martes, 25 de febrero de 2025

A Different Man

de Aaron Schimberg. EE.UU., 2024. 112’.
25 de febrero de 2025. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Edward vive con una gran malformación en el rostro que le hace ser huidizo y receloso ante la mirada de los demás. Excepto con su nueva vecina que acabará escribiendo y dirigiendo una obra de teatro inspirada en él. Para cuando la tiene lista, él se ha sometido a un tratamiento experimental que le ha convertido en un hombre tan guapo que nadie lo reconoce como Edward, ni siquiera ella. Pero a partir de entonces su infelicidad aumenta porque su papel en la obra la interpretará otro hombre con una gran malformación en el rostro que tiene fascinados a todos.
 
El contrapunto perfecto de La sustancia. Una reflexión muy aguda y bien trabada sobre lo que somos y lo que pensamos que somos, sobre lo que quisiéramos ser y lo que les pasa a los demás cuando lo logramos. A Different Man es también una vuelta a las derivas de la contraposición entre la bella y la bestia. Y Aaron Schimberg consigue algo tan sorprendente como que acabemos compadeciendo al guapo que antes fue feo y nos resulte insoportable ese otro feo que le encanta a todo el mundo. Menos al neoguapo y a nosotros.

lunes, 24 de febrero de 2025

Lee

de Ellen Kuras. Reino Unido, 2023. 116’.
24 de febrero de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Durante la Segunda Guerra Mundial Elizabeth Miller se convirtió en fotógrafa de guerra para la revista Vogue. Desde entonces fue conocida como Lee Miller.
 
Hoy tiene especial interés el coloquio del proyecto Viridiana con el hijo y la nieta de la protagonista porque, aunque la mayor parte de la película muestra a Lee Miller en tiempos de la guerra, la historia se cuenta desde el punto de vista de lo que, ya en su madurez, ella evocaría en una hipotética entrevista con un joven que resulta ser precisamente su hijo. Kate Winslet hace un buen trabajo recreando el periplo de aquella mujer valiente que retrató los horrores de la guerra y a la que, en cierto modo, esta película reivindica. La historia se ve con interés, aunque en algunos momentos me hace pensar en los tiempos actuales y en la manera en que, en clave distópica, los aborda Alex Garland en Civil War. Y eso me incomoda un poco.

domingo, 23 de febrero de 2025

Christmas Eve in Miller´s Point

de Tyler Taormina. EE.UU., 2024. 106’.
23 de febrero de 2025. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Una gran familia neoyorquina celebra la Nochebuena. Son varias generaciones. Niños, adolescentes, hijos, yernos, nueras y demás parientes de la abuela.
 
Como el de Ham of Rye, el cartel es una galería con retratos. Y la película también lo es. Retratos de las interacciones, conversaciones y risas de una familia en Navidad. Lo que Tyler Taormina nos muestra es la textura de los recuerdos. Porque eso parecen las escenas que vemos, lo que podrían recordar de aquella los miembros de una familia algún tiempo después. Así que no importa tanto la trama (que casi no hay) como la urdimbre que la soporta. Lo mismo que se puede decir de las familias. Por eso el cine de Taormina es tan interesante como inclasificable. Porque sabe mostrar como nadie esos haces de impresiones que configuran las vidas.

sábado, 22 de febrero de 2025

Aún estoy aquí

de Walter Salles. Brasil, 2024. 137’.
22 de febrero de 2025. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Marcelo Rubens Paiva había sido diputado de la izquierda brasileña, pero en tiempos de la dictadura era un ingeniero que vivía feliz con su familia en Río de Janeiro. Hasta que los militares lo secuestraron y desapareció para siempre. También se llevaron durante unos días a su mujer y a una de sus hijas. Desde entonces ella tuvo que seguir adelante con su familia sin dejar de exigir justicia.
 
Tiene mucho que ver con la estupenda película de Fernando Trueba basada en El olvido que seremos, el conmovedor libro de Sergio Abad Faciolince. Ambas historias comienzan con el retrato de una familia feliz con padre amoroso y nada ausente. Hasta que los canallas de Medellín asesinaron al médico colombiano y los de Río secuestraron y desaparecieron al ingeniero brasileño. Walter Salles cuenta esta historia con el pulso necesario para mostrar la oscuridad de la detención que tanto contrasta con la calidez luminosa en que vivía hasta ese momento esa familia. Fernanda Torres está magnífica en el papel de Eunice, esa madre tan heroica. Quizá por la casa y por el personaje de la criada, Aún estoy aquí me ha recordado también a esa joya en blanco y negro de Alfonso Cuarón que es Roma. Las tres son películas imprescindibles sobre esa intrahistoria latinoamericana que en estos tiempos amnésicos deberíamos tener bien presente.

domingo, 16 de febrero de 2025

Vermiglio

de Maura Delpero. Francia, 2024. 119’.
16 de febrero de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

La guerra queda lejos de Vermiglio, un pueblo de los Alpes italianos en el que vive la familia numerosa de un maestro. A ese remoto lugar llega un desertor que se casa con la hija mayor. Y cuando la guerra termina y ella queda embarazada, él va a Sicilia prometiendo volver, pero no podrá hacerlo.
 
Escenas cotidianas de la familia de un maestro rural que oye música. Maura Delpero no centra la atención tanto en ese padre patrone como en los gestos y conversaciones de unos hijos e hijas de edades muy diversas. Asistimos a las confidencias en la noche, a los secretos en el corral y a las conversaciones soterradas de esta familia a la que la guerra trae un nuevo miembro. La ambientación y la fotografía son impecables y las escenas se suceden con la contención perfecta para este retrato naturalista de una ruralidad que bien podría ser la de hace ochenta años o la de hace ciento cincuenta. Y esa es la mayor virtud de Vermiglio, la intemporalidad de esta familia italiana que seguramente se parece a las de otras muchas montañas.

lunes, 10 de febrero de 2025

Cleo de 5 a 7

de Agnès Varda. Francia, 1962. 90’.
10 de febrero de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Cleo espera con preocupación los resultados de unos análisis. Las cartas del tarot le han anunciado los peores pronósticos, así que en las dos horas siguientes anda por París con mucha preocupación. Antes de ir al hospital para conocer los resultados de las pruebas, encuentra en un parque a un joven soldado que esa noche tiene que partir hacia Argelia. 
 
El pasado diciembre vimos dos magníficas exposiciones en Barcelona. Una sobre Berlanga en el Caixaforum y otra sobre Agnès Varda en el CCCB. Allí estaba la escena en que Cleo deambula por la cafetería y nos quedamos con muchas ganas de ver la película completa. Así que ha sido muy grato que la primera del ciclo de Mujeres tras la cámara que organizan los cines Embajadores-Foncalada en colaboración con CIMA sea precisamente esta. Cleo de 5 a 7 es una joya en la que Agnès Varda consigue entreverar un documental naturalista sobre la vida cotidiana en las calles del París de 1962 con un retrato intimista de dos horas cruciales en la vida de una mujer. Las imágenes, las palabras y los movimientos fluyen con una belleza que es a la vez liviana y profunda, desde el plano cenital en color de las cartas del tarot que hace de preámbulo de la historia, hasta cada uno de los lapsos temporales en blanco y negro con que Agnès Varda va marcando este periplo femenino por diversos medios (también en un taxi conducido por una mujer que bien podría ser ella misma). Son dos horas de un interludio  que anuncia la intensidad del verano inminente, pero que para Cleo es un tiempo liminar que podría preceder al de su final. Seguramente Rohmer y Linklater habrán aprendido mucho de una película que se consideraría cimera en la historia del cine si quien la dirigió no hubiera sido una mujer. La presentación de la película y la conducción del interesante coloquio corrió a cargo de Alicia Moncholí y quedó claro que Cleo de 5 a 7 nos ha fascinado por el fluir de sus imágenes y por la sutil maestría con que se van trenzando los detalles de esas dos horas en la vida de una mujer.

domingo, 9 de febrero de 2025

La mitad de Ana

de Marta Nieto. España, 2024. 89’.
9 de febrero de 2025. Centro Niemeyer, Avilés.

Ana estudió Bellas Artes y ahora trabaja como vigilante en el Reina Sofía. Ella está separada y tiene una hija que quiere ser niño. La situación es difícil para Ana porque Son tiene muy buena relación con su padre. En uno de los cuadros que vigila, Ana a veces imagina destellos vibrantes. Justo lo que le falta a su relación con Son: poder disfrutarla sin problematizarla. Quizá solo necesite recuperar su otra mitad. La de Ana antes de ser madre.

La mitad de Marta dirige y la otra mitad interpreta. Y las dos lo hacen magníficamente. La historia de Son tiene bastante que ver con la de Lucía en 20.000 especies de abejas. Pero aquí la transición que más importa quizá no sea la infantil sino la de esa madre a la que tanto le cuesta aquello que no le cuesta nada al padre. Marta Nieto consigue que entendamos muy bien los sentimientos de esa mujer que sufre al comprobar que quien siempre tiene la posición ganada es él. La mitad de Ana es hiperrealista en las palabras y en los gestos, pero también poética en esos cristales que reflejan o deforman las imágenes y mágica en ese cuadro animado tan propicio para la imaginación. Así que Marta Nieto nos ofrece recompensas dobles con esta película. Un esmerado retrato infantil y la reivindicación poética de una maternidad no culpable.

viernes, 7 de febrero de 2025

María

de Pablo Larraín. Italia, 2024. 123’.
7 de febrero de 2025. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Los últimos días de la diva. Tanteando en París la posibilidad de volver a cantar. Sincerándose con un joven director que prepara un documental sobre ella. Y recibiendo los cuidados y el cariño de su mayordomo y de su cocinera, que hacen lo posible por evitar su final.
 
Entre María Callas y Amy Winehouse hay algunos paralelismos en la singularidad de sus voces y en su triste final. Sobre ellas se han hecho dos estupendos documentales a partir de imágenes y textos originales: Maria by Callas, de Tom Volf, y Amy, de Asif Capadia. Pero esta película es otra cosa. Con una interpretación magnífica de Angelina Jolie y un guion impecable de Steven Knight, Pablo Larraín se acerca a los afanes y evocaciones que pudieron ocupar los últimos días de la diva. Y así cierra su magnífica trilogía (Jackie, Spencer y María Callas) sobre mujeres dañadas por la fama. El asesinato de Kennedy en la primera y la opresiva relación con los Windsor en la segunda hacen que esta tercera quizá parezca tener menos relieve. Sin embargo, la contención y elegancia con que se retrata el declive de la diva y la relación con sus cuidadores, hacen que, sobre todo en el tramo final, Pablo Larraín consiga nuevamente la elegancia e intensidad emotiva que caracteriza a este tríptico. En todo caso, siendo memorables estos trabajos internacionales, no se debe olvidar que las películas chilenas de Larraín están también a un nivel extraordinario, Así que quienes no conozcan su obra podrán descubrir películas tan personales e interesantes como No, Tony Manero, El club, Neruda, Ema o El conde.

jueves, 6 de febrero de 2025

Memorias de un caracol

de Adam Elliot. Australia, 2024. 94’.
6 de febrero de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Grace nació más débil y delicada que Gilbert, su hermano mellizo. Los dos tenían una relación magnífica hasta que, al quedarse huérfanos, fueron separados para siempre. La vida de Grace estaba dominada por la ansiedad y los miedos que apenas mitigaba con su obsesiva afición por los caracoles. Pero su amistad con Pinky, una anciana llena de fuerza y buen criterio, le devolverá la esperanza. 

"Esta película ha sido hecha por seres humanos". La frase aparece al final de los créditos y no solo acredita (y reivindica) la renuncia a que la creación humana tenga auxilio (o sustitución) artificial, sino que es toda una declaración de principios éticos y estéticos. Tras aquella joya titulada Mary and Max, Adam Elliot nos regala otra delicia que fascina y conmueve por igual. Desde los créditos iniciales hasta esa última frase, la pantalla nos imanta con su cromatismo cálidamente triste, su gestualidad conmovedora y con el desarrollo de una historia que, como decía a propósito de su anterior película, resulta edificante (no empalagosa) por lo que tiene de reivindicación de la diferencia y de aceptación de lo dado. Memorias de un caracol es una película de animación para adultos. Es decir, una obra estéticamente sutil y llena de sugerencias, pero carente de truculencia. A no ser que se considere truculenta la soledad, la melancolía o la esperanza.

miércoles, 5 de febrero de 2025

La acompañante

de Drew Hancock. EE.UU., 2025. 97’.
5 de febrero de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Iris está enamoradísima de su novio. Los dos van a la casa de un amigo ruso que vive cerca de un lago y lejos de todo. Allí pasarán algunas cosas imprevistas. Para ella, que no sabe hasta qué punto depende de su novio. Para él, que la utiliza para hacerse rico a costa del ruso. Y para una pareja homosexual, que también llega a la casa del lago.

Esta mañana estaba en clase con el cogito, la res cogitans y el genio maligno, así que no ha podido encajar mejor esta película en la que el dualismo, más que cartesiano, es tecnológico. La acompañante es un thriller bien trabado en el que es fácil encontrar parentescos con películas tan sugerentes como Eva, de Kike Maillo, Her, de Spike Jonze, o Ex-Machina, de Alex Garland. Los elementos distópicos son tenues y nada efectistas, pero en la historia es fácil encontrar subtextos sobre el sexismo, el egoísmo amoroso, los dilemas del control y los riesgos de la verdad. Seguramente es recomendable ver la película sin saber nada de ella, pero se la recomiendo también a quien haya leído esta reseña. Y ya no digo más.

lunes, 3 de febrero de 2025

Septiembre 5

de Tim Fehlbaum. Alemania, 2024. 95’.
3 de febrero de 2025. Cines Los Prados, Oviedo.

El secuestro de los deportistas israelíes cambió radicalmente los planes del equipo de televisión de la ABC que estaba retransmitiendo desde Múnich las Olimpiadas de 1972. Era la primera vez que se ofrecían imágenes en directo vía satélite, pero lo que iba a ser solo una retransmisión olímpica se convirtió en un jornada de infarto para aquellos periodistas.

La mayor parte del metraje transcurre en la sala de edición de la ABC en la villa olímpica. Y eso es lo mejor de la película. La recreación de las tecnologías televisivas predigitales, la interacción entre aquellos profesionales y las decisiones en tiempo real en que se juega bastante más que una cuota de pantalla quedan muy bien retratadas en esta historia en la que no decae el interés ni un segundo. Sin embargo, en estos tiempos de neotrumpismo rampante y de israelismo insoportable resulta un tanto disonante la evocación de aquella tragedia contada, como siempre, desde el ombligo mediático del mundo.

domingo, 2 de febrero de 2025

Mikaela

de Daniel Calparsoro. España, 2025. 90’.
2 de febrero de 2025. Cines Parqueastur, Corvera.

Nieva sobre Madrid en la noche de Reyes. Las autovías se atascan y unos rusos aprovechan para atracar un furgón blindado. La cosa le pilla en la zona a un policía que solo espera jubilarse y a una joven guardia civil que está a punto de empezar sus prácticas. Mientras llegan los de la UCO, ellos persiguen a esos malos que huyen entre la nieve y por túneles atestados. 

La música navideña en inglés, los copos de nieve y hasta la cámara caen lentamente sobre Madrid al comienzo de la película. Y al final el madero veterano y la joven picoleta conversan de perfil (como los polis gringos) sobre lo bien que lo han hecho antes de que la cámara se eleve y deje a Resines frente al Retiro. En medio, coches varados en la nieve, ladrones rusos en fuga y también un guapo policía y una chica muy maja del centro de emergencias invernales que se tiran los tejos en la noche de Reyes. En un domingo de lluvia apetecía entretenerse con una nevada Calparsoriana que tuviera la tensión de películas suyas recientes como Todos los nombres de Dios. Pero nada que ver.

sábado, 1 de febrero de 2025

Un tranvía llamado deseo

de Elia Kazan. EE.UU, 1951. 122’.
1 de febrero de 2025. Filmin. V.O.S.

Blanche DuBois llega a casa de su hermana Stella que está casada con Stanley Kowalski. Blanche viene con algunas ínfulas y muchos nervios que acabarán sacando a la luz lo peor de Stanley. Ella ha perdido la casa familiar y, aunque quiere ocultarlo, tiene un pasado tormentoso que Stanley se empeña en descubrir para hacerle el mayor daño.

Ayer vimos en el Palacio Valdés el magnífico estreno de Un tranvía llamado deseo, dirigido por David Serrano, con Nathalie Poza, Pablo Derquí y María Vázquez en los papeles protagonistas. La historia ya cumple tres cuartos de siglo, pero mantiene el mayor interés tanto en esta versión escénica de anoche (muy fiel al texto de Tennessee Williams) como en la película de Elia Kazan que no había vuelto a ver desde hace mucho tiempo. El atractivo de ese macho salvaje que es Stanley y la piedad que despierta el personaje de Blanche son, quizá, los dos polos de la película. Y tanto esta como la obra de ayer conservan intacto el interés de lo planteado por Tennessee Williams y dejan abiertas las valoraciones del público sobre ambos personajes. Quizá sea eso lo que convierte a esta historia en un clásico.

miércoles, 29 de enero de 2025

Toxic

de Saulė Bliuvaitė. Lituania, 2024. 99’.
29 de enero de 2025. Centro Polivalente Integrado de Lugones. V.O.S.

Marija y Kristina viven en las periferias industriales de Lituania, pero sueñan con ir a Japón o a Nueva York para trabajar como modelos. Una academia está captando a chicas jóvenes para aprovecharse de sus ilusiones. Así convencen a Marija de que la belleza de su rostro puede compensar su cojera y a Kristina de que podría llegar a tener las medidas perfectas si se pone a dieta. Ella lo intenta por todos los medios. Hasta con una tenia.

Ayer vimos en la Casa de Cultura Las chicas de la estación que mostraba la crudeza de las vidas de unas adolescentes en Mallorca. Hoy volvemos al mismo tema con esta historia Lituana que el MUSOC proyecta hoy en Lugones. Toxic retrata los riesgos que puede suponer la esperanza para unas adolescentes sin horizontes. Algo parecido a Las chicas de la estación, una historia, más mediterránea y luminosa, en la que era la ilusión lo que hacía aún más vulnerables a las protagonistas. La historia de Juana Macías quizá resulte más cautivadora y despierte más compasión que la de Saulè Bliuvaitè. En todo caso, la afinidad entre las dos películas es más temática que formal porque creo que Toxic interesará más a los devotos del cine independiente que al público socialmente comprometido. Así que el Leopardo de Oro en Locarno seguramente estaba premiando la atinada combinación entre la sordidez de lo mostrado y el cuidado en lo formal. Cada escena demuestra una notable atención a la composición de los planos y a la contención de los tiempos en esos lugares desolados (los vestuarios, las casas, los exteriores...) que resultan por igual repulsivos y magnéticos (como esa lombriz intestinal metafóricamente retratada en el plano cenital de la cola que forman las aspirantes a modelos). Asimismo, la exuberancia vegetal y los sonidos de las aves contrasta con esos no lugares postindustriales por los que deambulan las chicas. Hasta el punto de que esa confrontación entre lo (in)humano y lo natural me ha recordado algunas escenas (y sonidos) de La zona de interés, la magnífica película de Jonathan Glazer. Por ejemplo, la tarde del baño preambular, la escena de la pesca en el río o los sonidos que llegaban hasta el jardín de la casa. Toxic demuestra conocimiento de los dramas que acechan a la adolescencia femenina y fidelidad estética a la senda formal iniciada por los hermanos Dardenne en películas como Rosetta. Sin embargo, no sé si realmente consigue lo que pretende. O si pretende lo que consigue. Me refiero a ese difícil equilibrio entre las intenciones éticas y las propuestas estéticas.

martes, 28 de enero de 2025

Las chicas de la estación

de Juana Macías. España, 2024. 115’.
28 de enero de 2025. Casa de la Cultura, Avilés.

Jara, Álex y Miranda son tres adolescentes que viven en un centro de menores compartiendo amistad y correrías. Ninguna de las tres puede contar con su familia para nada, pero se han propuesto conseguir dinero para asistir a un  concierto. Para ello se encuentran con adultos en los baños de una estación en citas concertadas. La chica que las organiza las lleva una noche a un chalet en el que un grupo de hombres busca sexo con menores. Otra noche Álex será violada por una manada. Será entonces cuando Jara haga caso al cuidador del centro de menores y se decida a declarar contra esos canallas.

La historia está basada en lo que les pasó realmente a unas chicas que vivían en un centro de menores de Mallorca. Las interpretaciones con las que se estrenan en el cine Salua Hadra, Julieta Tobio y María Steelman son sencillamente soberbias y el tono que Juana Macías ha decidido darle a la historia es perfecto. Hiperrealista en la cercanía con que contemplamos el ser y el estar de estas chicas y contenido en la forma de revelar la barbarie sin mostrar su truculencia. Quizá el título no le haga justicia a una película que retrata la vida de unas adolescentes a las que ni la familia (ausente) ni el Estado (insuficiente) protegen como deberían. La relación entre ellas es luminosa. Y también la que tienen con ese cuidador que es, para ellas, el único referente adulto dispuesto a entenderlas y protegerlas. Las chicas de la estación haría un estupendo tríptico con Las vidas de Grace, de Destin Cretton, y La maternal, de Pilar Palomero. Así que queda clara la calidad y pertinencia de una película que deberían ver muchos adultos. Por ejemplo, los que trabajan con adolescentes en los centros de menores y los profesores de secundaria.

lunes, 27 de enero de 2025

Los sueños de Pepe

de Pablo Trobo. Uruguay, 2024. 86’.
27 de enero de 2025. Filmin.

Palabras de Pepe Mujica en algunos discursos pronunciados en sus viajes. Principalmente los que hizo a Nueva York para intervenir en la Asamblea General de las Naciones Unidas y también a Japón. Vemos momentos de esos viajes, el cariño con que la gente lo recibe y también algunas imágenes de su sencilla chacra.

La noticia de la retirada de Mujica de cualquier actividad pública para esperar sosegadamente final hacía más que recomendable ver ahora este documental. En realidad, parece tratarse de una primera parte, centrada principalmente en su militancia ambiental (Movimiento 2052), a la que quizá sigan otras. Sin embargo, el resultado no es el que merece la relevancia del protagonista. De hecho, solo ver la sencillez de sus maneras y escuchar la sensatez de sus palabras salvan una película en la que la adición de imágenes y la reiteración de músicas acaban confirmando que menos, es más. Así que me quedo con otras películas mejores sobre la trayectoria y el pensamiento de José Mujica. Por ejemplo, La noche de 12 años, de Álvaro Brechner, En el mismo barco, de Rudy Gnutti o incluso Frágil equilibrio, de Guillermo García López.

domingo, 26 de enero de 2025

Avant-Drag

de Fil Leropoulos. Grecia, 2024. 92’.
26 de enero de 2025. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Retrato intermitente de diez artistas drag atenienses. Imágenes sincopadas de sus gestos y sus rostros. Y también una reivindicación del activismo urbano, del descaro frente las asperezas de una sociedad que no acepta la diversidad. 

Es curiosa la normalización de los cuerpos tatuados en negro (qué gran legitimador es el fútbol) y los recelos que aún provocan en algunos los maquillajes coloristas de otros. Avant-Drag nos muestra a unos personajes marginalmente gregarios que podrían recordar a esos seres periféricos y fellinianos que tan bien retratan las películas de Alice Rohrwacher (El país de las maravillas, Lazzaro feliz, La quimera). Por temática (y por los motivos por los que se programa en MUSOC) también tendría que ver con documentales tan estupendos como Lemebel, de Joanna Reposi Garibaldi o El viaje de Monalisa, de la también chilena Nicole Costa. Aunque esta propuesta griega no es tan interesante como aquellas otras.

sábado, 25 de enero de 2025

Flow. Un mundo que salvar

de Gints Zilbalodis. Letonia, 2024. 83’.
25 de enero de 2025. Cines Parqueastur,  Corvera.

Un gato hiperrealista en un mundo distópico tras un apocalipsis hídrico. El agua está subiendo por todas partes y no hay rastro de los humanos en ese nuevo mundo inundado. Si acaso algunas ruinas vacías que sobresalen del agua. El gato consigue subirse a una barca a la deriva. A ella también llegarán un perro, una capibara, un lémur y un secretario. Juntos vivirán una epopeya en la que sobran las palabras.

Las imágenes son una delicia. Y más para quienes conocen y disfrutan con las maneras y gestos de las especies que aparecen. Verla esta tarde con muchos niños muy chicos en las butacas de atrás ha sido (inesperadamente) estupendo. Muchas preguntas a los padres, voces preocupadas y hasta algunos llantos acompañaron las cuitas de los tripulantes involuntarios de esa fascinante barca en la que no había ni rastro de Noé. Son dos horas de imágenes cautivadoras en las que Gints Zilbalodis dosifica muy bien el tránsito desde la verosimilitud etológica inicial hasta la solidaridad cooperativa de estos deliciosos zoonautas. Una maravilla recomendable para cualquier edad. Aunque los más chiquilines deberían verla cariñosamente acompañados por adultos dispuestos a dulcificar la experiencia.

The Brutalist

de Brady Corbet. EE.UU., 2024. 215’.
25 de enero de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Tras sobrevivir al Holocausto, Lázló Tóth consigue llegar a Nueva York para empezar una nueva vida. Su mujer y su sobrina siguen en Hungría buscando la forma de reunirse con él. Su único contacto es un primo que vive en Pensilvania y le ayuda en los primeros momentos. Por él conoce a Harrison Lee Van Buren, un potentado que, tras quedar impresionado por la biblioteca que le diseñó, le hace un encargo muy especial: un gran centro comunitario y ceremonial a la memoria de su madre. Y es que Lázló Tóth era un importante arquitecto húngaro, formado en la Bauhaus, con ambiciones estéticas afines a algunas derivas del movimiento moderno como la arquitectura brutalista.

Desde mi casa puedo ver los edificios de Niemeyer que se asoman a la ría y en los que rara es la semana que no voy al cine, al teatro o a ver alguna exposición. Y en las tardes del segundo semestre mis clases del máster de profesorado las doy en la facultad de Geológicas, un edificio que me encanta y que seguramente es el más importante exponente de la arquitectura brutalista en Asturias. Así que tenía muchas ganas de ver esta película desmesurada sobre un arquitecto éticamente dañado y estéticamente ambicioso. La verdad es que sus tres horas y media (con un oportuno intermedio) se hacen cortas en esta historia sobre arquitectura, capitalismo americano y ambición desmedida que también podría formar un interesante díptico con Pozos de ambición, la epopeya decimonónica de Paul Thomas Anderson. Por sus orígenes húngaros y por el antecedente de aquel otro judío no menos dañado que hizo inolvidable en El pianista, la película de Roman Polanski, está claro que debía ser Adrien Brody quien interpretara a este arquitecto. Pero Brady Corbet no solo acierta en eso. También en la construcción de una historia entre cuyas virtudes está un guion que da tiempo a las palabras, permitiendo que podamos degustar el ritmo sosegado de los diálogos. La banda sonora merecerá los premios que reciba porque le da a la historia el empaque que necesita un drama tan notable como el que nos presenta Corbet. Pero, además de la arquitectura y los personajes, en The brutalist late cierto interés por hacer protagonista al contexto histórico: la tragedia del Holocausto, que tanto ha marcado a ese matrimonio doblemente dañado, la aspereza del capitalismo norteamericano tras su victoria bélica, pero también el Estado de Israel, esa tierra prometida del sionismo que en la primera parte de la película parece peligrosamente fanática (es magnífica la escena de la cena en que la sobrina anuncia que irá allí con su marido), pero luego no tanto (sobre esto es muy recomendable ver Expediente Netanyahu, el estupendo documental de Alexis Bloom). Así que The brutalist también apunta alguna (quizá tímida) reflexión sobre el brutalismo moral de ese país que suele autodenominarse América, al que nosotros llamamos Estados Unidos (aunque ellos muchas veces dicen solo The States) y que, paradójicamente, alberga la sede de las Naciones Unidas (otro edificio que expresa los contrastes estéticos en el movimiento moderno entre Niemeyer y Le Corbusier). Así que Brady Corbet no solo nos ofrece tres horas y media de disfrute cinéfilo, sino una interesante agenda de temas históricos, estéticos y políticos sobre los que debatir.