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lunes, 16 de febrero de 2026

No hay otra opción

de Park Chan-wook. Corea del Sur, 2025. 139.
16 de febrero de 2026. Renoir Plaza de España, Madrid. V.O.S.

Man-su ha trabajado desde hace veinticinco años en una fábrica de papel que acaba de comprar una empresa estadounidense. Lleva una vida muy feliz con su mujer, sus dos hijos y sus dos perros en una casa estupenda. Pero el futuro se le presenta muy negro porque los nuevos dueños lo han despedido y no encuentra un nuevo trabajo. Así que no le queda otra opción que eliminar a otros aspirantes a un puesto en su empresa. 

El director de Old Boy, Stoker, La doncella y Decision to Leave nos propone una historia con truculencias, a veces divertidas, en torno a un personaje que quiere recuperar su vida, pero no está muy capacitado para la eficacia criminal. La puesta en escena es tan atractiva como es habitual en el cine de Park Chan-wook y, a pesar de que por momentos cuesta un poco seguir el hilo de la historia, lo que se cuenta comparte temática familiar y algunas de las tensiones (sin cinismos ni derivas gore) que hacían de Parásitos una película muy entretenida. Sin embargo, aunque quizá no lo parezca, la película de Park Chan-wook, tiene mucho más calado e intención que la de Bong Joon-ho. La irónica referencia inicial a la desaparición de una cultura sindical y la, ya nada distópica, transformación de la producción por la inteligencia artificial que hace tan inquietantes las últimas escenas , muestran que la película pretender ser más que un divertimento criminal. De hecho, uno se queda pensando si lo más inverosímil de la historia no será la existencia de la propia industria papelera, que tan poco necesaria parece en futuros algorítmicos.

jueves, 29 de mayo de 2025

Old Boy

de Park Chan-wook. Francia, 2003. 101.
29 de mayo de 2025. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

El día del cumpleaños de su hija, Oh Dae-su es secuestrado y llevado a una celda en la que pasará quince años sin saber quién ni por qué lo ha llevado allí. Tampoco sabe el motivo por el que, de repente, despierta en una azotea. Desde entonces pone todo su empeño en encontrar al que tanto le odiaba y poder vengarse. Pero casi lamentará descubrirlo.
 
De Park Chan-wook he visto Stoker, La doncella y Decision to Leave. Todas tienen truculencia y mucha fuerza visual. También Old Boy que es bastante anterior. En el primer tramo uno está tan perdido frente la pantalla como ese protagonista confinado ante el televisor. Pero luego los hilos que se van definiendo y trenzando y la historia casi parece una tragedia griega (hasta en el incesto). Aunque en Old Boy los finales sucesivos acaban apostando más por catarsis y la esperanza que por el destino inexorable.

martes, 24 de enero de 2023

Decision to leave

de Park Chan-wook. Corea del Sur, 2022. 138.
24 de enero de 2023. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Un policía que duerme mal por las noches investiga la muerte de un hombre que cayó desde lo alto de una montaña. Su tenacidad le lleva a descubrir que quien lo mató podría haber sido su mujer. Durante la investigación surge una intensa atracción entre los dos. Eso le complicará las cosas. Y, aún más, cuando también muera asesinado el segundo marido de esa mujer.

El director de Stoker y La doncella vuelve a trenzar una historia magnética con mimbres amorosos y truculentos. Decision to leave es, gran medida, un magnífico thriller pero también es una estupenda historia de amor. Pero lo mejor, como en sus otras películas, es la forma en que están anudadas las dos tramas, con hallazgos formales tan sugerentes como la idea de mantener a los personajes del pasado en las escenas del presente que tanto recuerda al teatro más innovador. Por lo demás, la original forma de encadenar los planos o de cuidar los detalles, los gestos y los objetos hacen que la película sea una pieza de orfebrería fílmica que da gusto ver.

sábado, 10 de diciembre de 2016

La doncella

de Park Chan-wook. Corea del Sur, 2016. 145’.
10 de diciembre de 2016. Cine Renoir Princesa, Madrid. V.O.S.

Sookee va a trabajar como doncella para Hideko, la joven que vive en la mansión de un poderoso japonés aficionado a los libros de erotismo. Un estafador que se hace pasar por conde utiliza a Sookee para aprovecharse de Hideko (o al revés). Pero la atracción entre las dos jóvenes hará que todo sea distinto.

El director de la subyugante Stoker sitúa esta historia de estafas, amores lésbicos y erotismos opresivos en la Corea de la colonización japonesa transitando continuamente entre las dos lenguas y las dos culturas. La trama es sugerente y está contada con giros, recapitulaciones e ironías muy interesantes. También es muy atractiva la estética de una película que está a medio camino entre la refinada recreación oriental del mundo del Marqués de Sade y la alegre presentación de una historia de amor lésbico que nace en esas circunstancias pero se burla de ellas. Así que son dos horas y media de cine muy grato con una película de la que ya tenía buenas referencias tras su paso por el festival de Gijón.

domingo, 16 de junio de 2013

Stoker

de Park Chan-wook. EE.UU., 2013. 98’.
15 de junio de 2013. Cines Marta, Avilés.

India Stoker ve y oye lo que está lejos y nadie puede percibir. El día en que cumple dieciocho años su padre muere en un accidente. En el funeral aparece su tío Charlie, alguien que comparte sus obsesiones y que tiene facilidad para matar.

La neurosis obsesiva de India y su parentesco con la probable psicosis de Charlie condicionan su manera de percibir el mundo. Park Chan-wook nos la muestra en esta subyugante película que por momentos recuerda la mirada de David Lynch en Terciopelo azul.  La composición de cada plano, los enfoques y desenfoques de las imágenes (y de los sonidos), la estructura de las secuencias y el papel que en ellas juega la  música nos acercan a una forma de ver el mundo (la de India y la de Chan-wook) en la que un orden inquietante y una sensibilidad obsesiva parecen presidirlo todo. Tanto, que matar llega a ser erótico (como en la escena híbrida de la ducha y el asesinato) y fascinante (como las flores ensangrentadas que abren y cierran la película). Esa insistencia por la forma en que un gesto o un encuadre componen una belleza a la que no es ajena la sangre, me hace pensar que a Park Chan-wook bien podrían gustarle los toros. Donde otros solo ven muerte, los taurinos ven arte. Como en esta película. Su atmósfera no es menos peculiar que la de Amelie, pero la mirada de Chan-wook es a la de Jean-Pierre Jeunet lo que una corrida de toros a acariciar corderitos.