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viernes, 22 de noviembre de 2024

River Returns

de Masakazu Kaneko. Japón, 2024. 108’.
22 de noviembre de 2024. Centro Municipal Integrado Pumarín. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Retueyos). V.O.S.

Un padre pasea con su hijo al lado del río y habla con él sobre la inminente construcción de una presa. Muchos años antes, ese mismo lugar fue el escenario de un lejano mito según el cual una chica desapareció en la charca azul tras enamorarse de un joven tornero que pasaba unas semanas en el valle. Los dos tiempos se cruzarán cuando, ante la inminencia de un tifón, el niño del presente se acerque a aquel pasado.
 
Decía Heráclito que aguas distintas  bañan a quienes vuelven al mismo río. Y algo de eso hay en esta pequeña historia poética que a cada cual le habrá hecho pensar en su propio río. El mío se llama Cuerpo de Hombre y en él pesqué de niño cerca de Valdelageve. Contemplados por las garzas, también hemos hecho brincar cantos rodados en los recodos en que sus aguas ceden su nombre al Alagón. Y, últimamente, hemos compartido con los mirlos acuáticos paseos a la vera de las fábricas olvidadas de Béjar. Quizá porque el agua que fluye en medio de la foresta es siempre una experiencia enigmática y gozosa, será difícil que esta película, pequeña y modesta como un cuento ancestral, no haga pensar a cualquiera en sus ríos inolvidables. Por poner una pequeña pega, me han sobrado los minutos finales tras la salida del niño de la gruta (menos es más).  Aunque eso lo compensa ese contador nómada de historias como la que nosotros contemplamos desde la mirada azul de un cormorán.

sábado, 8 de febrero de 2020

Fourteen

de Dan Sallitt. EE.UU., 2019. 94.
8 de febrero de 2020. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Mara y Jo son muy amigas desde que iban a la escuela. Jo es guapa y tiene facilidad para iniciar relaciones amorosas. Pero, igual que los trabajos, le duran muy poco. Cada vez es más insegura e inestable. Y a Mara le va costando más ayudarla.

Personajes femeninos de Rohmer americanizados por Linklater. Esos podrían ser los mimbres con los que Dan Sallitt construye esta película de sintonías antiguas y desencuentros crecientes. Jo es un personaje a la deriva que desquicia a cualquiera pero también inspira compasión. Por eso es fácil empatizar con Mara y entender esa pena suya en la que la culpa se entrevera con el recelo. Fourteen es una historia muy bien contada (las referencias a Rohmer y Linklater no son en vano) en la que también encuentro otras vecindades tristes pero magníficas. Estoy pensando, por ejemplo, en la protagonista de Frances Ha, aquella estupenda película de Noah Baumbach, el director de la reciente Historia de un matrimonio.

sábado, 1 de febrero de 2020

Longa noite

de Eloy Enciso. España, 2019. 93.
1 de febrero de 2020. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Un hombre vuelve a su pueblo gallego. Allí se suceden escenas en los que distintas personas hablan sentenciosamente de dos en dos. También hay algún monólogo dramático como el de la mujer que evoca la separación que precedió a la ejecución de su amiga. O voces leyendo cartas lejanas y tristes mientras el hombre que regresa se va perdiendo en el bosque.

Solo el diálogo de los mendigos y el del político tienen lugar a la luz del día. El resto de las imágenes son bellas, pero nocturnas e invernales. Como ese tiempo que aquí rememoran (con textos de Max Aub, Alfonso Sastre y otros) actores y personas ajenas al oficio. Con parsimonia y contención Eloy Enciso consigue conferir una textura irreal a esta miscelánea poética que se convierte en un modelo para armar sobre la larga noche del franquismo. Longa noite es memoria histórica en un formato extraño pero sugerente. Como esa duermevela en que los recuerdos, los fantasmas y los miedos se funden con los sueños.

sábado, 19 de enero de 2019

Entre dos aguas

de Isaki Lacuesta. España, 2018. 136.
19 de enero de 2019. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón.

Isra sale de la cárcel y Cheito acaba de volver a San Fernando tras un largo tiempo en un barco de la Armada. Son aquellos hermanos de La leyenda del tiempo que habían perdido al padre y se debatían entre el futuro deseable y el presente posible. Ahora cada uno tiene tres hijos, relaciones amorosas muy distintas e importantes dilemas a los que enfrentarse. Los dos siguen viviendo entre dos aguas.

La leyenda del tiempo es el título de la primera parte de este magnífico díptico y de aquel extraordinario disco que Camarón recomendaba que escucharan más veces quienes no lo entendían. Pero también es una buena descripción de la esencia del cine. Isaki Lacuesta parece asumirlo volviendo a mostrarnos en la edad adulta a unos seres que su mirada convirtió en inolvidables hace ya doce años. Entre dos aguas nos devuelve otra vez a su mundo. Entre dos mares. Entre las salinas y los caños que descubren las mareas en esa tierra extrañamente insular en que nació Camarón. Entre la esperanza y la marginalidad de unas vidas en la encrucijada. Entre el vacío oscuro que dejó el padre muerto y la luminosa calidez de la paternidad reciente. Entre dos aguas también revela la forma en que Isaki Lacuesta ha decidido acercarse a una historia en la que ficción y realidad no se distinguen, en la que el hiperrealismo no es veracidad sino verdad, en la que persona y personaje se funden y confunden, en la que la cámara se diluye en cada escena para asomarnos a instantes que solo pueden contemplar quienes los viven. Entre dos aguas es nítida, poética, luminosa y sugerente. Como las palabras que embelesan de los niños y las pieles tatuadas de los hombres que se siguen bañando como niños.

sábado, 19 de mayo de 2018

Hannah

de Andrea Pallaoro. Italia, 2017. 95.
19 de junio de 2018. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Acompañamos la triste cotidianidad de Hannah. El silencio de una cena en la que su marido cambia una bombilla, el ingreso de él en prisión por algo que niega haber hecho, el sosiego que a ella le aporta el niño ciego de la casa en que trabaja o la catarsis que le permite el taller de expresión escénica al que asiste cada día. También asistimos a sus rutinas solitarias en la casa, al ostracismo familiar al que se la somete por lo que ha hecho él o al descubrimiento de los motivos por los que su marido está en la cárcel. Por eso entendemos por qué quiere ver a esa ballena varada en una playa.

Apenas hacen falta palabras. La contención del gesto y la composición del plano hacen de Hannah  una película extraordinaria. Con un personaje no muy diferente, Charlotte Rampling ya estaba magnifica en 45 años de Andrew Haigh. Aquí es la protagonista absoluta de una historia de silencios sobre sufrimientos impuestos por condenas transitivas (Hannah debería dar mucho que pensar sobre los efectos secundarios de esa tendencia dominante a considerar las de victima y victimario como condiciones inmutables y no como circunstancias superables). Su interpretación es ajustadísima, tanto en la contención triste que predomina en su personaje como en esos momentos radicalmente expresivos en los que consigue transmitir la fuerza de algo que, más que interpretado, parece vivido. Pero su extraordinario trabajo tiene el mejor testigo en la cámara y la sintaxis fílmica de Andrea Pallaoro. La elegancia sosegada de las imágenes es mayúscula y el manejo del encuadre y la profundidad de campo es siempre impecable pero nunca efectista. Por lo demás, la forma en que Pallaoro dosifica la información permite que asistamos a este drama en femenino singular sintiendo que nos importa más lo que le sucede a esta mujer que lo que haya podido hacer su marido. Al dejar esos sucesos fuera de campo Andrea Pallaoro quiere que sea el espectador quien interprete el alcance del delito. Pero también le obliga a asumir que en modo alguno justifica el castigo que sufren seres como Hannah.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La vida lliure

de Marc Recha. España, 2017. 90’.
20 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Tina y Biel están al cuidado de su tío en una granja del norte de Menorca. Su madre ha emigrado a Argelia y ellos querrían reunirse con ella. Quizá puedan hacerlo con el dinero que han encontrado oculto cerca de la playa. Sobre todo si Rom, un hombre que vive en ella, les ayuda. Él se entiende muy bien con ellos y está pendiente de lo que hace un hombre que, acompañado por una elegante mujer, vive en un barco fondeado en la bahía. Son los tiempos de la Primera Guerra Mundial y de la gripe española. Pero también los de la infancia feliz de dos niños que disfrutan de la vida libre.

Marc Recha, Sergi López y los niños. Una relación magnífica que ya me encantó en Un día perfecto para volar. Aquí volvemos a disfrutarla en un paisaje tan maravilloso como el del norte de Menorca, con una lengua tan hermosa como el catalán (balear) y en un contexto tan sugestivo como el de hace un siglo. La historia está muy bien enmarcada y fluye con la información necesaria para que el espectador la siga sin problema, pero con la imprecisión conveniente para que el punto de vista sea el de los niños. Las imágenes son bellas y conmovedoras. Y la música y los títulos de crédito llaman la atención para bien. No sé si ganará algún premio, pero la presencia de esta última película de Marc Recha no le viene nada mal al festival de Gijón. Ojalá que sea verdad lo que ha dicho a la prensa y se anime a hacer en Asturias su próxima película. 

viernes, 17 de noviembre de 2017

A man of integrity

de Mohammad Rasoulof. Irán, 2017. 117’.
17 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S.

Un hombre cría peces en unos estanques en el campo. Agobiado por las deudas parece que la única salida que le queda es pagar sobornos y perder su integridad. Sin embargo, él se resiste a hacerlo y las cosas cada vez le van peor. Su mujer es directora de un colegio y le apoya, pero la situación se va haciendo insoportable. Sobre todo por la presión a la que le somete un entorno que quiere que se vaya del lugar. Tras pasar por la cárcel y sufrir la destrucción de su pequeño negocio buscará otra salida. Una que le llevará a la cumbre del entramado mafioso.

La película comienza como un relato de alta intensidad moral del estilo de los que nos regala frecuentemente el cine iraní. Pero, poco a poco va escorando hacia un thriller que me interesa bastante menos. Algo que ya sucedía en Manuscripts don't burn, la anterior película de Rasoulof que vimos en este mismo festival hace tres años. Por lo demás, el gesto amargo y hierático del protagonista, que no cambia en toda la historia, no consigue transmitirme la intensidad que supuestamente debería percibir en la historia. Me hubiera gustado más que la película fuera menos truculenta y se centrara en las vivencias de esa familia acosada. Creo que ahí había otra historia mucho más interesante.

The first lap

de Kim Dae-hwan. Corea del Sur, 2017. 101’.
17 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S.

Dos jóvenes viven juntos desde hace tiempo. No quieren casarse ni habían pensado en tener hijos, pero quizá ella esté embarazada. Unas visitas a los padres de ella y luego a los de él (que ella todavía no conoce) les harán replantearse sus vidas.

Encuentro que Kim Dae-hwan se parece más a Rohmer que a Hong Sang-soo. Con esto está dicho todo sobre esta segunda película de la primera tarde de esta edición del festival. La cámara está siempre bien colocada sin importunar una intimidad a la que asistimos en la casa de esa pareja, en su coche (siempre desde el asiento de atrás) y en los hogares de sus padres. Lo que se nos muestra son instantes cotidianos con diálogos en la cama, en mesas llenas de platos y botellas verdes de soju y en exteriores invernales que son los más propicios para reflejar el estado de esta pareja. Los dos se entienden muy bien pero las inseguridades sobre su futuro les pesan tanto como la certeza de no querer ser como sus padres. Por lo demás, los contrapuntos de las dos madres y los dos padres resultan perfectos para enmarcar una relación que se consolida en un momento crucial de la vida. Todo está muy bien contado y es más que interesante, pero esa escena final en la que la pareja duda en Nochevieja sobre el rumbo que tomar es el cierre perfecto para una película cuya sencillez es tan grande como su calidad. Habrá que seguir la pista a Kim Dae-hwan. Por el momento ya le deseo lo mejor en este festival.

El futuro que viene

de Constanza Novick. Argentina, 2017. 84’.
17 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial).

Romina y Flor en tres momentos de sus vidas. Su amistad adolescente, sus primeras relaciones estables y el momento en que sus hijas ya tienen la edad que ellas tenían cuando empezaron a ser amigas.

Como siempre, Dolores Fonzi está estupenda en esta historia sobre una amistad en femenino variable. También lo está Pilar Gamboa en ese papel más inestable, pero no menos interesante. La relación entre los dos personajes hace grata una película que resulta correcta, pero que podría arriesgar más. Como retrato amable de esos instantes singulares que jalonan una amistad no está nada mal. Pero uno esperaba más de la película elegida para abrir un festival que tiene una bien merecida fama de rendir homenaje al cine independiente.

martes, 14 de junio de 2016

Cerca de tu casa

de Eduard Cortés. España, 2016. 90.
14 de junio de 2016. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón.
5 de octubre de 2016. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas.

Una niña y sus padres son desahuciados. Los tres se van a vivir con los abuelos. Pero ellos también pueden perder su casa porque avalaron con ella la hipoteca que ahora la hija no puede pagar.

Vaya por delante que soy devoto desde hace tiempo de Silvia Pérez Cruz. También debo confesar que no me gustan mucho los musicales. Así que temía que esta tarde la película no estuviera a la altura del estupendo Domus, el disco con canciones de su banda sonora que vengo escuchando desde febrero. Pero no ha sido así. Cerca de tu casa es una joya que hasta ahora solo se ha visto en el festival de Málaga y que, antes de su estreno en septiembre, hemos podido disfrutar hoy en la programación paralela del Congreso de Sociología. Y ha sido un regalo más que emocionante.  Desde el primer plano con el rostro de ese indigente-juglar que canta a los dormidos. Desde ese primer asalto desahuciador en el que un policia encuentra en una cámara familiar motivos para dudar de su trabajo. Hasta ese segundo canto con que el indigente-juglar quiere despertar a la gente. Hasta esa última escena en que las cámaras se multiplican para defender a los desahuciados.... Cada diálogo, cada escena, cada canción nos acercan a una historia que provoca una emocionante congoja que es ética y estética a la vez. Y también política porque Cerca de tu casa es el retrato fiel de lo que han sufrido en estos años muchos miles de conciudadanos. Contrariando mis prejuicios sobre los musicales, hace tiempo que sostengo que uno de los mejores alegatos contra la pena de muerte es el de Lars Von Trier en Bailar en la oscuridad. A partir de ahora, sobre las causas sociales tendré que citar siempre a Eduard Cortés y su Cerca de tu casa como película emblemática. Pero Silvia Pérez Cruz le da mil vueltas a Bjork. Como cantante y como actriz. Ella corría mucho riesgo al participar en un proyecto como este. Pero Silvia se mete como nadie en la piel de Sonia y protagoniza maravillosamente esta extraordinaria película sobre un drama terrible y cotidiano. La cantante, que tanto emociona con su voz y que tanto se hace querer con su manera de ser en el escenario, está que se sale en la pantalla y lidera con su interpretación sensible y perfecta a un elenco magnífico que da vida a esas gentes representativas de los que tanto han sufrido en los últimos tiempos en este país. Lluís Homar, Adriana Ozores, Manuel Morón y todos los demás están soberbios en una historia creíble, emocionante y con una estructura perfecta tras su aspecto naturalista y poético. La emoción de la historia se hace máxima con canciones como Todo hombre, con coreografías como la del andén (que recuerda un poco a las de Bailar en la oscuridad) o con ese himno que Silvia Pérez Cruz ha compuesto en esa maravillosa, dulce y combativa canción que es No hay tanto pan. Así que nada más terminar la película estalla el aplauso unánime del público. Y con él los gritos de "sí se puede" coreados por la causa que esta película defiende. Un "sí se puede" que describe también la perfecta conjunción de cine y música, de ética y estética que logra aquí Eduard Cortés (el director de ¡Atraco!, la primera película que reseñé aquí). Para terminar, un consejo a los lectores de este blog.  No lo dudéis. Comprad cuanto antes el Domus de Silvia Pérez Cruz, escuchad su voz y empaparos con su música. Luego, en cuanto se estrene, acudid a un cine para disfrutar de esta película. Y buscad también la mejor compañía para verla. Ese tipo de compañía cinéfila que sabe que las lágrimas o los nudos en la garganta son también pruebas de que en la pantalla está pasando algo grande. Muy grande. Gracias Silvia.

sábado, 19 de marzo de 2016

En cuerpo y alma

de Malgorzata Szumowska. Polonia, 2015. 90.
19 de marzo de 2016. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Un fiscal diligente que no sabe cómo relacionarse con su hija. Una adolescente desquiciada que detesta a su padre. Y una terapeuta dulce que trata a jóvenes anoréxicas y recibe mensajes de los muertos. El padre y la hija no hablan de ello, pero ninguno de los dos ha conseguido superar la muerte de la madre. 

De Malgorzata Szumowska había visto Ellas y Amarás al prójimo. Dos películas interesantes que comparten cierta voluntad de ir más allá de lo obvio y, en el caso de la primera, arriesgarse a bordear la corrección política sobre un tema como la prostitución. Pero la más interesante de las tres es En cuerpo y alma. En ella Szumowska nos presenta un triángulo de seres heridos a los que vamos descubriendo de forma fragmentaria con imágenes llamativas y elegantes (la sorprendente ironía de la primera escena, los planos cenitales de la comida, las paredes blancas del psiquiátrico en que unas jóvenes aprenden a gritar y a hablar de sus cuerpos...) Los tres personajes están muy bien perfilados por unos actores magníficos entre los que destaca Janusz Gajos en el papel de ese fiscal maduro y vulgar con el que es tan fácil identificarse. En cuerpo y alma es una historia triste de intimidades doloridas que según avanza parece querer coquetear con lo paranormal. Pero el final es aún mejor con ese hermoso amanecer que lo será en más de un sentido para estos personajes.

martes, 20 de octubre de 2015

Twixt

de Francis Ford Coppola. EE.UU., 2011. 90.
20 de octubre de 2015. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Un escritor que ha perdido a su hija en un accidente firma ejemplares de su última novela de terror en un pueblo en el que ha habido varios asesinatos. El alguacil es aficionado al género y le propone escribir juntos una historia inspirada en esos hechos. La realidad y los sueños se confundirán en su nueva novela.

Finalizo en Gijón el repaso que estos días he podido hacer de parte de la obra de Coppola viendo su último trabajo. Twixt es una sugerente película con una magnífica fotografía en la que se dan cita sueños en blanco y negro, reflexiones sobre la creación literaria, apariciones de Edgar Allan Poe, obsesiones sobre jóvenes más o menos vampíricas, remordimientos por la hija fallecida y hasta un divertimento detectivesco en torno a ese alguacil escritor y asesino. Su elegancia formal y su originalidad narrativa hacen que Twixt no me parezca en absoluto una obra menor en la trayectoria de quien el viernes recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Artes.

sábado, 18 de abril de 2015

Citizenfour

de Laura Poitras. EE.UU., 2014. 114.
18 de abril de 2015. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Citizenfour es Edward Snowden. Laura Poitras recibe sus mensajes en los que le anticipa informaciones sobre los programas de vigilancia masiva de la NSA. Luego se encuentra con él en Hong Kong y filma la manera en que acuerda con los periodistas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill las informaciones que revelarán al mundo la magnitud totalitaria de la vigilancia a la que estamos sometidos por esa agencia norteamericana y su socia británica.

Los Oscar y los BAFTA han reivindicado la dignidad al premiar a este documental. Si lo que narra fuera una ficción también merecería ser premiado. Y es que este relato parece un thriller espeluznante en el que un heroico David se enfrentara a un poderoso Goliat que quisiera hacer real la pesadilla del Gran Hermano. Pero no es una ficción. De Hong Kong Edward Snowden voló a Rusia y allí sigue refugiado (como Julian Assange en la embajada londinense de Ecuador). En lugar de perseguirlo Estados Unidos debería estarle agradecido. Como Laura Poitras muestra diáfanamente en su película,  la privacidad es hoy la clave de la libertad. Y si la defensa de la libertad es una de las señas de identidad de la cultura norteamericana, uno de los ciudadanos que merecen más reconocimiento es precisamente Edward Snowden, un héroe que ha perdido la suya por no ser cómplice de un sistema que compromete la de todos. Gentes como él (o como Laura Poitras o como Glenn Greenwald) más que poner en riesgo la seguridad de sus países son las que mantienen vivos sus mejores valores.

sábado, 17 de enero de 2015

Mommy

de Xavier Dolan. Canadá, 2014. 139’.
17 de enero de 2015. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Podría internarlo en un centro especial pero Die prefiere hacerse cargo de Steve, su hijo adolescente. Ella tiene carácter. Él mucho más. Su violencia verbal se convierte a menudo en agresiones físicas. Pero los dos se necesitan y se quieren. Cuando su vecina Kyla entra en sus vidas parece que los tres podrían superar sus traumas.

El formato sorprende. Es 1:1. De modo que en la pantalla la imagen parece vertical. Ese es el encuadre adecuado para retratar rostros y figuras. Y así vemos a estos personajes cuyo pasado estrechó el horizonte de sus vidas. La de un Steve y una Die que parecen amantes y que, sin saberlo, no dejan de gritar por la pérdida del padre. La de una Kyla que solo con ellos parece capaz de abandonar la mudez por la pérdida del hijo. La pantalla solo se ensancha para mostrarnos por un momento ese futuro imposible con el que Die sueña despierta. Mommy es mucho más que un retrato de violencias adolescentes o de relaciones edípicas. Es una historia desgarradora con personajes hermosos y vidas intensas. Es cine apasionado sobre pasiones verticales.

sábado, 17 de mayo de 2014

Frances Ha

de Noah Baumbach. EE.UU, 2012. 86’. B/N
17 de mayo de 2014. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

A sus veintisiete años Frances sigue queriendo dedicarse a la danza, pero solo la llaman para sustituciones. Comparte piso con su amiga Sophie y tiene mucha sintonía con ella. Pero las cosas cambian. Sophie se va a vivir a Japón con su novio y Frances tiene que cambiar una y otra vez de casa. Y de amistades. Después de pasar la navidad con su familia en Sacramento y un fin de semana absurdo en París no le queda más remedio que volver a la residencia universitaria en la que había estudiado. Parece que ha tocado fondo, pero no pierde la esperanza.

La ingenuidad de una alegre identidad flotante, de una vida que no encuentra rumbo. Ni lo busca, más allá del fluir de las relaciones que van surgiendo. La historia recuerda, en versión femenina, a la reciente Oh boy de Jan Ole Gerster. Las dos son estupendas películas en blanco y negro sobre jóvenes (no tanto) que viven desnortados en grandes ciudades (Frances en Nueva York, Niko en Berlín). Las dos tienen un desarrollo triste con protagonistas que parecen abocados a un mal destino. Y las dos se cierran con algo de esperanza. Aunque con otro tono, también me ha recordado a la soberbia A, B, C... Manhattan, de Amir Naderi, el magnífico director iraní que retrata como nadie las derivas humanas en Nueva York. Buenas compañías cinematográficas, por tanto, las que evoca esta estupenda Frances Ha. Una historia en la que las compañías son, precisamente, lo más importante.

sábado, 12 de abril de 2014

Kuma

de Umut Dag. Austria, 2012. 93’.
12 de abril de 2014. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Ayse deja su pueblo turco y se va a vivir a Viena. Pero no con el joven con quien parecía haberse casado, sino con su padre. Su primera esposa tiene cáncer y quiere que la joven Ayse se haga cargo de la familia si ella desaparece. La inesperada muerte del marido complica aún más su difícil lugar entre ellos.

Retrato interior de una familia turca en Austria. La insularidad de un mundo tradicional en un contexto extraño. La ternura de sus afectos. La aspereza de sus reproches. La historia corre riesgos importantes como el giro radical de hacer desaparecer al padre cuando creemos estar enterrando a la madre. O el abrupto cambio en la relación entre las dos viudas al final. Pero los salva haciendo creíbles las relaciones entre los personajes. Y mostrándonos lo mucho que el machismo debe a las mujeres en las familias tradicionales.

sábado, 5 de abril de 2014

Oh boy

de Jan Ole Gerster. Alemania, 2012. 83’. B/N
5 de Abril de 2014. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Veinticuatro horas con Niko por Berlín. Del amanecer de un día al del siguiente. Ha dejado sus estudios de derecho. Quizá también a su novia. Su padre lo considera un fracasado. Su vida parece a la deriva. Como la de muchos de los personajes con los que se va encontrando en esa jornada.

Un retrato generacional y urbano en blanco y negro. El periplo de Niko en Berlín recuerda al de Anders en Oslo, 31 de agosto. Pero su vida es menos desangelada. Sus fracasos tienen contrapuntos irónicos que hacen más agradable acompañar a este alemán que a aquel noruego. Cada encuentro podría ser ya un corto brillante. Pero el todo es más que la suma de las partes. Hay referencias al pasado de Alemania, a la distancia entre las generaciones, a las relaciones entre los sexos... La ciudad en blanco y negro también es protagonista de la película. Como en la historia berlinesa de aquel ángel de Win Wenders. Como en el Manhattan de Woody Allen al que Jan Ole Gerster parece homenajear con la música. Los hermosos planos del amanecer berlinés y el café con que Niko estrena el segundo día hacen grato y esperanzador el final de una historia de la que no apetece despedirse.

sábado, 25 de enero de 2014

Stockholm

de Rodrigo Sorogoyen. España, 2013. 90’.
25 de enero de 2014. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón.

Él la ve en una fiesta. Ella le mira un instante. Él le dice que se ha enamorado. Ella se va. Él la sigue. Ella no quiere estar con él. Él insiste. Parece loco de amor por ella. Se lo demuestra con simpatía. Y en la azotea de su casa la convence antes del amanecer. Ella despierta. Él ya se ha levantado. Ella quiere quedarse. Y que él se quede con ella. Él tiene que irse. Y quiere que ella también se vaya. La mañana no es como la noche. Él ya no parece enamorado. Pero ella no cede e insiste en quedarse. Él la maltrata. Ella sube a la azotea. Y también le demuestra que está loca por él.

Magnífica. Naturalista. Onírica. Simétrica. Deliciosa. Inquietante. Singular. Todo eso y mucho más es esta más que sobresaliente Stockholm de Rodrigo Sorogoyen. El diálogo preambular entre los dos amigos es ya una cautivadora aproximación a ese mundo veinteañero en versión masculina. Luego, el asedio nocturno de ese depredador simpático parece un espléndido homenaje madrileño al cine de Linklater con un guión perfecto que no se sabe a dónde llevará. Y de repente otra película. En la que el blanco de la mañana y la cortesía fría de él le pone las cosas muy negras a ella. Y a nosotros, que nos sentimos engañados por aquella deliciosa locura de amor que parece haberse  desvanecido y que ahora tememos la locura que todo esto puede provocar. Pero ella no hace lo que se espera. No acepta haber sido engañada. Se rebela y nos muestra la otra cara de la moneda. La prueba de amor de él nos resultó muy grata, pero la de ella nos parecerá terrible. Si la intención de Sorogoyen fuera feminista (quizá también lo es) sus simetrías inversas serían una de las más lúcidas y refinadas denuncias de la desigualdad entre los sexos que se han visto en una pantalla. Pero su película es mucho más que eso. También formalmente. La azotea en la que ella parece mandar en la mañana no solo se opone a la de las vistas nocturnas de las que él se sabe dueño. También a esa calle en que él devora la vida y ella le ofrece la suya. Pero quizá esa mañana blanca y oscura no haya ocurrido. Quizá solo sea una pesadilla de ella. Y quizá la noche también sea solo un sueño de él. Quizá los dos aún deban despertar.

sábado, 11 de enero de 2014

Blackfish

de Gabriela Cowperthwaite. EE.UU, 2013. 83’. 
11 de enero de 2014. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Tilikum es una orca que ha causado varias muertes en los parques acuáticos de la empresa Sea World. Grabaciones antiguas y entrevistas actuales componen un documental que cuestiona los espectáculos con esos animales. 

El conocimiento de los mamiferos marinos y la sensibilización para su protección son las coartadas para exhibirlos en parques acuáticos. Pero es la espectacularidad de lo que hacen lo que realmente despierta el interés del público. Algo parecido podría decirse de esta película. Su denuncia de las prácticas de esa empresa es la forma políticamente correcta de sacar partido a la truculencia de ciertas imágenes y la emotividad de algunos testimonios.

domingo, 29 de diciembre de 2013

The act of killing

de Joshua Oppenheimer. Dinamarca, 2012. 115’. 
28 de diciembre de 2013. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

En 1965 un millón de personas fueron asesinadas en Indonesia. La obsesión anticomunista de la época y un golpe de estado militar explican un genocidio del que siguen mostrándose orgullosos quienes lo perpetraron. E impunes. Tanto que son capaces de aparecer conscientemente en este documental mientras van rodando una estrafalaria película en la que recrean y reivindican aquellos crímenes.

Por la fecha en que lo hemos visto, este documental podría parecer una inocentada macabra. Pero no. No es la parodia de un snuff ficticio. Es la recreación por los propios asesinos de crímenes que (ellos mismos lo dicen) compiten en sadismo (o en crueldad, de eso también discuten) con los de los nazis. Estos autodenominados gángsteres y paramilitares recrean torturas y asesinatos, los comentan jocosamente en un plató de televisión y son agasajados por miembros del actual gobierno de su país. Una obscenidad que da vergüenza ver en el cine sin que haya pasado nada tras el estreno de esta película. Es un documental deliberatamente tosco y feo cuando sigue a los criminales y entre estrafalario y onírico (véase el cartel) cuando muestra momentos de la película que ellos están preparando. Oppenheimer es muy honesto al hacer de su cámara un arma neutra que apunta y señala a los canallas. Tanto que desvela que el propio cine americano inspiró los métodos y escenografías de aquellas torturas y asesinatos. Tanto que consigue que el verdugo interprete el papel de la víctima, haciéndole atisbar por un instante la monstruosidad de unos actos por los que quizá no reciba más castigo que el asco que él mismo siente en la última escena. Pero, más allá de consideraciones cinematográficas, sorprende que esta película no haya removido conciencias y acciones judiciales. Von Trotta consiguió que todo el mundo supiera quién fue Hannah Arendt y debatiera sobre la banalidad del mal. Oppenheimer nos muestra que poco después del juicio de Eichmann hubo otro genocidio del que aún hoy se jactan unos tipos que nos lo dicen a la cara (y a cara descubierta) desde la pantalla. Insisto, parece una inocentada macabra. Un mundo al revés en el que la memoria histórica que se recupera es la de los verdugos para mayor escarnio de las víctimas. Los espectadores asistimos incrédulos a la banalidad de ese mal del que ahora son responsables quienes, pudiendo, no hacen nada contra estos criminales confesos que se saben causantes no banales de un genocidio impune.