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sábado, 20 de junio de 2026

Dreams

de Michel Franco. México, 2025. 100’.
20 de junio de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Fernando ha pasado la frontera en el contenedor de un camión atestado de emigrantes. Viene de México y se dirige a San Francisco para encontrarse allí con Jennifer. Ella pertenece a una familia acaudalada y lo conoció en la fundación de apoyo a la danza que tienen en aquel país. El romance entre los dos es tórrido y las virtudes de Fernando como bailarín deberían permitirle vivir bien en San Francisco si consiguiera regular su situación como inmigrante. Pero las cosas no saldrán bien para él porque la pasión que Jennifer siente por él es muy intensa, pero tiene ciertos límites. 
 
El buen recuerdo que tenía de Nuevo orden y de Memory (también protagonizada por Jessica Chastain) me hacían pensar que la nueva película de Michel Franco podría ser interesante. Pero Dreams tiene poco que ver con aquellas. La historia no conmueve ni como romance apasionado entre dos seres distanciados por la edad y el origen ni como retrato de los dramas que viven muchos mexicanos en Estados Unidos. Dreams no aburre y son apreciables los bailes de Fernando y las agitadas coreografías de sus encuentros sexuales con Jennifer. Pero nada más.  

miércoles, 10 de junio de 2026

La luz

de Fernando Franco. España, 2026. 118’.
10 de junio de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Manuel tiene previsto colgar pronto los hábitos. Es un buen cura al que valoran mucho sus feligreses, pero le persigue lo que hizo hace treinta años. Uno de los tres niños de los que abusó entonces le ha denunciado ahora. 
 
Fernando Franco sabe ahondar como nadie en las zonas más oscuras de la condición humana. Y lo hace siempre con un naturalismo conmovedor, evitando los trazos gruesos y los juicios obvios. Por eso son tan buenas películas suyas como La herida, Morir, La consagración de la primavera o Subsuelo. La luz se centra en un tema tan candente como el de los casos de abusos en la iglesia católica. Franco no es el primero que lo trata (ahí están otras tan interesantes como El club de Pablo Larraín, Spotlight de Thomas McCarhty, Gracias a Dios de François Ozon o Mantícora de Carlos Vermut), pero quizá sea el que mejor ahonda en la culpa que siente quien cometió aquellos abusos en el pasado y no busca ahora ningún perdón, sino su propio martirio para servir, quizá, de ejemplo a quienes cometieron o protegieron actos tan execrables como los suyos. Manuel lleva al límite la vivencia sincera del catolicismo por parte de ese personaje haciendo que su conducta parezca, a veces, tan inverosímil como la del protagonista de Escape, la magnífica película de Rodrigo Cortés. La luz es, en cierto modo, el contrapunto de Los domingos. Siendo las dos muy naturalistas, Fernando Franco trata aquí un tema mucho más relevante sin plantear ambigüedades ni promover falsos dilemas. Y evita mostrar la truculencia de los actos para centrarse en las consecuencias a largo plazo, tanto para las víctimas (son escenas breves, pero magníficas, esos encuentros de Manuel con dos de ellas ya adultas) como para ese cura que al conocerlos es aún más consciente de que el remordimiento íntimo no es suficiente. Sin cargar las tintas ni hacer demagogia, Fernando Franco esboza la cuestión del celibato como causa primera de esas tragedias, y también la responsabilidad de las jerarquías eclesiásticas que han dado la espalda o se han puesto de perfil en estos temas. Tras su excelente trabajo en La cena, la forma en que Alberto San Juan interpreta magníficamente a este cura seguramente le hará ganar un Goya que ya tenía bien merecido con aquella película. A su lado hay un elenco soberbio del que forman parte nada menos que Pedro Casablanc, Miguel Rellán, María Galiana, Ramón Barea, Pablo Gómez-Pando, Nacho Sánchez y Luis Callejo. Y no quiero olvidarme de Antonio Zafra que borda aquí el papel de Jaime, ese sacristán que no habla, pero se entiende muy bien con Manuel. Él es el verdadero ángel de esta historia y su relación con el cura pone de manifiesto que la bondad, la esperanza, la compasión y la piedad son, junto con el perdón, los valores más importantes y reivindicables del catolicismo. 

miércoles, 3 de junio de 2026

El drama

de Kristoffer Borgli. EE.UU., 2026. 106’.
3 de junio de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Durante los preparativos de una boda, en un encuentro con amigos con algunas copas de más, ella confiesa que cuando era adolescente llegó a planear una masacre en su instituto. Eso le impresiona mucho a él que va cambiando de actitud conforme se acerca la fecha.
 
El director de Dream Scenario consigue algo tan curioso como convertir en inquietantemente contemporánea una historia que parece una comedia clásica. Hay enredos que acaban estallando el día de la boda, pero antes vemos, además de lo que pasa, también lo que podría pasar. Y Kristoffer Borgli lo consigue intercalando sin solución de continuidad escenas de la historia real, con otras muy breves del pasado imaginado y del futuro temido. Estas están en la mente de él, pero acaban haciendo muy real ese divertido drama final que termina aliviado con una coda romántica. Zendalla y Robert Pattinson están tan guapos como corresponde en una pareja bien del pijerío norteamericano. Y con ellos Kristoffer Borgli construye una historia muy bien acompañada musicalmente y que, sin llegar a ser tan perturbadora como Dream Scenario, resulta muy interesante.

lunes, 1 de junio de 2026

Corredora

de Laura García Alonso. España, 2026. 96’.
1 de junio de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Ochocientos es la distancia en la que compite Cris. Ella es una atleta de élite que vive intensamente sus entrenamientos. Hasta que un brote psicótico la aparta de todo eso. De la concentración absoluta del centro de alto rendimiento pasa a vivir con su hermana Natalia que, junto a su padre, se preocupa mucho por ella. Pero aunque quizá no debiera, lo que Cris quiere es volver a entrenar para sentirse bien.  

Pocas películas se habrán acercado a la cotidianidad del atletismo y a los problemas de la salud mental con tanto tino como esta. Laura García Alonso consigue algo aún más difícil, como es ofrecernos un retrato perfecto de ambos mundos sin que en su interacción ninguno resulte malparado. Al contrario. Corredora es una mirada hiperrealista a la vida de una joven que se asoma al abismo y siente que su estabilidad depende de no dejar de correr. Tanto para la protagonista como para la película, el sonido resulta crucial en esta historia. De hecho, Corredora recuerda un poco las atmósferas sonoras que creó Oliver Laxe para Sirât y eso aún hace más cautivador y balsámico un relato que nos hace sintonizar con el padre y con la hermana, pero que sobre todo nos acerca al mundo de una joven que sufre lo indecible y necesita que los demás entiendan su situación. Corredora nos hace pensar en otros casos parecidos en los que el distanciamiento o el rechazo es lo que han recibido unas personas especialmente necesitadas de simpatía, empatía y compasión. Se me ocurren algunos gremios a los que les haría mucho bien ver esta película.

martes, 12 de mayo de 2026

Yo no moriré de amor

de Marta Matute. España, 2025. 94’.
12 de mayo de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Seis años en la vida de Claudia. Desde que a sus 18 años tiene que empezar a ocuparse de su madre que ya presenta síntomas de Alzheimer hasta que ella muere. Para ella es el tiempo de despertar a la vida y se le hace difícil asumir un drama familiar que también afecta a su padre y a su hermana mayor. Él se acaba de jubilar y ella trabaja fuera.

Marta Matute pone especial cuidado en que el naturalismo cotidiano de las situaciones sea extremo. Tanto en las imágenes de esos interiores familiares como en esas conversaciones que a veces se escuchan en fuera de campo. Frente al piso de esa familia se está levantando un edificio que opaca su horizonte. Una buena metáfora de lo que le pasa a Claudia en ese tiempo. Ella es el centro de la historia, también están muy bien planteadas la figura de ese padre que sufre, calla y lo asume todo o la de esa hermana amorosa a la que quizá la distancia le aumenta el dolor. Las interpretaciones son impecables. La de Júlia Mascort como esa joven irascible, la de Sonia Almarcha como esa madre que se les va, la de Tomás del Estal como ese padre que apenas habla y la de Laura Weissmahr como esa hermana mayor que está y no está en ese hogar. Yo no moriré de amor da mucho que pensar y hablar sobre la familia, la dependencia y los cuidados. Además es una historia bien contada con mirada femenina. Por el tema y el tono formaría un díptico perfecto con Jone, a veces, la magnífica película de Sara Fantova.

sábado, 7 de marzo de 2026

El mago del Kremlin

de Olivier Assayas. Francia, 2025. 156’.
7 de marzo de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Vadim Baranov (o Vladislav Surkov) habría sido la mano derecha de Putin desde su llegada al poder hasta 2020. Alejado del Kremlin, recibe en su casa a un escritor al que le va contando la forma en que aquel gris funcionario de la KGB se fue convirtiendo en el nuevo zar de Rusia. Es un relato sobre la gestación de su omnímodo poder y, a la vez, un repaso de la geopolítica rusa y desde los tiempos de Yeltsin, el desbordamiento del capitalismo de los oligarcas, la guerra de Chechenia, el hundimiento de Kursk, la revolución naranja, la invasión de Crimea y las Olimpiadas de Sochi.   
 
Salvando las distancias entre Putin y Fernando de Aragón, se podría decir que Vadim Baranov tenía el realismo político de Maquiavelo y una fina intuición para manejar la lógica mediática de las democracias algorítmicas. Olivier Assayas y Emmanuel Carrère aciertan al mostrarnos la antesala del presente global, la historia reciente de Rusia y el perfil de su actual zar, dejando que sea la voz narrativa de ese asesor lúcido, sosegado y taimado, la que nos vaya contando, casi al oído, sus recuerdos. Uno solo lamenta escuchar en inglés, y no en ruso, este relato de dos horas y media que se hacen muy cortas y que se une a esa serie de aportaciones cinematográficas a la comprensión de la historia contemporánea tan interesantes como Margin Call, de J.C. Chandor, Comportarse como adultos, El capital, ambas de Costa-Gavras, Citizenfour, de Laura Poitras, Snowden, de Oliver Stone, Merkel, de Stephan Wagner, La imagen perdida, de Rithyi Panh, The Act of Killing, de Joshua Oppenheimer, Hammarskjöld, de Per Fly, Expediente Netanyahu, de Alexis Bloom, El juicio, de Ulises de la Orden, o The apprendize, de Ali Abbasi. Así que El mago del Kremlin, además de muy interesante, es una película que ayuda a entender mejor estos tiempos difíciles.

sábado, 7 de febrero de 2026

Tres adioses

de Isabel Coixet. España, 2025. 120’.
7 de febrero de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Marta es profesora de Educación Física y Antonio tiene un restaurante muy bien valorado. Al llegar a casa tras un acto social discuten. Es esa noche cuando él decide separarse de ella. Al principio Marta lo lleva mal y no le entra la comida. Pero el motivo no será ese. Descubrir que tiene un cáncer la hará vivir de otra manera.  
 
La emotividad de Mi vida sin mí se mantiene en Tres adioses. Las dos tienen cosas en común, pero son muy distintas. En aquella había desgarro y pena ante un futuro clausurado. Aquí domina la plenitud de tomar conciencia  de que el único tiempo que importa es el presente. La forma en que Isabel Coixet repara en el vuelo de los estorninos y retrata la vida en Roma al margen de la turistosis, ya hace muy grata esta película. También la manera en que perfila y consigue que interesen todos los personajes sin restar protagonismo a Marta, el verdadero centro de esta historia. Alba Rohrwacher compone un personaje delicadamente conmovedor en su manera de afrontar el drama. Todos los demás se hacen querer, pero ese profesor de filosofía que interpreta Francesco Carril es una maravilla. En lo formal, Tres adioses tiene también tres tonos magníficamente combinados: el cálido y naturalista que nos muestra la vida de Marta y sus gentes, el de los breves instantes recordados que son como cerrar los ojos y mirar al pasado y el de los fogonazos de intensidad infinita, llena de significados, cuando una noticia trastoca el presente y desbarata el futuro. Tras adioses contiene un drama luminoso, una tristeza balsámica y un canto a esa vida que está mientras pasa. 
 

jueves, 5 de febrero de 2026

Marty Supreme

de Joshua Safdie. EE.UU., 2025. 149.
5 de febrero de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Marty Mauser es muy bueno en el ping pong. Tanto, que casi gana el campeonato mundial en Londres. El vencedor es un japonés del que quiere desquitarse en la siguiente edición. Pero, para viajar a Tokio y poder participar, necesita dinero y está dispuesto a pasar por encima de quien sea para conseguirlo. También de las mujeres que le quieren.
 
Elogio de un canalla. Eso acaba siendo esta historia trepidante, amoral e incoherente (primero pierde contra el japonés y al final le gana sin más entrenamiento que sus maldades). Timothée Chalamet puede resultar tan bien parado como su personaje y quizá consiga ganar el Oscar frente a intérpretes con trabajos tan notables como los de Leonardo DiCaprio en Una batalla tras otra, Ethan Hawke en Blue Moon, Michael B. Jordan en Los pecadores o Wagner Moura en El agente secreto. Si finalmente lo logra, la gran diferencia no será un trabajo mejor que el de ellos sino, probablemente, el atractivo que para algunos tiene la catadura moral de su personaje. Lo mismo sucede con Donald Trump. Este no juega al ping pong (al menos con una pelotita), pero el personaje de Marty Mauser parece creado como trasunto suyo. De hecho, ambos comparten una exitosa maldad y un ansia desbocada por la exaltación del ego. La serie de catastróficas desgracias que va causando el muchacho de las gafitas debería resultar repugnante. Como también su depredador machismo, tanto con una amante humilde como con una actriz famosa. Pero lo que riza el rizo es esa parte final en la que, pocos años después de Hiroshima, ese joven gringo somete y humilla a los japoneses y, tras ser aplaudido por unos alegres uniformados estadounidenses que celebran esa nueva victoria sobre ellos, regresa en un avión militar para emocionarse y llorar viendo a su hijo recién nacido. Un bebé que quizá represente a los estadounidenses de la era PostMAGA. En fin, que Marty Supreme es muy entretenida por su truculencia, pero, aunque sea algo más sutil, su imaginario no debe estar muy lejos del de ese otro panegírico trumpista que se ha estrenado esta semana: Melania. ¿Supreme?

sábado, 24 de enero de 2026

Hamnet

de Chloé Zhao. Reino Unido, 2025. 125’.
24 de enero de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Agnes es una mujer indómita que tiene una vinculación singular con el bosque. La heredó de su madre, como también algunas intuiciones sobre su maternidad. Primero tiene una hija, Susana, y luego dos mellizos, Judith y Hamnet. Pero la inesperada muerte de este será una tragedia para ella y para William. Por eso la historia de Hamlet resultará catártica para los dos. 
 
La directora de películas tan distintas como The rider, Nomadland o Eternals lleva al cine la novela de Maggie O’Farrell creando las atmósferas perfectas para una historia tan íntima e intensa como la de este drama. Su desarrollo es impecable con tres tiempos igualmente conmovedores: el de la pareja dichosa, el de la tragedia barruntada (y luego sufrida) y el de la catarsis de Agnes y William durante la representación en el Globe. Los tres tienen escenas conmovedoras como el primer parto tan natural en el bosque, el segundo más inquietante en la casa del padre, la decisión de Hamnet ante la enfermedad de Judith o la desesperación de Agnes y la impotencia de William. Sin embargo, es quizá la clave de bóveda del final de la historia, en ese teatro a cielo abierto, el momento con mayor intensidad de la película. Chloé Zhao tiene el acierto de prolongar casi sin límite la duración de ese segundo de silencio sagrado, que solo existe en el teatro, entre el final de una obra magna y la rotura de aplausos que aquí ni siquiera llegan. Y lo hace con una profundidad y una intensidad máximas. Un momento sublime con ese Hamlet que para ellos es su Hamnet yéndose al oscuro tras ser creado y despedido un padre torturado y una madre doliente que no había sido capaz de dejar que se fuera entre los dedos su hijo. Así que es más en el teatro que en la novela donde Chloé Zhao ha encontrado la mejor resonancia para hacer tan poderosa su película.

martes, 20 de enero de 2026

Si pudiera, te daría una patada

de Mary Bronstein. EE.UU., 2025. 113’.
20 de enero de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

El marido de Linda trabaja fuera y atender a su hija resulta muy difícil para ella. La pequeña necesita una sonda de alimentación porque, sin que se sepa el motivo, no gana peso. De repente, surge otro agujero en su vida. El que se ha abierto en el techo de la casa y las obliga a vivir en un hotel. Su capacidad como psicóloga para ayudar a sus clientes también naufraga, igual que su confianza en el terapeuta que la atiende. Así que, salvo en el alcohol, Linda no encuentra ninguna ayuda para salir adelante.  

El sonido de la máquina que le suministra el suero a la niña es permanente y estresante. Sin embargo, Mary Bronstein tiene el acierto de no mostrarla durante casi todo el metraje. La suya es una presencia insistente, pero siempre en fuera de campo. Los primeros planos del rostro de Linda y sus derivas diversas pueden hacer pensar que el personaje de esa madre es el protagonista absoluto de la historia. Y, sin duda, lo es por el magnífico trabajo de Rose Byrne. Sin embargo, aunque esta película de título extraño retrata muy bien el sufrimiento de esa mujer al borde de un ataque de nervios, lo que Mary Bronstien consigue, y seguramente pretende, es más que eso. Alrededor de la protagonista pululan otros seres atomizados, protocolizados, agobiados y agobiantes. De la aspereza general solo se salvan James, el joven negro dispuesto a facilitarle droga a Linda y la otra joven madre que, sin ninguna maldad, vive en la angustia más extrema. Hay un momento en que el terapeuta de Linda, tan desquiciado como ella, le cuenta como era la vida y la muerte de las ratas del laboratorio en el que él hacia prácticas cuando era estudiante. Y en ese otro agujero metafórico de la historia seguramente se encuentra otra clave de esta incómoda película que quizá no retrata solo la desazón de una madre sino la tragedia existencial de la sociedad norteamericana contemporánea.

domingo, 11 de enero de 2026

La cronología del agua

de Kristen Stewart. Reino Unido, 2025. 128’.
11 de enero de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Lidia Yuknavitch tuvo una juventud muy difícil. Los abusos sexuales de su padre y luego los excesos con el alcohol, las drogas y el sexo hicieron que la primera parte de su vida fuera un infierno. Solo la natación y luego la escritura consiguieron ponerla a salvo.
 
Aguantar la respiración, Debajo del agua, La humedad, Reanimaciones y La otra cara del ahogamiento son las cinco partes de esta cronología del agua que retrata la vida torturada de una escritora que, más que una letraherida, fue una mujer salvada por la literatura. Con unos primeros planos obsesivamente subjetivos, un sonido muy cuidado y una composición fragmentaria del relato en la que a veces se encabalgan las palabras y los pensamientos, Kristen Stewart muestra una maestría formal sorprendente en su primer trabajo como directora. La historia se hace áspera y contagia la desazón de la protagonista, pero en el último tramo resulta más luminosa y balsámica para el espectador. Quizá sea eso lo que pretendían Kristen Stewart y Lidia YuknavitchCompartir y sanar ese dolor.

sábado, 10 de enero de 2026

Nouvelle Vague

de Richard Linklater. Francia, 2025. 105’.
10 de enero de 2026. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Godard aún no había dirigido su primera película cuando Truffaut ya triunfaba con Los cuatrocientos golpes. Pero lo hará a partir de una idea suya. Se titulará Al final de la escapada y nosotros asistimos al singular proceso de filmación y montaje de aquella icónica película.
 
Qué grande es Richard Linklater. Casi a la vez que dirigió esa deliciosa historia pequeña titulada Blue Moon hizo esta maravilla que es, además de otras cosas, un verdadero ensayo metafílmico. Formalmente parece una película de aquella época y el parecido de buena parte de los intérpretes de cineastas y actores  de aquel momento del cine francés hace que uno sienta que está contemplando en blanco y negro la loca intimidad del rodaje en  blanco y negro de la película de Godard. Lo que no puedo entender es cómo no se ha aprovechado esta oportunidad para reponer al mismo tiempo en las salas Al final de la escapada. Se haya visto en su momento o no, creo que es fundamental tener bien fresca la película de Godard para disfrutar de la de Linklater. Por suerte, existe Filmin y podemos verla antes en casa, pero qué gran oportunidad pierden también las salas más cinéfilas, las filmotecas y los centros culturales para proyectar (en sesión doble en un mismo día o con poco tiempo de diferencia) ambas películas y, tras la segunda, promover coloquios sobre aquel referente de la Nouvelle Vague y esta joya metafílmica de Linklater. Estoy seguro de que daría gusto escuchar a esos jóvenes cinéfilos que ahora tienen más o menos la edad que tenían Godard, Truffaut o Vardá en los cincuenta. No sé Godard, pero estoy seguro de que a Linklater le encantaría conocer sus valoraciones sobre la mirada hacia el cine de aquellos años que él nos regala en su película. Por mi parte, me gustaría preguntarle sobre un pequeño detalle. ¿Las  rayas con que Godard vistió a aquella icónica pareja serían un guiño u homenaje a aquella locura, también rupturista, que Buñuel dirigió con Dalí treinta años antes? ¿Pretende hacerlo él también con la imagen cenital de la calle en que Godard filmó la última escena de su película? Ya digo, creo que el coloquio tras este díptico cinéfilo sería muy interesante.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Playa de lobos

de Javier Veiga. España, 2025. 97’.
10 de diciembre de 2025. Cines Ocimax, Gijón.

Manu está a punto de cerrar la jornada en el chiringuito playero en el que trabaja. Pero sentado en una tumbona sigue Klaus, un hombre que se niega a abandonarla. Los dos polemizan por eso. Y luego por otras cosas.
 
Playa de lobos es una película inclasificable, pero magnética. Un duelo fuera de lo común entre dos personajes de distintas edades y distintas culturas. Un artefacto que es (y no es) comedia, drama teatral, pugilato surrealista y cajón de sastre en el que caben palabras afiladas, canciones inesperadas o un coro playero en el que unos tipos con máscaras de lobo andan por allí sin que se sepa muy bien qué pintan en la playa. El primer reproche que el personaje de Guillermo Francella hace al de Dani Rovira sobre la desresponsabilización como defecto típico de los españoles consigue que Javier Veiga me tenga ganado para su causa. Así que los tres (y ese paisaje majorero) logran que Playa de lobos resulte una película tan singular como fascinante.

martes, 18 de noviembre de 2025

What Does That Natura Say to You

de Hong Sang-soo. Corea del Sur, 2025. 108’.
18 de noviembre de 2025. Cines Ocimax. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Un joven deja a su novia en la casa de sus padres. Ella le invita a ver los alrededores y, de forma imprevista, se encuentran con el padre de ella. Llevan tres años saliendo, así que ya es hora de que los padres y la hermana de la chica conozcan al muchacho. La jornada pasa plácidamente entre conversaciones, paseos y comidas, hasta que en la sobremesa el chico, ya borracho, reacciona con mucha aspereza ante el comentario de la hermana de su novia sobre lo fácil que es alardear de sobriedad e independencia siendo el hijo de un abogado importante.

Esta vez no hay botellas verdes de soju sino un licor más fuerte. Lo que sí hay son diálogos banales, paseos por entornos religiosos y planos fijos perpendiculares de una comida con mesa atiborrada y comensales bien dispuestos. En lo formal, vuelve a haber algún que otro zoom, pero el relato es lineal y carece de los encabalgamientos, puzles, paralelismos, simetrías o cruces entre realidad y sueños que caracterizan lo mejor del cine de Hong Sang-soo. Es una lástima, pero igual así el jurado de este año se pone innovador y no le concede ningún premio.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Subsuelo

de Fernando Franco. España, 2025. 115.
9 de noviembre de 2025. Cines Ocimax, Gijón.

Eva y Fabián son hermanos mellizos, pero muy distintos. Ella es amable y se siente culpable. Él es taimado y un tanto siniestro. Sobre todo, desde aquel terrible accidente de coche que cambió tanto la vida de los dos.
 
El director de películas tan especiales como La consagración de la primavera, Morir y, sobre todo, La herida, nos ofrece un relato inquietante que recuerda a los de Carlos Vermut (y no solo por la presencia de Nacho Sánchez, el protagonista de Mantícora). En Subsuelo la herida no es un sustantivo, sino la propia Eva, ese personaje dañado sobre el que Julia Martínez hace un trabajo magnífico. Y herida también ha quedado su madre, el personaje con el que Sonia Almarcha consigue que recordemos el de aquella otra madre que interpretó en La soledad. Fernando Franco nos ofrece un extraordinario relato sobre la culpa en el que se pone de manifiesto que la atención a una víctima puede facilitar el sadismo contra quien se siente culpable. La intención y la trama son impecables, pero también lo es la manera en que se construye esta película desde ese extraordinario plano secuencia inicial que desembocará en una grabación de móvil que condiciona el resto de la historia. La forma de poner la cámara en todas las escenas y de mostrarnos solo los mensajes y nunca las respuestas, hacen de Subsuelo una película especialmente cautivadora en lo formal. También por el sonido y la música, tan oportuna y cuidada por un director que suele prescindir de ella. En Asturias Subsuelo se proyecta solo en una sala y en una única sesión. Esperemos que algún merecido Goya la traiga de nuevo a los cines y compense este error.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Maspalomas

de José Mari Goenaga y Aitor Arregi. España, 2025. 115.
29 de septiembre de 2025. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Vicente es un homosexual vasco que a sus setenta y seis años lleva una vida feliz en Maspalomas. Hasta que se ve obligado a volver a San Sebastián al cuidado de su hija, con la que hace tiempo que no tiene relación y ahora lo ingresa en una residencia. Allí tendrá que volver al armario y soportar una forma de vida que no va con él.  
 
El tema es la homosexualidad en la edad tardía, pero también la reclusión  de la ancianidad. El tono es contenido, delicado y a la vez explícito. Y aunque tiene nada que ver con el de El agente topo, viendo esta magnífica película me he acordado de la estupenda historia que Maite Alberdi que también daba mucho que pensar sobre la vida en las residencias postreras. José Ramón Soroiz hace un trabajo soberbio interpretando a ese personaje, contenido y contemplativo, que cambiará su visión de las cosas, pero no tanto como para olvidar las dunas canarias y dejarse domesticar. Maspalomas también trata un tema tan infrecuente como las formas en que se vive (o se oculta) la homosexualidad en la madurez. Y sin plantearlo directamente también da bastante que pensar sobre las diferencias entre la masculina y la femenina. De hecho, lo que siente y hace protagonista de esta película sería muy distinto si en lugar de llamarse Vicente se llamara Vicenta. Por lo demás, es más que notable la capacidad de José Mari Goenaga, Aitor Arregi y Jon Garaño (es decir, el colectivo Moriarti) para hacer películas tan estupendas y tan distintas como Handía, La trinchera infinita, Marco y, por supuesto, Maspalomas.
 
Si no llevo mal la cuenta, con esta son 2.500 las películas que llevo reseñadas en este blog. Y seguimos en el cine... 

lunes, 25 de noviembre de 2024

El caso Abel Trem

de Gábor Reisz. Hungría, 2023. 120.
25 de noviembre de 2024. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Entre un lunes y el martes de la semana siguiente, Abel se enamora de una compañera, se queda mudo en el examen final que todos aprueban y es el centro de una tormenta mediática con alta tensión política. Todo por llevar una escarapela del nacionalismo húngaro y culpar a un profesor de suspenderlo por ello.

No es una película sobre adolescentes ni sobre institutos. Es la anatomía de un caso que refleja muy bien la fractura de un país que invoca la revolución cívica del 15 de marzo de 1848 y se acaba entregando al extremismo reaccionario de Viktor Orbán. El caso Abel Trem es una película sencilla, bien contada y con mucha verosimilitud. No solo para el caso de Hungría, también para mostrar los resortes psicológicos de ese viejo fantasma que recorre de nuevo el mundo, llenándolo de odio y reclamando soluciones viejas a los problemas complejos.

sábado, 23 de noviembre de 2024

By the Stream

de Hong Sang-soo. Corea del Sur, 2024. 111’.
23 de noviembre de 2024. Cines Ocimax. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Una profesora le pide a su tío que dirija a unas alumnas en una pequeña obra de teatro que quieren preparar en la escuela de artes. Él ya lo hizo allí hace cuarenta años y acepta la propuesta de su sobrina. De paso se enrolla con una profesora de su edad.

También hay un río feísimo, una luna que pasa de creciente a llena, otro joven profesor que fue expulsado por enrollarse con tres alumnas y, por supuesto, varias comidas en las que el alcohol se bebe y también es un tema. Con las dos de hoy serán veinte las películas que he visto de Hong Sang-soo. Así que, como les pasa a sus personajes con el alcohol, creo que tengo problemas para renunciar a ver las dos nuevas que cada año trae al festival de Gijón. Y la verdad es que tras ver algunas (por ejemplo, esta) salgo prometiendo que no volveré a probar su cine nunca más. En este caso, ya entré así, porque esta mañana hemos sabido que esta era la ganadora del premio principal de esta edición del festival (y, por si ello fuera poco, su actriz habitual también recibirá el premio a la mejor interpretación femenina). Un jurado y unos premios prestigian o desprestigian a un festival. En este caso,  está claro que es lo segundo. Para el futuro yo haría dos propuestas. La primera, que se cree un premio especial Hong Sang-soo y que se le conceda siempre (por decisión del jurado o por sorteo) a una de las dos películas que como máximo puede presentar cada año al festival. La otra es cambiarle el nombre (al menos en Gijón) al aclamado director coreano. Se le podría poner Gijong Sang-soo o Hong Sang-son (como él prefiera).

lunes, 6 de mayo de 2024

María Montessori

de Léa Todorov. Francia, 2023. 100.
6 de mayo de 2024. Cines Ocimax, Gijón.

Una mujer francesa lleva a su hija a la escuela romana en que María Montessori se ocupa de la educación de niños discapacitados como esa pequeña. Su éxito con ellos contrasta con el sentimiento de abandono por tener que ocultar a su hijo y dejarlo en el campo al cuidado de una niñera. El encuentro entre ella y esa mujer francesa le hará mucho bien a las dos. Y así comenzará la brillante trayectoria pedagógica de María Montessori. 

Hay dos películas en esta y las dos son muy buenas. La primera es un magnífico poema pedagógico centrado en la educación de los niños discapacitados. En la segunda se trenzan líneas feministas relacionadas con la maternidad, el empoderamiento y la sororidad. Las dos tienen como protagonista a María Montessori, pero igual que la estupenda película de Raoul Peck sobre El joven Marx, Léa Todorov se limita aquí a la primera parte de la vida de la famosa pedagoga italiana, la de sus primeros éxitos pedagógicos y sus dilemas con la maternidad. La apuesta por la educación inclusiva y el diseño universal de aprendizaje son dos de los mantras educativos actuales que, como tantas otras cosas, contienen verdades importantísimas que se acaban banalizando cuando se incorporan a las letanías burocráticas. Mientras veía las escenas con los niños me acordaba de algunas de las actitudes más aberrantes que he conocido en esta profesión. Me refiero a las de esos docentes desalmados que se dicen incapaces para atender a la diversidad, pero ni quieren aprender a hacerlo ni, por supuesto, dejan la profesión. Ellos simplemente reclaman que, por su propio bien (¿el de quién?) les aparten de sus aulas a determinados niños. Son esos docentes que no saben nada de casi nada (algunos ni siquiera tienen formación en la especialidad que enseñan), pero desprecian los informes de las Naciones Unidas sobre las carencias en la atención a las necesidades especiales en nuestro sistema escolar y su tradicional querencia por la segregación. En la película de Léa Todorov, María Montessori nos da una lección crucial sobre el diseño universal de aprendizaje: lo que se haga para tratar mejor a esos niños beneficiará también a los demás. Algunos de esos docentes segregadores ya se han jubilado, pero tanto ellos como los que siguen en activo deberían ver esta película. Quizá, por contraste, les permita reconocer los perfiles de su actitud malévola en el espejo pedagógico de María Montessori. Ojalá que reivindicaciones históricas como esta, o la del maestro Benaiges en la película de Patricia Font El maestro que prometió el mar, se conviertan en más habituales en nuestro cine. Sin duda, Francisco Ferrer i Guàrdia, Lorenzo Luzuriaga, María de Maeztu, los padres de la Institución Libre de Enseñanza o proyectos tan emblemáticos como las misiones pedagógicas o La Barraca podrían inspirar películas sumamente interesantes. Y de paso, rescatar lo mejor de la historia pedagógica de nuestro país. Esa que está en las antípodas de las pedagogías cipotudas.