lunes, 28 de enero de 2013

Violeta se fue a los cielos

de Andrés Wood. Chile, 2011. 110’.
27 de enero de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.

El primer plano de una pupila abre la película. El de otra la cierra. En medio Violeta Parra, la chilena que le daba gracias a la vida por darle esos dos luceros que parecen evocar ahora instantes de su vida: la Violeta niña que aprende de su padre, la Violeta etnógrafa que quiere salvar la música campesina, la Violeta madre que parece hermana de sus hijos, la Violeta artista que expone en el Louvre, la Violeta enamorada que desea y sufre, la Violeta impulsiva que riñe al público, la Violeta inteligente que brilla en la entrevista de televisión… Son instantes que pasan en un instante. Para Violeta, el de su muerte. Para nosotros, el de una magnífica película.

No solo Violeta Parra consiguió mostrar que en la pobreza hay belleza. También lo logra esta película que la sigue por los barracones del Chile minero, que muestra en secuencias memorables el carácter de su padre, que capta su ilusión por convertir esa sencilla carpa entre Santiago y la cordillera en un templo del folklore. Hay mucho orden en esas evocaciones sin cronología, el orden de una película bien contada. Y bien cantada, porque la fuerza de esta Francisca Gavilán que la interpreta (hasta su apellido la une a Violeta Parra) es tan rotunda como la de aquel Óscar Jaenada que se atrevió a convertirse en Camarón. Cantantes como esos necesitan actores así para construir, a partir de sus vidas, historias poderosas en el cine. Francisca Gavilán (y Andrés Wood) lo consigue con la de Violeta Parra. Después de que la segunda pupila cierre a negro y aparezcan los títulos de crédito se hace imposible salir del cine. No antes de que Violeta Parra termine de dar gracias a la vida y nos diga que el canto de ustedes es el mismo canto. El canto de todos que es su propio canto.

domingo, 27 de enero de 2013

Lincoln

de Steven Spielberg. EE.UU, 2012. 150’.
26 de enero de 2013. Parqueastur, Corvera.

Enero de 1865. Recién reelegido y con la guerra civil a punto de terminar, Lincoln se empeña en conseguir la aprobación de la decimotercera enmienda, la que abolirá la esclavitud en los Estados Unidos. Para lograr el apoyo del Congreso usa toda su habilidad política. El fin de la guerra y su asesinato en abril de ese año completarán su legendario perfil histórico.

Otro resumen de la película: “La medida más importante del siglo XIX urdida por la corrupción del hombre más puro de América”. Quien dice estas palabras con el acta de la votación en la mano es Thaddeus Stevens, el viejo político radical que interpreta Tommy Lee Jones. Y es que este imponente Abraham Lincoln que encarna (nunca mejor dicho) Daniel Day-Lewis haría las delicias de Maquiavelo. Y no porque defienda que el fin justifica los medios, sino porque demuestra que en política no es más importante la justicia de lo perseguido que la oportunidad, el cálculo y la habilidad para alcanzarlo. El Lincoln de Spielberg es el líder por excelencia. Las pequeñas anécdotas que recuerda resultan tan cautivadoras como los discursos para la historia que parece hacer siempre que habla. Es curioso como estas dos horas y media de negociaciones, compras de votos y presiones varias no solo se siguen con interés, sino que acaban destilando sin molestar algunas de las esencias del orgullo americano. En estos tiempos de ingenuo descrédito de lo político (ya lo decía Franco: “haga como yo, no se meta en política”) no viene mal que Spielberg nos recuerde que lo bueno de la historia también se lo debemos a la política. Y que para cambiarla es tan necesaria la utopía como el realismo político.

viernes, 25 de enero de 2013

Dreileben. No me sigas

de Dominik Graf. Alemania, 2011. 89’.
24 de enero de 2013. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.


Jo es una psicóloga que se traslada a Dreileben, en Turingia, para colaborar en la búsqueda del asesino huido de un hospital. Se aloja en la casa de Vera, una antigua amiga que ahora vive con un escritor llamado Bruno. En esos días descubren que las dos habían tenido una relación sentimental con un mismo hombre. La indagación sobre la forma en que la vivieron es paralela a las investigaciones para dar con el fugitivo. La historia termina con su detención, pero también con la aclaración de lo que pasó en aquel tiempo que tanta huella les dejó a las dos.

No me sigas. Así de abrupto fue el final de sus relaciones con Patrick. Quizá por eso las dos amigas intentan ajustar cuentas con un pasado que, sin saberlo él, llenó la vida de Jo con un hijo y dejó un vacío que Vera parece incapaz de superar. Los diálogos entre Jo, Vera y Bruno (y también los de Jo con sus padres al comienzo y al final de la película) fluyen de manera tan sencilla que recuerdan la forma en que Eric Rohmer conseguía desvelar secretos de la condición humana a través de conversaciones intrascendentes. A diferencia de Algo mejor que la muerte esta historia está bien enmarcada en el contexto de la trilogía Dreileben. De hecho, Bruno (y quizá también el invisible Patrick) se convierte casi en el contrapunto del fugitivo. Se sigue con agrado este No me sigas.

miércoles, 23 de enero de 2013

Argo

de Ben Affleck. EE.UU, 2012. 120’.
22 de enero de 2013. Cines Marta, Avilés.

Tras el asalto del 4 de noviembre de 1979 a la embajada de Estados Unidos en Teherán seis norteamericanos se refugian en la residencia del embajador de Canadá. Antes de que los iraníes lo averigüen, la CIA prepara una misión de rescate. Tony Méndez es el agente que simulará la producción de Argo, una película de ciencia ficción para la que un equipo canadiense estaría buscando localizaciones en Irán. Los seis de la embajada se harán pasar por ese equipo para conseguir salir del país.

Argo es en realidad un barco mítico en el que Jasón guió a sus compañeros hacia el Vellocino de Oro. Pero en esta película es el título de otra, una película ficticia con la que Hollywood ayudó a la CIA a rescatar a aquellos norteamericanos que quedaron atrapados en Teherán. Ben Affleck encarna y dirige la tarea de este Jasón, seguro y contenido, que protagoniza una historia bien construida y que se ve con interés. Argo es, sin duda, un espacio propicio para que se crucen la realidad y la ficción. De hecho, también es el nombre con que se conoce al grupo de profesores que, desde hace ya veinte años, venimos compartiendo afanes en la renovación didáctica. Con el grupo Argo yo también he diseñado simulaciones. Aunque las nuestras están pensadas solo para el aula.

martes, 22 de enero de 2013

The Master

de Paul Thomas Anderson. EE.UU, 2012. 137’.
21 de enero de 2013. Cines Marta, Avilés.

Freddie Quell es un joven desequilibrado cuya vida queda a la deriva tras la Segunda Guerra Mundial. Hasta que conoce a Lancaster Dodd, el líder de un grupo entre terapéutico y sectario que defiende la posibilidad de acceder a recuerdos de vidas pasadas. La relación entre ellos es casi la de un padre y un hijo, pero un día Freddie se distancia para recuperar su propia vida. Al final se encuentra de nuevo con Dodd, quien se ha convertido en patriarca de una poderosa iglesia.

“La Causa” que lidera Lancaster Dodd es, al parecer, el trasunto de la Iglesia de la Cienciología, con lo que la película se puede interpretar en claves controvertidas que seguramente son más accesibles para el público norteamericano. En cualquier caso, Paul Thomas Anderson consigue que resulte fascinante la atracción entre ese desquiciado que interpreta Joaquin Phoenix y el maestro de esa secta desquiciadora encarnado por Seymour Hoffman. Esas dos interpretaciones y la forma en que Anderson recrea la atmósfera de la sociedad norteamericana de postguerra, subrayada por una banda sonora muy oportuna, hacen que la película sea memorable y parezca prolongar su mirada sobre la historia de los Estados Unidos iniciada con Pozos de ambición. El líder/patriarca/profeta en que se convierte Seymour Hoffman recuerda por momentos a aquellos otros que Orson Welles y Francis Ford Coppola convirtieron en iconos. Pero es Joaquín Phoenix quien crea uno nuevo en esta película, el de un discípulo/hijo/mesías tan desequilibrado como magnético y vulnerable.

lunes, 21 de enero de 2013

Post Tenebras Lux

de Carlos Reygadas. México, 2012. 120’.
20 de enero de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.

Una familia acomodada vive en una zona rural de México en la que su forma de vida contrasta bastante. Tras un robo en la casa, el padre es asesinado. Hay más cosas, pero sin pies ni cabeza. De hecho, quien lo mata acaba perdiéndola. Literalmente.

Uno espera encontrar los motivos por los que el festival de Cannes consideró que Reygadas merecía el premio al mejor director por esta película, pero después de dos horas no aparecen. La película tiene un buen sonido directo del entorno natural y algunas imágenes poderosas (como las de la niña entre esos perros y vacas crepusculares o la aparición de ese diablo luminoso en la noche), pero la mayoría de las escenas parecen fraudulentas. El indescifrable partido de rugby, la cacería de patos o la trampa  de abusar de las imágenes de sus propios hijos en la deliciosa edad en que aprenden a hablar,  hacen pensar que, más que reivindicar un cine fragmentario que impugna los relatos lineales, Reygadas simplemente está aprovechando unos retales que alinea sin motivo en esta película. Al usar el formato 4:3 o la lente biselada para los exteriores (con esa desagradable imagen que recuerda al aura previa a las migrañas) quizá pretenda aparentar que está haciendo cine experimental. Pero el espectador acaba convencido de lo oportuno que resulta aquí ese versículo del libro de Job: “Después de las tinieblas, espero la luz”.

jueves, 17 de enero de 2013

Dreileben. Algo mejor que la muerte

de Christian Petzold. Alemania, 2011. 88’.
16 de enero de 2013. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Johannes es un joven estudiante que trabaja como celador en un hospital del que se ha escapado un peligroso asesino. Por azar conoce a Ana, una atractiva chica que trabaja en un hotel cercano. El embalse, el bosque y la presencia intuida del fugitivo enmarcan unos encuentros que fluctúan entre la atracción y los reproches. Al final Johannes continuará con su vida y se irá con Sarah, la hija del director del hospital, con quien tenía una relación anterior.

Dreileben es una trilogía en la que sus directores se han puesto de acuerdo para contar tres historias que comparten un mismo lugar y un mismo momento, el de búsqueda de un asesino fugado. Algo mejor que la muerte es seguramente el destino que habría tenido Ana si su relación con Johannes no se hubiera truncado. Aunque los dos momentos en que suena Cry me a River tienen fuerza y parecen dar sentido al escenario y a la historia, son demasiados los flecos que quedan abiertos en esta película. Y no está claro si se trata de elementos deliberadamente no desarrollados o si simplemente son los anclajes a que obliga su relación con las otras dos películas. En todo caso, el resultado es extraño, frío y un tanto confuso por lo poco perfilados que están los personajes y lo disonante que resulta el papel de ese lobo feroz que parece acecharles desde el bosque.

martes, 15 de enero de 2013

El cuerpo

de Oriol Paulo. España, 2012. 107’.
14 de enero de 2013. Cines Marta, Avilés.

El cuerpo de Belén Rueda desaparece de la morgue. Su marido creía haberla asesinado pero empieza a dudar de haberlo conseguido. El inspector Coronado le acusa de ambas cosas. Y tiene motivos.

Las piezas encajan pero les falta verosimilitud. Y no solo por la sorprendente forma en que se resuelve la historia sino por la manera en que se plantean las situaciones y los diálogos. Para ser un buen thriller a esta película le falta cuerpo.

domingo, 13 de enero de 2013

Café de flore

de Jean-Marc Vallée. Canadá, 2011. 120’.
12 de enero de 2013. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

París, años sesenta: una madre y su hijo con síndrome de Down viven un amor perfecto. Montreal, hoy: la llegada de una joven rubia a la vida de él rompe la historia de amor de una familia feliz. En París la atracción del niño por una niña rubia también pondrá a prueba ese amor filial. Solo la canción que da título a la película parece unir las dos historias. Pero al final esas vidas distantes se revelarán sucesivas.

La música, tan necesaria para esa familia canadiense, y los pequeños gestos y rituales entre la madre y el niño franceses hacen muy grata esta película. Pero no fácil. Y no porque el relato no sea lineal o porque las dos historias estén salpicadas con inquietantes presagios oníricos, sino porque su unión final obliga a aceptar que se trata de las mismas vidas, que se suceden más allá de la muerte. Pero es tan brillante la forma en que se trenzan los desenlaces de las dos historias que finalmente se conjura el temor de estar viendo dos buenas películas que no llegarán a fundirse. El final feliz de la segunda compensa y redime las culpas del dramático final de la primera.

sábado, 12 de enero de 2013

Mapa

de León Siminiani. España, 2012. 85'.
11 de enero de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.

Tras escuchar Walk Out, una canción de Matthew Sweet, León Siminiani decide cambiar de vida e irse a la India a hacer una película. A modo de diario va registrando con su cámara momentos de ese viaje hasta que se da cuenta de que está enamorado de Luna, la amiga que le recomendó ir allí. Regresa a España buscando ese amor con el que espera cerrar su película. Pero después de unos meses Luna le deja y tanto su vida como la película parecen quedar a la deriva. Hasta que retoma otro mapa con el que borrar los recuerdos de sus encuentros con ella.

Las imágenes que vemos parecen un documental. O un hermoso diario cinematográfico en el que el director nos muestra, sin aparente pudor, su propia vida. Pero su voz en off y los textos con que va salpicando las imágenes hacen que la película sea mucho más. Aunque con otro tono y desde otra edad, me ha recordado a la magistral Photografic Memory, de Ross McElwee, que se proyectó en el Festival de Gijón en 2011. En Mapa León Siminiani saca su ojo y se mira desde fuera. Se ve viviendo un tramo crucial de su vida e intenta hacer con él una buena película. Con “el Otro” (una especie de superyo plasta que le cuestiona lo que va haciendo) consigue construir un relato cuya principal virtud es que está hecho a la vez de su propio metarrelato. Y lo hace no como una apuesta de cine experimental dirigida únicamente al cerebro, sino con la agilidad, ironía y frescura de un cine que atrapa también al ojo y al corazón. El montaje, la música y la arquitectura son muy importantes en esta película, casi artesanal, que merecería tener éxito en su exhibición comercial. Este preestreno llenó el cine del Niemeyer. Después hubo un coloquio con su protagonista y director en el que alguien le preguntó si esa mezcla entre la vida y el cine no tendría algo de reality show. Él respondió reivindicando la importancia de los relatos tanto en el cine como en la vida. Supongo que algo parecido habría dicho Millás si alguien le hubiera preguntado por su novela El Mundo.

sábado, 5 de enero de 2013

La noche más oscura

de Kathryn Bigelow. EE.UU., 2012. 157’.
4 de enero de 2013. Parqueastur, Corvera.

“Bin Laden está ahí y vais a matarlo por mi”. La frase la podría haber dicho cualquier estadounidense, pero en esta película la dice Maya, una agente de la CIA que trabaja obsesivamente con ese objetivo y que acaba averiguando dónde se esconde el odiado terrorista. Con ella asistimos a los interrogatorios (más bien torturas) en los centros secretos de detención, a las negociaciones en los despachos y a los seguimientos que permitirán localizar a Bin Laden y finalmente matarlo.

La noche más oscura comienza mucho antes, con voces grabadas en la mañana del 11 de septiembre de 2001. Y termina poco después, con las lágrimas de la protagonista en el amanecer del 2 de mayo de 2011. En medio hay casi dos películas. La primera está centrada en Maya, para quien cazar a Bin Laden se convierte en algo personal. La seguimos en sus investigaciones, casi siempre en tierra hostil, durante esos años jalonados por los grandes atentados islamistas (imperdonable el olvido de nuestro 11 de marzo). La segunda película la protagonizan los soldados altamente tecnificados que en esa noche oscura consiguen matar a Bin Laden. A Bigelow se le da bien contar historias bélicas. Por eso se pasan en un suspiro estas dos horas y media de investigaciones secretas, decisiones políticas y acciones militares. Pero es un suspiro inquietante por lo mucho de dolorosa verdad que hay en lo que muestra.  Las lágrimas finales de Maya parecen indicar que la muerte de Bin Laden cierra una etapa de su vida y de las de sus compatriotas. Y también cierra esa parte de la historia reciente que tantas películas (buenas y malas) ha inspirado. Las de esta directora están entre las mejores.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Infancia clandestina

de Benjamín Ávila. Argentina, 2011. 110’.
29 de diciembre de 2012. Cines Renoir Plaza de España, Madrid.

Al regresar a Argentina Juan se llamará Ernesto. Sus padres son montoneros y la familia vivirá en la clandestinidad. A sus once años ya ve muchas cosas y está despertando a otras.

Como en Secretos del corazón o en Cuéntame, el punto de vista es siempre el del niño. Desde las puertas entreabiertas Juan (o Ernesto) contempla la intensa (y luego dramática) vida militante de sus padres y de su tío Beto (un Ernesto Alterio que se hace querer). Los mira entre la admiración y la incomodidad. El espectador ve además el peligro que les acecha y comprende bien a la abuela, que no entiende a esos padres jóvenes e idealistas dispuestos a arriesgarlo todo. La película capta muy bien la atmósfera de una vida familiar en los años setenta. Pero enmascara el horror a través de unas bellas elipsis en las que la violencia solo aparece dibujada. Como si solo hubiera ocurrido en un cómic.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Whore

de Ken Russell. EE.UU, 1991. 92’.
29 de diciembre de 1992. Filmoteca Española, Madrid. V.O.S.

Un día en la vida de Liz, una prostituta que describe su trabajo contándonos con naturalidad lo que siente. La seguimos durante esa jornada y vemos sus encuentros y desencuentros mientras evoca otros momentos de su vida como prostituta.

Con aire de documental callejero en el que desfilan tantos personajes como tópicos, en esta película la voz narrativa es la de quien interpreta ese oficio. Liz es siempre la protagonista, la que nos cuenta (mirándonos) lo que hace y lo que piensa. Aunque a la película se le notan los años y es bastante olvidable, Russell se atreve en ella a hacer algo políticamente incorrecto: tratar a la prostituta como sujeto y no solo como objeto de análisis. Ni León de Aranoa, con el naturalismo emotivo de sus Princesas, ni Bonello, con el sugerente esteticismo de su L’Apollonide, se libran del todo del prejuicio contrario. Aunque ridiculiza al cliente, Ken Russell recibiría hoy muchas críticas por suponer que quien mejor puede hablar sobre la prostitución es quien la ejerce. ¿Qué se diría si alguien osara llevar al cine reflexiones como las de Chester Brown en su interesante cómic Pagando por ello?

sábado, 29 de diciembre de 2012

Más allá de las colinas

de Cristian Mungiu. Rumanía, 2012. 150’.
28 de diciembre de 2012. Cines Renoir Plaza de España, Madrid. V.O.S.

Alina regresa a Rumanía desde Alemania en busca de Voichita, su antigua compañera del orfanato con la que espera superar su soledad. Ella vive ahora en un opresivo convento ortodoxo del que no quiere irse. Alina intentará convencerla conviviendo con ella.

Como en 4 meses, 3 semanas y 2 días, Mungiu nos cuenta la dureza de unas vidas femeninas en trances difíciles. Lo que narra podría ocupar precisamente ese tiempo en el que muestra como unas monjas delegan toda su voluntad en un sacerdote al que Viochita llama papá. Ella recuerda a aquella Martha Marcy May Marlene (la magnífica película que presentó Sean Durkin en el Niemeyer el año pasado). Ambas son seres desvalidos que han aceptado la obediencia como medio de felicidad. En las dos películas hay alguien (la hermana de Martha, la amiga de Viochita) que intenta su liberación. Aunque los contextos son bien distintos, hay algo en común entre ese convento rumano y aquella secta norteamericana: los dos son lugares de destrucción de la individualidad. A pesar de su aparente neutralidad naturalista la metáfora más evidente (y lo mejor) de esta dura y larga película es la pasión que sufre Alina tras intentar la redención de su amiga. Saber que Mungiu se inspiró en unos hechos reales hace más inquietante lo que cuenta sobre el final de esa triste cuaresma rumana.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Las sesiones

de Ben Lewin. EE.UU, 2012. 98’.
27 de diciembre de 2012. Cines Ocimax, Gijón.

A Mark O'Brien la poliomielitis le ha deparado una vida inmóvil. Es tetrapléjico y católico, pero no insensible. Tras consultar con su sacerdote decide contratar los servicios de una terapeuta sexual. En las sesiones de iniciación las palabras suplirán a las manos y su vida cambiará. También la de quienes le rodean.

Las sesiones coincide estos días en los cines con De óxido y hueso. Son dos películas sobre cuerpos limitados que se resisten a no poder sentir o a tener que dejar de sentir. Las interpretaciones de Helen Hunt y de John Hawkes son magníficas en esta película que está inspirada en una historia real. En sus encuentros las palabras describen y prescriben el sexo que van teniendo. Pero tras cada sesión intentan también interpretar con palabras lo que van viviendo (él en sus diálogos con el sacerdote, ella en esos monólogos que graba con pretensiones de objetividad). Las sesiones previstas iban a ser seis, pero cuatro serán suficientes para que sepan hasta dónde les pueden llevar el sexo y las palabras.

jueves, 27 de diciembre de 2012

El capital

de Constantin Costa-Gavras. Francia, 2012. 114’.
26 de diciembre de 2012. Cines Marta, Avilés.

Los tiburones financieros atacan en manada. Pero a Marc Tourneuil, el poderoso presidente de un banco francés, no le gusta ser gregario. Quiere ser el mejor en ese juego que consiste en quitarle el dinero a los pobres para dárselo a los ricos.

El resumen no es valorativo. Recoge expresiones literales de la película. En el último plano, tras presentarse como el Robin Hood de los ricos, Marc Torneuil mira directamente al espectador para recordarle que ese es el juego. Costa-Gavras decide centrar en este tiburón toda la historia y, aunque la película se sigue con interés, está muy lejos de obras suyas tan impecables como La caja de música. No le falta militancia a este veterano director, pero su película aporta bastante menos al tema de lo que ya mostraron Chandor (con su estupenda opera prima Margin Call) o Ferguson (con ese Inside Job en el que los tiburones son los de verdad). De todas formas, no conviene despreciar la mirada de Costa-Gavras. Esta película sería muy aleccionadora para muchos. Ojalá se vea en televisión.

lunes, 24 de diciembre de 2012

De óxido y hueso

de Jacques Audiard. Francia, 2012. 120’.
23 de diciembre de 2012. Cines Los Prados, Oviedo.

Alain se tiene que hacer cargo de su hijo pero no tiene recursos. Su hermana le ayuda acogiéndoles en su casa. En su trabajo como portero de una discoteca conoce una noche a Stéphanie, una atractiva mujer que adiestra orcas en un parque acuático y que poco después pierde las piernas en un terrible accidente. Sus encuentros con Alain la ayudan a superar el trauma de la amputación y a recuperar su autoestima (también sexual). Él vuelve a hacer lo que más le gusta, pelear a cuerpo limpio en combates con apuestas.

No es la historia de la bella y la bestia. Es más bien la recreación del buen salvaje, un ser primario y sin doblez que fascina y redime a esa sirena amputada. A diferencia del espectador y de ella misma, él no parece percibir el drama de esa ausencia tan visible. La asume dulcemente con la misma naturalidad con que pelea violentamente. El director de Un profeta sabe hacer que el dolor (y casi el olor) conmuevan desde la pantalla. Aunque el territorio geográfico es francés, las maneras cinematográficas no lo parecen.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Una pistola en cada mano

de Cesc Gay. España, 2012. 95’.
21 de diciembre de 2012. Cines Los Prados, Oviedo.

Ocho hombres y cuatro mujeres de edad media dialogan de dos en dos. El tema de las conversaciones suele ser su vida sentimental. Sobre todo la de ellos, que parecen más inseguros que ellas en esos terrenos. La sucesión de diálogos binarios en distintos lugares de Barcelona conduce al encuentro final de casi todos los personajes en una cena que parece menos tensa que aquella otra comida que Cesc Gay organizó En la ciudad.

Parece una sucesión de cortometrajes que exploran las complejidades de la condición masculina cuando se asoma a la cuarentena. Los excelentes diálogos están magníficamente interpretados. Aunque si hubiera que elegir uno me quedaría con el de Ricardo Darín y Luis Tosar en el parque. O el de Leonor Watling y Alberto San Juan en el coche. O el de Leonardo Sbaraglia y Eduard Fernández en el portal. O el de Candela Peña y Eduardo Noriega en el trabajo. O las dos escenas en las que dos hombres quedan fuera de un ascensor. Pero, ¿por qué hay que elegir?

viernes, 21 de diciembre de 2012

Woody Allen. A documentary

de Robert B. Weider. EE.UU, 2012. 113’
20 de diciembre de 2012. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Con imágenes de sus películas, con testimonios de muchos de sus protagonistas y con los propios comentarios de Woody Allen, este documental repasa su trayectoria desde sus comienzos como monologuista hasta sus películas europeas. Más de cuatro décadas y unas cuarenta películas separan A Roma con amor de Toma el dinero y corre. Pero las casi dos horas de este documental (y seguramente también las tres y cuarto del DVD) pasan en un instante.

En la sesión  de noche de un sábado de noviembre de 1976 muchos pudimos ver en Televisión Española su primera película. Desde entonces fueron legión los seguidores españoles del Woody Allen hilarante. Para muchos de ellos ya no es el que era. Echan de menos al actor/director que tanto les hacía reír en sus primeras películas. Los demás esperamos cada año su nueva obra como un regalo, que puede ser perfecto como Match Point o provisto de su ración variable de momentos deliciosos como todo lo demás. A Woody le debemos mucho en Avilés: que preestrenara aquí la nada menor El sueño de Casandra, que filmara en esta ciudad algunas escenas de Vicky, Cristina, Barcelona, que volviera para inaugurar el Centro Niemeyer tocando el clarinete con su New Orleans Jazz Orchestra o que hiciera aquella primera selección de películas imprescindibles que pudimos disfrutar en este mismo cine el año pasado. Entonces una de las butacas de esta sala tenía una placa con su nombre y aquí se programaba cine diario como en las mejores filmotecas. Hoy se preestrena en el Niemeyer este documental sobre Woody Allen que llegará a las pantallas españolas la semana próxima. Ojalá que esta nueva primicia de nuestro amigo neoyorkino sea un buen augurio sobre el futuro de este centro cultural.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Oscar Niemeyer. La vida es un soplo

de Fabiano Maciel. Brasil, 2007. 90’
15 de diciembre de 2012. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Niemeyer cumplía 100 años cuando se hizo esta película, un documental que repasa su arquitectura durante casi todo el siglo XX (y algo del XXI). También es una película sobre Oscar, una persona genial por su creatividad y por su carácter. Oscar Niemeyer habla de su obra, pero también de si mismo y de la vida, que es lo que realmente le importa. Dice que la vida es un soplo (aunque el suyo haya durado más de un siglo) y por eso no debemos desperdiciarla. Además de sus palabras, también aparecen las de otros (Chico Buarque, Eduardo Galeano, José Saramago…) que hablan de él con admiración. Y no les faltan motivos a juzgar por la belleza de sus obras en Brasilia, en Niteroi, en Argelia, en Francia, en Italia, en Nueva York... Solo se echan en falta imágenes del Centro Niemeyer de Avilés que se empezaba a construir justamente cuando se estrenaba esta película y en cuyo cine se ha proyectado hoy.

Las imágenes de sus edificios son tan cautivadoras como los primeros planos de su rostro. Oscar Niemeyer dice que la arquitectura no es lo más importante, que lo más importante son las personas. Por eso estaba obsesionado por crear belleza, por hacer que solo con mirar sus edificios se produzca la emoción. Galeano dice que Niemeyer detestaba el ángulo recto tanto como el capitalismo y que sus curvas están inspiradas en la naturaleza, en las bellas formas de esas montañas de Río que seguramente fueron hechas por Dios el día en que Dios creyó que era Niemeyer. En la Ría de Avilés tenemos una prueba evidente de que Galeano tiene razón. Antes de ver la película se organizó un pequeño acto de homenaje al arquitecto que nos regaló esta joya y que hoy hubiera cumplido 105 años (falleció hace solo diez días). Durante la proyección la emoción traspasaba la pantalla y se sentía en los gestos del público (en buena parte, los amigos de Yo Apoyo Centro Niemeyer que tanto han luchado por defenderlo en los tiempos miserables que vivimos mientras gobernaron en Asturias unos individuos que no merecen ser nombrados aquí). El aplauso final fue muy sentido. Tanto como la emoción al deslizarse las cortinas laterales del cine (para mi, el más hermoso del mundo) y ver iluminadas tras los cristales las curvas blancas que conforman la maravillosa plaza de este centro cultural. Algunos tenemos la suerte de vivir al lado de un lugar en el que al salir del cine nos espera siempre la belleza. La vida es un soplo, pero algunos soplos alientan a vivir. Gracias Oscar.