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sábado, 27 de septiembre de 2025

Vida privada

de Rebecca Zlotowski. Francia, 2025. 105’.
27 de septiembre de 2025. Teatro Principal, 73º Festival de San Sebastián (sección Perlak). V.O.S.

El paciente de una psicoanalista le dice que no volverá a su consulta porque ha conseguido dejar de fumar en una única sesión de hipnosis. Luego la llama la hija de otra paciente para comunicarle que su madre ha muerto. El viudo la culpa del suicidio, así que será un momento de crisis en el que indagará sobre la posibilidad de que su paciente haya sido asesinada y en las sesiones de terapia ella no hubiera estado suficientemente atenta a algunos detalles.
 
Jodie Foster protagoniza esta película que, no por ello, deja de ser muy francesa. De hecho, la acompañan Daniel Auteuil y Mathieu Amalric, a los que siempre da gusto ver. Por lo demás, la historia intenta ser de suspense, más psiquiátrico que psicológico, con momentáneos coqueteos con lo paranormal y con las vidas pasadas. De todas formas, la película nunca deja de ser muy francesa.

sábado, 28 de septiembre de 2024

Apocalipse nos Trópicos

de Petra Costa y Moara Passoni. Brasil, 2024. 110’.
28 de septiembre de 2024. Teatro Principal, 72º Festival de San Sebastián (sección Perlak). V.O.S.

El apocalipsis según los evangélicos brasileros. Desde el encarcelamiento de Lula y aquellas elecciones infaustas que ganó Bolsonaro hasta el asalto en Brasilia a los edificios de Niemeyer. Un retrato tremendo de lo que pasó en Brasil y quizá también una advertencia sobre lo que está pasando en el mundo.
 
Algunas de las soflamas que vemos en este documental no son más llamativas que las que lanzan Feijóo y Ayuso en su contienda por ocupar todas las vísceras. El documental es elegante y aterrador. En seis capítulos de resonancias bíblicas (El hacedor de reyes, Dios en tiempos de cólera, Dominio, Génesis, Guerra Santa y Revelación) Petra Costa va repasando los hitos principales de aquella historia tropical de la infamia que despierta y mete miedo. Cada uno ellos se abre con primeros planos de pinturas alegóricas del Evangelio y su desarrollo es una narración perfecta que va aportando luz a las imágenes y declaraciones de aquellos iluminados antiilustrados. Entre las imágenes más oportunas están algunas del Evangelio según San Mateo de Pasolini o las estremecedoras vistas cenitales de los entierros masivos en aquellos tiempos pandémicos en que el Mesías Bolsonaro animaba a la oración y justificaba la tragedia diciendo que todos vamos a morir. Frente a él, la figura digna de Lula se alza como la salvación (siempre provisional) frente al mal radical que entonces se posó en Brasil. Y que se cierne con insolencia sobre muchos lugares del mundo.

El aroma del pasto recién cortado

de Celina Murga. Argentina, 2024. 112’.
28 de septiembre de 2024. Teatro Principal, 72º Festival de San Sebastián (sección Horizontes Latinos).

Pablo es profesor universitario, está casado y tiene dos hijos. Natalia también es profesora universitaria y también está casada y tiene dos hijas. Los dos están comenzando en secreto romances inesperados. Ella con un alumno y él con una alumna.

Dos historias simétricas. Con perfección naturalista retratan la intensidad de esa monotonía cotidiana que acaba neutralizando lo conyugal. Ese es el caldo de cultivo para que surjan por vez primera sendos refrescos apasionados con jóvenes deliciosos. El paralelismo de las dos historias es perfecto. Y también lo es el equilibrio con que se trata lo masculino y lo femenino en las dos generaciones. Y la sutileza con que se  presentan algunas desigualdades puntuales entre los géneros. 

sábado, 24 de septiembre de 2022

Godland

de Hlynur Pálmason. Dinamarca, 2022. 143’.
24 de septiembre de 2022. Teatro Principal, 70º Festival de San Sebastián (Premio sección Zabaltegi). V.OS.

Un sacerdote danés es enviado a Islandia con el encargo de construir una iglesia. Con él lleva un aparatoso equipo para tomar fotografías. El camino será largo y muy duro pero los paisajes son bellísimos. Tras la llegada, su carácter, entre pasmado y arisco, le pondrá las cosas muy difíciles.

Nadie como Palmason para retratar el paso del tiempo en el paisaje islandés. Lo demostró en aquel primer plano inolvidable de Un blanco, blanco día y lo vuelve a demostrar aquí con las imágenes de los cuerpos en la llanura. En Godland subraya aún más su pasión por retener el tiempo y escribir con luz haciendo que este sacerdote extraño y torturado esté, además, obsesionado por la fotografía. La primera parte del viaje por esos paisajes desmesurados es por si sola una magnífica película. Pero con la segunda en esa pequeña comunidad en medio de la nada consigue componer un díptico islandés absolutamente fascinante. No es extraño, por tanto, que Hlynur Palmason haya recibido el premio de la sección Zabaltegi por esta película que es a la vez un estupendo documental septentrional y magnífico drama existencial. 

Manto de gemas

de Natalia López Gallardo. México, 2022. 118’.
24 de septiembre de 2022. Teatro Principal, 70º Festival de San Sebastián (sección: Zabaltegi).

Tensiones y problemas de una familia bien en una hacienda rural de México. Y la fidelidad sin límites de Mari, la mujer que desde hace tiempo los atiende. Alguien en su familia ha desaparecido y la indagación y la búsqueda nos presentará retazos de gentes y relaciones muy peligrosas.

Un puzle difícil de armar. La película está hecha de forma extremadamente fragmentaria y casi está pidiendo poder verla una segunda (o una tercera) vez. En cualquier otra eso sería un defecto imperdonable, pero en Manto de Gemas se convierte en un verdadero aliciente para querer volver a ese mundo complejo tan bien retratado por las estampas elusivas que nos propone Natalia López Gallardo. El primer plano con el amanecer en el campo me hace pensar que la montadora que ha trabajado con directores como Amat Escalante, Lisandro Alonso y, sobre todo, Carlos Reygadas está plagiando el estilo de este último. Pero la impresionante belleza, originalidad y perfección constante de las imágenes y los sonidos (muchas veces encabalgados de forma hermosísima entre escenas), me hace pensar que más bien podría ser al revés, que quizá es Carlos Reygadas quien le debe mucho a los hallazgos formales y a la inmensa creatividad elegante de Natalia López Gallardo. Así que me quedan muchas ganas de volver a ver Manto de gemas. Y de estar muy atento no solo a la belleza de cada pieza del puzle sino a la comprensión de ese todo que hoy se me ha escapado por la fascinación de sus partes.

sábado, 25 de septiembre de 2021

Noche de fuego

de Tatiana Huezo. México, 2021. 110’.
25 de septiembre de 2021. Teatro Principal, 69º Festival de San Sebastián.

A pesar de los riesgos, la infancia se vive como en un paraíso en esta zona montañosa y minera de México. Sin embargo, las madres de las niñas saben que los peligros acechan a las niñas en forma de secuestros. Entre las explosiones de la mina a cielo abierto, los helicópteros que fumigan las plantaciones de amapolas y el rugido temible de los motores que anuncian la llegada de los depredadores del cártel, la vida no da un respiro a esas mujeres con maridos al otro lado de la frontera e hijas en edades vulnerables.

Un paisaje natural hermosísimo y un paisanaje femenino realmente excepcional. Asistimos a la cotidianidad de unas vidas rurales en una comunidad bien avenida que se ve asediada por múltiples violencias. La de las explosiones de arrasan la montaña para arrancar los áridos, la de los canallas que secuestran a las niñas y la de una pobreza que hace que los hombres hayan tenido que buscarse la vida en el norte. La relación entre las niñas está muy bien mostrada pero me incomoda que los personajes sean interpretados por distintas actrices cuando son niñas y cuando son adolescentes (quizá no era necesario ese cambio temporal). Aunque entiendo las intenciones, quizá hay también algún exceso en la buena imagen de los personajes principales de la película. A la hermosura de las niñas y la madre se añade que hasta el maestro es, además de comprometido, muy  atractivo. En todo caso, no sé si otras películas de esa Ñamérica de la que habla Martín Caparrós en su último libro (que me está encantando) habrían podido ser mejores que esta que ha recibido este año el premio de la sección Horizontes Latinos. En todo caso, ha sido un buen cierre para este fin de semana estupendo que hemos pasado en San Sebastián. Volveremos.

Vortex

de Gaspar Noé. Francia, 2021. 142’.
25 de septiembre de 2021. Teatro Principal, 69º Festival de San Sebastián. V.O.S.

Una pareja de ancianos han vivido felices en un viejo piso abarrotado de libros y recuerdos. Ella era psiquiatra pero ahora tiene Alzheimer. Él está empeñado en escribir un libro sobre el cine y los sueños. El deterioro de ella hace que la situación se vaya haciendo insostenible para los dos. Tienen un hijo que intenta buscar alguna solución. Pero no será fácil.

El premio de la sección Zabaltegi nos ha permitido ver en la última jornada del festival esta extraordinaria película de Gaspar Noé que es una apuesta radical por un naturalismo extremo con el atrevimiento añadido de usar durante más de dos horas una pantalla partida que recuerda aquella magnífica osadía de Jaime Rosales en La Soledad. Por el tema, la historia de Vortex está emparentada nada menos que con Amor de Michael Haneke pero con menos espitas poéticas y bastantes más riesgos (por ejemplo, el de esa escena increíble con los dos ancianos, el hijo y el nieto). Las impresionantes interpretaciones de Françoise Lebrun y Dario Argento hacen dudar de si lo que vemos es realmente una ficción o si lo que captan esas dos cámaras sincrónicas es simplemente la vida y nada mas. Vortex aborda una historia pequeña pero es cine mayúsculo. El que sorprende, conmueve y da mucho que pensar.

Red Rocket

de Sean Baker. EE.UU., 2021. 128’.
25 de septiembre de 2021. Teatro Principal, 69º Festival de San Sebastián. V.O.S.

Mikel Saber vuelve a su pueblo de Texas a la casa de su mujer y su suegra. Las abandonó hace tiempo cuando se fue a California para desarrollar una fulgurante carrera como actor porno. Ahora intenta salir adelante con algunos trapicheos, pero cuando conoce a una chica de diecisiete años que trabaja como dependienta en un bar empieza a hacer planes para volver a California y retomar con ella su carrera en el porno.

El director de Tangerine y The Florida Proyect nos lleva de nuevo a esos entornos periféricos que tan bien encajan con los personajes de sus magníficas películas. En este caso el protagonista es un jeta cautivador que orbita y fastidia las vida de quienes confían en él. Hay notables equilibrios y sutiles simetrías en el entramado de unos personajes que, como siempre en el cine de Baker, tienen un interés bastante mayor que la suerte que les depara la vida. Red Rocket es, como sus películas anteriores, luminosa en la forma de revelar la fuerza de esos no lugares en los que viven, malviven o deambulan unos personajes a los que siempre trata con respeto. Por lo demás, los subtextos que aporta el contexto de la campaña de Trump en que sitúa esta historia aún hace más valiosa y compleja la nueva película de este director al que da gusto seguir.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Pacificado

de Paxton Winters. Brasil, 2019. 120’.
28 de septiembre de 2019. Teatro Principal, 67º Festival de San Sebastián (Concha de Oro). V.O.S.

Una adolescente que vive con su madre en una favela de Río de Janeiro en los tiempos de las Olimpiadas conoce a su padre que ha vuelto de la cárcel tras pasar catorce años allí. Él es Jaca y ella Tati y los dos se llevarán bastante bien. Él era antes el líder de la favela pero ahora quiere llevar una vida tranquila al frente de un restaurante de comida italiana para turistas. Pero no le será nada fácil.

No es, ni mucho menos, La ciudad de Dios, así que la vería con agrado en Los Prados o en Parque Astur pero me niego a creer que no había nada mejor en la sección oficial para tener que darle a esta película la Concha de Oro. Además de la relación entre la chica y el padre y la forma en que los dos viven en ese entorno, me ha gustado ese plano cenital en que la cámara asciende encuadrando una escalera hasta lo alto de la favela. En Río de Janeiro, esa preciosa ciudad llena de curvas que, al decir de Galeano, fueron diseñadas por Dios el día en que Dios creyó que era Niemeyer, he visto desde abajo la belleza de las favelas encaramadas en unas montañas inverosímiles, pero no había visto lo linda que es también la perspectiva de la ciudad desde ellas. Al menos ese mérito tienen algunas imágenes de esta película que se ve bien y entretiene, pero nada más. Así que finalmente parece que ha resultado mejor la selección de películas que había hecho para este fin de semana donostiarra que las tres que hemos dejado que decidan por nosotros los jurados del festival. De todas formas, la calidad de parte de lo que hemos visto, el delicioso ambiente de la ciudad y la soleada mañana playera con marea bajísima que nos espera mañana domingo antes de volver a Avilés, hacen que haya sido un gustazo esta escapada al festival de San Sebastián. Está un poco más lejos que Valladolid, pero sin duda merece la pena. Así que está muy claro: volveremos.

Ich war zuhause, aber

de Angela Schanelec. Alemania, 2019. 105’.
28 de septiembre de 2019. Teatro Principal, 67º Festival de San Sebastián (Premio Zabaltegui-Tabacalera). V.O.S.

Un adolescente ha pasado (como poco) una noche fuera de casa. Tiene una hermana pequeña, unos profesores rarísimos y una madre que le compra a buen precio una bicicleta a un tipo laringotomizado y luego se la devuelve. 

La sección Zabaltegui es la más abierta del festival. Y el jurado parece que sabe lo que pienso sobre los premios del público y quisiera demostrar lo alejado que está de él. Tras la proyección, la mayor parte de los espectadores han pateado ruidosamente. Y yo, que no voy a la ópera de Oviedo, me he quedado con las ganas de hacerlo. De patear digo, porque lo que ha perpretado Angela Schanelec no tiene nombre (de hecho, no se lo ponen en español). Me ha recordado un poco, aunque aún me parece peor, a lo que hizo Eugène Green con En attendant les barbares, aquella cosa filmada como el que no quiere la cosa durante un curso de verano que recibió hace dos años sin ningún pudor el premio a la mejor película en el festival de Gijón. Y es que algunos jurados deben pensar que cuanto más desaliñada e improvisada es una película más cinéfilos parecerán ellos si la premian. Visto el tostón del Hamlet escolar que nos depara Angela Schanelec desde un aula alemana cuando ya parece que se ha quedado sin improvisaciones, empiezo a sospechar que en nuestras aulas de teatro de la ESO tenemos una verdadera mina que merecería ser descubierta en los festivales. Solo hay que poner allí una cámara y encontrar aquí un jurado dispuesto a parecer muy cinéfilo.