viernes, 30 de agosto de 2019

Quien a hierro mata

de Paco Plaza. España, 2019. 107’.
30 de agosto de 2019. Cines Parqueastur, Corvera.

Un veterano capo del narcotráfico gallego con una enfermedad degenerativa ingresa en una residencia geriátrica. Lo hace contra la voluntad de sus hijos que quieren que siga implicado en sus negocios. Allí lo cuidará un enfermero que tiene buenos motivos para desearle el mal. Su hermano fue uno de los muchos jóvenes heroinómanos que no sobrevivieron a aquellos tiempos terribles. 

Como era de esperar Luis Tosar está muy bien. Y aún mejor Xoán Cejudo, un referente en el mundo teatral gallego que no llegó a ver terminada una película que por momentos parece un episodio de una serie televisiva adictiva aunque también parece querer evocar tragedias clásicas. Lo cierto es que menos es más y a la película de Paco Plaza quizá le sobran ambiciones y requiebros. Sobre todo en esos finales sucesivos llenos de simetrías e imágenes metafóricas (especialmente la del último plano). Quien a hierro mata se ve con interés y no aburre, pero  no creo que se recuerde mucho tiempo.

jueves, 29 de agosto de 2019

Chicos buenos

de Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky . EE.UU. , 2019. 95’.
29 de agosto de 2019. Cines Parqueastur, Corvera. V.O.S.

Tres amigos con edad para entrar en la ESO son invitados a una fiesta en la que uno de ellos podría besar a la niña de sus sueños, pero antes tendría que aprender a hacerlo. Un dron para espiar a unas vecinas mayores podría serles de ayuda, pero el intento acaba en desastre. Esa será la primera de una serie de peripecias con juguetes sexuales, drogas y otras cosas que ellos no entienden.

Aventuras (pre)adolescentes o (aún) infantiles. Moralismo bondadoso y disparates divertidos. Ironías ácidas y amoríos previsibles. De eso está hecha esta extraña película sobre unos chicos buenos que se meten en líos. Su público no está muy claro si es infantil, adolescente palomitero o adulto,  pero lo cierto es que aunque la película no cautiva tampoco molesta.

lunes, 26 de agosto de 2019

Una íntima convicción

de Antoine Raimbault. Francia, 2018. 110’.
26 de agosto de 2019. Cines Golem Alhóndiga, Bilbao.

Nora está obsesionada con defender la inocencia de Jacques Viguier. El juicio en el que hace años se le declaró inocente del asesinato de su mujer ha de repetirse ahora y Nora dedica todo su tiempo a preparar la forma en que el abogado podrá defenderlo.

No es una película más de juicios. La casuística de la historia tiene todos los mimbres para hacerla muy entretenida, pero al centrar el relato en este personaje ficticio obsesionado con demostrar la inocencia de ese hombre pasmado, Antoine Raimbault consigue una perspectiva muy singular que convierte a su primera película en un documento imprescindible para la formación de juristas y del mayor interés para cualquier ciudadano. Por ejemplo, para quien forme parte alguna vez de un jurado y deba entender la importancia de la presunción de inocencia, de las dudas razonables y de la diferencia entre las hipótesis y las verdades. Una lástima que el deplorable nivel de la programación comercial de los cines asturianos, especialmente acusado en verano, y el apagón total durante estos meses de nuestras salas públicas (Niemeyer, Laboral, Casa de la Cultura, Valey, Filarmónica...) haga imposible que podamos ver este tipo de cine en nuestra tierra. Qué le vamos a hacer, el grandonismo asturiano es así: intensa cinefilia cada noviembre en el Festival de Gijón, programación mediocre en nuestras salas comerciales durante el resto del año y dieta absoluta en el verano.

jueves, 22 de agosto de 2019

La virgen de agosto

de Jonás Trueba. España, 2019. 125’.
22 de agosto de 2019. Cines Groucho, Santander.

Eva pasa en Madrid la primera quincena de agosto. Le han dejado un piso y disfruta de los días y las noches con la sensación de que todo empieza de nuevo. Así que entre verbenas y paseos conocerá a personas deliciosas y será feliz.

La busqueda de la felicidad. Ese es el libro de Stanley Cavell del que el amable dueño del piso le habla a esta Eva de treinta y tres años que no quiere redimir a nadie, tan solo estar divinamente y ser feliz en Madrid. Con un aire más rohmeriano que nunca (quizá por el protagonismo femenino como el de aquel Rayo verde también estival), Jonás Trueba combina un relato delicioso sobre la cotidianidad de una mujer joven con un magnífico homenaje (otro) al Madrid viejo y con la sutil reflexión generacional que viene caracterizando a su cine. Así que, aunque en La virgen de agosto incumple ese dogma suyo de no cortar las canciones y nos deja con las ganas de escuchar completa Todavía tengo tiempo, es una delicia contemplar esta magnífica película que bien podría haberse titulado como la canción de Soleá Morente.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Érase una vez en Hollywood

de Quentin Tarantino. EE.UU., 2019. 165’.
21 de agosto de 2019. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

A Rick Dalton le está yendo regular en Hollywood. Su carrera como actor de series televisivas del Oeste ya no es ascendente. Así que filma en Italia y España algunas películas menores con el amigo que le sustituye en las escenas más arriesgadas. A la vuelta unos jipis que iban a la casa de su vecino Polanski entrarán en la suya. Y a Sharon Tate no le pasará nada.

Después de Los odiosos ocho había decidido no ver la novena película que filmara Tarantino. Sin embargo, la presencia de Leonardo DiCaprio y de Brad Pitt y la insistencia de la crítica en que Tarantino pasaba aquí de truculencias me hicieron cambiar de opinión. Y, aunque DiCaprio y Pitt jamás defraudan y es un gustazo verlos en este Hollywood de hace medio siglo, Tarantino vuelve a conseguir que en la sala se oigan muchas risas en esos momentos violentamente insoportables en los que imagina cómo sería el asalto de los sectarios de Manson si hubieran entrado en la casa de un vecino de Polanski. Por lo demás, resulta inmoral usar el asesinato de Sharon Tate como anzuelo argumental de una historia que, si no fuera por estos magníficos actores, resultaría bastante aburrida. Y pensar que algunos han llegado a comparar esta evocación tarantiniana nada menos que con Roma, esa joya de Cuarón... 

sábado, 10 de agosto de 2019

Rojo

de Benjamín Naishtat. Argentina, 2018. 109’.
10 de agosto de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Un abogado  que iba a cenar con su mujer tiene una disputa en un restaurante con un hombre recién llegado. La cosa se complica y a la salida el extraño se pega un tiro delante de él. El abogado lo mete en su coche con intención de llevarlo a un hospital pero luego cambia de opinión y lo abandona en el desierto. Tiempo después, sabrá quién era ese hombre y también algunas cosas que están pasando en su ciudad. Es 1975 y falta poco para el golpe militar.  

El preámbulo con el plano fijo de una casa de la que sale gente portando cosas resulta extraño e inquietante. Así que antes de los créditos iniciales la película ya cautiva. Y lo seguirá haciendo en esa primera escena en el restaurante que tiene tanto de teatral. A partir de ahí se van sucediendo escenas que son como un puzle de circunstancias en torno al personaje que borda un Darío Grandinetti al que, como siempre, da gusto ver. Todo está magníficamente ambientado en los entornos de una clase media provinciana que ya intuía (y deseaba) el golpe militar en Argentina. Así que, bajo la apariencia de una historia contenida de cine negro, Benjamín Naishtat nos ofrece un retrato lleno de alusiones y metáforas (el encuentro y los regalos que intercambian los gringos y el intendente, la pieza de danza que prepara la hija del abogado, el eclipse que todos menos él quieren ver...) sobre las actitudes y las atmósferas de aquel tiempo extraño. Así que el puzle encaja retrospectivamente. Y no solo cuando acaba la película y uno entiende la primera escena y descubre quién era el último tipo que aparece en ella y por qué llevaba esa peluca que tan oportuna simetría simbólica tiene con la que al final portará el personaje de Grandinetti. También porque Rojo no trata solo de un abogado que oculta algo o de un hombre que desaparece, sino de un país y de un tiempo en el que desaparecer u ocultar algo se convirtió en habitual.

martes, 6 de agosto de 2019

El peral salvaje

de Nuri Bilge Ceylan. Turquía, 2018. 188’.
6 de agosto de 2019. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Un  joven vuelve a casa tras graduarse en la universidad. Será un tiempo de espera en el que se presentará a una oposición para trabajar de maestro, como su padre, e intentará publicar un libro que se titulará El peral salvaje. El regreso al pueblo y ese tiempo estival entre la pasión y la rutina le hará percibir lo mejor y lo peor de su tierra y su familia, la tensión entre la fuerza de las raíces y la intensidad de los fracasos. Luego llegará el invierno, el servicio militar y el regreso al paisaje nevado que le reconciliará con todo eso.

Viendo el cine de Nuri Bilge Ceylan uno siente como propios los paisajes turcos. La casa, el pueblo y los anhelos de este escritor ilusionado (e iluso) resultan reconocibles para cualquiera que haya regresado en los veranos (o en los inviernos) a los entornos ancestrales de la España interior. El director de joyas como Tres monos, Érase una vez en Anatolia o Sueño de invierno hace en El peral salvaje un cine entre hiperrealista y literario, entre radicalmente local y plenamente universal. Si pudiéramos obviar la gran distancia que, en hedonismo abigarrado y en sensualidad barroca, existe entre Colombia y Turquía podríamos decir que El peral salvaje de Nuri Bilge Ceylan tiene algo del Macondo de Gabriel García Márquez y que ese padre y ese hijo de la familia Karasu son dos eslabones enlazados por fuerzas tan intensas y antagónicas como las que trababan a los Buendía. Es, por tanto, un cine primoroso que, al modo de los pintores románticos, retrata toda la belleza y la fuerza de unos paisajes y unas vidas que se debaten entre la pasión y la desolación.  Y lo hace con una fotografía y unos encuadres siempre perfectos y siempre sobrios. Como esos diálogos que tienen la fuerza y la expresividad del mejor teatro en escenas tan magníficas como la del encuentro con la chica en la fuente, la del diálogo con el escritor de éxito o la de la conversación de los imanes. Pero el naturalismo del relato es compatible con momentos entre poéticos y oníricos como los de esas cuerdas que cuelgan de un árbol o sobre un pozo y de las que penden una piedra, un hijo y un niño asediado por hormigas como las de Buñuel. Así que El peral salvaje son tres horas de cine mayúsculo con apariencia modesta, de hondura existencial con mimbres cotidianos. Nada nuevo en la magnífica obra de este extraordinario director que bien merece una retrospectiva que nos permita conocer sus películas anteriores y repasar su trayectoria.

sábado, 3 de agosto de 2019

303

de Hans Weingartner. Alemania, 2018. 120’.
3 de agosto de 2019. Cines Groucho, Santander

Jule acaba de tener un fracaso académico y de saber que está embarazada. Así que coge su autocaravana para ver a su novio en Portugal.  Jan ha perdido una beca y decide ir al País Vasco a conocer a su padre biológico. Haciendo autostop Jan conoce a Jule y los dos jóvenes berlineses comparten periplo por carreteras secundarias de Bélgica, Francia, España y Portugal. El viaje será delicioso y resultará más importante que el motivo por el que cada uno lo emprendió.

Después de una mañana deliciosa recorriendo en marea baja la playa de Somo, volvemos a los Groucho para ver esta película radicalmente viajera y estival. Los veintisiete años de los protagonistas, su gusto por hablar y por escucharse y el viaje como motivo para que les pasen cosas hacen que, aunque no sea perfecta, 303 (el viejo modelo de la autocaravana Mercedes de Jule) recuerde el tono de películas tan estupendas como Antes del amanecer de Richard Linklater o a Los exiliados románticos de Jonás Trueba. Pegar la hebra, apasionarse con los temas y disfrutar con la morosidad del enamoramiento son algunas de las cosas que hacen tan agradable esta historia que resulta muy luminosa por lo que les pasa a los protagonistas, por los entornos que recorren y hasta por el interior de esa bonita caravana. Por lo demás, además de un periplo sentimental, 303 es todo un homenaje a la belleza de los paisajes meridionales del Arco Atlántico, saliendo especialmente bien paradas Cantabria, con la visita a Altamira, y Asturias, con esos momentos en los Picos de Europa en los que se alcanza la cima emocional de la historia. Supongo que a los alemanes sensibles esta película podría animarles a venir por aquí. Una lástima que en España no sea nada fácil verla. Nada raro por lo demás. De hecho creo que aún no se ha estrenado en nuestros cines Viaje a España, la película que Michael Winterbottom filmó aquí en 2017.

domingo, 21 de julio de 2019

Tren a Busan

de Yeon Sang-ho. Corea del Sur, 2016. 118’.
20 de julio de 2019. Plaza de España, Avilés.

Un virus convierte a los coreanos en zombis mordedores empeñados en contagiar su condición a los compatriotas. Como la mutación es instantánea, en pocas horas la horrible epidemia se extiende por el país. Y también viaja en el tren en el que un padre y una niña se dirigen a la ciudad de Busan.

Cine de verano en El Parche con motivo del excelente festival Celsius 232 dedicado al terror, la fantasía y la ciencia ficción que desde el miércoles se celebra en Avilés. Aunque no me gusta el cine de zombis, disfruto sin complejos con los dramones sobre catástrofes en aviones, rascacielos y sitios cerrados, de modo que la idea de ese tren asediado me parece interesante. Más local que Guerra Mundial Z, pero también con muchos zombis mordedores, Tren a Busan no es mejor ni peor que la película de Marc Forster, pero resulta entretenido verla al aire libre en esta agradable noche de verano.   

jueves, 18 de julio de 2019

Apolo 11

de Todd Miller. EE.UU., 2019. 90’.
18 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Ida y vuelta a la Luna en imágenes de hace cincuenta años. La amanecida de miles de personas en Florida para ver el espectacular lanzamiento, las conversaciones entre los astronautas y Cabo Cañaveral. Y, por supuesto, aquel pequeño paso para un hombre que dejó su huella en la Luna y también en la memoria del siglo XX.  

Impresionante. Igual que en los estupendos documentales de Asif Kapadia aquí solo vemos imágenes originales. En este caso de la NASA. Y con una calidad que hace que parezca imposible que tengan medio siglo. El relato es impecable. Por el estupendo montaje, por el poderoso sonido y por esas conversaciones que no requieren ningún subrayado. Tan solo esos oportunos gráficos intercalados que nos permiten entender cómo fue aquel memorable viaje de ida y también el de vuelta. Esta semana todos los medios han ofrecido mucha información sobre aquel acontecimiento del que yo recuerdo mejor la impresión que causó en mis padres y en mis tíos que lo que se vio aquella noche en la tele. Pero este documental ha sido la mejor celebración posible. La sensación es como la de Marte de Ridley Scott, pero sabiendo que sucedió.

miércoles, 17 de julio de 2019

El cuento de las comadrejas

de Juan José Campanella. Argentina, 2019. 129’.
17 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Una actriz veterana que fue muy famosa vive retirada con tres hombres en un viejo caserón. Son su marido (un actor de escaso éxito) y el director y el guionista con los que hizo sus mejores películas. Ellos tienen una estrecha complicidad. Y ella creerá tenerla con una pareja de jóvenes que un día se presentan fingiendo venerarla pero que solo pretenden convencerla de que venda su mansión. 

Una historia estupenda que resulta sutil sin perder su vocación comercial y que consigue ser muy divertida sin renunciar a su puntito de acidez. Hay mucho de homenaje autorreferencial a la gestación de las películas, de irónica reflexión sobre la importancia de los guionistas, los directores y los actores. Y también hay cierto pugilato generacional que no llega a ser un ajuste de cuentas aunque sí quizá una advertencia sobre la conveniencia de no confundir valor con precio. Campanella demuestra otra vez que es un magnífico guionista, muy ameno e irónico, y que como director  sabe sacar el mejor partido a un elenco magnífico que da gusto ver. Tanto ese cuarteto de maduros impresionantes (Graciela Borges, Óscar Martínez, Luis Brandoni y Marcos Mundstock) como esos jovenes que les ha tocado el papel de comadrejas (Clara Lago y Nicolás Francella). Si en lugar de ser argentina la película fuera gringa o francesa seguramente estaría muchas semanas en cartel y nuestros críticos no pararían de elogiarla. Pero las cosas son así y aquí se aprecia bastante menos (o simplemente se desprecia) lo que se escribe o se filma en nuestra lengua. Y es que a veces parece que habría que defender al español de los propios españoles. Esta mañana lo señalaba muy acertadamente Daniel Samper en el último programa de No es un día cualquiera. Así que lo digo bien clarito: El cuento de las comadrejas es una película estupenda y será un gustazo tener muy pronto a Juan José Campanela en Avilés como autor y director de teatro. Será con ¿Qué hacemos con Walter? que se estrenará el 6 de septiembre en el Palacio Valdés. Lo comentaré en el otro blog.

martes, 16 de julio de 2019

Diego Maradona

de Asif Kapadia. Reino Unido, 2019. 130’.
16 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Diego y Maradona. El humilde chico que jugaba al fútbol como Dios y el divo mediático que pasó de ser divinizado a demonizado, sobre todo en Italia. Con imágenes originales en los campos y fuera de ellos se muestra el ascenso y declive del argentino más famoso del siglo XX. Con permiso de Gardel y de Perón.  

Si me gustara el fútbol recomendaría esta película porque confirma que Eduardo Galeano tenía razón cuando decía que Maradona era un Dios jugando al fútbol. Según él siempre llevaba la pelota pegada al pie. Claro que para el añorado escritor uruguayo el verdadero Dios padre del fútbol era Messi, ese otro argentino del que decía que  la lleva no pegada al pie sino dentro de él. Pero no es solo que el fútbol no me guste, es que si Marx levantara la cabeza seguramente estaría de acuerdo conmigo en que actualmente el futbolismo es quizá el más potente narcótico social. Una droga que se cultivó con ahínco en el siglo XX y que ahora fermenta y lixivia con tal intensidad que sus adictos parecen empeñados en conseguir que ni siquiera las mujeres se libren del mal. Pero la película de Asif Kapadia me parece muy recomendable no por Maradona sino porque está está estupendamente contada su historia, porque tiene imágenes magníficamente seleccionadas y porque forma un díptico perfecto con Amy. Las dos comparten un dispositivo que solo usa imágenes originales prescindiendo de cualquier actualización con entrevistas o grabaciones posteriores. Como Maradona, Amy Winehouse también fue convertida en un juguete roto. Sin embargo, su muerte temprana y su magnífica música hacen que su historia resulte más emotiva y atractiva que la del futbolista. Así que Asif Kapadia, además de apostar por un formato coherente y atractivo, demuestra un notable compromiso ético con la denuncia de esa industrialización de los mitos mediáticos que no solo los destruye a ellos sino que corrompe a unas sociedades dispuestas a ensalzarlos y denostarlos sin límite ni piedad.

domingo, 7 de julio de 2019

Yesterday

de Danny Boyle. Reino Unido, 2019. 116’.
7 de julio de 2019. Cines Parqueastur, Corvera.

Jack es un músico fracasado que una noche tiene un accidente. A él le atropella un autobús mientras el resto del mundo sufre un apagón durante doce segundos. Luego nadie sabrá que existieron los Beatles ni recordará sus canciones. Excepto Jack que tendrá un éxito fulgurante cantándolas como si fueran suyas.

La idea es sugerente y se hace interesante esa curiosa distopía sobre un mundo sin los Beatles. Pero solo hasta que la película escora hacia los derroteros propios de una historia de amor convencional. En todo caso Yesterday da que pensar sobre el papel de los Beatles en el mundo actual. ¿Qué habría sido del inglés sin ellos y sin aquella globalización pop que surgió con la televisión y con los megaconciertos de los años sesenta? ¿Sería ahora el inglés esa lengua fácticamente oficial que hace sentirse inferiores a los hablantes de otras? ¿Se aceptaría sin rechistar que las canciones en inglés jamas se subtitulen de no haber existido aquellos Beatles ecuménicos? Es lo que tiene vivir en un mundo lingüísticamente distópico. Que nadie se da cuenta.

jueves, 4 de julio de 2019

Desde el otro lado del charco

de Carlos Suárez, Isabel Suárez, Pablo Giménez. España, 2017. 90’.
4 de julio de 2019. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas.

El proceso por delitos de lesa humanidad durante la dictadura argentina que emprendió el juez Garzón hace unos años tiene una segunda parte en la actual querella argentina contra los crímenes de la dictadura franquista.

El tema es el mismo que el de El silencio de otros, otro documental que tenía sus referentes trágicos en Extremadura y sus esperanzas judiciales en Argentina. Desde el otro lado del charco comparte con la película de Almudena Carracedo y Robert Bahar el compromiso con la memoria histórica. Los querellantes, como los propios directores, son aquí principalmente asturianos, aunque tampoco faltan testimonios tan relevantes (y dispares) como los del juez Garzón o el presidente Zapatero. En la película, y aún más en el intenso coloquio que siguió a la proyección, se hace una crítica a aquella transición política que apostó por una reconciliación sin reparación. En todo caso, el proceso amnésico español ya estaba en marcha desde antes (Max Aub lo pudo comprobar en su triste regreso desde México) y sigue caracterizando a un país cuyo Tribunal Constitucional ha certificado esta semana que el 155 es, más que nada, un mantra que sirve para perpetuar los despropósitos provocados por aquella otra sentencia de 2010. Un proceso este que no es mera respuesta al procés y que ha confirmado los temores expresados por Manuel Vicent en aquel lúcido artículo que publicó hace veinticinco años.

lunes, 1 de julio de 2019

Rembrandt

de Kat Mansoor. Reino Unido, 2019. 96’.
1 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Una exposición en la National Gallery y en el Rijksmuseum sobre las últimas obras de Rembrandt sirve de motivo para este nueva entrega de Exhibition on Screen en la que se repasa la vida del pintor holandés y se comentan algunas de sus obras.

En una inesperada versión doblada y con el tono convencional que caracteriza a esta serie, el documental sobre Rembrandt tiene interés por las imágenes de algunos cuadros y por los comentarios sobre las técnicas del pintor holandés. También se hacen gratas las localizaciones de Amsterdam y Leiden que enmarcan el repaso biográfico. Desde luego este documental es mucho mejor que el que vimos en mayo sobre Leonardo, pero las maneras bastante clásicas que caracterizan a esta serie hacen que Rembrandt no haya recibido un trato tan magnífico como el que tuvo Caravaggio en el documental de Garces Lambert. Eso sí, estas proyecciones especiales sobre pintura tienen un público abundante y fiel. Una lástima que sea mayormente maduro, muy maduro.

sábado, 29 de junio de 2019

Los días que vendrán

de Carlos Marqués-Marcet. España, 2019. 94’.
29 de junio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Vir y Lluís temen que ella esté embarazada. De hecho, cuando el Predíctor se lo confirma, los dos están de acuerdo en abortar. Pero antes de hacerlo se dan cuenta de que no tienen tan claro que quieran interrumpir ese embarazo. Así que los meses siguientes serán complicados para los dos. Y es que el estado de buena esperanza que comparten también está lleno de discusiones y de dudas.

Me había gustado mucho 10.000 Km. y me había gustado muy poco Tierra firme. Pero Los días que vendrán me ha encantado. El guión es magnífico y las interpretaciones no pueden ser mejores. De hecho, los protagonistas son pareja en la realidad y el embarazo que vemos es el que ellos mismos están viviendo (aunque de forma bien distinta). Hemos tenido que esperar casi hasta las once de la noche para poder ver esta película tal como fue creada: en catalán y en castellano. Y menos mal que por lo menos hay una sesión (una sola) en versión original cada día. Lo cierto es que esta historia bilingüe (que doblada deja de serlo) es una verdadera delicia. Un ejemplo de ese buen cine cercano y apto para todos los públicos que debería ver mucha gente. Por ejemplo, los que quizá sin saberlo están haciendo de las mascotas sustitutos de los niños. O los que creen que su experiencia de la paternidad o la maternidad no tiene precedentes (en este sentido son estupendos los vídeos de la familia de la actriz y la escena en casa de sus padres). Y, por supuesto, también deberían verla en su versión original esos que no entienden la fortuna que supone vivir en el país en que nació la lengua europea con más hablantes en el mundo y tener la suerte que aquí también se hable lengua tan bella como el catalán. Pero para eso, deberíamos considerar casi un delito que una lengua española se doble  (y, por tanto, se silencie) en nuestros cines o en nuestras televisiones. Pero aquí hay demasiada gente lingüísticamente acomplejada que padece esa curiosa enfermedad con dos síntomas llamativos: la anglofilia papanatas y la catalanofobia irresponsable.

jueves, 27 de junio de 2019

Largo viaje hacia la noche

de Bi Gan. China, 2018. 133’.
27 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un hombre busca a la mujer de sus sueños. Y viaja a una ciudad desangelada para encontrarla. El periplo será confuso. Como si fuera una sucesión de sueños.

Uno no puede dejar de pensar en Wong Kar-Wai. Sobre todo por la elegancia de las imágenes. Aunque los escenarios son destartalados, las imágenes son bellísimas. Los movimientos de cámara, la disposición de los objetos y la primorosa fotografía hacen que ver esta película resulte muy grato. Aunque uno no entienda bien la historia y todo resulte bastante confuso. De hecho, el largísimo plano secuencia de la parte final es tan fascinante que dejo de preocuparme por el motivo y el destino de este Largo viaje hacia la noche que, por cierto, nada tiene que ver con la obra de Eugene O'Neill.

miércoles, 26 de junio de 2019

Un atardecer en la Toscana

de Jazec Borcuch. Polonia, 2019. 92’.
26 de junio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Una poeta polaca que ha ganado el Premio Nobel vive plácidamente en la Toscana desde que sus padres, judíos que sobrevivieron al exterminio, dejaron su país por motivos políticos. Ella tiene una relación muy buena con su nieta, menos buena con su hija y rutinaria con su marido. Pero también tiene una relación muy especial con un joven egipcio que tiene un restaurante en el puerto. Un tremendo atentado terrorista en el Campo dei Fiori despertará la animosidad de la gente contra los inmigrantes. Y a ella la hará reaccionar de una forma inesperada: rechazando el Premio Nobel. 

 
"Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie". Consciente o involuntariamente el polaco Jazec Borcuch parece polemizar con Adorno con el gesto de esta poeta que dice que un atentado terrorista puede ser visto como obra de arte. Ella parece estar en las antípodas morales de Houellebecq (a quien se cita en la película) pero, igual que los lugareños, uno no acaba de comprender su actitud. Sobre todo viéndola conducir su precioso Porsche descapotable por las carreteras de la zona y coquetear con el guaperas egipcio a la vez que en casa les perdona la vida a ese marido y esa hija que no parecen tan mala gente. El comienzo con la desaparición del niño parece conectar la película con la última de Farhadi, pero enseguida el espejismo se desvanece y Borcuch va evidenciando más ambición que resultados. Por lo demás, en la última escena se une a esos directores que tienen la costumbre de poner sonidos de vencejos mientras sus personajes llevan abrigo. Deben pensar que esos preciosos chillidos son la banda sonora de lo rural en cualquier época del año. Ignoran que en Europa los vencejos solo nos regalan sus alegres vuelos en los atardeceres estivales.

domingo, 23 de junio de 2019

Uno Rojo, división de choque

de Samuel Fuller. EE.UU., 1980. 113’.
23 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un sargento norteamericano que estuvo en Europa en la Primera Guerra Mundial vuelve años después para participar en los escenarios más emblemáticos de la Segunda. Con cuatro soldados invencibles estará en todos los frentes famosos. Incluso liberará un campo de exterminio.

Solo en el marco de un ciclo sobre las derivas del cine bélico estadounidense se podría justificar la proyección de esta película de hazañas bélicas que ha envejecido tan mal. Y no porque el realismo pretendido de las escenas de combate sea poco convincente o porque la literaturización del hilo conductor de la historia resulte algo manida. Simplemente porque, sin un contexto que lo justifique, programar esta película no es mucho más atinado que poner una al azar.

domingo, 16 de junio de 2019

Familia sumergida

de María Alché. Argentina, 2018. 91’.
16 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés.

La hermana de Marcela acaba de morir y ella tiene que desmontar su casa. La cotidianidad doméstica con los hijos adolescentes, los encuentros con el amigo que está cambiando de vida y las evocaciones de los antepasados cuyo recuerdo se hace tan presente en estos días hacen que Marcela lo viva todo de forma muy distinta.

Retrato íntimo de un duelo. Eso es esta magnífica película de María Alché en la que la mirada poética es tan contenida y precisa como su hiperrealismo. Igual que en la vida, las conversaciones cotidianas se ven interrumpidas de repente. Le pasa muchas veces a Marcela mientras habla con sus hijos y le está pasando en su vida ahora que vuelve una y otra vez a casa de Rina y tiene que reordenar objetos y sentimientos. Todos los actores están perfectos en esta película (también los adolescentes) que demuestra la excelente salud de la creación cinematográfica en Argentina (igual que su teatro). Y, desde luego, es una gozada contemplar la gestualidad contenida de esta actriz superlativa que se llama Mercedes Morán y a la que tanto quiere la cámara en todas sus películas.