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domingo, 23 de noviembre de 2025

Al oeste, en Zapata

de David Bim. Cuba, 2025. 74’.
23 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar).

Vemos primero a Landi malviviendo en la ciénaga en tiempos pandémicos. Parece un personaje bíblico que sobrevive cazando cocodrilos bajo una lluvia torrencial. Luego veremos a Mercedes cuidando del hijo cerca del mar. Es Deinís y si esta historia la hubiera imaginado Delibes lo llamarían el niño chico.

En la primera escena seguimos a Landi mientras camina por el manglar con un cocodrilo atado a su espalda. Y al comienzo del segundo acto seguimos a Mercedes que avanza por la playa cargando con su hijo. Luego sabremos que la convivencia de esta familia es intermitente. Ella lleva una vida sedentaria cuidando de Deinís y él pasa días en la ciénaga con la caza de cocodrilos como forma de subsistencia. Forman una pareja envejecida que cuida amorosamente de ese niño que balbucea, pero no habla, que ritualiza sus gestos y sonríe, pero no sabe caminar. Al oeste, en Zapata es cine sobrio y mayúsculo. Con un blanco y negro magistral que parece inspirado por Sebastião Salgado o Werner Herzog, David Bim sabe que cuando la escena es tan poderosa como la del cocodrilo y la barca hay que saber templar y plantar la cámara sin dejar de filmar. Y eso es lo que hace. En el coloquio con Lisandro Alonso y Roger Koza, Albert Serra habló de la importancia de mantener el plano y dejar tiempo al espectador. Lo decía tras la proyección de La libertad, una película precursora de un cine como el de esta película extraordinaria que ha merecido el premio de la sección Albar. La imágenes parecen extraídas de una arcadia lejana y el sonido combina los de la naturaleza prístina con los ecos radiados de las consignas cubanas en tiempos coronavíricos. Al oeste, en Zapata es un tratado, casi silente, de una ética y una estética primigenias. Un canto cautivador a la ternura tras el diluvio. Y un homenaje amoroso a esos santos inocentes para los que uno desearía lo mejor. Una manera magnífica de terminar esta edición del festival de cine de Gijón con un Palmarés que, por lo que hace a esta película, resulta difícilmente discutible.

Skiff

de Cecilia Verheyden. Bélgica, 2024. 105’.
23 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Retueyos). V.O.S.

Malou cumple dieciséis años y está en un momento difícil. Viste como un chico, es bastante esquiva y en el equipo de piragüismo mofan de ella por su identidad sexual. Con su madre y sus hermanos tiene buena relación, pero hay algo que siente que debe ocultar. Hasta que conoce a Nouria, la novia de su hermano Max, y la atracción que siente por ella le aclarará muchas cosas.
 
Vemos Skiff el domingo porque es una las dos películas premiadas que se proyectan este último día. Ha ganado en la sección Retueyos y, aunque no sé si ha sido la mejor, no me cabe duda de que el premio Rambal de Xega que le han dado a As liñas discontinuas lo merece mucho más esta película que, por el tema que trata y la edad de la protagonista, también habría podido estar en la sección Enfants Terribles. Skiff tiene personajes bien perfilados, está bien contada y aborda con tino las dudas de una chica que no es feliz por serlo y siente que le gusta algo que no le corresponde. 

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Un día con Peter Hujar

de Ira Sachs. EE.UU., 2025. 76’.
19 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

En 1974 Linda Rosenkrantz grabó una conversación con Peter Hujar en la que el fotógrafo le contó todo lo que había hecho y las personas con las que había hablado durante el día anterior. La cinta se perdió, pero recientemente apareció la transcripción completa que ella misma había hecho entonces. Ira Sachs mantiene su literalidad y recrea aquella conversación como si se hubiera desarrollado entre la mañana y la noche de un día. 

Es una maravilla contemplar esta película y una suerte haber podido asistir después al encuentro con Ira Sachs. Su película es sencilla y aparentemente pequeña, pero quizá por eso resulta aún más bella. Ben Wishaw y Rebecca Hall transmiten una gran complicidad en una conversación que, sin pretenderlo, refleja la intrahistoria del arte neoyorquino de los setenta. Entre aquel diálogo y lo que ahora vemos en la pantalla ha pasado ya medio siglo, pero entre las cosas que él contaba y ella escuchaba solo había pasado un día. Aquel encuentro oral fue grabado, pero nos llega porque los papeles amarillentos de su inmediata transcripción se han convertido en el guion de esta recreación conmovedora de aquella entrevista. Un juego de muñecas rusas entre realidad, oralidad, escrituras e imágenes que resulta fascinante. En el coloquio, Ira Sachs señaló que eligió filmar en 16 milímetros, y sin posproducción, porque le parecía el formato ideal para retratar la textura (y, como él dijo, la ternura) de aquel tiempo y aquella conversación. Aunque uno no hubiera oído hablar de Susan Sontag o Allen Ginsberg, la película seguiría siendo fascinante por la manera en que el director de Verano en Brooklin, El amor es extraño o Passages decide ir en busca de aquel tiempo perdido y ofrecérnoslo en la pantalla. Un día con Peter Hujar es, por tanto, una de esas películas bellamente poéticas que, al margen de los premios, prestigian a un festival.

martes, 18 de noviembre de 2025

Kontinental’25

de Radu Jude. Rumanía, 2025. 109’.
18 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Orsolya es secretaria judicial en Transilvania y tiene que ejecutar la orden de desahucio de un hombre que vive en el bajo de un edificio. Mientras esperan a que saque sus cosas, él se suicida. Tras la tragedia, el sentimiento de culpa se apodera de Orsolya. Por eso decide no acompañar a su familia en la escapada de vacaciones que tenían prevista. Sola en la ciudad, no deja de hablar del tema con su madre, una amiga, un antiguo alumno y un sacerdote ortodoxo. 
 
Este año Radu Jude no ha venido al festival y ha sido la actriz protagonista la que ha presentado esta estupenda película. En Kontinental´25 se dan cita algunos elementos característicos de su cine, como las calles y arquitecturas, los prejuicios hacia los extranjeros o el contexto histórico y político de Rumanía (aquí con un subtexto sobre la Transilvania húngara). Hay también mucha frescura e ironía en los diálogos y una continuidad en el relato sin esos experimentos formales tan habituales en su cine. Quizá los ha dejado para Drácula, la otra película de Jude que se proyecta en el festival. Lamentablemente, no podré verla estos días. 

domingo, 16 de noviembre de 2025

As liñas discontinuas

de Anxos Fazáns. España, 2025. 90’.
16 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Tras una noche de fiesta, Denís termina asaltando un chalet con un grupo de jóvenes a los que no conocía. Él se queda dormido y por la mañana lo encuentra Bea, una mujer madura que se dedica a la producción musical. Son días difíciles para ella porque está divorciándose y no tiene claro si deberían vender la casa. Denís es un chico trans que también tiene dudas sobre si debería vivir con una amiga en Berlín. Los dos tienen en común la música y esas encrucijadas.  
 
La noticia de un hombre que se quedó dormido en la casa que estaba robando es la que inspiró el comienzo de esta película. Nos lo dijo la directora de A estación violenta en el coloquio que siguió a la proyección. Eso, la música, la transición de género y la posibilidad de un amor intergeneracional son los mimbres de una historia que podría estar mejor trenzada. 

La libertad

de Lisandro Alonso. Argentina, 2001. 73’.
16 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (Premio Lisandro Alonso)

Un día en la vida de Misael, un hombre joven que trabaja cortando madera en el campo. Contemplamos con sosiego sus afanes tenaces y silenciosos a distintas horas del día.
 
Es fascinante ver a alguien mientras trabaja. La mirada elogia el ritmo de sus manos y se deja llevar por su cadencia. Por eso resultaba tan cautivadora aquella primera escena sin prisa en la que alguien cortaba leña en El mal no existe  o los afanes de aquel anciano en medio del bosque en La última tierra. En esta primera película de Lisardo Alonso, el sosiego del plano y la atención a la vida emparentan su cine con el de José Luis Guerín o con el de Albert Serra. Nada menos. Así que ha sido un lujo que en el coloquio que siguió a la proyección estuvieran Roger Koza y Albert Serra acompañando a Lisandro Alonso. Koza subrayó el carácter seminal de esta película y muy atinadamente destacó esa memorable escena, preambular y postrera, en la que vemos a ese hombre (casi un buen salvaje) comiendo frente al fuego en la noche. Albert Serra señaló la importancia de mantener el plano y elogió la elegancia del montaje de Eureka, reivindicando la necesidad de dejar tiempo para la mirada del espectador. Lisandro Alonso nos dijo que, casi veinticinco años después,  ha vuelto a acompañar a Misael en una nueva película. Su título será La libertad doble. Así que esperamos poder verla pronto y ojalá venga de nuevo para presentarla aquí. 

sábado, 15 de noviembre de 2025

Emercency Exit

de Luis Miñarro. España, 2025. 96’.
15 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

En un autobús Beulas de 1969 viajan personajes muy variopintos. Marisa Paredes y Francesc Orella son un matrimonio que no se soporta. Oriol Pla es un cura salido. Emma Suárez es una ginecóloga y Albert Pla es un director de cine. También van Naomi Kawase en plan poético, Aida Folch con una chiquilla, un comerciante, un Adonis supererótico y dos mujeres maduras multioperadas y estupendísimas. Y no olvidemos que también se sube una cabra. 
 
El último viaje o Anochece que no es poco son otros títulos que el director de Stella Cadente y Love Me Not podría haber puesto a esta sorprendente película. Emergency Exit es onirista, dislocada y surreal con unos seres que comparten periplo (¿hacia el más allá?) en un bonito autobús metafísico. En el coloquio Lluis Miñarro ha estado acompañado por buena parte del elenco y los comentarios han sido una prolongación de la mucha gracia e interés que tiene esta película inclasificable (faltaba Marisa Paredes, pero todos la hemos tenido bien presente tras verla en este magnífico papel postrero en el que repasaba su propia relación con el cine mientras miraba unas fotografías). Entre las muchas cosas interesantes que ha comentado Miñarro sobre su película está la relación de estos personajes viajeros con los de El ángel exterminador. Yo añadiría que Emergency Exit es una gozada que podría recordar también a las películas surrealistas de José Luis Cuerda (que no es poco), hecha con una paleta de colores que envidiarían Almodóvar y Wes Anderson y un elenco juguetón que hace un trabajo coral muy distinto a todo lo demás.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

When the Light Breaks

de Rúnar Rúnarsson. Islandia, 2024. 82’.
20 de noviembre de 2024. Teatro Jovellanos. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

En un atardecer junto al mar Diddi le dice a Una que romperá con su novia para poder estar con ella. Esa noche duermen juntos y él sale por la mañana temprano. Pero no llegará a hablar con Klara porque un terrible accidente en un túnel acabará con su vida. La jornada será muy difícil para Una. La pasará con los amigos de Diddi. Y también con Klara.

El director de las magníficas Gorriones y Volcán ha venido esta tarde a Gijón para presentar esta nueva película que, como el resto de su cine, combina sobriedad, elegancia y emoción a partir de una dirección de actores impecable, una fotografía sobriamente hermosa y una delicada atención al encuadre. Resonancias y contrastes tan perfectos como las de las  luces (y puntos de fuga) en ese túnel trágico y en el plano final en el mar, o momentos tan hermosos como el del vuelo sobre la fachada de la iglesia o el de los rostros en el cristal, demuestran que la contención es compatible con el virtuosismo formal. El coloquio fue casi como la película: tranquilo, profundo, sincero y lleno de matices. Me parece muy probable (y muy justo) que Rúnar Rúnarsson se vaya con un premio grande de este festival. Ojalá que sirva para que sus películas (y en general las islandesas) se vean más aquí.

Bodegón con fantasmas

de Enrique Buleo. España, 2024. 88’.
20 de noviembre de 2024. Tratro Jovellanos. 62º Festival de Cine de Gijón (pase especial).

Rostro pálido, Bodas de hueso, La divina misericordia, Un amor profundo y Penurias. Son los cinco episodios que componen este bodegón rural con fantasmas manchegos.

Una comedia hierática con ironías rurales. Hay momentos que me recuerdan al cine de Kaurismäki, pero aquí encuentro más sarcasmo. Y también un acosado énfasis en la ambientación pretérita. Reconozco la atención al encuadre, la gracia de los fantasmas y el cuidado con que se recoge la oralidad manchega, pero como regreso respetuoso a las esencias de un territorio rural me parece más sugerente el que hizo Ainhoa Rodríguez  en Destello bravío.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Good One

de India Donaldson. EE.UU., 2024. 90’.
16 de noviembre de 2024. Teatro Jovellanos. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Una joven de Nueva York pasa un fin de semana de acampada con su padre y con un amigo que se acaba de separar. Iba a acompañarlos también el hijo de este, pero no se llevan nada bien y finalmente solo van los tres. Sam es una chica callada y muy sensata que a veces modera a esos adultos. Aunque al final acabará harta de los dos.

Un tiempo en la naturaleza propicio para el reencuentro y la conversación sincera. Pero la cosa no sale así y los tres hablan poco. Lo suficiente para que Sam acabe dañada por lo que le dice una noche el amigo de su padre y por la forma en que este reacciona cuando ella se lo cuenta. Además de los paisajes, lo mejor de esta película es la contención del relato y la estupenda interpretación que Lily Collias hace de un personaje tan silente y agradecido como el de la buena de Sam.

sábado, 28 de septiembre de 2024

Tardes de soledad

de Albert Serra. España, 2024. 125’.
28 de septiembre de 2024. Teatro Victoria Eugenia, 72º Festival de San Sebastián (Concha de Oro).
17 de noviembre de 2024. Teatro Jovellanos, 62º Festival de Cine de Gijón (pase especial). 

Los toros y Andrés Roca Rey. Son los protagonistas absolutos. A él lo vemos en el hotel siendo ayudado a vestirse de luces, en el microbús con su cuadrilla cuando va o vuelve de la plaza y, sobre todo, en la arena, plantándole cara a los toros. A ellos los vemos de noche en el campo, enfrentándose al torero en el coso, muriendo en las tablas y finalmente arrastrados por la arena.

No sé si dentro de cincuenta años habrá corridas de toros en España. Pero seguramente la película de Albert Serra seguirá siendo el mejor testimonio cinematográfico sobre ellas y una película tan sorprendente como El perro andaluz de Buñuel. Nada menos. Las decisiones formales son magníficas. Sin comentarios, sin subrayados, sumando la verdad del cine a la verdad del toreo. La elección de Andrés Roca Rey (casi un trasunto de José Tomás) es muy acertada. Es el torero valiente y silente con gestualidad máxima frente al toro y contención extrema fuera de la plaza. Apenas lo oímos más que cuando grita al toro en el coso. Del toro escuchamos siempre su respiración, desde esa noche intemporal en el campo con que se abre la película y parece estrenarse el mundo, hasta cuando busca el engaño que el torero le ofrece y finalmente expira con la puntilla. Albert Serra no nos hurta nada de la esencia del toreo. Al contrario, destila su violencia, su sangre, su peligro y su belleza. Y para ello evita las músicas y el encuadre tópico igual que Rafael Sánchez Ferlosio detestaba la bella página. Es imagen pura y sonido certero para retratar la intimidad del encuentro entre los dos protagonistas de esa fiesta trágica. Los que ven en ella una ceremonia ancestral disfrutarán de haber estado en su centro. Los que ven tragedia y brutalidad humana encontrarán pruebas sangrientas de todo ello. El público de la plaza está muy presente, pero siempre en fuera de campo. Solo lo oímos y sus gritos espantados nos hacen partícipes no solo de la brutal cogida en las tablas a Andrés Roca Rey sino de otro espanto casi en el mismo momento (luego sabremos por la cuadrilla que Cayetano también cayó en la arena y que se había lanzado al ruedo "como un perro" para ayudar a su compañero). La proyección en el Victoria Eugenia era muy tarde y tenía bastante riesgo de sueño, pero quizá sea la película que he visto más despierto desde hace mucho tiempo. El resto del público que había agotado las entradas creo que también ha estado bien despierto. Precisamente por eso, muchos abandonaron la sala, supongo que espantados por lo que estaban viendo. La Concha de Oro ha sido concedida por unanimidad ante esta obra de arte que, como todo arte (¿también el toreo?) suscita disputas. El jurado lo presidía Jaione Camborda, la directora de O Corno y de él formaban parte una escritora (Leila Guerriero) y un cineasta (Ulrich Seidl) a los que admiro. Así que me alegro de que su criterio no me haya defraudado. También me alegro por Albert Serra. Siempre hace buenas faenas, pero con esta ha conseguido plantarse en los medios. 

jueves, 23 de noviembre de 2023

Las lecciones de Blaga

de Stephan Komandarev. Bulgaria, 2023. 114’.
23 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Blaga es una profesora jubilada que acaba de quedarse viuda. Antes de que pasen cuarenta días de la muerte de su marido quiere comprar una tumba para sus cenizas. Pero todo se complica cuando recibe una llamada de unos estafadores que se hacen pasar por policías que reclaman su colaboración para detener a unos estafadores que la van a llamar. La treta es muy hábil y ella cae en la trampa y les da todo lo que tenía ahorrado. Tras descubrir el engaño, no se da por vencida e intenta conseguir el dinero para comprar esa tumba. Como sea.

La proyección ha sido un desastre. Ha habido cortes y repeticiones que en algún momento nos han hecho temer que no veríamos la película. Por suerte, no ha sido así y hemos podido disfrutar (es un decir) de esta magnífica historia con la que Komandarev cierra su trilogía. En 2017 nos sorprendió con Destinos. En 2019 lo volvió a hacer con Rondas. Así que era evidente que en mi selección de películas para esta edición del festival no podía faltar Las lecciones de Blaga. Y, al margen de las incidencias en la proyección, no hay duda de que era absolutamente imprescindible. El impresionante trabajo de Eli Skorcheva en el papel de Blaga diferencia esta película de las anteriores, que eran más corales. Aquí la historia gira en torno a las cuitas del personaje que ella borda y por el que tendrá sobradamente merecidos todos los premios que reciba. Su trabajo aún tiene más mérito porque, según nos contó Stephan Komandarev en el coloquio, en Bulgaria ella había sido un actriz de culto hasta los años ochenta, pero desde hace treinta años que no había vuelto a hacer cine. Aunque la historia se centra en ese personaje maduro, Las lecciones de Blaga está contada con el mismo brío que Destinos y Rondas. Es un retrato de las tremendas circunstancias de la Bulgaria actual que pone el acento en la vida de esta mujer culta y tenaz. Al lado de ese foco tan poderoso, tampoco son menores las otras historias esbozadas. La de ese hijo que se desloma trabajando en Estados Unidos y no entiende a su madre. La de ese otro viudo que la ayuda y apoya. O la de esa joven siria a la que Blaga está preparando para que supere el examen de búlgaro y pueda conseguir la nacionalidad. De hecho, hay un interesante subtexto sobre la lengua y lo mal que la hablan muchos búlgaros en un país que, sin embargo, exige que la dominen a la perfección quienes pretenden conseguir esa nacionalidad. En Las lecciones de Blaga también hay trayectos nocturnos en coche, trapicheos arriesgados y tipos muy canallas. Pero, como en todo su cine, Komandarev evita siempre el maniqueísmo y coloca a sus personajes y al espectador ante dilemas en los que la elección no es fácil. Según el momento, lo que hace esta viuda puede provocar compasión, empatía o rechazo. De hecho, la escena final, con el mejor y más terrible fuera de campo que yo haya visto en mucho tiempo, nos interpela de manera directa: ¿qué haríamos en el lugar de Blaga?, ¿cómo nos sentiríamos y a dónde iríamos después? Por suerte para nosotros, la proyección terminó con bien. Y pudimos asistir a un coloquio muy interesante. Ojalá que el largo e intenso aplauso que recibió Komandarev anticipe muchos éxitos para su película.

El mal no existe

de Ryûsuke Hamaguchi. Japón, 2023. 106’.
23 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads). V.O.S.

Takumi vive con su hija en un entorno natural muy bien conservado. Sus vidas y las de su comunidad pueden verse afectadas si se lleva a cabo la idea de instalar allí un glamping (un camping con glamur). Ese invierno un hombre y una mujer tienen una reunión con los vecinos de la zona para presentarles el proyecto. Estos les plantean con mucha educación algunas objeciones importantes. Y los dos forasteros quedarán fascinados por la magia de esas formas de vida y la belleza del lugar.   

El cine de Hamaguchi suele ser urbano e intimista y con alto voltaje emocional. Una suerte de Hong Sang-soo con la poesía de Kore-Eda y el espíritu de Rohmer. La relación entre la niña y su padre y la escena final con los ciervos es fiel al aliento poético de las magníficas  películas que he visto de él (La ruleta de la fortuna y la fantasía, Happy hour y Drive my car). Pero en El mal no existe Hamaguchi se aleja de la ciudad y adopta una perspectiva gozosamente ambientalista con una historia que recuerda un poco a la de Tierra prometida de Gus Van Sant. Algo que se agradece en estos tiempos en que el Black Friday ubicuo, la alta velocidad inminente y el cuento del lobo feroz me hacen encontrar especialmente bellos y propicios los bosques japoneses.

martes, 21 de noviembre de 2023

Baltimore

de Joe Lawlor y Christine Molloy. Irlanda, 2023. 90’.
21 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Molloy & Lawlor). V.O.S.

Rose Dugdale es una joven de la aristocracia inglesa que reniega de su clase y se une al IRA. El 26 de abril de 1974 asalta con dos compañeros una mansión en la que roban valiosos cuadros para pedir a cambio la liberación de unos presos irlandeses.

La fotografía exquisita, la potente banda sonora, el eficaz pulso narrativo que intercala las horas del asalto con los días en la casa en que se ocultan y el equilibrio temático entre la historia, la ética y la cuestión artística hacen que la última película de Lawlor y Molloy resulte muy interesante. Solo he visto Mister John y esta, pero me parece un acierto que en esta edición se les dedique un foco a esta pareja de cineastas irlandeses que no conocía y de los que me gustaría ver más películas después del festival.

lunes, 20 de noviembre de 2023

No esperes demasiado del fin del mundo

de Radu Jude. Rumanía, 2023. 163’.
20 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Ángela trabaja como ayudante de producción para preparar unos anuncios de una empresa austriaca que quiere promocionar su interés en la seguridad laboral. Así que conduce todo el día por Bucarest en busca de testimonios de trabajadores que sufrieron accidentes. También hace algún traslado al aeropuerto y, en los momentos libres, difunde en sus redes las chorradas de un personaje macho y bronco que se ha inventado incorporando filtros digitales a su rostro. 

El intenso periplo urbano de la Ángela actual se alterna con fragmentos de una película de los ochenta sobre una taxista que también recorre Bucarest. Las imágenes de la protagonista son en un blanco y negro tosco con el que Radu Jude hace del desaliño un elemento más de su personal estilo. En este caso, su crítica sigue cebándose en la sociedad rumana actual, pero también en el propio mundo de la producción audiovisual. No esperes demasiado del fin del mundo comparte con Un polvo desafortunado o porno loco un tramo final soberbio que, en este caso, es un largo plano secuencia con la grabación del testimonio de uno de los trabajadores accidentados al que rodea su familia. Ya solo esa escena justifica el valor e interés de una película de casi tres horas que, sin embargo, no se hace larga. Radu Jude no ha venido a Gijón, pero en el coloquio ha estado muy bien representado por la productora y por Ilinca Manolache. Ella ha confirmado que, aunque la apariencia de este trabajo es naturalista e improvisado, todo se ajusta de forma precisa al guion de este director rumano tan original y libérrimo.

domingo, 19 de noviembre de 2023

La zona de interés

de Jonathan Glazer. Reino Unido, 2023. 106’.
19 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads). V.O.S.
17 de marzo de 2024. Cines Los Fresnos, Gijón. V.O.S.

Rudolf Höss y su esposa Hedwig llevan una vida feliz con sus hijos en su casa con jardín. El muro da al campo de Auschwitz que él dirige, pero el motivo de los ruidos y los humos cercanos no parece afectar a la placidez de su vida familiar.

La zona de interés es un impresionante ejemplo de la relevancia del fuera de campo. Esa es la forma y el contenido que Jonathan Glazer nos ofrece en esta magistral película. Impresiona contemplar tan nuevos los espacios en los que vivieron felices y confiados los gestores del horror. E impresiona también su ceguera y sordera ante ese humo en el cielo, ese rumor continuo y ese probable olor. La obscena zona de interés está para nosotros en esa casa y en la actividad de sus sirvientes, en ese jardín con flores y piscina y en ese río en el que los niños se bañan y el padre pesca. Es una aproximación perfecta a la dimensión sensorial de la banalidad del mal. Así que Jonathan Glazer ha compuesto la contraparte de un díptico cinematográfico necesario y memorable sobre el horror. Me refiero al que La zona de interés forma con El hijo de Saul. El fuera de campo en La zona de interés y la limitada profundidad de campo en la película de László Nemes son la aproximación más tolerable para mostrar lo irrepresentable. Los dos tienen el acierto de hacer del sonido un personaje abstracto con una presencia total. Jonathan Grazer intercala, además, imágenes de una chica que deja frutas en la noche, un contrapunto que hiela la sangre por su contraste visual con las mañanas luminosas en el jardín. Por lo demás, las escenas de la reunión de los jerarcas nazis y las de la limpieza de las salas vacías del museo actual en Auschwitz hacen que el silencio entre el público se haga tan denso que el aplauso sentido suena muy distinto esta noche.

Fallen leaves

de Aki Kaurismäki. Finlandia, 2023. 81’.
19 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Esbilla). V.O.S.

Ansa vive sola y la echan del supermercado en el que trabajaba con un contrato sin derechos. Luego friega vasos en un bar que a los pocos días cierra sin llegar a cobrar. Al final termina barriendo el suelo de una factoría mugrienta. Holappa comparte cuarto con otros trabajadores y apenas habla. Lo que sí hace es beber mucho alcohol. Hasta que una noche los dos van juntos al cine y, tras algún encuentro fallido, él deja de beber para poder vivir con ella. Pero los sinsabores no acaban para estos portadores de soledades.

Hay un calendario de 2024 y también una radio que siempre da noticias de la invasión rusa de Ucrania, pero buena parte de la ambientación sitúa la historia en tiempos pretéritos. Cada escena es una estampa de existencialismo hierático. Como si Edward Hopper hubiera pintado en Finlandia y Kaurismaki hubiera compuesto cada escena a partir de uno de esos cuadros (como lo hizo Gustav Deutsch en Shirley: visiones de una realidad). Fallen leaves tiene una escenografía y una iluminación magníficas, y unas interpretaciones perfectas que hacen del hieratismo una sugerencia hermenéutica. Kaurismaki subraya el pesimismo sobre la condición humana en el trabajo y el ocio, pero concede una oportunidad a la esperanza a través del amor. Ese amor que salva al chucho que Ansa adopta o el que podría surgir como oportunidad de salvación para estos personajes desvalidos y silentes. Es verdad que en el último plano hay un homenaje a Chaplin y que los personajes dicen a veces cosas surrealistas que contrastan con la melancolía que parece presidirlo todo. De hecho, buena parte del público ha reaccionado con risas en muchos momentos. Seguramente porque han encontrado a Charlot en estos personajes nórdicos, pero yo solo percibo tristeza en sus soledades hopperianas.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Clorindo Testa

de Mariano Llinás. Argentina, 2022. 100’.
17 de noviembre de 2022. Teatro Jovellanos. 60º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar).

El padre de Mariano Llinás era Julio Llinás que escribió un libro sobre su amigo Clorindo Testa, un famoso  arquitecto argentino que también era pintor. Mariano Llinás titula así una película que no quiere que trate de su padre ni de su amigo, sino solo de aquel libro. Aunque realmente no lo conseguirá.

En la presentación, Mariano Llinás nos ha dicho que esta película es como un traje a medida para este festival. De hecho, esta sesión es la primera vez que se proyecta y el resultado es tan reciente que ayer ni siquiera estaba disponible el cartel. Clorindo Testa es más que una película sobre aquel arquitecto, sobre el padre del director o sobre el libro que él escribió sobre su amigo. Incluso más que una película sobre el peronismo y el arte argentino. Es una película sobre cómo Mariano Llinás ha hecho esta película con la ayuda de su gente. Incluida su madre, su pequeño hijo (que le acompañaba esta noche en el escenario) y hasta la inesperada colaboración de un periodista que publicó un artículo en La Nación en el que venía a sostener que la peor etapa de Julio Llinás coincidió y fue metáfora de la etapa peor de la historia argentina: el peronismo. Incorporando esos textos (el artículo y los del propio libro) en su película, Mariano Llinás hace mucho más que una película sobre un libro, un arquitecto, un padre y un país. Hace una película sobre el divertido arte de hacer películas. En esto me ha recordado trabajos como los de León Siminiani (Mapa, Apuntes para una película de atracos) pero en versión aún más cáustica y divertida. Y así han sido también sus intervenciones en el coloquio que siguió a la proyección. Está claro que los encuentros con los directores son una de las mejores cosas que tienen los festivales. Los que hemos tenido estos días con Albert Serra, Pedro Costa, Ulrich Seidl y hoy con Mariano Llinás han sido impagables.

martes, 15 de noviembre de 2022

Rimini

de Ulrich Seidl. Austria, 2022. 114’.
15 de noviembre de 2022. Teatro Jovellanos. 60º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Richie Bravo se gana la vida en invierno cantando para jubilados en hoteles de Rimini y prestando servicios sexuales a mujeres mayores. Su padre tiene Alzheimer y vive en una residencia. Con su hermano lo lleva al funeral de la madre y unos días después recibe la visita de su hija, a la que casi no conoce. Ella le pide dinero y también que aloje en su casa a los amigos inmigrantes con los que está viviendo. 

Primera parte del díptico que Ulrich Seidl ha compuesto sobre estos dos hermanos (mañana veré Sparta). El protagonista  es curioso y también patético. Sorprendería que no fuera así en una película de Seidl, ese notario de la decadencia de esta Europa envejecida. Tras la proyección tuvimos un encuentro con este director elegante capaz de filmar con naturalidad lo más abyecto, y de hacerlo con la distancia justa para que sus obras muestren pero no juzguen y dejen espacio para que sea el espectador el que se tome esa molestia. Quizá sea precisamente por eso por lo que su cine es tan molesto. Porque incomoda y obliga a mirar aquello que no quisiéramos ver. Y a darnos cuenta de que no podemos sentirnos completamente extraños ante eso que nos repele. Y es que Ulrich Seidl no especula sobre Europa. Nos la pone delante haciendo de la pantalla un espejo.

lunes, 14 de noviembre de 2022

Pacifiction

de Albert Serra. Francia, 2022. 162’.
14 de noviembre de 2022. Escuela de Comercio. 60º Festival de Cine de Gijón (pase especial). V.O.S.

De Roller es un comisionado de la República en la Polinesia Francesa. Allí cumple su papel en encuentros institucionales y también en los garitos. Por la zona pululan oficiales de la marina y quizá también haya cerca un submarino. Hay rumores de que se prepara una detonación atómica como las de Mururoa en los años setenta y él quiere investigarlo.

Lo mejor de la película son las atmósferas. Lo que pasa o lo que se dice no importa tanto como esos entornos magnéticos con colores saturados y gentes curiosas en actitudes displicentes. El de Albert Serra es siempre cine contemporáneo pero esta vez también lo es por el tema. Aunque lo que vemos esté en un lugar remoto, la idea de una amenaza atómica la planteó antes de que Rusia la convirtiera en amenaza del presente. Con Pacifiction Albert Serra consigue ponernos en medio de la vida surrealista y psicodélica de un político europeo en ambientes exóticos. Como en otras películas, su planteamiento formal consigue que asistamos a una experiencia entre onírica e hiperrealista, pero esta es seguramente la más accesible. Lo que no quiere decir que, también por su duración, sea del gusto de cualquier público. Esta noche no ha habido la estampida de hace tres años cuando presentó aquí Liberté. Ni tampoco las reacciones de enfado que sus intervenciones tras la proyección provocaron en parte del público. Aunque hoy Albert Serra tampoco se ha cortado un pelo y escucharle ha sido una experiencia no menos sorprendente que la propia película. A mi no me resulta molesta su provocación deliberada, su sinceridad sin filtro y su lucidez intermitente. Al contrario, me parecen necesarias en estos tiempos en que se lleva más la contención, la impostura y las letanías. Nada de esto hay en su cine. Ni tampoco en él cuando habla de sus películas. Y de algunas otras cosas.