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domingo, 16 de noviembre de 2025

As liñas discontinuas

de Anxos Fazáns. España, 2025. 90’.
16 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Tras una noche de fiesta, Denís termina asaltando un chalet con un grupo de jóvenes a los que no conocía. Él se queda dormido y por la mañana lo encuentra Bea, una mujer madura que se dedica a la producción musical. Son días difíciles para ella porque está divorciándose y no tiene claro si deberían vender la casa. Denís es un chico trans que también tiene dudas sobre si debería vivir con una amiga en Berlín. Los dos tienen en común la música y esas encrucijadas.  
 
La noticia de un hombre que se quedó dormido en la casa que estaba robando es la que inspiró el comienzo de esta película. Nos lo dijo la directora de A estación violenta en el coloquio que siguió a la proyección. Eso, la música, la transición de género y la posibilidad de un amor intergeneracional son los mimbres de una historia que podría estar mejor trenzada. 

sábado, 6 de octubre de 2018

A estación violenta

de Anxos Fazáns. España, 2017. 68.
6 de octubre de 2018. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un lejano baño en una playa gallega. Un escritor que no se ha ido de allí y malvive entre libros, resacas y drogas. La pareja con la que compartió tanto hace tanto tiempo regresa ahora de París. Ella morirá en pocos meses. Por eso los tres quieren sentirse unidos otra vez.

El extrañamiento y las dudas como signos del presente. Ese podría ser el común denominador de un cine generacional que ha dado frutos magníficos con jóvenes cineastas madrileños (por ejemplo, Jonás Trueba con Los ilusos o Los exiliados románticos), catalanes (por ejemplo, Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen con Las amigas de Àgata, Elena Martín con Julia ist o Elena Trapé con Las distancias) y también gallegos (por ejemplo, Ángel Santos con Las altas presiones). Sin embargo, aunque A estación violenta pretende compartir su mirada, se queda lejos de esas estupendas películas. La historia gravita en exceso sobre hechos del pasado que ignoramos y que luego no son aclarados. Y también pesa demasiado ese tópico del escritor a la deriva que se entrega al alcohol y las drogas. La intensidad desnuda y tactil de ese trío que regresa del pasado le da un aire singular a esta historia. Pero lo que realmente me queda de ella es la estupenda interpretación de Nerea Barros. Igual que me pasó ayer con la interpretación de Lady Gaga en Ha nacido una estrella, es esa cautivadora presencia femenina lo único que me fascina de esta película.