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sábado, 10 de enero de 2026

Nouvelle Vague

de Richard Linklater. Francia, 2025. 105’.
10 de enero de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Godard aún no había dirigido su primera película cuando Truffaut ya triunfaba con Los cuatrocientos golpes. Pero lo hará a partir de una idea suya. Se titulará Al final de la escapada y nosotros asistimos al singular proceso de filmación y montaje de aquella icónica película.
 
Qué grande es Richard Linklater. Casi a la vez que dirigió esa deliciosa historia pequeña titulada Blue Moon hizo esta maravilla que es, además de otras cosas, un verdadero ensayo metafílmico. Formalmente parece una película de aquella época y el parecido de buena parte de los intérpretes de cineastas y actores  de aquel momento del cine francés hace que uno sienta que está contemplando en blanco y negro la loca intimidad del rodaje en  blanco y negro de la película de Godard. Lo que no puedo entender es cómo no se ha aprovechado esta oportunidad para reponer al mismo tiempo en las salas Al final de la escapada. Se haya visto en su momento o no, creo que es fundamental tener bien fresca la película de Godard para disfrutar de la de Linklater. Por suerte, existe Filmin y podemos verla antes en casa, pero qué gran oportunidad pierden también las salas más cinéfilas, las filmotecas y los centros culturales para proyectar (en sesión doble en un mismo día o con poco tiempo de diferencia) ambas películas y, tras la segunda, promover coloquios sobre aquel referente de la Nouvelle Vague y esta joya metafílmica de Linklater. Estoy seguro de que daría gusto escuchar a esos jóvenes cinéfilos que ahora tienen más o menos la edad que tenían Godard, Truffaut o Vardá en los cincuenta. No sé Godard, pero estoy seguro de que a Linklater le encantaría conocer sus valoraciones sobre la mirada hacia el cine de aquellos años que él nos regala en su película. Por mi parte, me gustaría preguntarle sobre un pequeño detalle. ¿Las  rayas con que Godard vistió a aquella icónica pareja serían un guiño u homenaje a aquella locura, también rupturista, que Buñuel dirigió con Dalí treinta años antes? ¿Pretende hacerlo él también con la imagen cenital de la calle en que Godard filmó la última escena de su película? Ya digo, creo que el coloquio tras este díptico cinéfilo sería muy interesante.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Blue Moon

de Richard Linklater. EE.UU., 2025. 100’.
14 de noviembre de 2025. Escuela de Comercio. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Es el 13 de marzo de 1943 y, tras el exitoso estreno de Oklahoma!, Lorenz Hart (el autor de Blue Moon) sale del teatro y comparte con el pianista y el barman del Sardi's su desazón por la escasa calidad del primer musical que Richard Rodgers ha compuesto sin él como letrista. Allí espera a una joven que le tiene encandilado y también llegará el querido compañero de tantos musicales. Hasta ese día. 
 
De niño odiaba los musicales americanos que ponían los sábados por la tarde en aquella televisión en blanco y negro. Los personajes dejaban de hablar, se ponían a bailar y cantaban partes en inglés que quizá eran importantes, pero yo no me enteraba de nada (en parte sigue siendo así: se subtitula lo dicho o lo escrito, pero pocas veces lo cantado). A pesar de ello, me ha gustado mucho esta película sobre personajes ilustres de ese género clásico sobre el que saben mucho José Luis Garci o José María Pou. Blue Moon es casi un monólogo. De hecho, el personaje de Ethan Hawke tiene tanto protagonismo como Sócrates en los diálogos de Platón. Él está magnífico y, como mínimo, debería tener asegurada la nominación para el Oscar por este trabajo. Con un guion estupendo, Linklater ha hecho prácticamente una obra de teatro que transcurre en tiempo real en ese bar. Su protagonista habla del éxito y la calidad de las obras en una barra que expresamente recuerda a la de Casablanca. Y solo se aleja en dos momentos fundamentales. Uno es el del diálogo en el rellano de la escalera por la que su compañero asciende. Otro, más íntimo, en un guardarropa que sirve de confesionario para su Dulcinea y también para él. Blue Moon es la película que inaugura esta edición del festival de Gijón. Un buen comienzo.

sábado, 8 de junio de 2024

Hit Man. Asesino por casualidad

de Richard Linklater. EE.UU., 2023. 113’.
8 de junio de 2024. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Un profesor que da clases de filosofía por las mañanas colabora con la policía por las tardes simulando ser un sicario. El problema surgirá cuando quien quiera contratarle sea una chica guapísima que le encarga matar a su marido maltratador. En vez de llevarla a la cárcel, la convence para que lo deje. Ella lo hace y los dos empiezan una tórrida relación. Pero la cosa se complica para él cuando aumentan las dificultades para mantener esa doble vida.

Hit Man suscita interesantes reflexiones sobre la forma en que en Estados Unidos se entiende la justicia. ¿Se debe perseguir el delito o las intenciones delictivas?, ¿es lícito facilitar la realización de estas para castigarlas? Por lo demás, la película bien podría estar inspirada en algunas de las comedias de enredos (también éticamente intencionadas) de nuestro teatro del Barroco. Dirigida por Richard Linklater tenemos garantizada la calidad del resultado. De hecho, la escena en la que ese profesor policía tiene que combinar con su novia verdad y mentira ante los policías que los están grabando es realmente memorable. Y también ese preámbulo y ese epílogo en las clases de filosofía con las que Linkater nos recuerda que es ese gran director que, acercándose a los dilemas de la vida, retrata como nadie el paso del tiempo. Así que, aunque Hit Man tenga más que ver con películas más próximas a la comedia (como Daced and confused, Bernie, Todos queremos algo o Dónde estás, Bernadette) que con otras más centradas en el paso del tiempo y en las relaciones humanas (Slacker, La última bandera, la trilogía Antes de... y, por supuesto, Boyhood), lo cierto es que esa diferenciación nunca es completa en el cine de Linklater y siempre hay algo de lo segundo en historias con vocación de enredo y entretenimiento como esta. Hoy ha sido un gusto terminar así este sábado cinéfilo en los cines Embajadores-Foncalada. Casi nos ha parecido como una jornada festivalera.

lunes, 13 de julio de 2020

Donde estás, Bernadette

de Richard Linklater. EE.UU., 2019. 104.
13 de julio de 2020. Cines Los Prados, Oviedo.

Bernadette vive en Seattle con su marido y su hija pero tiene muy pocas relaciones. Aunque ha sido una arquitecta muy brillante y premiada, hace muchos años que no construye nada. La propuesta de la hija de hacer un viaje los tres a la Antártida coincide con dos desagradables incidentes: un desprendimiento en su finca le ha desgraciado la casa a una vecina y una estafa de una mafia rusa que ha suplantado la identidad de Bernadette y ha estado a punto de arruinar a la familia. Así que la situación cambiará radicalmente para los tres. De hecho, Bernadette volverá a atreverse a diseñar un edificio. En el Polo Sur.

Las magnífica interpretación de Cate Blanchett y las bellísimas imágenes de la Antártida no son lo único destacable de esta película. Richard Linklater no necesita hacer de cada trabajo una obra maestra sobre el paso del tiempo para demostrar que es un director extraordinario. Con esta ya son once las películas suyas que he visto y, aunque sea una historia aparentemente menor, me ha encantado la sencillez con que construye un estupendo retrato de una familia que vive situaciones que no nos resultan extrañas aunque acaben en el Polo Sur. La relación entre la madre y la hija es deliciosa y los diálogos que ellas tienen con los otros personajes son estupendos. Como también lo es el hecho de que quien protagonice esta larga y solipsista crisis creativa no sea un arquitecto estrella sino una versión femenina con muchísimo carácter pero también muy  maternal. Así que Linklater y Cate Blanchett pueden contar conmigo para ver con mucho interés (y seguramente con agrado) todo lo que hagan. Y ojalá que vuelvan a hacer más películas juntos.

lunes, 5 de marzo de 2018

La última bandera

de Richard Linklater. EE.UU., 2017. 124’.
5 de marzo de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Larry es un hombre tranquilo que localiza a dos viejos amigos. Uno lleva ahora un bar y es un vitalista desatado. El otro es el reverendo de una comunidad y está siempre mentando a Dios. Los tres fueron muy amigos en Vietnam y, además de recuerdos, comparten viejas amarguras. Larry acaba de perder a su hijo en Irak y quiere que sus amigos le acompañen para recibir su cuerpo y preparar el funeral.   

Una película sobre la amistad. Sobre la paternidad. Sobre la pérdida. Sobre la guerra. Sobre los motivos contra ella. Sobre América. Sobre los motivos contra sus gobiernos. Sobre tres hombres maduros que trenzaron en su juventud complicidades peremnes. Todo eso y mucho más es la última película de Linklater. Ese director que retrata como nadie el fluir de la vida y la forma en que lo más cotidiano puede revelar lo más importante. Como siempre en su cine, en La última bandera los personajes se dicen muchas cosas en conversaciones sencillas y perfectas que uno no se cansa de escuchar. Son diálogos que, como en otras películas suyas, tienen lugar en un coche, en un tren o al lado de un ataúd (magnífico, emotivo y más que reconocible ese momento catártico con evocaciones hilarantes en el vagón del tren). Así que Linklater  nos ofrece dos horas cautivadoras llenas de sentimiento, ironía y verdad con tres personajes que son la tesis, la antítesis y la síntesis de esa masculinidad americana que fue a la guerra engañada, volvió trastornada y todavía sufre por aquello. La última bandera es, por tanto, un nuevo eslabón superlativo en esa cadena de cine magnífico que viene componiendo un director del que he tenido la suerte de poder ver Slacker, Dazed and confused, Antes del amanecer, Antes del atardecer, Fast Foot Nation, Bernie, Antes del anochecer, Boyhood y Todos queremos algo. Con una trayectoria así, Richard Linklater bien podría merecer premios como los que les dimos a Haneke y a Coppola.

sábado, 29 de octubre de 2016

Daced and confused (Movida del 76)

de Richard Linklater. EE.UU., 1993. 102’.
29 de octubre de 2016. Cines Broadway, 61º Semana Internacional de Cine de Valladolid (retrospectiva: Richard Linklater). V.O.S.

28 de mayo de 1976. Último día de clase en un instituto de Austin. Será una tarde y una noche de fiesta para los veteranos. Quizá no tanto para los novatos que a partir de ese día serán alumnos de secundaria.

Este año Linklater ha regresado a esos tres días cruciales previos a la entrada en la universidad en la magnífica Todos queremos algo. Con ella retomaba lo que retrató en esta Dazed and confused sobre la transición dionisiaca entre la edad de la escuela y la de la secundaria. Nuestro héroe es aquí ese chico que sale bien parado de una noche de novatadas y desquicie. Esta película estremecería a esos que piensan que el acoso escolar es cosa de hoy y no un monstruo que era aceptado y tenía dimensiones mucho mayores (también aquí) en los tiempos en que iban al instituto los que ahora repiten esas letanías bobas, pero que tanto rédito político generan, sobre lo mal que están la educación y la juventud actuales. Pero volviendo a Linklater, él es seguramente el chico de Boyhood, el protagonista que se enamora en Todos queremos algo y, unos años antes, el adolescente superviviente de esta Dazed and confused. Además de la estima por este magnífico director, en películas como esta me resulta inevitable pensar en esos hitos biográficos que compartimos: salimos en el mismo año de la escuela y entramos también a la vez en la universidad. Aunque sé que el Avilés adolescente del setenta y seis y el Oviedo universitario del ochenta eran mucho más aburridos y menos movidos que aquella juventud en Austin.

Slacker

de Richard Linklater. EE.UU., 1990. 100’.
29 de octubre de 2016. Cines Broadway, 61º Semana Internacional de Cine de Valladolid (retrospectiva: Richard Linklater). V.O.S.

Desde un amanecer hasta la mañana del día siguiente la cámara va siguiendo durante unos pocos minutos el deambular y las conversaciones de gentes curiosas con las que se va cruzando en las calles. Son decenas de instantes en las que acompañamos a personajes muy diversos cuyas historias podrían dar para muchas películas. Como la vida misma.

Linklater es un maestro en el arte de retratar el tiempo y la vida. Slacker me demuestra que lo era desde que empezó a hacer cine. El despertar en el tren del personaje que él mismo interpreta y el extraordinario monólogo, casi leibniziano, que nos regala en la primera escena en el taxi son toda una declaración de principios sobre lo que para él son el cine y la vida: oportunidades para explorar caminos posibles en cada encrucijada. La siguiente microhistoria con el atropello en el cruce demuestra que, además de saber qué contar, Linklater siempre tuvo claro dónde y cómo poner la cámara. Y a partir de ahí este magnífico guionista nos hace partícipes por unos instantes de esas vidas cruzadas en Austin que son, a la vez, un retrato perfecto de una parte de la intrahistoria americana al final de los ochenta. Un acierto, por tanto, nuestra elección de esta mañana y un acierto de la Seminci haber dedicado una retrospectiva a este gran director.

domingo, 10 de julio de 2016

Todos queremos algo

de Richard Linklater. EE.UU., 2016. 116’.
10 de julio de 2016. Cines Verdi, Madrid. V.O.S.

Jake llega al campus universitario por primera vez. Solo faltan tres días para que comiencen las clases. El tiempo justo para conocer a los compañeros del equipo de béisbol, asistir a fiestas diversas e iniciarse en la vida que le espera. Y para conocer a una chica especial.

Linklater vuelve a capturar magníficamente la intensidad infinita del presente. Esta vez en solo tres días. Los que necesita para mostrarnos cómo se integra un joven en la vida universitaria al final del verano de 1980 (justo cuando lo hice yo). Esta historia podría ser la suya, la mía o la de cualquiera que en aquel tiempo (más luminoso en Texas que en Asturias) se supiera comenzando una etapa crucial de su vida. Y eso es lo que nos muestra esta película alegre que, bajo la apariencia de descripción ingenua de una serie de locuras juveniles, contiene un magistral regreso en presente continuo a esos momentos que marcan una vida y que Linklater sabe captar como nadie. El guión es tan desbordante como siempre en su cine y está tan trufado de destellos brillantes que, más allá de ese retrato desenfadado de personalidades y situaciones, la película es una reivindicación deliciosa de esos instantes en los que todo es posible, en los que nada está vedado y en los que el azar y la libertad son todavía completos. "Siempre es ahora mismo". Lo decía el protagonista de Boyhood al final de aquella extraordinaria película. "Las fronteras están donde uno las encuentra". Lo escribe un profesor en la pizarra antes de comenzar esa primera clase que no llegaremos a ver. Son mensajes cristalinos sobre las intenciones de Linklater. Y sobre la invitación a la vida que siempre se hace presente en su cine.

lunes, 17 de agosto de 2015

Bernie

de Richard Linklater. EE.UU., 2011. 99.
17 de agosto de 2015. Cines Renoir Plaza de España, Madrid. V.O.S.
 
Bernie trabaja con mucho entusiasmo en una funeraria. La gente de Carthage, en Texas, aprecia su amabilidad y sus ganas de hacer feliz a la gente. También a Marjorie Nugent, una viuda insoportable a la que poco a poco va dedicando todo su tiempo. Hasta que un día la mata y la guarda en un congelador. Pero Danny Buck, fiscal del lugar, investiga el caso y Bernie acaba en una prisión para siempre. Sin embargo, en Carthage siguen hablando maravillas de él.

La cosa pinta bien desde ese sorprendente comienzo que me recuerda a Despedidas, la estupenda película de Yojiro Takita. Luego, la hilarante descripción de Carthage en el mapa de Texas y los divertidos testimonios de los que conocieron a Bernie (que parecen estar haciendo una parodia de los documentales clásicos, pero sus intervenciones son tan reales como la propia historia que inspira esta curiosa película), hacen que las interpretaciones de Jack Black, Shirley MacLaine y Matthew McConaughey queden estupendamente enmarcadas en esta irónica película que parece muy distinta de esas otras con las que Linklater nos cautivó con su manera de atrapar el tiempo (Boyhood y su trilogía Antes de...) Lo que demuestra que es un director con mucho talento.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Boyhood

de Richard Linklater. EE.UU., 2014. 166’.
13 de septiembre de 2014. Cines Los Prados, Oviedo.

Doce años en la vida de Mason y su familia. Desde que empieza a ir a la escuela hasta que llega a la universidad. Él, su hermana, su madre, el padre que no vive con ellos, los maridos de su madre... La vida y el paso del tiempo en una familia americana.

Una joya cinematográfica filmada con los mismos actores en treinta y nueve días de rodaje a lo largo de doce años. Casi tres horas que pasan en un suspiro mientras contemplamos el fluir del tiempo de unas vidas radicalmente americanas y radicalmente universales. El cine es el arte que intenta capturar el tiempo. Y Linklater uno de los artistas que mejor sabe hacerlo. Pero no solo por el prodigio de haber contado la magnífica historia de dos vidas en tres momentos separados por muchos años en su memorable trilogía Antes de... Ni tampoco porque ahora sea capaz de dar una asombrosa continuidad a las escenas de unos personajes que realmente crecen o envejecen ante nosotros. El prodigio es mantener constante a lo largo de tanto tiempo un pulso narrativo y formal que parece inalcanzable para cualquier artista que, como todo ser humano, también debería cambiar. Lo fascinante de Boyhood no es solo el asombro que produce una apuesta tan radical que es mucho más que un experimento cinematográfico. Es una experiencia sublime que permite comprender por qué el cine es una de las mejores ventanas para contemplar la vida. "Siempre es ahora mismo". Lo dice Mason señalando en qué consiste la intensidad infinita del momento que está viviendo. Y nos lo dice Linklater como declaración de principios de su cine. O de la vida.

viernes, 26 de julio de 2013

Antes del anochecer

de Richard Linklater. EE.UU., 2013. 108’.
25 de julio de 2013. Cines Verdi, Barcelona. V.O.S.


Una jornada de vacaciones en Grecia para Celine y Jesse. El amor fugaz de hace casi dos décadas (Antes del amanecer) se ha convertido en convivencia estable tras la tarde parisina de hace nueve años (Antes del atardecer). Entre las complicidades y los reproches oscilan unos diálogos que definirán el futuro de su relación antes del anochecer.

Si no tuviera precedentes esta sería una sugerente historia sobre el vértigo de la estabilidad sentimental interpretada por dos actores magníficos en escenas con una continuidad tan sencilla como prodigiosa. Pero los espléndidos antecedentes cinematográficos de esta pareja hacen que esta nueva visita a su vida tuviera muchas probabilidades de fracasar. Pero no. Ni la pareja ni la película han salido mal parados de este nuevo desafío. Escenas deliciosas como la de la comida (que tan bien retrata las edades del amor) o la del paseo en la tarde (que tanto recuerda al fascinante paseo parisino de Antes del atardecer) compensan otras más tensas como la del diálogo en la habitación del hotel. Tras esta trilogía (que tan difícil ha puesto el posible título a una nueva película) la tesis sentimental de Linklater podría resumirse en que una pareja tiene futuro si disfruta hablando de la vida (y de su vida). Quizá no sea suficiente pero es una condición necesaria.