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martes, 3 de marzo de 2020

Cuestión de justicia

de Destin Cretton. EE.UU., 2019. 136
3 de marzo de 2020. Cines Parque Principado, Lugones.

En los años ochenta Bryan Stevenson era un joven abogado negro de Delaware que tras licenciarse en Harvard decidió instalarse en Alabama para defender a personas que estaban en el corredor de la muerte. Uno de ellos era Walter McMilliam que en 1987 fue condenado casi sin pruebas por el asesinato de una joven blanca. Un entorno racista y un sistema penal disfuncional hizo posible una condena que no se habría producido si McMilliam fuera blanco. Desde entonces Bryan Stevenson ha conseguido sacar a 140 condenados del corredor de la muerte. 

Si Matar a un ruiseñor se hubiera estrenado ahora no me extrañaría que buena parte de la crítica hubiera censurado su maniqueísmo, su pretensión edificante o sus excesos hagiográficos en el retrato del abogado Atticus Finch. Pero tanto la novela de Harper Lee como la película de Robert Mulligan ya tienen más de medio siglo y han pasado al olimpo de las obras venerables. Más o menos como el museo sobre aquella historia que los racistas recomiendan que visite el abogado negro que protagoniza Cuestión de justicia. Estoy de acuerdo que las buenas intenciones morales, el compromiso con los derechos civiles o simplemente con que el sistema judicial sea justo no hacen buena a una película. Pero tampoco la hace mala o sospechosa como le sucede a esta para buena parte de una crítica que no se si estéticamente será muy moderna, pero que política y éticamente me parece que muchas veces tiene alergia a lo que le huela a progresista. Tras Short Term 12 Destin Cretton no tiene nada que demostrar en cuanto a su capacidad para filmar con miradas múltiples y bien articuladas historias de gran calidad cinematográfica. Pero aquí ha decidido atenerse a los hechos y evitar requiebros formales en el relato de una historia verdadera que conmueve con las excelentes interpretaciones de Michael B. Jordan y Brie Larson y con un guión que, sin alharacas, tiene momentos extraordinarios, especialmente en algunas escenas en los juicios. Yo sé reconocer que el cine conservador, y hasta reaccionario, puede ser también muy bien cine (Mystic River es un buen ejemplo), pero estaría bien que algunos críticos no rechazaran algunas películas porque puedan resultar edificantes y hasta un poco progresistas. Sospecho que algunos tildarían de excesivamente moralizante a Senderos de gloria si no fuera ya una película venerable. Pero es que estar en contra de la pena de muerte y denunciar el mal (banal o sádico) en el ejercicio de algunos tribunales no es un error de cineastas como Destin Cretton. Es simplemente una cuestión de justicia.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Intemperie

de Benito Zambrano. España, 2019. 103
25 de noviembre de 2019. Cines Parque Principado, Lugones.

En el secarral español de los años cuarenta, un niño valiente huye de un capataz canalla. El niño solo tendrá la ayuda de un cabrero pero al perseguidor le sobran secuaces. Al final habrá un duelo al sol en versión ibérica.

Según la recuerdo, la fuerza de la novela de Jesús Carrasco estaba en el relato de una huída crudísima por tierras extremeñas desde la perspectiva de un niño. Sin embargo, Benito Zambrano nos tiene muy al tanto de la persecución y del perverso talante de los malos. Así que esa película seca, existencial y sobrecogedora que uno imaginaba leyendo la novela se ha convertido aquí en algo mucho más obvio. Tanto que hasta el lenguaje de muchos personajes está convenientemente adaptado para que resulte apto para los públicos urbanos. Y es una lástima porque en Intemperie había mimbres para una magnífica película. Aunque viendo esos créditos iniciales en los que el Grupo Planeta se encarga de aclarar que la novela que publicó Seix Barral les pertenece  a ellos y después de comprobar que no hay ninguna referencia a las tierras extremeñas que daban sentido a la historia está claro que los intereses de la producción han debido ser más importantes que la calidad del resultado. Una lástima.

martes, 5 de junio de 2018

Lunas de Nueva York. Luna grande, un tango por García Lorca

de Juan José Ponce. España, 2015-2017. 62+65’.
5 de junio de 2018. Cines Parque Principado, Lugones.

Dos mediometrajes sobre el Lorca que cruzó el charco. El primero sobre el poeta en Nueva York (o, como él mismo dijo, sobre Nueva York en el poeta) y también sobre su paso por La Habana. El segundo, más intenso y cálido, retrata la calidez e intensidad de su estancia en el río de la Plata.

Con un formato algo clásico (abundan las declaraciones estáticas frente a la cámara), este repaso sentimental a las experiencias americanas de aquel andaluz profesional (como lo llamaba Borges para criticarlo) nos recuerda que aquellos viajes fueron hitos cruciales para que la figura de Lorca se convirtiera en universal. Los documentales de Juan José Ponce no deberían proyectarse solo un día en una única sesión y en una sola sala (por cierto, no abarrotada), sino muchas veces en salas que deberían estar atestadas de profesores, de jóvenes y, por supuesto, de jóvenes profesores. Aunque solo sea para que todos sepan de la importancia de este artista que jamás tuvo vocación de mártir. O para que muchos descubran que el orgullo de ser español no consiste en detestar la diversidad de algunas identidades de esta tierra sino en conocerlas y quererlas a todas. Y también en ser conscientes de la maravilla que supone compartir una lengua que nos hace tan entrañablemente próxima esa otra diversidad formidable que contiene América. Viendo el segundo documental seguro que muchos que no conocen La Habana, Montevideo o Buenos Aires se preguntarán si pueden dejar pasar su vida sin haberse decidido a cruzar el charco. Para las horas de ese viaje ya saben qué músicas podrían escuchar. Por ejemplo, ese Pequeño vals vienés de Lorca y Silvia Pérez Cruz (de acuerdo, también del gran Leonard Cohen). Aunque la película no tuviera interés por otros motivos, solo por verla a ella cantando esa canción ya sería inolvidable.

martes, 8 de mayo de 2018

Mi querida cofradía

de Marta Díaz. España, 2018. 90’.
8 de mayo de 2018. Cines Parque Principado, Lugones.

Carmen no sale elegida hermana mayor de su cofradía y acaba dejando inconsciente a Ignacio, el tipo que sí lo ha sido.  En su ausencia y ante la inminencia de la procesión, los cofrades deciden nombrarla a ella.

Los ambientes semanasanteros andaluces podrían dar para una estupenda película, pero esta no lo es. Ni siquiera aprovecha las cautivadoras músicas que suelen acompañar a los tronos (como sí lo hacía el estupendo documental Señorita María. La falda de la montaña del colombiano Rubén Mendoza) o las imponentes escenas que siempre deparan las salidas o recogidas de cualquier paso ante una iglesia meridional. Mi querida cofradía se queda en interiores domésticos de gentes que se dicen cofrades pero no parecen ejercer.

lunes, 7 de mayo de 2018

Roman J. Israel, Esq.

de Dan Gilroy. EE.UU., 2017. 129’.
7 de mayo de 2018. Cines Parque Principado, Lugones.

Roman J. Israel es un abogado comprometido con los derechos civiles que nunca sale del despacho. Es concienzudo y hábil en su trabajo, pero las vistas en los juzgados las ha llevado siempre su socio, un hombre venerable que acaba de tener un infarto del que ya no se recuperará. El cierre del despacho que compartían desde hace muchos años le obliga a buscar un nuevo trabajo en un bufete que lleva casos menos comprometidos. Deprimido y frustrado en un mundo que no es el suyo se deja caer por unos días en la tentación de una buena vida sin escrúpulos. Pero solo por unos días.

Dan Gilroy vuelve a ofrecernos una película extraordinaria con un Denzel Washington superlativo. En Nightcrawler, su magnífica ópera prima, Jake Gyllenhaal interpretaba a un personaje que compartía con este abogado una singular tenacidad y un extrañamiento radical de los usos y costumbres establecidos. Aquel personaje parecía completamente ajeno a los pruritos morales y este no parece saber vivir fuera de los principios axiológicos. Pero los dos son unos guías extraordinarios en unos mundos tan relevantes en nuestras sociedades como son los mediáticos y los judiciales. Hay, por tanto, muchos paralelismos entre los personajes, los escenarios y la profundidad de los análisis entre estas dos magníficas historias que uno ve con el máximo interés. Pero sobre todo, las dos películas comparten un gran calado crítico sobre la sociedad norteamericana, un aliento moral notable y una gran lucidez en el modo de plantear las encrucijadas a las que se enfrentan estos personajes extraños y fascinantes. Por eso sorprende que no se hable mucho más del singular cine de Dan Gilroy. Seguramente porque muchos críticos no quieren o no saben ver lo que este magnífico director nos propone con sus guiones perfectos y sus historias éticamente radicales pero completamente accesibles. Ojalá que haga pronto otras películas tan buenas como estas. Y que la crítica le preste la atención que merece.

lunes, 6 de febrero de 2017

Un monstruo viene a verme

de Juan Antonio Bayona. España, 2016. 108’.
6 de febrero de 2017. Cines Parque Principado, Lugones.

Connor no puede asumir que su madre va a morir. La mala relación con su abuela, la lejanía de su padre y las presiones que sufre en la escuela harán que solo encuentre consuelo en un monstruo. El que se le aparece a medianoche para contarle historias imaginarias. Y para que él pueda enfrentarse a la verdadera.

No la habíamos visto en su momento, pero el Goya al mejor director y algunos otros que obtuvo el sábado han hecho que vuelva a las carteleras este drama fantástico que no tiene nada de película de terror. Fantástico en las tres historias de animación hermosamente evocadas con las imponentes apariciones de ese monstruo arbóreo que recuerda explícitamente a un King Kong amable y protector. Y también un drama fantástico por la manera en que Bayona sabe poner la cámara y componer imágenes poderosas para contar una nueva historia de amor maternofilial. El orfanato era una impresionante historia de terror. Lo imposible un apabullante repertorio de espléndidos efectos especiales que luego decaía. Pero Un monstruo viene a verme es un artefacto cinematográfico impecable. Una película espectacular sobre una historia familiar. Aunque podría haber resultado excesivo el espanto o la emoción de su monstruo, Bayona ha sabido manejar a la perfección los equilibrios que requiere una película tan desmesurada y tan intimista como esta.

sábado, 21 de enero de 2017

La luz entre los océanos

de Derek Cianfrance. EE.UU., 2016. 130’.
21 de enero de 2017. Cines Parque Principado, Lugones.

En 1919 un hombre torturado por lo que ha vivido en la guerra encuentra la paz cuidando la luz de un faro en una isla solitaria. Allí consigue ser feliz con una joven que lo quiere. Tras dos embarazos malogrados sus vidas cambiaran con la aparición de una barca en la que hay un hombre muerto y una niña de pocas semanas. Ella lo convence para que no informe del suceso y se queden con la niña como si el segundo embarazo hubiera llegado a término. Pero los años de felicidad se acaban cuando él conoce a la mujer que perdió en el mar a un marido y una hija. 

Tras Blue Valentine y Cruce de caminos Derek Cianfrance sigue haciendo un cine de alto voltaje sentimental con esta historia clásica llena de dilemas difíciles en paisajes extremos. La luz entre los océanos es un drama antiguo, "un peliculón" como decían al salir de la sala los que la vieron detrás de nosotros. Es una historia de amor y desazón en la que Cianfrance consigue de nuevo que comprendamos y nos pongamos de parte de todos sus personajes. De una esposa que, con ese regalo del mar, tiene la oportunidad de ser madre cuando más lo necesita. De un hombre justo que por amor no cumple con su deber pero luego no soporta la culpa. De una madre angustiada que recupera a la hija perdida cuando ya tiene otra madre. De una niña que no puede entender por qué la arrancan de su vida. Y hasta del alemán muerto en el mar que prefería el perdón al rencor porque para perdonar solo hay que sufrir una vez y mantener el rencor supone sufrir a diario. Con una factura muy clásica, La luz entre los océanos nos presenta unos dilemas que  resultan bien actuales y reconocibles. Como los que siguen presentes en Argentina con los hijos de desaparecidos que sufren las consecuencias de un pecado original del que son inocentes. Frente al radicalismo moral, tan habitual cuando se tratan estos temas, me gusta la comprensiva y hermosa manera con que Cianfrance los aborda en su cine.

viernes, 10 de junio de 2016

El Bosco, el jardín de los sueños

de José Luis López Linares. España, 2016. 90’.
10 de junio de 2016. Cines Parque Principado, Lugones.

El enigma de El Bosco y los de El jardín de las delicias. Hay algunas pinceladas sobre quién pudo ser el primero y muchas reflexiones sobre los significados del segundo. También hay recreaciones históricas, planos de detalle de ese y otros cuadros. Pero sobre todo hay comentarios, muchos comentarios fascinados y fascinantes. Los de los artistas, escritores, músicos, críticos y expertos que comparten su mirada ante la obra infinita que motiva esta película.

La gran exposición de este verano en El Prado. La que conmemora el quinto centenario de la muerte del pintor y explica este estupendo documental que anima a visitarla. Estoy seguro de que tras verla será inevitable comprar la película para volver a escuchar sus comentarios sobre esta obra intemporal y apabullante. Ayer disfrutaba en Francofonía con las pretensiones holísticas del singular soliloquio de Sukorov sobre el arte y la historia. Hoy José Luis López Linares nos regala esta lección más que plural sobre historia del arte con las voces de un buen número de espectadores ante los enigmas de esas decenas (casi centenares) de personajes desnudos que hacen tan magnético a ese tríptico. La película no pretende exponer ni contraponer tesis. Tampoco privilegiar otra hermeneútica que la de las miradas múltiples y fascinadas. Es el mejor homenaje a una obra en la que solo Jesús y el diablo nos miran mientras miramos y admiramos esa ventana triple que El Bosco abrió al mundo. O al mundo de los sueños.

martes, 29 de diciembre de 2015

El desafío

de Robert Zemeckis. EE.UU., 2015. 124’.
29 de diciembre de 2015. Cines Parque Principado, Lugones. 3D

En agosto de 1974 el funambulista francés Philippe Petit puso un alambre entre las torres gemelas y paseó sobre él.  Fue una acción ilegal de inspiración poética.

Terminamos por todo lo alto este año de cine. Sintiendo el vértigo de caminar sobre el vacío a cuatrocientos metros de altura en un lugar muy bello que por desgracia ya no existe. Los diecisiete minutos de ese paseo hiperrealista no son aptos para todos los públicos. Pero resultan una gozada para disfrutar del vértigo con la protección de saberse en un cine y con la certeza de que la cosa acaba bien. El recuerdo de aquellas torres que visitamos en el intenso verano del noventa y dos y el de la película Man on wire (el magnífico documental de James Marsh sobre esta misma hazaña) hacían que este desafío me resultara imprescindible. Una buena forma de acabar otro año de cine. 

lunes, 28 de diciembre de 2015

Sufragistas

de Sarah Gavron. Reino Unido, 2015. 106’.
28 de diciembre de 2015. Cines Parque Principado, Lugones.

Maud trabaja en una lavandería. Allí toma contacto con el movimiento sufragista. Su progresiva implicación hará que entienda de otro modo la vida. Y que sufra las consecuencias en su familia y en su trabajo.

Desde la sencilla mirada de esta mujer vemos los avatares de una lucha que llevó a mil feministas británicas a la cárcel y que, antes de la Primera Guerra Mundial, logró hacer visible una causa que acabó conquistando un derecho que hoy nos parece obvio. Es una película necesaria que muestra que los derechos nunca han sido gratis y que el compromiso y la tenacidad es lo que hace posible una vida mejor. Unos valores que tenían mucho más claros aquellas mujeres de hace un siglo que mucha gente hoy. La película me interesaba por todo eso y por disfrutar de nuevo viendo a Carey Mulligan interpretar a uno de esos personajes muy fuertes con apariencia muy dulce. El gustazo ha sido completo al encontrarme también con Brendan Gleeson (que bordó aquel extraordinario cura en Calvary) aportando el contrapounto perfecto para ese personaje. Pero es que además la historia está muy bien contada, es emocionante y enseña muchas cosas. Nada que ver con la otra película que hemos visto hoy.

sábado, 14 de noviembre de 2015

El clan

de Pablo Trapero. Argentina, 2015. 110’.
14 de noviembre de 2015. Cines Parque Principado, Lugones.

Arquímedes Puccio es un apacible padre de familia. Y el jefe de un clan que secuestra y asesina, primero colaborando con la dictadura militar y luego por su cuenta. A los secuestrados los oculta en su casa. Y lo hace con la ayuda, pasiva o activa, de su mujer y de algunos de sus hijos.

Aquellos tremendos hechos reales tenían todos los mimbres para componer un excelente thriller, también con la impactante forma en que termina una historia que parece salida de la imaginación de un magnífico guionista. Pablo Trapero sabe sacarle el mejor partido cinematográfico a una historia a la que le sientan estupendamente esas músicas setenteras que son la manera perfecta de amortiguar (en la realidad y en la ficción) el espanto de unos hechos que se hacen más inauditos por su contraste con la apacible vida familiar de este hombre corriente. Pero El clan no podría ser tan especial sin ese patriarca flemático que parece una versión porteña del arquetipo mafioso que encarnara Marlon Brando en la película de Coppola. Guillermo Francella está impresionante en este Arquímedes Puccio confirmando la capacidad camaleónica de este magnífico actor argentino que nos encantó en el papel del ayudante de Darín en El secreto de sus ojos de Juan José Campanella, en el del peronista que simulaba un robo en Madrid en ¡Atraco! de Eduard Cortés, y que se atrevió a bordear el ridículo interpretando a aquel estúpido ligón miniaturizado que interpretó en la malísima Corazón de León de Marcos Carnevale. Pero creo que Guillermo Francella será recordado por este papel sobresaliente en el que demuestra que la violencia más terrible puede ser la de maneras más tranquilas.

lunes, 9 de noviembre de 2015

La verdad

de James Varderbilt. EE.UU., 2015. 121’.
9 de noviembre de 2015. Cines Parque Principado, Lugones.

Elecciones presidenciales de 2004. George W. Bush puede volver a ser presidente. Pero un reportaje de la CBS sobre la manera en que se libró de ir a Vietnam podría poner en peligro la reelección. Al final el que mintió sobre Irak siguió siendo presidente y los periodistas que buscaron la verdad sobre su pasado fueron despedidos.

Cate Blanchett hace de Mary Mapes, la periodista que desveló las torturas y abusos en Abu Ghraib, y Robert Redford de Dan Rather, el prestigioso presentador de televisión  que trabajaba con ella. Tras ver lo magníficos que pueden ser los dos en películas recientes como Blue Jasmine de Woody Allen y Cuando todo está perdido de J. C. Chandor, la oportunidad de verlos juntos aquí ya hace recomendable La verdad. Pero es que, además, la historia (basada en el libro de la propia Mary Mapes) es un interesante repaso al trabajo de los periodistas de investigación y a los giros que puede tener la construcción (y la destrucción) de la verdad al servicio de los poderosos. La película de James Varderbilt es un homenaje al periodismo más noble, ese que sirve al bien común aunque, como en este caso, el empeño le cueste la carrera a algunos buenos profesionales. Mientras la veía pensaba que aquí las cosas son a veces muy distintas. Aquí algunos periodistas no dudaron hace diez años en utilizar el ácido bórico para intoxicar la verdad con tal de defender al amigo de Bush y cuestionar a Zapatero. Los periodistas de esta película quedaron fuera de juego por defender la verdad. Los impresentables de aquí siguen jugando a otra cosa.

jueves, 29 de octubre de 2015

Los impresionistas

de Phil Grabsky. Reino Unido, 2015. 90’.
29 de octubre de 2015. Cines Parque Principado, Lugones.

Paul Durand-Ruel fue un hombre clave para el impresionismo. Una exposición en el Museo de Luxemburgo de París repasa la importancia de este galerista en la promoción de unos artistas que hoy son clásicos, pero que en su momento parecían demasiado modernos.

Exhibition on Screen es el nombre de una iniciativa que repasa la obra de algunos pintores en documentales que se proyectan solo una vez en salas de cine de todo el mundo. El contenido de Los impresionistas es bien interesante y las imágenes tienen una calidad estupenda. Sin embargo, el formato de documental clásico y la proyección en versión doblada hacen que la experiencia no sea tan singular. Desde luego bastante menos que National Gallery, aquellas deliciosas tres horas de cine y pintura con las que tanto disfruté en abril en Madrid.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Exodus: Dioses y reyes

de Ridley Scott. EE.UU., 2014. 151’.
27 de diciembre de 2014. Parqueprincipado, Lugones.

El pueblo de Israel vive esclavizado en Egipto. Moisés lo libera y lo conduce hasta la tierra prometida. Vemos la zarza ardiente, las diez plagas, el sacrificio del cordero, la muerte de los primogénitos, la salida de Egipto, el mar abriéndose para el pueblo elegido, la entrega de las tablas de la ley en el monte Sinaí... Y también vemos a Dios.

En estos días en que todo recuerda el inicio del Nuevo Testamento contemplamos en el cine un gran relato del Antiguo. La historia del Éxodo es apabullante. Una inmensa superproducción que tiene como protagonistas a un lider carismático, un pueblo elegido y un dios salvaje. En la pantalla vemos un Egipto de estreno. Brillante como los chorros del oro. Asistimos a la batalla contra los hititas. Contemplamos cenitalmente el Nilo, los templos y las pirámides. También a los miles de israelitas que sufren la opresión faraónica y a los miles de egipcios que sufren la venganza del terrible dios de los judios. Ridley Scott nos lo presenta tan despiadado y vengativo que hasta Moisés cree que se pasa. Un dios para avergonzarse, pero magnífico para el cine. Exodus es un estupendo entretenimiento con imágenes increíbles. Pero también un aleccionador regreso a un relato fundacional que todavía se utiliza para justificar la barbarie.

sábado, 8 de junio de 2013

15 años y un día

de Gracia Querejeta. España, 2013. 96’.
7 de junio de 2013. Parqueprincipado, Lugones.

Jon es un adolescente insolente. Tras ser expulsado del colegio, su madre decide enviarlo con su abuelo Max para que le temple. Un violento incidente en el que muere un joven ecuatoriano pondrá a prueba a esa familia

Aunque no las reseñé aquí porque eran cortometrajes, hace unas semanas pude ver en el Valey varias películas de temática social (como la magnífica A new way of life de Mikel Mas). Entre ellas estaba Fracaso escolar, un corto de Gracia Querejeta en el que Adriana Ozores se las veía con este Arón Piper que perdía todos los autobuses. La buena impresión que me causaron esos ocho minutos me hacían esperar que este quinceañero sería un buen contrapunto para esa estupenda actriz que es siempre Maribel Verdú. Pero la inspiración de Gracia Querejeta en aquel corto se pierde en estos 15 años y un día. La película me deja la sensación de que se quiere reivindicar a esta (¿arquetípica?) familia vasca que, a pesar de su dificultad para expresar sentimientos, tendría nobleza y hondos valores. Así, acaba disculpándose el mal rollo y el machismo precoz de ese adolescente (uno de los nuestros) al que se quiere distinguir de esos jóvenes latinos marcados (no solo) con cicatrices y tatuajes. Seguramente Gracia Querejeta no quería ser conservadora en su visión de la familia ni levantar una frontera moral entre los nuestros (el buen Jon) y los otros (los ecuatorianos malos). Pero algo de eso destila su historia.