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sábado, 15 de agosto de 2026

Días de agosto

de Chema de la Peña. España, 2026. 95’.
15 de agosto de 2026. Cines Van Dyck, Salamanca.

Juan y Gabriela van a pasar unos días de agosto en la casa que la familia de él tiene en Gran Canaria. La idea es estar allí los dos solos, pero inesperadamente aparece el padre de él con Mónica, la nueva novia con la que está tras divorciarse. Entre Mónica y él surge una relación tórrida que complicará esos días de agosto.  
 
La situación es poco creíble y deja a ese cuarteto en posiciones extrañas. Roberto Álamo hace lo que puede con el personaje del padre, pero la cosa no da mucho de sí. Ni como relato de una relación prohibida, ni como conflicto entre un padre y un hijo con final mejorable.

jueves, 16 de julio de 2026

Salvaxe, salvaxe

de Emilio Fonseca. España, 2024. 86’.
16 de julio de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Nada que ver con esos meritorios documentales de naturaleza llenos de imágenes asombrosas y comentarios poéticos. Ni con retratos antropológicos tan polémicos, certeros y complejos como el de Alex Galán en Salvajes, el cuento del lobo. Aquí hay pocas voces humanas, si acaso algún aullido. Son solo imágenes toscas de la presencia (esquiva) y la búsqueda (difícil) de los lobos por las tierras del norte de Portugal. Las descripciones y valoraciones que ayudan a interpretar lo que vemos están solo en algunos subtítulos.  
 
Daba gusto ver esta tarde la sala 1 de los cines Embajadores-Foncalada prácticamente  llena de personas a favor de los lobos. Así que también existe otra Asturias menos testoterónica, victimista y agresiva que esa a la que los medios dan tanta cancha y para la que el peaje del Huerna, el lobo, el salmón y la angula (todos en singular) son problemas muy graves con soluciones muy simples: considerar los intereses (o deseos) de ciertos colectivos (automovilistas, pescadores, cazadores o ganaderos) casi tan legítimos e indiscutibles como los derechos humanos. Los que debemos una parte de nuestra educación ambiental y moral a Félix Rodríguez de la Fuente seguimos sin comprender cómo en un territorio con una naturaleza tan fascinante y rica como la de la península ibérica hay personas para las que sus maravillas más singulares son molestias a eliminar. Salvaxe, salvaxe tiene cierta vecindad con un magnífico libro reciente: Entre las hojas escondido, de David Muñoz Mateos. Pensaba en ello mientras veía esta película y escuchaba los interesantes comentarios de Alberto Fernández Gil, de la Estación biológica de Doñana, en el coloquio que siguió a la proyección. De lo que dijo me quedo con dos ideas interesantes: el daño territorial que se hace a las manadas de lobos cuando se imitan sus aullidos y que hay  formas mejores de investigar sobre ellos que poner cámaras y detectores nocturnos.  Según él, la supervivencia de la especie depende, en gran medida, de que los humanos no sepamos, ni queramos saber, por dónde andan.  

miércoles, 24 de junio de 2026

Viva

de Aina Clotet. España, 2026. 112’.
24 de junio de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo.V.O.S.

Tras haber sido mastectomizada, a Nora le encuentran un punto sospechoso en el otro pecho. Tendrá que someterse a nuevas pruebas, pero de momento no quiere pensar en ello. Es un tiempo de sequía extrema y con su marido está rehabilitando una finca en la que han encontrado agua y podrían tener un pequeño huerto. Entonces aparece Max, un joven con el que Nora decide vivir intensamente el presente. 

Aunque el contexto y el trance son distintos, tienen algo en común los personajes de Marta, interpretado por Alba Rohrwacher en Tres adioses, y el de Nora, que aquí interpreta la propia Aina Clotet. La elegancia y la emotividad balsámica que le daba Isabel Coixet a su historia tiene poco que ver con el desaliño, el desparpajo, y la fuerza con que Aina Clotet dirige esta película. Pero Marta y Nora comparten la necesidad de vivir sin miedo ese tiempo de excepción en el que el sabor de un helado, una caricia o la textura del agua lo son todo cuando se toma conciencia de lo efímero y crucial que es cada instante. No sé si en el futuro Aina Clotet dará más que hablar por su trabajo como actriz o como directora, pero en Viva hace muy bien las dos cosas.

domingo, 21 de junio de 2026

Qui som

de Salvador Sunyer. España, 2026. 104.
21 de junio de 2026. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias lideran Baro d'evel, una compañía que combina la danza, las artes plásticas, la música y hasta el trabajo escénico con animales. Su próximo espectáculo será Qui som? y han sido invitados por el Festival de Aviñón para estrenarlo allí. Tienen dos años por delante y son momentos de ese proceso lo que vemos en este documental. 
 
Las formas de creación colectiva de esa compañía, el lugar de sus dos hijas en el trabajo y la vida de Camille y Blaï, lo que supuso que Oriol Pla dejara el proyecto de Qui som? para asumir otros compromisos (entre ellos, su monólogo Gula)... Son algunos de los elementos destacados de esta experiencia inmersiva en el largo proceso de creación de una compañía que bien podría ejemplificar ese concepto tan difuso de las artes vivas. Ni Salvador Sunyer ni los protagonistas de esta película pueden ofrecernos linealidad o precisión en el retrato de una forma de trabajo escénico que rechaza ambas cosas. En este sentido, poco tiene que ver esta película con joyas sobre la creación teatral como Empuñando el alma, la película de Arantxa Vela Buendía sobre el trabajo de Lluís Pascual en la preparación de El sueño de la vida, aquel texto de Alberto Conejero sobre cómo se podría continuar La Comedia sin título de Federico García Lorca. En este sentido, Qui som podría tener más parentesco con otros documentales magníficos sobre la creación plástica y escénica en los que aparecen trabajos de Miquel Barceló. Estoy pensando, por ejemplo, en El cuaderno de barro de Isaki Lacuesta en el que, junto al coreógrafo y bailarín Josef Nadj, Barceló ejecuta, ante los propios habitantes de Gogolí,  la performance “Paso doble”, en la que los dos brotan, golpean, moldean y desaparecen en un escenario de arcilla. O también en Constel-lació Comelade, el estupendo documental de Luis Ortas sobre Pascal Comelade en el que hay un momento en el que sus sonidos magnéticos se funden con la pintura efímera de Barceló en el patio del Fonseca en Salamanca. Buenas compañías para una película en la que a uno le acaban apeteciendo dos cosas: ver alguna obra de Baro d'evel y acercarse al Festival de Aviñón.

miércoles, 10 de junio de 2026

La luz

de Fernando Franco. España, 2026. 118’.
10 de junio de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Manuel tiene previsto colgar pronto los hábitos. Es un buen cura al que valoran mucho sus feligreses, pero le persigue lo que hizo hace treinta años. Uno de los tres niños de los que abusó entonces le ha denunciado ahora. 
 
Fernando Franco sabe ahondar como nadie en las zonas más oscuras de la condición humana. Y lo hace siempre con un naturalismo conmovedor, evitando los trazos gruesos y los juicios obvios. Por eso son tan buenas películas suyas como La herida, Morir, La consagración de la primavera o Subsuelo. La luz se centra en un tema tan candente como el de los casos de abusos en la iglesia católica. Franco no es el primero que lo trata (ahí están otras tan interesantes como El club de Pablo Larraín, Spotlight de Thomas McCarhty, Gracias a Dios de François Ozon o Mantícora de Carlos Vermut), pero quizá sea el que mejor ahonda en la culpa que siente quien cometió aquellos abusos en el pasado y no busca ahora ningún perdón, sino su propio martirio para servir, quizá, de ejemplo a quienes cometieron o protegieron actos tan execrables como los suyos. Manuel lleva al límite la vivencia sincera del catolicismo por parte de ese personaje haciendo que su conducta parezca, a veces, tan inverosímil como la del protagonista de Escape, la magnífica película de Rodrigo Cortés. La luz es, en cierto modo, el contrapunto de Los domingos. Siendo las dos muy naturalistas, Fernando Franco trata aquí un tema mucho más relevante sin plantear ambigüedades ni promover falsos dilemas. Y evita mostrar la truculencia de los actos para centrarse en las consecuencias a largo plazo, tanto para las víctimas (son escenas breves, pero magníficas, esos encuentros de Manuel con dos de ellas ya adultas) como para ese cura que al conocerlos es aún más consciente de que el remordimiento íntimo no es suficiente. Sin cargar las tintas ni hacer demagogia, Fernando Franco esboza la cuestión del celibato como causa primera de esas tragedias, y también la responsabilidad de las jerarquías eclesiásticas que han dado la espalda o se han puesto de perfil en estos temas. Tras su excelente trabajo en La cena, la forma en que Alberto San Juan interpreta magníficamente a este cura seguramente le hará ganar un Goya que ya tenía bien merecido con aquella película. A su lado hay un elenco soberbio del que forman parte nada menos que Pedro Casablanc, Miguel Rellán, María Galiana, Ramón Barea, Pablo Gómez-Pando, Nacho Sánchez y Luis Callejo. Y no quiero olvidarme de Antonio Zafra que borda aquí el papel de Jaime, ese sacristán que no habla, pero se entiende muy bien con Manuel. Él es el verdadero ángel de esta historia y su relación con el cura pone de manifiesto que la bondad, la esperanza, la compasión y la piedad son, junto con el perdón, los valores más importantes y reivindicables del catolicismo. 

lunes, 8 de junio de 2026

Ariel

de Lois Patiño. España, 2025. 108.
8 de junio de 2026. Filmin. V.O.S.

Agustina es una actriz argentina que visita a su familia en Galicia antes de coger un barco hacia las Azores. En la ruta todos duermen y al llegar no encuentra ni rastro de la compañía con la que iba a preparar La tempestad, pero sí a algunos personajes de Shakespeare que vagan por allí.

El director de Costa da morteLúa vermella y Samsara nos ofrece una deliciosa historia de ficción onírica que nace de su colaboración con Matías Piñeiro, un excelente director argentino que ha hecho maravillas con los personajes femeninos de Shakespeare en películas como ViolaIsabella. Con el magnífico trabajo de Agustina Muñoz e Irene Escolar, Lois Patiño nos ofrece una película singular que se acerca a la ficción pero manteniendo siempre esa narrativa liminal y elegancia visual con que logra hacer protagónicos a los paisajes costeros, en este caso de las Azores. 

lunes, 1 de junio de 2026

Corredora

de Laura García Alonso. España, 2026. 96’.
1 de junio de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Ochocientos es la distancia en la que compite Cris. Ella es una atleta de élite que vive intensamente sus entrenamientos. Hasta que un brote psicótico la aparta de todo eso. De la concentración absoluta del centro de alto rendimiento pasa a vivir con su hermana Natalia que, junto a su padre, se preocupa mucho por ella. Pero aunque quizá no debiera, lo que Cris quiere es volver a entrenar para sentirse bien.  

Pocas películas se habrán acercado a la cotidianidad del atletismo y a los problemas de la salud mental con tanto tino como esta. Laura García Alonso consigue algo aún más difícil, como es ofrecernos un retrato perfecto de ambos mundos sin que en su interacción ninguno resulte malparado. Al contrario. Corredora es una mirada hiperrealista a la vida de una joven que se asoma al abismo y siente que su estabilidad depende de no dejar de correr. Tanto para la protagonista como para la película, el sonido resulta crucial en esta historia. De hecho, Corredora recuerda un poco las atmósferas sonoras que creó Oliver Laxe para Sirât y eso aún hace más cautivador y balsámico un relato que nos hace sintonizar con el padre y con la hermana, pero que sobre todo nos acerca al mundo de una joven que sufre lo indecible y necesita que los demás entiendan su situación. Corredora nos hace pensar en otros casos parecidos en los que el distanciamiento o el rechazo es lo que han recibido unas personas especialmente necesitadas de simpatía, empatía y compasión. Se me ocurren algunos gremios a los que les haría mucho bien ver esta película.

sábado, 30 de mayo de 2026

A la cara

de Javier Marco. España, 2025. 95’.
30 de mayo de 2026. Cines Los Prados, Oviedo.

Lina es una exitosa presentadora de televisión que hace entrevistas muy ácidas. Entre quienes la odian está Pedro, un hombre que vive solo y le ha deseado lo peor en la red social en que participa. Inesperadamente, ella llega a su casa para ocupar la habitación que él alquila y pasar alejada de todo el peor momento de su vida. Son dos seres dolientes que viven atormentados por la culpa. 
 
Esta joya de Javier Marco formaría un tríptico perfecto con dos de las películas más conmovedoras e interesantes del cine español: La soledad de Jaime Rosales y Una quinta portuguesa de Avelina Prat. Entre los personajes de las tres películas hay conexiones emocionales y dramas soterrados que explican esa necesidad de ostracismo autoimpuesto y purgador que hace tan fascinantes sus historias. Pero, si las otras dos son (con Cerrar los ojos -él- y Subsuelo -ella-), lo mejor que he visto de unos intérpretes tan magníficos como Manolo Solo y Sonia Almarcha, en A la cara alcanzan una sintonía interpretativa que multiplica su excelencia individual y les haría merecedores al Goya a la mejor interpretación conjugada. La película de Javier Marco tiene además un guion perfecto, con escenas que dan mucho que sentir y que pensar, pero evitando siempre los resortes de lo ya dicho, lo ya visto o lo que solo busca el nudo en la garganta. Hay simetrías, analogías, símbolos y referencias al mundo actual (y al pretérito) que acompañan, casi sin que se note, el centro de esta historia sobre dos seres heridos que encuentran en la compañía silente del otro una extraña y delicada dulzura. No sé si el buen hacer de Javier Marco será apreciado por los oficiantes de las ceremonias oscarinas y goyescas, pero los que entendemos de primaveras sabemos que quienes miran el asfalto de las carreteras transitadas no suelen ver la belleza delicada de las amapolas que tienen cerca.

jueves, 21 de mayo de 2026

La tierra de Amira

de Roberto Jiménez, 2025. 85.
21 de mayo de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.

Amira es una joven marroquí que ha llegado a Almería para trabajar en los invernaderos. No tiene papeles y las condiciones son muy malas, pero lo peor vendrá cuando no pueda trabajar por el esguince que le causó un coche.  Lo conducía Justino, un hombre mayor que se quedó viudo y vive fuera del pueblo cultivando tomates. Él es bastante huraño, pero su hermana lo convence para que Amira se recupere en su casa. Al menos hasta que pueda volver a trabajar.  
 
Una historia bonita y bienintencionada en la que el cuidado de una joven inmigrante resulta reparador para ese viudo tan áspero. El contraste entre el cuidado de la tierra y los tomates en la finca de Justino y la explotación del agua y las personas bajo los plásticos hace que La tierra de Amira tenga intenciones compartibles. El trabajo de Manuel Morón y Mina El Hammani en los papeles protagonistas muy correcto y creíble. Por lo demás, la historia no aporta sorpresas, pero en su sencillez resulta edificante.

martes, 12 de mayo de 2026

Yo no moriré de amor

de Marta Matute. España, 2025. 94’.
12 de mayo de 2026. Cines Ocimax, Gijón.

Seis años en la vida de Claudia. Desde que a sus 18 años tiene que empezar a ocuparse de su madre que ya presenta síntomas de Alzheimer hasta que ella muere. Para ella es el tiempo de despertar a la vida y se le hace difícil asumir un drama familiar que también afecta a su padre y a su hermana mayor. Él se acaba de jubilar y ella trabaja fuera.

Marta Matute pone especial cuidado en que el naturalismo cotidiano de las situaciones sea extremo. Tanto en las imágenes de esos interiores familiares como en esas conversaciones que a veces se escuchan en fuera de campo. Frente al piso de esa familia se está levantando un edificio que opaca su horizonte. Una buena metáfora de lo que le pasa a Claudia en ese tiempo. Ella es el centro de la historia, también están muy bien planteadas la figura de ese padre que sufre, calla y lo asume todo o la de esa hermana amorosa a la que quizá la distancia le aumenta el dolor. Las interpretaciones son impecables. La de Júlia Mascort como esa joven irascible, la de Sonia Almarcha como esa madre que se les va, la de Tomás del Estal como ese padre que apenas habla y la de Laura Weissmahr como esa hermana mayor que está y no está en ese hogar. Yo no moriré de amor da mucho que pensar y hablar sobre la familia, la dependencia y los cuidados. Además es una historia bien contada con mirada femenina. Por el tema y el tono formaría un díptico perfecto con Jone, a veces, la magnífica película de Sara Fantova.

jueves, 7 de mayo de 2026

No estás loca

de María Bestar. España, 2025. 85.
7 de mayo de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.

Testimonios en primera persona sobre la violencia vicaria en España. Hablan algunas víctimas y madres que la han sufrido de la manera más espantosa. Sobre el tema opinan también abogados, juristas, policías, jueces y una ministra. Y algunos actores interpretan escenas de violencia de género y ponen voz a textos relevantes sobre el derecho de los menores a ser protegidos.

Impresiona ver y escuchar a esas mujeres que han sufrido una tragedia para la que no existe nombre porque no hay mayor orfandad que la de quien ha vivido el asesinato de un hijo. La violencia vicaria es tan terrible que en nuestro imaginario cultural duele más (quizá porque resulta más impensable) la tragedia de Medea que la de Saturno devorando a sus hijos. En el mundo judicial se han inventado el síndrome de la alienación parental para justificar sentencias infames que, como se ve en algunos de estos testimonios, han acabado con la vida de algunos niños y causado un dolor infinito a muchos otros. María Bestar no innova en las formas porque lo fía todo a la fuerza de los testimonios. Y no se equivoca porque algunas de las declaraciones son verdaderos mazazos a un sistema judicial que un día sí y otro también da vergüenza. El contraste con las afirmaciones de algunos jueces dignos, que aquí también prestan testimonio, nos hace ver que para cambiar la realidad no basta con que cambien las leyes. Quizá que vieran y analizaran películas como esta o como Yo te creo, La buena hijaLo siento, cariño (por citar solo otros ejemplos recientes) podría ser mucho más útil para la formación y selección de los futuros jueces que esas vergonzosas ceremonias de canto en las que demuestran grandes habilidades memorísticas pero ninguna virtud deontológica.

viernes, 1 de mayo de 2026

Los justos

de Jorge A. Lara y Fer Pérez. España, 2026. 89’.
1 de mayo de 2026. Cines Alkazar, Plasencia.

Nueve ciudadanos constituyen el jurado encargado de deliberar sobre un caso de corrupción. Al principio la cosa está clara porque todo indica que el procesado es culpable, pero todo se complica cuando les llegue una oferta tentadora. Cada uno recibirá un millón de euros si finalmente deciden que es inocente.

Aquí no son doce hombres sin piedad sino nueve hombres y mujeres con escrúpulos variables. La sugerente idea de partida quizá no sea muy verosímil, pero lo mejor del guion está en la forma en que se encadenan las intervenciones, réplicas, reproches y dudas en ese grupo. Es una deliberación coral en la que hay debilidades, sinceridades, hipocresías, tretas y zancadillas en un encadenamiento argumental muy divertido. Los justos podría componer un buen díptico con Votemos, la estupenda película de Santiago Requejo en la que una comunidad de vecinos pretendía constituirse también en jurado para decidir si uno de ellos podría  alquilar su piso según a quién. En aquella, el elenco era fundamental para el resultado. Igual que en esta historia en la que hacen un trabajo estupendo Carmen Machi, Vito Sanz, Pilar Castro, Marcelo Subiotto y el resto de los que forman este jurado más dubitativo que justo. 

domingo, 19 de abril de 2026

Iván & Hadoum

de Ian de la Rosa. España, 2026. 101.
19 de abril de 2025. Centro Niemeyer, XI Festival de cine LGTBI, Avilés.

Iván es un joven trans que conduce un montacargas en una planta de distribución de productos de la huerta. Hadoum trabaja en la cinta de envasado y es muy reivindicativa. Los dos empiezan una relación amorosa que les traerá algunos problemas. A él porque el dueño de la empresa tiene mucha relación con su familia y no ve bien la cosa. Y a ella porque su familia marroquí tampoco le encuentra sentido a esa relación.

Una bonita historia de amor en paisajes desérticos de Almería, un retrato de los afanes laborales en el mundo hortofrutícola y un documento hiperrealista sobre la vida cotidiana de unas familias andaluzas alegremente humildes. Las tres cosas están en esta interesante película en la que lo trans es un elemento más del relato. Un guion muy cuidado y unas interpretaciones estupendas dan como resultado una sorprendente naturalidad en las situaciones y una delicada profundidad en los gestos. También es muy estimable el equilibrio logrado entre la aspereza de los paisajes en que trabajan esos jóvenes y la belleza de los márgenes costeros en los que se aman. Así que Iván & Hadoum es un excelente cierre para este festival LGTBI que parece languidecer cada año.

sábado, 18 de abril de 2026

Landa

de Gracia Querejeta y Miguel Olid. España, 2026. 70.
18 de abril de 2026. Cines Parqueastur, Corvera.

Un repaso honesto a la trayectoria de Alfredo Landa.  Desde el landismo del macho ibérico cutre hasta la consagración del actor como Paco el Cojo. Lo vemos en No desearás al vecino del quinto¡Vente a Alemania, Pepe!, El puente, El Crack, Los santos inocentes, La vaquilla, El bosque animado, El Quijote o La marrana. Y, además de sus hijos, hablan de él José Sacristán, Miguel Rellán, Antonio Resines, Luis Alegre, Enrique Cerezo, Víctor García León, Marta Medina o José L. Ordóñez. También aparece el propio Landa en diferentes entrevistas y programas de televisión. 
 
El formato es convencional, pero el contenido interesa por volver a ver a Alfredo Landa y también porque resulta interesante lo que de él comentan quienes lo trataron. Además del lógico homenaje al actor y al amigo hay también un acercamiento matizado a lo que supuso el landismo setentero y a circunstancias en las que el Landa maduro estuvo menos afortunado, como aquel momento dramático en la entrega del Goya a su trayectoria o en lo que varios juzgan como una sinceridad excesiva en sus memorias que recogió el libro de Marcos Ordóñez Alfredo el Grande. Al parecer, estaba descatalogado y coincidiendo con este documental se ha vuelto a editar. Buena noticia, como también lo sería leer nuevas críticas teatrales de Marcos Ordóñez.

sábado, 11 de abril de 2026

La buena hija

de Júlia de Paz Solvas. España, 2025. 101’.
11 de marzo de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Carmela se traslada con su madre a casa de la abuela. A su padre solo lo ve en las citas que tienen concertadas en el punto de encuentro. Él es pintor y los dos tienen una relación muy cercana. Hasta que las cosas se van complicando y Carmela quiere seguir siendo una buena hija, pero no sabe qué pensar de la actitud de su padre.
 
De Júlia de Paz Solvas tenía los mejores antecedentes. Formaba parte de la vigésima promoción de la ESCAC y con quince compañeros compartió la dirección de la estupenda La hija de alguien. Dos años después dirigió Ama, su magnífico primer largometraje sobre tres días en la vida de una madre y una hija. Así que las relaciones filiales no son novedad en su cine y, de hecho, La buena hija también comparte con Ama el lugar de otro personaje especial: la abuela que aquí protege a Carmela  (la siempre magnífica Petra Martínez) y aquella otra abuela que en Sevilla acogía a la hija y la nieta tras aquellos tres días vagando por Benidorm. Kiara Arancibia está muy bien en el papel de esa preadolescente doliente y confusa. Por su parte, Julián Villagrán consigue clavar la inquietante confianza que mantiene ese padre artista con su hija, pero que nos hace temer que la madre de Carmela tenía buenos motivos para separarse de él. Después de ver en Yo te creo la forma en que tratan en Bélgica los testimonios de los menores en litigios familiares, resulta un tanto extraña esa comparecencia de la menor ante el juez delante de sus padres. Pero, en general, La buena hija es una película bien trabada que pone el acento en las sensaciones e incertidumbres de una hija en medio de una separación. Más que los temores y las tensiones cabe destacar la manera en que Júlia de Paz Solvas subraya cómo las caricias y los abrazos parecen ser, mejor que las palabras, los canales de comunicación más sinceros en la adolescencia. Un último detalle: quizá haya sido un azar, pero en un breve plano en que la sombra de un rostro de perfil se proyecta sobre un panel de corcho me ha parecido advertir un homenaje a La dama de Corinto. ¿Será un pequeño guiño al cine de José Luis Guerín?  

sábado, 4 de abril de 2026

Lapönia

de David Serrano. España, 2026. 89’.
4 de abril de 2026. Cines Alkazar, Plasencia.

Mónica llega a Laponia con su marido y su hijo para pasar la Navidad en casa de su hermana que vive allí con un finlandés. Mónica y Ramón esperan que sea un encuentro muy especial para el niño en tierras de Papá Noel, pero nada más llegar al aeropuerto su primita le desvela que todo eso es mentira. 

Un intenso debate entre cuatro adultos sobre la verdad, la magia y la ilusión. Natalia Verbeke, Ángela Cervantes, Julián López y Vebjørn Enger están estupendos en ese pugilato verbal que también aborda los vínculos familiares, las diferencias culturales y las relaciones con los hijos. La situación se desarrolla en un único espacio y tiene el mismo tono teatral que Un dios salvaje de Roman Polanski o Sentimental de Cesc Gay. Lapönia es una comedia más familiar, pero sus diálogos están bien trabados y también dan que pensar. David Serrano acierta con ese espacio interior enclaustrado, pero lleno de transparencias, tan oportuno para un debate sobre la verdad y los secretos. De los que apenas se habla es de los Reyes Magos. De hecho,  hasta el ratoncito Pérez parece tener más relevancia en esa conversación. Españoles en el mundo hay también por tierras orientales, así que esta historia también podría haber sido en Dubái o por ahí. Pero me temo que no, que cualquier día las navidades españolas terminan el 1 de enero y al día siguiente nuestros niños volverán al colegio, como se hace en los países devotos de Papá Noel. 

lunes, 30 de marzo de 2026

Altas capacidades

de Víctor García León. España, 2026. 101’.
30 de abril de 2026. Cines Alkazar, Plasencia.

Alicia y Gonzalo llevan a Fer a una escuela pública, pero les parece que le iría mejor si fuera a un colegio privado. El jefe de Gonzalo lleva a las suyas al Pyros y le anima a que Fer ocupe una plaza que podría quedar vacante allí. Por motivos elitistas, las familias de ese colegio quieren que sea para una familia normal. Como la de Alicia y Gonzalo. 
 
El director de Vete de mi y Selfie era una garantía para que resultara magnífico este retrato de la fauna aspiracional. Y el éxito estaba asegurado contando con Juan Diego Botto en el papel de líder de la parentela pija y Marián Álvarez a Israel Elejalde como padres abducidos por la ilusión del ascensor social. La logomaquia de las altas capacidades y la naturalidad con que la gente bien (que no de bien) asegura el pedigrí de sus vástagos y el hermetismo de sus relaciones, se muestra con mucha ironía en esta divertida película. Los aludidos (son más de los que ellos creen) están encantados de vivir en grandes ciudades con su sanidad concertada, sus colegios concertados y los servicios públicos agonizantes. Aspirando los aires del pijerío y votando en consecuencia consiguen que cada generación confíe menos en el bien común y colabore en la destrucción de la trama comunitaria. Pero Altas capacidades no tiene nada de panfleto evidente. Es una película con la que es posible que se rían hasta aquellos para los que la pantalla es simplemente un espejo. Ellos son así.

lunes, 23 de marzo de 2026

Dolores Ibárruri. Pasionaria

de Amparo Climent. España, 2025. 80.
23 de marzo de 2026. Casa de la Cultura, Avilés.

Un detallado y cálido retrato de la trayectoria vital y política de Dolores Ibárruri. Desde su infancia en una familia minera vasca hasta su papel destacado en el Partido Comunista, dentro y fuera de España, y finalmente su icónico regreso con la democracia.  
 
Emocionante para quienes vivimos la transición y, aún más, para quienes sufrieron los tiempos de las memorias silentes. Así es este documental que, a buen seguro, sería más útil para conocer la historia reciente de España que cualquier pregunta de la PAU. Con voluntad reivindicativa se van intercalando imágenes de archivo, declaraciones de Dolores Ibárruri en los años ochenta, recuerdos actuales de su nieta y valoraciones de distintos miembros del Partido Comunista y otras gentes de la izquierda. Con todo eso y unas músicas muy oportunas, Amparo Climent construye un retrato necesario de una mujer comprometida que aún tiene mucho que enseñar en estos tiempos desquiciados en los que las derechas escoran cada vez más a lo siniestro y la violencia algorítmica aspira a convertirse en la partera de la historia posthumana. La proyección de hoy ha sido militante y ha llenado por completo la renovada sala de conferencias de la Casa de la Cultura. Parece que habrá otras sesiones para ver en Avilés esta película. Dura menos que un partido de fútbol, que la sesión de un youtuber o que una dosis moderada de TikTok, pero es mucho más provechosa que cualquiera de esas adicciones.

sábado, 21 de marzo de 2026

Amarga Navidad

de Pedro Almodóvar. España, 2026. 111.
21 de marzo de 2026. Cines Parqueastur, Corvera.

Tras un tiempo sin buenas ideas, Raúl está trabajando en el guion de una nueva película. Para ello echa mano de cosas que le han pasado a él y a las gentes de su entorno. Y eso es lo que vemos: las migrañas y ataques de pánico de Elsa (que también es una directora de culto), su relación con su pareja Bonifacio (un bombero que trabaja como streapper) y los encuentros en Lanzarote con su amiga Patricia (a la que engaña su marido) o con Natalia (que no supera el dolor por la muerte de su niño). También están Mónica, la asistente permanente que ahora va a dejar a Raúl, y Santi, ese buen hombre que vive con él y todavía le aguanta. 
 
Mucha gente y varios planos para una historia con pretensiones de entreverar la ficción, la metaficción y hasta esa subficción que parece bucear en la vida y obra del director manchego más colorista. La autoficción la reservo para ese diálogo final que es, a la vez, lo mejor de la película y un repertorio de argumentos para no haberla hecho (o no haberla hecho así). Y es que el propio Almodóvar (en realidad, su asistente) pareciera estar anticipando el trabajo de Boyero, logrando a la vez cosas tan curiosas como ponerse a caldo y reivindicar su genialidad. Lo cierto es que, al margen de ese duro haraquiri o bonito broche final, Amarga Navidad tiene en la verosimilitud de las situaciones, en la escritura de los diálogos y en el descuido de los personajes, algunos de los defectos típicos de buena parte del cine de Almodóvar. Él intenta compensarlo con sus típicos combinados cromáticos y con esa comicidad esperpéntica que han dado a su apellido la incierta gloria de convertirse en adjetivo. Pero no resulta suficiente para que llegue a ser una buena película esta Amarga Navidad