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jueves, 6 de febrero de 2025

Memorias de un caracol

de Adam Elliot. Australia, 2024. 94’.
6 de febrero de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Grace nació más débil y delicada que Gilbert, su hermano mellizo. Los dos tenían una relación magnífica hasta que, al quedarse huérfanos, fueron separados para siempre. La vida de Grace estaba dominada por la ansiedad y los miedos que apenas mitigaba con su obsesiva afición por los caracoles. Pero su amistad con Pinky, una anciana llena de fuerza y buen criterio, le devolverá la esperanza. 

"Esta película ha sido hecha por seres humanos". La frase aparece al final de los créditos y no solo acredita (y reivindica) la renuncia a que la creación humana tenga auxilio (o sustitución) artificial, sino que es toda una declaración de principios éticos y estéticos. Tras aquella joya titulada Mary and Max, Adam Elliot nos regala otra delicia que fascina y conmueve por igual. Desde los créditos iniciales hasta esa última frase, la pantalla nos imanta con su cromatismo cálidamente triste, su gestualidad conmovedora y con el desarrollo de una historia que, como decía a propósito de su anterior película, resulta edificante (no empalagosa) por lo que tiene de reivindicación de la diferencia y de aceptación de lo dado. Memorias de un caracol es una película de animación para adultos. Es decir, una obra estéticamente sutil y llena de sugerencias, pero carente de truculencia. A no ser que se considere truculenta la soledad, la melancolía o la esperanza.

sábado, 27 de febrero de 2021

Mary and Max

de Adam Elliot. Australia, 2009. 88’.
27 de febrero de 2021. 25º Mostra Internacional de Cinema de Animació de Catalunya, Filmin. V.O.S.

Mary es una niña llena de complejos y Max un judio maduro y obeso. Ella vive en Australia con una madre alcohólica y un padre al que casi no ve. Él vive solo en Nueva York y está obsesionado con el orden y la literalidad. Los dos mantendrán una larga, tierna y catártica relación epistolar. 

Que la película comience con una música tan hermosa como el Perpetuum mobile de la Penguin Cafe Orchestra ya anuncia que la cosa promete. Y así es. Esta bonita historia de amistad por correo (no electrónico) entre una niña australiana y un pobre hombre neoyorquino es edificante (no empalagosa) por lo que tiene de reivindicación de la diferencia y de aceptación de lo dado, pero también resulta una delicia desde el punto de vista estético. Cromáticamente hermosa y coherente (un poco de rojo es mucho), está llena de ironías y sutilezas al alcance de muchos públicos, Mary y Max es una maravilla muy oportunamente programada en esta 25ª edición del Animac que se celebra en Lleida y que estos días podemos ver en Filmin.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Amazing Grace

de Allan Elliot y Sydney Pollack. EE.UU., 2019. 87.
27 de diciembre de 2019. Pequeño Cine Estudio, Madrid. V.O.S.

En enero de 1972 Sydney Pollack filmó dos actuaciones de Aretha Franklin en una iglesia de Los Ángeles que acabarían convirtiéndose en el doble álbum  más vendido de la historia de la música góspel. Sin embargo, el material filmado tenía problemas de ajuste entre imagen y sonido y no llegó a convertirse en película hasta que, once años después de la muerte de Pollack, Allan Elliot se ha encargado de restaurar y montar este documento único sobre aquel acontecimiento.

Imaginemos que en enero de 1992 Carlos Saura hubiera llevado varias cámaras a la última actuación de Camarón, aquel memorable concierto que dio con Tomatito en el colegio mayor San Juan Evangelista. Imaginemos que lo filmado no se hubiera convertido entonces en película y se montara ahora con un respeto máximo al ambiente original, sin retoques ni recortes, mostrando no solo el genio de aquel genio sino también el ambiente, los rostros y los gestos de quienes llenaron la sala aquella noche mítica. Algo así debe ser para el público de esa música el reencuentro con estas imágenes a las que el tiempo ha multiplicado su valor. Las tomas imprevistas, las involuntarias apariciones del propio Pollack ante la cámara o las de un Mick Jagger sentado entre un público mayormente negro y religiosamente abducido por un concierto histórico, componen una película singularísima que no es la grabación de un concierto ni tampoco un documental. Es un documento radicalmente inmersivo en un gran hito de la historia de la música negra.