de David Bim. Cuba, 2025. 74’.
23 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar).
domingo, 23 de noviembre de 2025
Al oeste, en Zapata
Skiff
de Cecilia Verheyden. Bélgica, 2024. 105’.
23 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Retueyos). V.O.S.
miércoles, 19 de noviembre de 2025
Un día con Peter Hujar
de Ira Sachs. EE.UU., 2025. 76’.
19 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
martes, 18 de noviembre de 2025
Kontinental’25
de Radu Jude. Rumanía, 2025. 109’.
18 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
domingo, 16 de noviembre de 2025
As liñas discontinuas
de Anxos Fazáns. España, 2025. 90’.
16 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
La libertad
de Lisandro Alonso. Argentina, 2001. 73’.
16 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (Premio Lisandro Alonso)
sábado, 15 de noviembre de 2025
Emercency Exit
de Luis Miñarro. España, 2025. 96’.
15 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
miércoles, 20 de noviembre de 2024
When the Light Breaks
de Rúnar Rúnarsson. Islandia, 2024. 82’.
20 de noviembre de 2024. Teatro Jovellanos. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
El director de las magníficas Gorriones y Volcán ha venido esta tarde a Gijón para presentar esta nueva película que, como el resto de su cine, combina sobriedad, elegancia y emoción a partir de una dirección de actores impecable, una fotografía sobriamente hermosa y una delicada atención al encuadre. Resonancias y contrastes tan perfectos como las de las luces (y puntos de fuga) en ese túnel trágico y en el plano final en el mar, o momentos tan hermosos como el del vuelo sobre la fachada de la iglesia o el de los rostros en el cristal, demuestran que la contención es compatible con el virtuosismo formal. El coloquio fue casi como la película: tranquilo, profundo, sincero y lleno de matices. Me parece muy probable (y muy justo) que Rúnar Rúnarsson se vaya con un premio grande de este festival. Ojalá que sirva para que sus películas (y en general las islandesas) se vean más aquí.
Bodegón con fantasmas
de Enrique Buleo. España, 2024. 88’.
20 de noviembre de 2024. Tratro Jovellanos. 62º Festival de Cine de Gijón (pase especial).
Una comedia hierática con ironías rurales. Hay momentos que me recuerdan al cine de Kaurismäki, pero aquí encuentro más sarcasmo. Y también un acosado énfasis en la ambientación pretérita. Reconozco la atención al encuadre, la gracia de los fantasmas y el cuidado con que se recoge la oralidad manchega, pero como regreso respetuoso a las esencias de un territorio rural me parece más sugerente el que hizo Ainhoa Rodríguez en Destello bravío.
sábado, 16 de noviembre de 2024
Good One
de India Donaldson. EE.UU., 2024. 90’.
16 de noviembre de 2024. Teatro Jovellanos. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
Un tiempo en la naturaleza propicio para el reencuentro y la conversación sincera. Pero la cosa no sale así y los tres hablan poco. Lo suficiente para que Sam acabe dañada por lo que le dice una noche el amigo de su padre y por la forma en que este reacciona cuando ella se lo cuenta. Además de los paisajes, lo mejor de esta película es la contención del relato y la estupenda interpretación que Lily Collias hace de un personaje tan silente y agradecido como el de la buena de Sam.
sábado, 28 de septiembre de 2024
Tardes de soledad
de Albert Serra. España, 2024. 125’.
28 de septiembre de 2024. Teatro Victoria Eugenia, 72º Festival de San Sebastián (Concha de Oro).
17 de noviembre de 2024. Teatro Jovellanos, 62º Festival de Cine de Gijón (pase especial).
No sé si dentro de cincuenta años habrá corridas de toros en España. Pero seguramente la película de Albert Serra seguirá siendo el mejor testimonio cinematográfico sobre ellas y una película tan sorprendente como El perro andaluz de Buñuel. Nada menos. Las decisiones formales son magníficas. Sin comentarios, sin subrayados, sumando la verdad del cine a la verdad del toreo. La elección de Andrés Roca Rey (casi un trasunto de José Tomás) es muy acertada. Es el torero valiente y silente con gestualidad máxima frente al toro y contención extrema fuera de la plaza. Apenas lo oímos más que cuando grita al toro en el coso. Del toro escuchamos siempre su respiración, desde esa noche intemporal en el campo con que se abre la película y parece estrenarse el mundo, hasta cuando busca el engaño que el torero le ofrece y finalmente expira con la puntilla. Albert Serra no nos hurta nada de la esencia del toreo. Al contrario, destila su violencia, su sangre, su peligro y su belleza. Y para ello evita las músicas y el encuadre tópico igual que Rafael Sánchez Ferlosio detestaba la bella página. Es imagen pura y sonido certero para retratar la intimidad del encuentro entre los dos protagonistas de esa fiesta trágica. Los que ven en ella una ceremonia ancestral disfrutarán de haber estado en su centro. Los que ven tragedia y brutalidad humana encontrarán pruebas sangrientas de todo ello. El público de la plaza está muy presente, pero siempre en fuera de campo. Solo lo oímos y sus gritos espantados nos hacen partícipes no solo de la brutal cogida en las tablas a Andrés Roca Rey sino de otro espanto casi en el mismo momento (luego sabremos por la cuadrilla que Cayetano también cayó en la arena y que se había lanzado al ruedo "como un perro" para ayudar a su compañero). La proyección en el Victoria Eugenia era muy tarde y tenía bastante riesgo de sueño, pero quizá sea la película que he visto más despierto desde hace mucho tiempo. El resto del público que había agotado las entradas creo que también ha estado bien despierto. Precisamente por eso, muchos abandonaron la sala, supongo que espantados por lo que estaban viendo. La Concha de Oro ha sido concedida por unanimidad ante esta obra de arte que, como todo arte (¿también el toreo?) suscita disputas. El jurado lo presidía Jaione Camborda, la directora de O Corno y de él formaban parte una escritora (Leila Guerriero) y un cineasta (Ulrich Seidl) a los que admiro. Así que me alegro de que su criterio no me haya defraudado. También me alegro por Albert Serra. Siempre hace buenas faenas, pero con esta ha conseguido plantarse en los medios.
jueves, 23 de noviembre de 2023
Las lecciones de Blaga
de Stephan Komandarev. Bulgaria, 2023. 114’.
23 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
La proyección ha sido un desastre. Ha habido cortes y repeticiones que en algún momento nos han hecho temer que no veríamos la película. Por suerte, no ha sido así y hemos podido disfrutar (es un decir) de esta magnífica historia con la que Komandarev cierra su trilogía. En 2017 nos sorprendió con Destinos. En 2019 lo volvió a hacer con Rondas. Así que era evidente que en mi selección de películas para esta edición del festival no podía faltar Las lecciones de Blaga. Y, al margen de las incidencias en la proyección, no hay duda de que era absolutamente imprescindible. El impresionante trabajo de Eli Skorcheva en el papel de Blaga diferencia esta película de las anteriores, que eran más corales. Aquí la historia gira en torno a las cuitas del personaje que ella borda y por el que tendrá sobradamente merecidos todos los premios que reciba. Su trabajo aún tiene más mérito porque, según nos contó Stephan Komandarev en el coloquio, en Bulgaria ella había sido un actriz de culto hasta los años ochenta, pero desde hace treinta años que no había vuelto a hacer cine. Aunque la historia se centra en ese personaje maduro, Las lecciones de Blaga está contada con el mismo brío que Destinos y Rondas. Es un retrato de las tremendas circunstancias de la Bulgaria actual que pone el acento en la vida de esta mujer culta y tenaz. Al lado de ese foco tan poderoso, tampoco son menores las otras historias esbozadas. La de ese hijo que se desloma trabajando en Estados Unidos y no entiende a su madre. La de ese otro viudo que la ayuda y apoya. O la de esa joven siria a la que Blaga está preparando para que supere el examen de búlgaro y pueda conseguir la nacionalidad. De hecho, hay un interesante subtexto sobre la lengua y lo mal que la hablan muchos búlgaros en un país que, sin embargo, exige que la dominen a la perfección quienes pretenden conseguir esa nacionalidad. En Las lecciones de Blaga también hay trayectos nocturnos en coche, trapicheos arriesgados y tipos muy canallas. Pero, como en todo su cine, Komandarev evita siempre el maniqueísmo y coloca a sus personajes y al espectador ante dilemas en los que la elección no es fácil. Según el momento, lo que hace esta viuda puede provocar compasión, empatía o rechazo. De hecho, la escena final, con el mejor y más terrible fuera de campo que yo haya visto en mucho tiempo, nos interpela de manera directa: ¿qué haríamos en el lugar de Blaga?, ¿cómo nos sentiríamos y a dónde iríamos después? Por suerte para nosotros, la proyección terminó con bien. Y pudimos asistir a un coloquio muy interesante. Ojalá que el largo e intenso aplauso que recibió Komandarev anticipe muchos éxitos para su película.
El mal no existe
de Ryûsuke Hamaguchi. Japón, 2023. 106’.
23 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads). V.O.S.
El cine de Hamaguchi suele ser urbano e intimista y con alto voltaje emocional. Una suerte de Hong Sang-soo con la poesía de Kore-Eda y el espíritu de Rohmer. La relación entre la niña y su padre y la escena final con los ciervos es fiel al aliento poético de las magníficas películas que he visto de él (La ruleta de la fortuna y la fantasía, Happy hour y Drive my car). Pero en El mal no existe Hamaguchi se aleja de la ciudad y adopta una perspectiva gozosamente ambientalista con una historia que recuerda un poco a la de Tierra prometida de Gus Van Sant. Algo que se agradece en estos tiempos en que el Black Friday ubicuo, la alta velocidad inminente y el cuento del lobo feroz me hacen encontrar especialmente bellos y propicios los bosques japoneses.
martes, 21 de noviembre de 2023
Baltimore
de Joe Lawlor y Christine Molloy. Irlanda, 2023. 90’.
21 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Molloy & Lawlor). V.O.S.
La fotografía exquisita, la potente banda sonora, el eficaz pulso narrativo que intercala las horas del asalto con los días en la casa en que se ocultan y el equilibrio temático entre la historia, la ética y la cuestión artística hacen que la última película de Lawlor y Molloy resulte muy interesante. Solo he visto Mister John y esta, pero me parece un acierto que en esta edición se les dedique un foco a esta pareja de cineastas irlandeses que no conocía y de los que me gustaría ver más películas después del festival.
lunes, 20 de noviembre de 2023
No esperes demasiado del fin del mundo
de Radu Jude. Rumanía, 2023. 163’.
20 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
El intenso periplo urbano de la Ángela actual se alterna con fragmentos de una película de los ochenta sobre una taxista que también recorre Bucarest. Las imágenes de la protagonista son en un blanco y negro tosco con el que Radu Jude hace del desaliño un elemento más de su personal estilo. En este caso, su crítica sigue cebándose en la sociedad rumana actual, pero también en el propio mundo de la producción audiovisual. No esperes demasiado del fin del mundo comparte con Un polvo desafortunado o porno loco un tramo final soberbio que, en este caso, es un largo plano secuencia con la grabación del testimonio de uno de los trabajadores accidentados al que rodea su familia. Ya solo esa escena justifica el valor e interés de una película de casi tres horas que, sin embargo, no se hace larga. Radu Jude no ha venido a Gijón, pero en el coloquio ha estado muy bien representado por la productora y por Ilinca Manolache. Ella ha confirmado que, aunque la apariencia de este trabajo es naturalista e improvisado, todo se ajusta de forma precisa al guion de este director rumano tan original y libérrimo.
domingo, 19 de noviembre de 2023
La zona de interés
de Jonathan Glazer. Reino Unido, 2023. 106’.
19 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads). V.O.S.
17 de marzo de 2024. Cines Los Fresnos, Gijón. V.O.S.
Fallen leaves
de Aki Kaurismäki. Finlandia, 2023. 81’.
19 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Esbilla). V.O.S.
Hay un calendario de 2024 y también una radio que siempre da noticias de la invasión rusa de Ucrania, pero buena parte de la ambientación sitúa la historia en tiempos pretéritos. Cada escena es una estampa de existencialismo hierático. Como si Edward Hopper hubiera pintado en Finlandia y Kaurismaki hubiera compuesto cada escena a partir de uno de esos cuadros (como lo hizo Gustav Deutsch en Shirley: visiones de una realidad). Fallen leaves tiene una escenografía y una iluminación magníficas, y unas interpretaciones perfectas que hacen del hieratismo una sugerencia hermenéutica. Kaurismaki subraya el pesimismo sobre la condición humana en el trabajo y el ocio, pero concede una oportunidad a la esperanza a través del amor. Ese amor que salva al chucho que Ansa adopta o el que podría surgir como oportunidad de salvación para estos personajes desvalidos y silentes. Es verdad que en el último plano hay un homenaje a Chaplin y que los personajes dicen a veces cosas surrealistas que contrastan con la melancolía que parece presidirlo todo. De hecho, buena parte del público ha reaccionado con risas en muchos momentos. Seguramente porque han encontrado a Charlot en estos personajes nórdicos, pero yo solo percibo tristeza en sus soledades hopperianas.
jueves, 17 de noviembre de 2022
Clorindo Testa
de Mariano Llinás. Argentina, 2022. 100’.
17 de noviembre de 2022. Teatro Jovellanos. 60º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar).
En la presentación, Mariano Llinás nos ha dicho que esta película es como un traje a medida para este festival. De hecho, esta sesión es la primera vez que se proyecta y el resultado es tan reciente que ayer ni siquiera estaba disponible el cartel. Clorindo Testa es más que una película sobre aquel arquitecto, sobre el padre del director o sobre el libro que él escribió sobre su amigo. Incluso más que una película sobre el peronismo y el arte argentino. Es una película sobre cómo Mariano Llinás ha hecho esta película con la ayuda de su gente. Incluida su madre, su pequeño hijo (que le acompañaba esta noche en el escenario) y hasta la inesperada colaboración de un periodista que publicó un artículo en La Nación en el que venía a sostener que la peor etapa de Julio Llinás coincidió y fue metáfora de la etapa peor de la historia argentina: el peronismo. Incorporando esos textos (el artículo y los del propio libro) en su película, Mariano Llinás hace mucho más que una película sobre un libro, un arquitecto, un padre y un país. Hace una película sobre el divertido arte de hacer películas. En esto me ha recordado trabajos como los de León Siminiani (Mapa, Apuntes para una película de atracos) pero en versión aún más cáustica y divertida. Y así han sido también sus intervenciones en el coloquio que siguió a la proyección. Está claro que los encuentros con los directores son una de las mejores cosas que tienen los festivales. Los que hemos tenido estos días con Albert Serra, Pedro Costa, Ulrich Seidl y hoy con Mariano Llinás han sido impagables.
martes, 15 de noviembre de 2022
Rimini
de Ulrich Seidl. Austria, 2022. 114’.
15 de noviembre de 2022. Teatro Jovellanos. 60º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.
Primera parte del díptico que Ulrich Seidl ha compuesto sobre estos dos hermanos (mañana veré Sparta). El protagonista es curioso y también patético. Sorprendería que no fuera así en una película de Seidl, ese notario de la decadencia de esta Europa envejecida. Tras la proyección tuvimos un encuentro con este director elegante capaz de filmar con naturalidad lo más abyecto, y de hacerlo con la distancia justa para que sus obras muestren pero no juzguen y dejen espacio para que sea el espectador el que se tome esa molestia. Quizá sea precisamente por eso por lo que su cine es tan molesto. Porque incomoda y obliga a mirar aquello que no quisiéramos ver. Y a darnos cuenta de que no podemos sentirnos completamente extraños ante eso que nos repele. Y es que Ulrich Seidl no especula sobre Europa. Nos la pone delante haciendo de la pantalla un espejo.
lunes, 14 de noviembre de 2022
Pacifiction
de Albert Serra. Francia, 2022. 162’.
14 de noviembre de 2022. Escuela de Comercio. 60º Festival de Cine de Gijón (pase especial). V.O.S.
Lo mejor de la película son las atmósferas. Lo que pasa o lo que se dice no importa tanto como esos entornos magnéticos con colores saturados y gentes curiosas en actitudes displicentes. El de Albert Serra es siempre cine contemporáneo pero esta vez también lo es por el tema. Aunque lo que vemos esté en un lugar remoto, la idea de una amenaza atómica la planteó antes de que Rusia la convirtiera en amenaza del presente. Con Pacifiction Albert Serra consigue ponernos en medio de la vida surrealista y psicodélica de un político europeo en ambientes exóticos. Como en otras películas, su planteamiento formal consigue que asistamos a una experiencia entre onírica e hiperrealista, pero esta es seguramente la más accesible. Lo que no quiere decir que, también por su duración, sea del gusto de cualquier público. Esta noche no ha habido la estampida de hace tres años cuando presentó aquí Liberté. Ni tampoco las reacciones de enfado que sus intervenciones tras la proyección provocaron en parte del público. Aunque hoy Albert Serra tampoco se ha cortado un pelo y escucharle ha sido una experiencia no menos sorprendente que la propia película. A mi no me resulta molesta su provocación deliberada, su sinceridad sin filtro y su lucidez intermitente. Al contrario, me parecen necesarias en estos tiempos en que se lleva más la contención, la impostura y las letanías. Nada de esto hay en su cine. Ni tampoco en él cuando habla de sus películas. Y de algunas otras cosas.



















