domingo, 21 de julio de 2019

Tren a Busan

de Yeon Sang-ho. Corea del Sur, 2016. 118’.
20 de julio de 2019. Plaza de España, Avilés.

Un virus convierte a los coreanos en zombis mordedores empeñados en contagiar su condición a los compatriotas. Como la mutación es instantánea, en pocas horas la horrible epidemia se extiende por el país. Y también viaja en el tren en el que un padre y una niña se dirigen a la ciudad de Busan.

Cine de verano en El Parche con motivo del excelente festival Celsius 232 dedicado al terror, la fantasía y la ciencia ficción que desde el miércoles se celebra en Avilés. Aunque no me gusta el cine de zombis, disfruto sin complejos con los dramones sobre catástrofes en aviones, rascacielos y sitios cerrados, de modo que la idea de ese tren asediado me parece interesante. Más local que Guerra Mundial Z, pero también con muchos zombis mordedores, Tren a Busan no es mejor ni peor que la película de Marc Forster, pero resulta entretenido verla al aire libre en esta agradable noche de verano.   

jueves, 18 de julio de 2019

Apolo 11

de Todd Miller. EE.UU., 2019. 90’.
18 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Ida y vuelta a la Luna en imágenes de hace cincuenta años. La amanecida de miles de personas en Florida para ver el espectacular lanzamiento, las conversaciones entre los astronautas y Cabo Cañaveral. Y, por supuesto, aquel pequeño paso para un hombre que dejó su huella en la Luna y también en la memoria del siglo XX.  

Impresionante. Igual que en los estupendos documentales de Asif Kapadia aquí solo vemos imágenes originales. En este caso de la NASA. Y con una calidad que hace que parezca imposible que tengan medio siglo. El relato es impecable. Por el estupendo montaje, por el poderoso sonido y por esas conversaciones que no requieren ningún subrayado. Tan solo esos oportunos gráficos intercalados que nos permiten entender cómo fue aquel memorable viaje de ida y también el de vuelta. Esta semana todos los medios han ofrecido mucha información sobre aquel acontecimiento del que yo recuerdo mejor la impresión que causó en mis padres y en mis tíos que lo que se vio aquella noche en la tele. Pero este documental ha sido la mejor celebración posible. La sensación es como la de Marte de Ridley Scott, pero sabiendo que sucedió.

miércoles, 17 de julio de 2019

El cuento de las comadrejas

de Juan José Campanella. Argentina, 2019. 129’.
17 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Una actriz veterana que fue muy famosa vive retirada con tres hombres en un viejo caserón. Son su marido (un actor de escaso éxito) y el director y el guionista con los que hizo sus mejores películas. Ellos tienen una estrecha complicidad. Y ella creerá tenerla con una pareja de jóvenes que un día se presentan fingiendo venerarla pero que solo pretenden convencerla de que venda su mansión. 

Una historia estupenda que resulta sutil sin perder su vocación comercial y que consigue ser muy divertida sin renunciar a su puntito de acidez. Hay mucho de homenaje autorreferencial a la gestación de las películas, de irónica reflexión sobre la importancia de los guionistas, los directores y los actores. Y también hay cierto pugilato generacional que no llega a ser un ajuste de cuentas aunque sí quizá una advertencia sobre la conveniencia de no confundir valor con precio. Campanella demuestra otra vez que es un magnífico guionista, muy ameno e irónico, y que como director  sabe sacar el mejor partido a un elenco magnífico que da gusto ver. Tanto ese cuarteto de maduros impresionantes (Graciela Borges, Óscar Martínez, Luis Brandoni y Marcos Mundstock) como esos jovenes que les ha tocado el papel de comadrejas (Clara Lago y Nicolás Francella). Si en lugar de ser argentina la película fuera gringa o francesa seguramente estaría muchas semanas en cartel y nuestros críticos no pararían de elogiarla. Pero las cosas son así y aquí se aprecia bastante menos (o simplemente se desprecia) lo que se escribe o se filma en nuestra lengua. Y es que a veces parece que habría que defender al español de los propios españoles. Esta mañana lo señalaba muy acertadamente Daniel Samper en el último programa de No es un día cualquiera. Así que lo digo bien clarito: El cuento de las comadrejas es una película estupenda y será un gustazo tener muy pronto a Juan José Campanela en Avilés como autor y director de teatro. Será con ¿Qué hacemos con Walter? que se estrenará el 6 de septiembre en el Palacio Valdés. Lo comentaré en el otro blog.

martes, 16 de julio de 2019

Diego Maradona

de Asif Kapadia. Reino Unido, 2019. 130’.
16 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Diego y Maradona. El humilde chico que jugaba al fútbol como Dios y el divo mediático que pasó de ser divinizado a demonizado, sobre todo en Italia. Con imágenes originales en los campos y fuera de ellos se muestra el ascenso y declive del argentino más famoso del siglo XX. Con permiso de Gardel y de Perón.  

Si me gustara el fútbol recomendaría esta película porque confirma que Eduardo Galeano tenía razón cuando decía que Maradona era un Dios jugando al fútbol. Según él siempre llevaba la pelota pegada al pie. Claro que para el añorado escritor uruguayo el verdadero Dios padre del fútbol era Messi, ese otro argentino del que decía que  la lleva no pegada al pie sino dentro de él. Pero no es solo que el fútbol no me guste, es que si Marx levantara la cabeza seguramente estaría de acuerdo conmigo en que actualmente el futbolismo es quizá el más potente narcótico social. Una droga que se cultivó con ahínco en el siglo XX y que ahora fermenta y lixivia con tal intensidad que sus adictos parecen empeñados en conseguir que ni siquiera las mujeres se libren del mal. Pero la película de Asif Kapadia me parece muy recomendable no por Maradona sino porque está está estupendamente contada su historia, porque tiene imágenes magníficamente seleccionadas y porque forma un díptico perfecto con Amy. Las dos comparten un dispositivo que solo usa imágenes originales prescindiendo de cualquier actualización con entrevistas o grabaciones posteriores. Como Maradona, Amy Winehouse también fue convertida en un juguete roto. Sin embargo, su muerte temprana y su magnífica música hacen que su historia resulte más emotiva y atractiva que la del futbolista. Así que Asif Kapadia, además de apostar por un formato coherente y atractivo, demuestra un notable compromiso ético con la denuncia de esa industrialización de los mitos mediáticos que no solo los destruye a ellos sino que corrompe a unas sociedades dispuestas a ensalzarlos y denostarlos sin límite ni piedad.

domingo, 7 de julio de 2019

Yesterday

de Danny Boyle. Reino Unido, 2019. 116’.
7 de julio de 2019. Cines Parqueastur, Corvera.

Jack es un músico fracasado que una noche tiene un accidente. A él le atropella un autobús mientras el resto del mundo sufre un apagón durante doce segundos. Luego nadie sabrá que existieron los Beatles ni recordará sus canciones. Excepto Jack que tendrá un éxito fulgurante cantándolas como si fueran suyas.

La idea es sugerente y se hace interesante esa curiosa distopía sobre un mundo sin los Beatles. Pero solo hasta que la película escora hacia los derroteros propios de una historia de amor convencional. En todo caso Yesterday da que pensar sobre el papel de los Beatles en el mundo actual. ¿Qué habría sido del inglés sin ellos y sin aquella globalización pop que surgió con la televisión y con los megaconciertos de los años sesenta? ¿Sería ahora el inglés esa lengua fácticamente oficial que hace sentirse inferiores a los hablantes de otras? ¿Se aceptaría sin rechistar que las canciones en inglés jamas se subtitulen de no haber existido aquellos Beatles ecuménicos? Es lo que tiene vivir en un mundo lingüísticamente distópico. Que nadie se da cuenta.

jueves, 4 de julio de 2019

Desde el otro lado del charco

de Carlos Suárez, Isabel Suárez, Pablo Giménez. España, 2017. 90’.
4 de julio de 2019. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas.

El proceso por delitos de lesa humanidad durante la dictadura argentina que emprendió el juez Garzón hace unos años tiene una segunda parte en la actual querella argentina contra los crímenes de la dictadura franquista.

El tema es el mismo que el de El silencio de otros, otro documental que tenía sus referentes trágicos en Extremadura y sus esperanzas judiciales en Argentina. Desde el otro lado del charco comparte con la película de Almudena Carracedo y Robert Bahar el compromiso con la memoria histórica. Los querellantes, como los propios directores, son aquí principalmente asturianos, aunque tampoco faltan testimonios tan relevantes (y dispares) como los del juez Garzón o el presidente Zapatero. En la película, y aún más en el intenso coloquio que siguió a la proyección, se hace una crítica a aquella transición política que apostó por una reconciliación sin reparación. En todo caso, el proceso amnésico español ya estaba en marcha desde antes (Max Aub lo pudo comprobar en su triste regreso desde México) y sigue caracterizando a un país cuyo Tribunal Constitucional ha certificado esta semana que el 155 es, más que nada, un mantra que sirve para perpetuar los despropósitos provocados por aquella otra sentencia de 2010. Un proceso este que no es mera respuesta al procés y que ha confirmado los temores expresados por Manuel Vicent en aquel lúcido artículo que publicó hace veinticinco años.

lunes, 1 de julio de 2019

Rembrandt

de Kat Mansoor. Reino Unido, 2019. 96’.
1 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Una exposición en la National Gallery y en el Rijksmuseum sobre las últimas obras de Rembrandt sirve de motivo para este nueva entrega de Exhibition on Screen en la que se repasa la vida del pintor holandés y se comentan algunas de sus obras.

En una inesperada versión doblada y con el tono convencional que caracteriza a esta serie, el documental sobre Rembrandt tiene interés por las imágenes de algunos cuadros y por los comentarios sobre las técnicas del pintor holandés. También se hacen gratas las localizaciones de Amsterdam y Leiden que enmarcan el repaso biográfico. Desde luego este documental es mucho mejor que el que vimos en mayo sobre Leonardo, pero las maneras bastante clásicas que caracterizan a esta serie hacen que Rembrandt no haya recibido un trato tan magnífico como el que tuvo Caravaggio en el documental de Garces Lambert. Eso sí, estas proyecciones especiales sobre pintura tienen un público abundante y fiel. Una lástima que sea mayormente maduro, muy maduro.

sábado, 29 de junio de 2019

Los días que vendrán

de Carlos Marqués-Marcet. España, 2019. 94’.
29 de junio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Vir y Lluís temen que ella esté embarazada. De hecho, cuando el Predíctor se lo confirma, los dos están de acuerdo en abortar. Pero antes de hacerlo se dan cuenta de que no tienen tan claro que quieran interrumpir ese embarazo. Así que los meses siguientes serán complicados para los dos. Y es que el estado de buena esperanza que comparten también está lleno de discusiones y de dudas.

Me había gustado mucho 10.000 Km. y me había gustado muy poco Tierra firme. Pero Los días que vendrán me ha encantado. El guión es magnífico y las interpretaciones no pueden ser mejores. De hecho, los protagonistas son pareja en la realidad y el embarazo que vemos es el que ellos mismos están viviendo (aunque de forma bien distinta). Hemos tenido que esperar casi hasta las once de la noche para poder ver esta película tal como fue creada: en catalán y en castellano. Y menos mal que por lo menos hay una sesión (una sola) en versión original cada día. Lo cierto es que esta historia bilingüe (que doblada deja de serlo) es una verdadera delicia. Un ejemplo de ese buen cine cercano y apto para todos los públicos que debería ver mucha gente. Por ejemplo, los que quizá sin saberlo están haciendo de las mascotas sustitutos de los niños. O los que creen que su experiencia de la paternidad o la maternidad no tiene precedentes (en este sentido son estupendos los vídeos de la familia de la actriz y la escena en casa de sus padres). Y, por supuesto, también deberían verla en su versión original esos que no entienden la fortuna que supone vivir en el país en que nació la lengua europea con más hablantes en el mundo y tener la suerte que aquí también se hable lengua tan bella como el catalán. Pero para eso, deberíamos considerar casi un delito que una lengua española se doble  (y, por tanto, se silencie) en nuestros cines o en nuestras televisiones. Pero aquí hay demasiada gente lingüísticamente acomplejada que padece esa curiosa enfermedad con dos síntomas llamativos: la anglofilia papanatas y la catalanofobia irresponsable.

jueves, 27 de junio de 2019

Largo viaje hacia la noche

de Bi Gan. China, 2018. 133’.
27 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un hombre busca a la mujer de sus sueños. Y viaja a una ciudad desangelada para encontrarla. El periplo será confuso. Como si fuera una sucesión de sueños.

Uno no puede dejar de pensar en Wong Kar-Wai. Sobre todo por la elegancia de las imágenes. Aunque los escenarios son destartalados, las imágenes son bellísimas. Los movimientos de cámara, la disposición de los objetos y la primorosa fotografía hacen que ver esta película resulte muy grato. Aunque uno no entienda bien la historia y todo resulte bastante confuso. De hecho, el largísimo plano secuencia de la parte final es tan fascinante que dejo de preocuparme por el motivo y el destino de este Largo viaje hacia la noche que, por cierto, nada tiene que ver con la obra de Eugene O'Neill.

miércoles, 26 de junio de 2019

Un atardecer en la Toscana

de Jazec Borcuch. Polonia, 2019. 92’.
26 de junio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Una poeta polaca que ha ganado el Premio Nobel vive plácidamente en la Toscana desde que sus padres, judíos que sobrevivieron al exterminio, dejaron su país por motivos políticos. Ella tiene una relación muy buena con su nieta, menos buena con su hija y rutinaria con su marido. Pero también tiene una relación muy especial con un joven egipcio que tiene un restaurante en el puerto. Un tremendo atentado terrorista en el Campo dei Fiori despertará la animosidad de la gente contra los inmigrantes. Y a ella la hará reaccionar de una forma inesperada: rechazando el Premio Nobel. 

 
"Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie". Consciente o involuntariamente el polaco Jazec Borcuch parece polemizar con Adorno con el gesto de esta poeta que dice que un atentado terrorista puede ser visto como obra de arte. Ella parece estar en las antípodas morales de Houellebecq (a quien se cita en la película) pero, igual que los lugareños, uno no acaba de comprender su actitud. Sobre todo viéndola conducir su precioso Porsche descapotable por las carreteras de la zona y coquetear con el guaperas egipcio a la vez que en casa les perdona la vida a ese marido y esa hija que no parecen tan mala gente. El comienzo con la desaparición del niño parece conectar la película con la última de Farhadi, pero enseguida el espejismo se desvanece y Borcuch va evidenciando más ambición que resultados. Por lo demás, en la última escena se une a esos directores que tienen la costumbre de poner sonidos de vencejos mientras sus personajes llevan abrigo. Deben pensar que esos preciosos chillidos son la banda sonora de lo rural en cualquier época del año. Ignoran que en Europa los vencejos solo nos regalan sus alegres vuelos en los atardeceres estivales.

domingo, 23 de junio de 2019

Uno Rojo, división de choque

de Samuel Fuller. EE.UU., 1980. 113’.
23 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un sargento norteamericano que estuvo en Europa en la Primera Guerra Mundial vuelve años después para participar en los escenarios más emblemáticos de la Segunda. Con cuatro soldados invencibles estará en todos los frentes famosos. Incluso liberará un campo de exterminio.

Solo en el marco de un ciclo sobre las derivas del cine bélico estadounidense se podría justificar la proyección de esta película de hazañas bélicas que ha envejecido tan mal. Y no porque el realismo pretendido de las escenas de combate sea poco convincente o porque la literaturización del hilo conductor de la historia resulte algo manida. Simplemente porque, sin un contexto que lo justifique, programar esta película no es mucho más atinado que poner una al azar.

domingo, 16 de junio de 2019

Familia sumergida

de María Alché. Argentina, 2018. 91’.
16 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés.

La hermana de Marcela acaba de morir y ella tiene que desmontar su casa. La cotidianidad doméstica con los hijos adolescentes, los encuentros con el amigo que está cambiando de vida y las evocaciones de los antepasados cuyo recuerdo se hace tan presente en estos días hacen que Marcela lo viva todo de forma muy distinta.

Retrato íntimo de un duelo. Eso es esta magnífica película de María Alché en la que la mirada poética es tan contenida y precisa como su hiperrealismo. Igual que en la vida, las conversaciones cotidianas se ven interrumpidas de repente. Le pasa muchas veces a Marcela mientras habla con sus hijos y le está pasando en su vida ahora que vuelve una y otra vez a casa de Rina y tiene que reordenar objetos y sentimientos. Todos los actores están perfectos en esta película (también los adolescentes) que demuestra la excelente salud de la creación cinematográfica en Argentina (igual que su teatro). Y, desde luego, es una gozada contemplar la gestualidad contenida de esta actriz superlativa que se llama Mercedes Morán y a la que tanto quiere la cámara en todas sus películas.

martes, 11 de junio de 2019

Conociendo a Astrid

de Pernille Fischer Christensen. Suecia, 2018. 123’.
11 de junio de 2019. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Una anciana sueca abre en su cuarto las cartas que le envían los niños. Todos la quieren mucho y le agradecen esas historias deliciosas en las que demuestra comprender muy bien lo que ellos sienten. La escritora es Astrid Lindgren y el personaje que adoran los niños es Pippi Calzaslargas. La vemos cuando era una adolescente vivaracha que comenzaba a trabajar para un periodista y se quedó embarazada. También vemos su sufrimiento por tener que dejar a su bebé al cuidado de una nodriza en Dinamarca. Al final  su tenacidad e independencia le permitieron recuperarlo. Y llevarlo orgullosa a que lo conocieran sus padres.

Una historia sencilla y bien contada. El final feliz se intuye, el retrato generoso de la protagonista se comprende y tampoco incomoda que la historia se enmarque en las evocaciones de la anciana. Así que Conociendo a Astrid es un melodrama dulce que no tiene más ambiciones que reivindicar a la persona que creó al personaje de aquella niña que tenía maneras de buen salvaje. La película lo consigue y sus dos horas no se hacen largas.

domingo, 9 de junio de 2019

Los hermanos Sisters

de Jacques Audiard. Francia, 2018. 121’.
9 de junio de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

En los tiempos de la fiebre del oro los hermanos Sisters tienen el encargo de encontrar a un hombre para matarlo. O a dos, porque ahora se ha asociado con otro. Será una búsqueda larga por pueblos recién nacidos del Oeste americano. Tras muchos avatares que desvirtúan el periplo, los cuatro acaban reunidos a la vera de un río en el que encuentran pepitas de oro valiéndose de un peligroso compuesto químico. Al final el hermano pequeño quedará manco y volverá con el mayor a la casa de la madre después de llegar tarde al ajuste de cuentas con el potentado que primero les encargó asesinar y luego encargó asesinarlos.

Un profeta, De óxido y hueso, Dheepan y ahora Los hermanos Sisters. Cuatro películas muy distintas en los temas y en las formas pero que tienen en común la intensidad de sus historias y una forma de contarlas que confirma la maestría de su director. Los hermanos Sisters es una película del Oeste. El contexto, el periplo y los personajes lo confirman. De hecho, es casi una película canónica que tiene en una ambientación tan perfecta que casi huele (como en De óxido y hueso, en la que curiosamente también había una amputación crucial) y que cuenta con unos actores impecables (Joaquin Phoenix, John C. Reilly, Jake Gyllenhaal y Riz Ahmed). Sin embargo, en muchos aspectos también es una película bastante europea. Por ejemplo, en ese guión lleno elegantes complicidades verbales entre las dos parejas protagonistas, en la ambivalencia con que se define a unos personajes tiernos y despiadados o en la relevancia que el pasado y el futuro tienen en esa relación fraternal marcada en el fuera de campo por el parricidio del hermano pequeño y por la promesa de una vida feliz que alienta los afanes del mayor. Siendo clásica en su género, Los hermanos Sisters también es sutilmente novedosa por ese dispositivo que nos muestra, como si la descubriéramos por primera vez, la belleza de los paisajes del Oeste americano y de unos poblados en construcción que parece que inauguramos mientras los recorremos con estos hermanos. Además Jacques Audiard sabe siempre dónde debe situar la cámara y cómo debe usar la música. Así que es una gozada el cine de este francés que casi nunca lo parece y que con Los hermanos Sisters nos ofrece un viaje inmejorable por los espacios prístinos y los tiempos míticos del Oeste americano.

martes, 4 de junio de 2019

A la vuelta de la esquina

de Thomas Stuber. Alemania, 2018. 125’.
4 de junio de 2019. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Christian es un novato en un supermercado para mayoristas. Con la ayuda del veterano Bruno aprende a manejar palés en la sección de bebidas. Y se enamora de Marion, la agradable mujer que trabaja en la de dulces.

Un laberinto amable de reponedores infelices. Un hogar desangelado para gentes bondadosas. A la vuelta de la esquina es una película inclasificable sobre los afanes laborales de unos personajes deliciosos. Estuvimos a punto de verla en el festival de Valladolid, donde ganó una bien merecida Espiga de Plata, así que la esperábamos con mucho interés en la siempre atinada programación de la Casa de la Cultura. La historia es sencilla y tiene algo de cuento poético, de relato sobre la intrahistoria cotidiana de unos personajes tristes para los que ese supermercado impersonal tiene bastante de refugio. Christian encuentra allí una oportunidad para dejar atrás las malas compañías que le llevaron a la cárcel. Marion encuentra en él la dulzura que compensa el fracaso de su matriminio. Y Bruno hace de mentor de este novato que lo acabará sustituyendo en la sección de bebidas cuando ya no pueda soportar la añoranza del tiempo en que era feliz conduciendo camiones por la Alemania del Este. Delicada en la definición de los personajes, original en la manera de poner la cámara e hilvanar las historias y singular en la forma de mostrar ese ambiente inhóspito y cálido a la vez, A la vuelta de la esquina es la primera película de Thomas Stuber que vemos en España. Ojalá que pronto veamos más.

sábado, 1 de junio de 2019

Nuestro tiempo

de Carlos Reygadas. México, 2018. 173’.
1 de junio de 2019. Laboral Cinemateca, Gijón.

Juan y Esther viven con sus hijos en el campo criando toros. Él es un poeta reconocido que no se considera celoso. Hasta que la relación de ella con un amigo gringo pone a prueba la apertura sentimental que los dos creían compartir.

Conserva lo mejor de Post Tenebras Lux (la belleza de las atmósferas y de las imágenes crepusculares) y no tiene ninguna de sus excentricidades (la ausencia de un verdadero relato, el formato de 4:3 con aquella insufrible lente biselada). En Nuestro tiempo Carlos Reygadas apuesta por un formato radicalmente panorámico en el que aún resultan más bellos esos paisajes de Tlaxcala que me recuerdan a los hermosos campos abiertos de Salamanca o de Cáceres.  La cámara se mueve con sosiego y parece levitar por la cotidianidad de este matrimonio en crisis interpretado por el propio director y su familia en la casa en que viven. No sé si Reygadas se dedica realmente a criar ganado bravo, pero lo filma con una fuerza y una radicalidad (en la belleza y también en el dramatismo) pocas veces vista en el cine. Nuestro tiempo es una reflexión sobre las posibilidades de un amor sin celos. O un retrato sobre los celos desde el punto de vista de quien se creía inmune a ellos. Pero más allá de eso, es también un ejercicio cinematográfico original que, evitando arritmias en el relato, consigue sacar el mayor partido a hallazgos como el de esa voz en off infantil, las quizá metafóricas peleas entre toros o esas cartas que escuchamos mientras contemplamos imágenes tan poderosas como la del avión crepuscular que se acerca a la Ciudad de México. Así que Nuestro tiempo me reconcilia con Reygadas. De hecho, no se me hacen nada largas estas casi tres horas en casa de esta familia cosmopolita y taurina.

viernes, 31 de mayo de 2019

Ray & Liz

de Richard Billingham. Reino Unido, 2018. 107’.
31 de mayo de 2019. Laboral Cinemateca, Gijón. V.O.S.

Ray, Liz y sus dos hijos (el propio Richard y su hermano pequeño Jason). Vemos a Ray cuando ya es viejo y vive encerrado en su habitación pendiente solo de las tres botellas de cerveza que le llevan cada día. También contemplamos escenas cotidianas de la infancia de esos niños que se criaron en una familia a la deriva.

Con una ambientación perfecta en su feismo, con unas interpretaciones impresionantes encarnando la marginalidad y con unos encuadres fascinantes (los primeros planos de insectos, los espacios desvencijados, la luz cálida de los interiores invernales) Richard Billingham consigue trasladar con mucho éxito su experiencia como fotógrafo a esta autobiografía áspera y conmovedora que podría compartir contextos e intenciones con el cine de Ken Loach, pero que también aporta una poética propia que hace que el espectador no tenga claro si ha asistido a un elegantísimo retrato del desvalimiento o a una evocación sentimental hiriente y compasiva a la vez. Ray & Liz es una película tremenda (aunque nunca tremendista) con la que Billingham demuestra que un buen fotógrafo puede ser también un gran director si tiene algo que contar y sabe cómo hacerlo.

jueves, 30 de mayo de 2019

Bajo arresto

de Quentin Dupieux. Francia, 2018. 73’.
30 de mayo de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un hombre declara en una comisaría como testigo de la muerte de una mujer. El policía que lo interroga no es muy diligente y la cosa se prolonga. Tanto que el hombre presencia (y oculta) la muerte de otro policía bastante pánfilo. Mientras  recuerda los hechos, los personajes del presente aparecen en sus evocaciones del pasado y le preguntan por lo que va a pasar con ellos. La perplejidad del interrogado aumentará cuando acabe por no saber si está en una comisaría o en el escenario de un teatro. Ni si lo que le sucede es real o simplemente una ficción.

El hábil cruce entre realidad y ficción y las intersecciones entre el presente y el pasado son los aspectos que más me gustan de una película un tanto surrealista que al principio me parece que solo contendrá resortes para provocar la risa en quienes la tienen fácil. Pero no. Los intérpretes están muy bien y la historia, inicialmente bastante estúpida, se va haciendo más interesante con esos extravíos entre el presente y los recuerdos y con esas dudas que acabamos compartiendo con el protagonista sobre si lo que hemos visto es realmente una ficción.

viernes, 24 de mayo de 2019

Love me not

de Lluís Miñarro. España, 2019. 86’.
24 de mayo de 2019. Laboral Cinemateca, Gijón. V.O.S.

En mitad del desierto unos soldados custodian el pozo en el que está recluido Jokanaan, un peligroso islamista con pinta de profeta. Salomé queda fascinada por él y cuando su padre, el comandante Antipas, le ofrece cualquier cosa si ella baila para él, Salomé le pide la cabeza del profeta. En ese lugar desolado también están la mujer del comandante y un par de soldados mexicanos llamados Hiroshima y Nagasaki.

La Salomé de Óscar Wilde recreada en un campamento militar durante la guerra de Irak. Lluís Miñarro no se pone límites en la construcción de una historia que a buena parte del público le ha parecido disparatada. El recuerdo de la magnífica Stella Cadente que presentó en el Niemeyer en 2014 seguramente me han predispuesto a favor de esta historia. De hecho, la referencia a Babel en la estupenda escena inicial en la que el catalán se mide sin pudor con el inglés me hace pensar que uno de los subtextos de la película (si es que los tiene) podría estar relacionado con las lenguas. Además de esas dos, se habla árabe y también español con varios acentos (los diálogos de los mexicanos con nombres japoneses me parecen estupendos). Miñarro combina recursos teatrales (las escenas largas de conversaciones y la del baile en la tienda del comandante) con planteamientos metafísicos (los planos de y desde el pozo, las imágenes cenitales del desierto...) y con provocaciones surrealistas (los penes, los pezones, los reptiles...) que dan al conjunto una aspecto desmañado que seguramente descoloca a buena parte del público. A mi no me molesta esa amalgama de imágenes provocadoras que no siempre son coherentes con un guión que a veces tiene la verosimilitud propia de la improvisación y a veces parece pretender que se note mucho su escritura. Lo que encuentro más débil es quizá el centro de gravedad de la historia: ese profeta místico (¿será un guiño, por contraste, al musulmán encarcelado de la película de Jacques Audiard?) que ocupa un lugar central en este cuadro surrealista, pero al que no encuentro mucha más relevancia que a los genitales de los mexicanos o a los reptiles de los créditos. Contra la perplejidad que seguramente habrá causado, a mi me ha encantado esa escena final con la protagonista cantando en un garito de Ciudad de México la canción de la Salomé eurovisiva. Sin embargo, Love me not no me deja tan buen recuerdo como Stella Cadente. Y no por la historia ni por la forma de contarla. Más bien porque no encuentro aquí la elegante y coherente atmósfera de aquella película igualmente arritmica pero mucho más perturbadora. Tengo que añadir, en todo caso, que lo mejor de la tarde no ha sido la película sino poder participar en el excelente curso que se desarrolla aquí durante este fin de semana (diez horas en total) y asistir a un magnífico repaso de la (contra)historia del cine español entre 1931 y 2018 de la mano de Luis E. Parés, un joven erudito amenísimo, un tipo con mucho criterio y un comunicador excepcional que nos ha hecho pensar y disfrutar muchísimo con su fundamentada reivindicación de una historia del cine español alejada de los tópicos y del habitual menosprecio propio de la amnesia. Escucharlo en el Paraninfo y charlar con él en la comida del sábado ha sido una delicia.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Sombras

de John Cassavetes. EE.UU., 1959. 87’.
22 de mayo de 2019. Museo de Bellas Artes de Asturias (salón de actos del Museo Arqueológico), Oviedo. V.O.S.

Tres hermanos negros comparten piso en Nueva York. Lelia parece blanca, así que cuando el joven con el que acaba de tener su primera relación sexual conozca a sus hermanos dudará de si quiere seguir con ella. Cuando decida que sí y pretenda volver con ella uno de los hermanos se lo impedirá.

La próxima programación en el Museo de Bellas Artes del proyecto expositivo "Guerrero/Vicente" es el motivo de que se programe otro de los estupendos ciclos de cine que organiza el museo con la ayuda de Pablo de María, el director de SACO y programador de los ciclos RADAR del Filarmónica. El ciclo que ahora comienza se titula "Nueva York bajo la influencia" e incluye cuatro películas relevantes del cine  independiente americano realizadas en esa ciudad en las décadas de los sesenta y setenta.  En la presentación del ciclo, además de Pablo de María, estuvo presente Alfonso Palacio que, como director del museo, señaló la conexión de este ciclo con la exposición de aquellos artistas españoles que formaron parte de las vanguardias plásticas neoyorquinas de entonces. También presentó la película y la comentó en el coloquio Samuel Fuentes Berros (el director de Bajo la piel del lobo) que señaló la relevancia de esta opera prima de Cassavetes no solo en su trayectoria sino como anticipo de esa apuesta radical por el realismo en las historias, por un trabajo con los actores basado en la improvisación y por dispositivos fílmicos alejados de las maneras propias de la industria. Así que, tras la magnífica clase magistral de la semana pasada en Avilés a cargo de Jaime Rosales, ha sido muy interesante este regreso a los orígenes de ese cine independiente americano que miraba más el neorrealismo italiano que a las formas canónicas del cine hollywoodiense.