismas. Mientras la plaga asola los cultivos y la canícula traspasa la pantalla, Neus Ballús consigue que interesen estos seres humanos. Los que tienen nombre en su película, pero también los demás: los padres y los hijos de Raül, los compañeros que entrenan con Iurie, la mujer con la que habla por teléfono, el hombre que traslada a Maribel, las compañeras de Rose, los ancianos con los que (no) convive María. "¿Cómo se hace para no pensar?". Lo pregunta ella en la residencia. Y Neus Ballús nos invita a responderle en esta espléndida película sobre la convivencia entre esas personas y sobre la dignidad con que afrontan estos tiempos. Al final uno piensa que hay motivos para la esperanza en esta intrahistoria del presente. Y también para el cine con películas como ésta.

sábado, 26 de octubre de 2013

Matterhorn

de Diederik Ebbinge. Holanda, 2013. 88’.
25 de octubre de 2013. Teatro Calderón, 58º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial). V.O.S.

Fred es un hombre de costumbres y un buen cristiano. Su vida es rutinaria hasta que aparece Theo, un hombre simple que casi no habla y al que Fred acoge en su hogar. Los dos se complementan. El viudo que echó a su hijo de casa tendrá su pareja ideal en este buen salvaje pasmado que acaba de llegar.

Ya ha merecido la pena venir a Valladolid. Aunque solo hemos visto dos películas de la sección oficial, si Matterhorn ganara el festival también lo haría el prestigio de la Seminci. Es una historia naif con atmósferas magnéticas y momentos hilarantes. La excelente composición de los planos, los lentos movimientos de cámara, la omnipresente música de Bach y esos entrañables personajes componen una película singular e inolvidable. Una historia en la que un Robinson bien integrado en la isla de su comunidad consigue recuperar la felicidad al lado de este Viernes que habla con las cabras y hace felices a los niños. Es mucho más que una denuncia del estreñimiento religioso o una reivindicación de la homosexualidad. Es un canto a la vida, a la libertad y a la originalidad. Es decir, cine.

La reconstrucción

de Juan Taratuto. Argentina, 2013. 93’. 
25 de octubre de 2013. Teatro Calderón, 58º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial).

Un hombre amargado que trabaja en una planta petrolífera recibe la llamada de un viejo amigo. Le pide que vaya a Ushuaia para ayudarle unos días con su negocio. Pero serán los últimos días de su amigo. El encargo se transforma en el de ayudar a la viuda y las hijas a superar el duelo. Y también su propia amargura.

Como en No sos vos soy yo Diego Peretti encarna a un hombre a la deriva. Allí, en tono de agradable comedia, era un amante abandonado en Buenos Aires. Aquí es un viudo que vive su dolor en los confines australes. Los primeros segundos de la película (la secuencia en que el protagonista pasa de largo ante un accidente de tráfico) son toda una lección de cómo mostrar un carácter. Los últimos (la del abrazo entre los cuatro mientras suena Towards the Sun de Alexi Murduch) dejan, sin embargo, la impresión de que ese hosco personaje (y también ellas) se ha reconstruido demasiado pronto. El corazón mueve la hiel. Esta podría ser la tesis de la película. Pero el personaje de Peretti destila demasiada para suponer que en solo unos días los corazones de esta historia (el que él tiene partido, el que le falla a su amigo, el dibujado en una pizarra, los del duelo de ellas...) consiguen disolverla. Primera película de las que veremos hoy y mañana en estas últimas jornadas de la Seminci de Valladolid. Aunque esta historia argentina con aires de cine independiente norteamericano no es despreciable, seguramente no estará entre lo mejor de la sección oficial.

jueves, 24 de octubre de 2013

The Bling Ring

de Sofía Coppola. EE.UU, 2013. 90’. 
23 de octubre de 2013. Cines Ocimax, Gijón.

Cuatro pijas y un pijo forman The Bling Ring, un grupo de adolescentes que entran en casas de famosos para robar bolsos, zapatos y demás objetos con los que emular su estilo de vida. Lo conseguirán cuando sean detenidos. Entonces serán famosos y queridos por las cámaras.

Tras la inquietante Las vírgenes suicidas, Sofía Coppola ha hecho películas muy diferentes, pero en todas parece haber un tema común: la ociosidad y sus derivas. Lost in traslation, María Antonieta, Somewhere y ahora The Bling Ring presentan las formas de vida de unas gentes que no tienen que buscarse la vida. La sugerente mirada de Sofía Coppola oscila entre la simpatía hacia los naúfragos existenciales que coincidían en aquel hotel japonés y la antipatía que fácilmete despiertan estos adolescentes que roban para parecerse a Paris Hilton. Aunque la película me ha gustado menos que las anteriores, la tarde ha sido grata por otro motivo: el público casi llenaba la sala. Los 2,90 euros de esta fiesta del cine organizada en toda España han animado a muchos a volver a las salas en los últimos días. Ojalá no sea algo excepcional y sirva para que muchos se den cuenta de que es fácil pagar menos de cinco euros por ver una película si se sabe elegir cuándo y dónde verla. Lo de que el cine es caro no siempre es un motivo para no ir. A veces solo es una coartada.

martes, 22 de octubre de 2013

Caníbal

de Manuel Martín Cuenca. España, 2013. 116’. 
21 de octubre de 2013. Cines Centro, Gijón.

El caníbal es Carlos, un sastre que trabaja a un lado del Darro y vive al otro. Es un hombre de orden que mata mujeres para comérselas. La última, su nueva vecina rumana. La siguiente debería ser su hermana, que ha venido para buscarla. Pero el amor será mas fuerte que la carne.

La semana Haneke parece prolongarse en esta oscura Granada. Allí Antonio de la Torre compone primorosamente un personaje intemporal. Parsimonioso. Rutinario. Solitario. Solo come carne y bebe vino. Como en una liturgia. Su frialdad contagia los encuadres, la fotografía y los decorados. Pero hay mucha caspa en su vida. La de las radios locales. La de los meapilas provincianos. La de quien no ha conocido mujer. En ese mundo gris solo contrastan el rojo del manto de la virgen y el del vestido de la mujer a la que no devora. Los cuerpos que consume son para él pret a porter. Echa de menos un amor para toda la vida. Como los trajes que confecciona.