Mostrando entradas con la etiqueta TEATRO ZORRILLA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TEATRO ZORRILLA. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de octubre de 2024

Caught by the Tides

de Jia Zhang-ke. China, 2024. 111’.
26 de octubre de 2024. Teatro Zorrilla, 69º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección: Punto de encuento). V.O.S.

En la China cambiante del comienzo de este siglo un hombre y una mujer que se aman se separan cuando él va a trabajar a otro lugar. Ella lo irá a buscar.

Más que esa historia, la película de Zhang-ke es un documental sobre los cambios del paisaje y la vida que están teniendo lugar en China en los últimos años. Con la apariencia de imágenes encontradas (aunque muchas de ellas seguramente han sido compuestas al modo de evocaciones como la que, mucho más modestamente, hizo Luis López Carrasco sobre los años ochenta en El futuro), Zhang-ke nos ofrece un torrente de estampas y sonidos impactantes en el que destacan las impresionantes imágenes del cauce de la gran presa de las Tres Gargantas en el momento en que ciudades enteras estaban siendo arrasadas antes de la subida completa de las aguas. Quizá sea ese el mayor atractivo de una película difícil en la que la historia de los personajes es lo de menos.

sábado, 30 de octubre de 2021

Animal de ciudad

de Jiazuo Na. China, 2021. 93’.
30 de octubre de 2021. Teatro Zorrilla, 66º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Punto de Encuentro). V.O.S.

Un joven que ayuda a un hombre encargado de cobrar deudas conoce a una chica que trabaja haciendo tatuajes. Los dos tienen relaciones familiares y sentimentales bastante complicadas en una ciudad muy decrépita.   

Hay buenas dosis de violencia, algunos sobreentendidos y ciertos saltos temporales que complican la cosa. Animal de ciudad tiene el aire de cierto cine chino que parece homenajear las maneras del cine de Scorsese o de Coppola sobre las faunas urbanas de los entornos mafiosos. Aquí se hace en contextos destartalados que hacen aún más opresivo el relato. Reconozco el valor de la propuesta, pero lo que se cuenta no me atrapa y la atmósfera bronca de las relaciones entre esas gentes no me resulta estimulante.

La habitación

de Roman Vasyanov. Rusia, 2021. 123’.
30 de octubre de 2021. Teatro Zorrilla, 66º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Punto de Encuentro). V.O.S.

Una residencia en la que viven muchos jóvenes compartiendo habitaciones en la URSS de los años ochenta. Hay intensidad en las relaciones y tensiones soterradas. Hasta que el suicidio de una chica que huye de la presión depredadora del marido de la gobernanta hace que los problemas se multipliquen y la comunidad parezca salvaje.

No es una película distópica pero por momentos lo parece. Lo opresivo de los espacios y lo tóxico de las relaciones hace que esta historia coral sobre una comunidad juvenil que vemos descontextualizada parezca tener algo de metáfora orwelliana.  Pero, aunque no se exploren esas vías hermenéuticas, la película de Roman Vasyanov cuenta con unos intérpretes tan bien conjuntados y tiene una fuerza y una intensidad dramática tan notable que, ya solo por la manera en que se muestra la aspereza de ese entorno y esas circunstancias, La habitación resulta un caleidoscopio antropológico del mayor interés cinematográfico.

sábado, 26 de octubre de 2019

36 horas

de Néstor Mazzini. Argentina, 2019. 96’.
26 de octubre de 2019. Teatro Zorrilla, 64º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Punto de Encuentro).

Pedro dirige una productora ahogada por deudas. Ha dejado de pagar a Hacienda así que el desastre es inminente. También el familiar porque está separado de su mujer y los dos tienen una niña pequeña. La inminencia de la fiesta de cumpleaños de la niña y la gravedad de la crisis financiera de la empresa que también comparten hace muy difícil ese día y medio para Pedro.

Un retrato de un boludo perfecto. Pero 36 horas no es solo eso. Esta magnífica historia sobre la debacle de este hombre ridículo es una oportuna ilustración de esa boludez social que genera formas de vida en las que el dinero, el crecimiento y las deudas son el aire que respiran (en Argentina y en otros sitios) unas clases medias que no quieren serlo. Claudia Piñeiro lo retrató magníficamente con esa estupenda novela sobre la época de Menem que es Las viudas de los jueves y Néstor Mazzini hace lo mismo en la época de Macri con esta magnífica película. Filmada con poco presupuesto y con mucho saber hacer (en el guión, en el ritmo, y en el trabajo con los actores) 36 horas se hace interesante desde el primer segundo hasta que se acaba ese tiempo. El naturalismo de los diálogos y lo bien que se entienden César Troncoso y Andrea Carballo en las disputas de sus personajes hacen que la película sea mucho más que notable. En el agradable coloquio que siguió a la proyección Néstor Mazzini nos comentó que ya tiene filmada la segunda parte de lo que será una trilogía. Ojalá que tenga mucho éxito con estas 36 horas y podamos ver pronto en España las otras dos películas.

viernes, 25 de octubre de 2019

Un hijo

de Mehdi M. Barsaoui. Túnez, 2019. 96’.
25 de octubre de 2019. Teatro Zorrilla, 64º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de Encuentro). V.O.S.

Una familia tunecina muy feliz dejará de serlo durante un viaje al sur de su país. En una emboscada inesperada a una patrulla de policías el hijo de la pareja recibe un disparo que daña gravemente su hígado y requiere un trasplante. La madre no puede ser la donante porque tiene otro grupo sanguíneo. El padre tampoco porque los análisis indican que él realmente no lo es. Ella intentará encontrar al padre biológico y él aceptará la oferta que le hacen para buscar otra solución.

El comienzo promete y la trama parece que nos va a ofrecer esos requiebros morales que hacen tan estupendas muchas películas que nos llegan desde el otro lado del Mediterráneo (sin ir más lejos la que vimos el martes en la Casa de la Cultura). Sin embargo, pronto se ve que esta tiene más amaneramientos gestuales y formales que maneras originales o contenidos novedosos. Por lo demás, el machismo reactivo del padre me resulta exasperante. El corto tailandés (El dossier de El dossier) sobre unos chicos que quieren hacer una película fue algo mejor. A ver qué tal mañana.

sábado, 27 de octubre de 2018

Volcano

de Roman Bondarchuk. Ucrania, 2018. 104’.
27 de octubre de 2018. Teatro Zorrilla, 63º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de encuentro). V.O.S.

Un coche de observadores internacionales durante la crisis de Crimea se queda averiado en mitad de la nada. En el lugar no hay cobertura telefónica así que el conductor busca ayuda por la zona. Un hombre y su hija le llevan en su camioneta, pero cuando regresa el coche y sus compañeros han desaparecido. A él no le queda más remedio que aceptar la hospitalidad que esa familia le ofrece. Vivirá con ellos en un mundo extraño en el que el Estado no parece existir.   

Una película sobre el extrañamiento. El que siente un hombre de vida institucional y urbana en ese lugar desangelado. Y el que viven los lugareños en ese espacio sin ley desde que las aguas del pantano sepultaron sus hogares. Pero a la vez es una película sobre el apego de los hombres a la tierra (se lo explica magníficamente la abuela al recién llegado). Así que Volcano seguramente no tendrá ningún premio, pero es un dignísimo ejemplo del tipo de cine que uno espera encontrar en este festival. Igual que el cortometraje 3 años depois del portugués Marco amaral sobre una mujer que vuelve a un lugar donde ha pasado algo en la carretera, quizá con un perro, que hay que explicar a un niño. Una historia sugerente, pero también confusa. Bastante más que Volcano.

sábado, 28 de octubre de 2017

Hoy partido a las tres

de Clarisa Navas. Argentina, 2017. 97’.
28 de octubre de 2017. Teatro Zorrilla, 62º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de encuentro).

Unas chicas correntinas van a jugar un partido. Son las Indomables y participarán en un torneo que debería comenzar a las tres. Vemos la forma en que se preparan, los prolegómenos de un encuentro que nunca comienza y finalmente la contienda que tras la lluvia se resuelve a penaltis. Política local, pasión juvenil, relaciones eróticas en femenino plural y también bastante fútbol son las cosas que podemos contemplar cuando hay partido a las tres.   

Naturalismo inmersivo en el lodazal futbolero. Radicalmente periférico. En el norte argentino que casi linda con esas tierras paraguayas de misioneros que pude conocer hace dos meses. Como algunas de Guerín, la película de Clarisa Navas es un documental que apenas lo parece. No nos cuenta mucho pero nos muestra todo. La intrahistoria de una forma de estar en la vida en la que ser mujer y jugar al fútbol acaba pareciendo lo más natural del mundo. Y antes de la proyección de este singular largometraje que responde muy bien al nombre de su sección, otro cortometraje de animación bastante coherente con uno de los temas de la película: J'e aime les filles, de Diane Obomsawin, un interesante retrato de algunas parejas de chicas que se aman.

sábado, 29 de octubre de 2016

Bienes benditos

de Mahmoud al Massad. Jordania, 2016. 83’.
29 de octubre de 2016. Teatro Zorrilla, 61º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de Encuentro). V.O.S.

Ahmad es un padre de familia algo pánfilo que tiene una deuda con un cliente al que iba a hacer una obra. Y no puede saldarla porque el dinero que le anticipó se lo prestó a un primo para que importara diez portátiles desde Canadá. Pero el primo no puede venderlos porque están retenidos en la aduana. Así que Ahmad es condenado a tres meses de prisión por no pagar su deuda. En la cárcel comparte celda con un grupo de reclusos de los que es lider un tipo grande que tiene un pequeño comercio en su litera. Es una comunidad sencilla en la que pasará menos miedo del que podría temer.

Con algunas derivas surrealistas (la que motiva la imagen del cartel, la del generoso director de la prisión, la del traslado de los presos en la escena final...) y algunos subrayados que buscan la sonrisa del espectador, Bienes benditos es una historia tierna en un contexto que uno imagina tan duro como el de una prisión jordana. La candidez y el estoicismo del protagonista resultan magnéticos y hacen que la película se siga con interés aunque uno no tenga muy claro qué es lo que se pretende contar. De hecho, las ironías sobre las instituciones policiales y judiciales más que la intención central de la historia son elementos tangenciales en esta amable y singular película sobre un hombre tranquilo en una prisión llevadera. Antes se proyectó el cortometraje  Medio hombre, una áspera historia de Kristina Kumrić que relata el regreso a casa de un soldado, probablemente croata, que ha sido prisionero del enemigo y que contemplamos desde la mirada infantil de sus hijas.

viernes, 28 de octubre de 2016

Cruce 48

de Udi Aloni. Israel, 2016. 96’.
28 de octubre de 2016. Teatro Zorrilla, 61º Semana Internacional de Cine de Valladolid (punto de encuentro). V.O.S.

Kareem es un rapero palestino que vive en una pequeña ciudad cerca de Tel Aviv. Tiene unos amigos que colaboran con traficantes de drogas, un padre con el que no se lleva bien y una novia que a veces canta con él. El accidente en el que su padre muere y su madre queda en silla de ruedas, los incidentes durante un concierto en un club judío y la destrucción de la casa del padre de un amigo porque el gobierno de Israel ha decidido hacer un museo en ese lugar, hacen que muchas cosas cambien para él.

Volvemos un año más a la Seminci y nos encontramos con esta estupenda película que es un musical rapero, una historia de amor, un alegato feminista, un relato periurbano sobre traficantes y pardillos, un drama familiar y un sugerente retrato sobre las relaciones entre palestinos y judíos en una ciudad cualquiera de Israel. Las poderosas imágenes del comienzo, centradas en el protagonista, y la bella canción final, con la imagen de su novia a punto de tomar una decisión importante, enmarcan un magnífico retablo que es musical, político, social y romántico a la vez. Por si fuera poco, el director es un israelí comprometido y estupendo que en el coloquio habló con claridad del conflicto entre israelíes y palestinos y que demostró que en Israel hoy no todos son malos o imbéciles y que antes de las canalladas del cuarenta y ocho  hubo un tiempo en el que fue posible y natural una convivencia por la que siguen apostando las buenas gentes como él. Udi Aloni es un tipo vital, que entiende muy bien qué es lo importante en el mundo, que sabe llevarlo a la pantalla y que lo defiende lúcidamente con un discurso apasionado, positivo y difícilmente rebatible. Por si fuera poco, casi entiende el español y en la película se permite un guiño a lo andaluz al hacer que la protagonista cante una canción en nuestra lengua. A juzgar por lo que esta tarde se sintió en el teatro Zorrilla no me extrañaría que Cruce 48 se llevara el premio del público. Y bien podría merecerlo. Que esta primera elección iba a ser afortunada lo anticipaba ya el magnífico cortometraje Jacked de Rene Pannevis, en el que una sucesión trepidante de primeros planos pertinentes nos va mostrando lo que pasa cuando dos jóvenes violentos roban un coche y encuentran en él una casete en la que un hombre enfermo terminal ha grabado unos mensajes para la hija que está a punto de nacer.

viernes, 30 de octubre de 2015

Hector

de Jake Gavin. Reino Unido, 2015. 87’.
30 de octubre de 2015. Teatro Zorrilla, 60º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de Encuentro). V.O.S.

Hector vive como indigente en los alrededores de las autopistas. Se acerca la Navidad y quiere ir desde Escocia al albergue londinense en el que suele pasar esas fechas. Pero antes intenta localizar a su hermana y a su hermano que no saben nada de él desde hace quince años.

Volvemos a la Seminci y no hemos podido tener mejor comienzo. Antes de Hector se ha proyectado el corto La plage de la joven directora israeli Keren Ben Rafaël. En un espléndido plano secuencia de veinte minutos merodeamos por una playa asistiendo a conversaciones incidentales mientras se escuchan a lo lejos las voces de unos adolescentes que podrían estar violando a una joven. Tras un breve coloquio con la directora se proyecta Hector, una película magnífica en la que acompañamos el periplo de un indigente maduro en lo que podrían ser unas despedidas. Los planos breves, la fotografía invernal y el naturalismo sobrio con que se nos muestra esta vida que con lo mínimo puede tener una dignidad máxima hacen que este primer largometraje de Jake Gabin bien pudiera merecer cualquiera de los premios en este festival. Pero no solo resulta conmovedor el protagonista, también la mayoría de los personajes con los que, en el vagabundeo o en su ayuda, se va encontrando durante el viaje. Al final uno lamenta que la película solo dure hora y media. Y es que Jake Gavin da una lección de buen cine con esta historia sencilla y más que edificante.

sábado, 25 de octubre de 2014

Gözümün Nûru

de Hakki Kurtulus y Melik Saracoglu. Turquía, 2013. 78’.
25 de octubre de 2014. Teatro Zorrilla, 59º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de Encuentro). V.O.S.

Melik nos cuenta su historia. La de su pasión por el cine que le llevó a estudiarlo en la universidad de Lyon y la de su temor a no poder verlo más tras el desprendimiento de retina que le ha obligado a volver a Estambul. Tras la operación en su ojo izquierdo (el derecho ya lo había perdido cuando era adolescente) pasará cuarenta días boca abajo con los dos vendados. Y con la incertidumbre de no saber si podrá volver a ver.

Tenía motivos familiares para que esta historia me resultará muy próxima. Por otra parte, el magnífico recuerdo de Gabor, el documental sobre un director de fotografía ciego que vimos en la Cineteca de Madrid hace unos meses, también nos animó a elegir esta película entre la oferta matinal de la Seminci (se proyectaba en el teatro Zorrilla, lo que también es un aliciente). Y lo cierto es que este ensayo autobiográfico sobre la ceguera no nos ha defraudo. Al contrario, es muy original en la manera de contar una historia que podría resultar dura, pero que se hace muy grata e interesante. Los encuadres, la composición de las escenas, el uso de la voz en off, la manera de organizar las partes que se ven de la pantalla y las numerosas referencias a la propia actividad cinematográfica del protagonista me hacen pensar en un estilo generacional ágil y fresco que Kurtulus y Saracoglu podrían compartir con directores que me gustan tanto como Siminiani. Hay un uso impecable del espacio doméstico, de la naturalidad cotidiana de los miembros reales de la familia de Malik. Y hay también referencias al propio cine tan oportunas como las de los Lumiere (un apellido muy relacionado con Lyon y con los miedos de Melik) o Buñuel (en esa dulce evocación del ojo pintado en una tarta que un cuchillo corta). Así que hemos tenido suerte con la elección de esta mañana y hemos podido comprobar nuevamente el excelente nivel del cine turco. Quizá no se vea en España, pero Gözümün Nûru es una propuesta sobresaliente que no merecería ser proyectada solo en este festival. También ha sido muy bueno el corto de animación que la ha precedido (Una taza de café turco, de Bir Fincan Türk Kahvesi) en el que una abuela resume para su nieta la historia de su vida en lo que dura un café.  

domingo, 27 de octubre de 2013

Hayatboyu

de Ash Özge. Turquía, 2013. 102’.
26 de octubre de 2013. Teatro Zorrilla, 58º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Punto de encuentro 2013). V.O.S.

Una pareja madura de la élite profesional de Estambul. Ella es artista plástica y él arquitecto. Los dos con mucho prestigio y una vida estable. Hasta que ella le escucha hablando por teléfono. Seguramente con otra mujer.  

Para toda la vida. Eso significa Hayatboyu en turco. Y así parece esta relación en la que el tedio hace difícil la ruptura. También para esta gente bien de Estambul que rezuma frialdad escandinava. Como la casa en la que viven. Como la propia película, llena de esteticismo arquitectónico. Y así es difícil expresar sentimientos. Sin embargo, no lo fue en el corto que la precedió (Skin, de Cédric Prévost) que mostraba la tensión de una noche en el metro. Ayer vimos otros dos cortos de animación antes de las películas. El primero (De wake, de Pieter Coudyzer) tenía imágenes singulares, pero resultaba confuso en lo que quería contar. No así el segundo (Canis, de Marc Ribas y Anna Solanas) que presentaba una magnífica y tremenda historia sobre un mundo de perros que podría haber firmado un Cormac McCarthy expresionista. Por lo demás, estos dos días en la Seminci han estado muy bien. Hemos visto tres películas correctas y dos excelentes. De las cinco dos han sido premiadas: Matterhorn recibió el premio al mejor nuevo director (aunque tampoco le habría ido mal alguna espiga) y La reconstrucción el premio Fipresci de la crítica (que me alegra por el director y por el actor, pero que no creo que merezca). Han sido dos días de Seminci que la fortuna en la elección de las películas nos ha hecho muy gratos. Volveremos.

Much Ado About Nothing

de Joss Whedon. EE.UU., 2012. 109’. B/N
26 de octubre de 2013. Teatro Zorrilla, 58º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección Proyecciones especiales 2013). V.O.S.

Claudio y Hero se aman. Y van a casarse. Pero, llegada la ceremonia, las intrigas de Don Juan (casi) lo impiden.

La historia de Shakespeare interpretada por tipos con traje y corbata. Una trama antigua sobre amores, conspiraciones y burlas con intérpretes guapos en escenarios de hoy. Al principio esta adaptación choca porque estos jóvenes actuales mantienen tal cual las cuitas de los personajes de Shakespeare. Pero también el tono alegre que seguramente tenía esta comedia. Así que las buenas interpretaciones y las situaciones divertidas acaban haciendo agradable esta extraña película.