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domingo, 2 de noviembre de 2025

Kika

de Alexe Poukine. Bélgica, 2025. 110’.
2 de noviembre de 2025. Teatro Carrión, 70º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Punto de encuentro). V.O.S.

Kika trabaja en la asistencia social de Bélgica y vive feliz con su marido y su hija. Un un día conoce casualmente a David, un empleado de un taller de bicicletas en el que, al romperse la cerradura, quedan encerrados durante unas horas los dos. Tras ese primer encuentro vuelven a verse con frecuencia hasta que Kika decide dejar a su marido para irse a vivir con él. La repentina muerte de David hará que ella no pueda seguir pagando el alquiler de la vivienda que compartían y tenga que buscar dinero en otras actividades. Como dar servicio a las parafilias y pulsiones masoquistas de algunos hombres.
 
De Alexe Poukine había visto el interesante documental Sans frapper y encuentro que su perspectiva lúcida y reflexiva está también presente en esta historia nada maniquea y en la que todos los personajes interesan. Kika da mucho que pensar sobre el amor, el sexo y las variantes posibles de los dos. Hay cierto toque de humor, bastante ternura en el tratamiento de los personajes y un leve acercamiento a las cuestiones del duelo y la dificultad para acceder a la vivienda solo con un sueldo. Así que me alegro de que Kika esté en el palmarés de la Seminci con el Premio ESCAC a la Mejor Dirección (primera o segunda película).

sábado, 30 de mayo de 2020

Sans frapper

de Alexe Poukine. Bélgica, 2019. 90.
30 de mayo de 2020. Festival DocsBarcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.
 

Testimonios corales de una violación que al principio no se lo parecía a quien la sufrió. Podría llamarse Ada y los hechos estar recogidos en un texto. Quienes nos los cuentan y comentan son unas mujeres que hablan de esa intimidad primero aceptada y luego impuesta en la que una relación sexual deviene en violación.

No todas las violaciones son tan imprevistas ni salvajes como las de las manadas y las jaurías. A veces las fronteras entre el sexo cómplice, consentido o impuesto no es tan nítida. Sobre todo si quien lo sufre no lo espera ni parece propio de quien lo hace. De eso trata este documental basado en testimonios que también son borrosos. Las mujeres que hablan tienen una sinceridad que uno no sabe si es la propia de unas buenas actrices, de unas mujeres que empatizan con esa Ada a lo que no vemos, o de otras víctimas de los hechos contados y analizados en esta película, que es a la vez catártica y reflexiva. La forma y el contenido son, por tanto, coherentes. Y ambos están muy atentos a esos matices que a veces hacen difícil reconocer el mal. Hasta que se sufre.