sábado, 21 de noviembre de 2020

Poppy field

de Eugen Jebeleanu. Rumanía, 2020. 81’.
21 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: retueyos). Filmin. V.O.S.

En su casa recibe la visita de su amante que viene de París para pasar unos días con él. Fuera es un policía cuyos compañeros no saben que es homosexual. Un incidente en el que unos activistas homófobos han entrado en un cine para interrumpir la proyección  de una película de temática homosexual hace que su grupo deba intervenir. Allí es reconocido por un joven con el que tuvo algún encuentro. Él quiere impedir que el jóven le señale como homosexual, lo que le llevará a agredirle y la cosa se complicará.

Está claro que algunos países europeos aún tienen mucho que aprender en referido a los derechos de las personas y a la libertad sexual. Esta película lo demuestra y lo denuncia de manera muy oportuna. El preámbulo de los amantes sirve para incrementar la tensión de la parte que se desarrolla en el cine. Y en esta hay un tono teatral con largos planos que le vienen muy bien a esta historia. Así que esta primera película de Eugen Jebeleanu resulta bastante intencionada y también interesante.

La fortaleza

de Jorge Thielen Armand. Venezuela, 2020. 109’.
21 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: tierres en trance). Filmin.

Tras un accidente en el que acaba con su coche en un río y de que sus padres no quieran saber más de él, Roque decide volver a la jungla en la zona del estado venezolano de de Bolívar. Allí quiere restaurar el campamento en el que había vivido hace tiempo. Sin embargo, lo encuentra en ruinas y tiene que buscar los medios para reconstruirlo trabajando un tiempo en una mina de oro. 

Redención en medio del Amazonas de un personaje a la deriva que interpreta (o quizá no tanto) el propio padre del director. Las escenas de los encuentros con el amigo son de un naturalismo que no se puede fingir. Por lo demás, La fortaleza tiene en la belleza de sus imágenes el contrapunto perfecto a esa parsimonia existencial que hace difícil distinguir si lo que vemos corresponde a situaciones posibles o simplemente a las ensoñaciones del protagonista. En la parsimonia y la aspereza en unos entornos naturales bellísimos, la película de Jorge Thielen Armand recuerda un poco a las formas de filmar de Ciro Guerra en El abrazo de la serpiente. Lo cual es un gran elogio pero también una advertencia para aquellos a los que el cine de pocas palabras les provoca bostezos.

¡Al abordaje!

de Guillaume Brac. Francia, 2020. 95’.
21 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: albar). Filmin. V.O.S.

En una noche de verano Félix conoce a Alma en París. Ella volverá a su ciudad a la mañana siguiente y él decidirá ir a verla con un amigo y pasar allí una semana. El viaje lo harán en el coche de otro chico. Al principio las cosas van mal y hay bastantes tensiones, pero la semana de convivencia irá puliendo todas las asperezas.

Al principio parece una historia boba que podría derivar en lo que para mi sería lo peor: una comedia francesa. Sin embargo, ¡Al abordaje! es una historia apta para muchos públicos en la que encuentro cierto sustrato rohmeriano en lo estival, en lo juvenil y en lo imprevisto. Quizá no sea lo que podría esperarse como película inaugural de un festival que se proclama de cine independiente, pero lo cierto es que la película de Guillaume Brac es muchísimo mejor de lo que su título podría dar a entender.

Mi amiga del parque

de Ana Katz. Argentina, 2015. 86’.
21 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: Ana Katz). FICXTV.

Liz está sola con Nicanor, su bebé. Su marido está en Chile y ella está pasando un momento difícil. En el parque conoce a Rosa que también cuida de un bebé. Liz cree que es su hijo, pero luego sabrá que es el hijo de su hermana Renata. Con las dos tendrá una relación complicada, a veces peligrosa y a veces muy próxima.

Comienza el festival de Gijón que en estos tiempos pandémicos se desarrollará en dos plataformas: las tres secciones oficiales en Filmin y el resto en FICX.TV. En esta edición ha habido cambios importantes en las secciones y ha desaparecido el querido logo que identificaba al festival desde hace tantos años. Uno de los focos está dedicado a Ana Katz, una directora argentina de la que no había visto ninguna película. Por suerte, también habrá bastante cine latinoamericano, lo que no deja de ser una excelente noticia (el festival de Huelva ha estado mucho mejor que el de Sevilla). Mi amiga del parque es una historia magníficamente construida en torno al personaje de esa madre primeriza y preocupada que conocerá a dos hermanas hacia las que, tanto ella como nosotros, sentiremos desconfianza. Siendo películas muy distintas, en Mi amiga del parque Ana Katz adopta la misma  estrategia que Verónica Chen en Marea Alta. Las dos colocan al espectador en la perspectiva propia del temor elitista para luego mostrarnos que los problemas pueden estar también en las propias miradas. Mi amiga del parque es una película naturalista filmada en torno a un parque que conozco, pero que a cualquiera le resultará muy cercano. Igual que las sensaciones de esa madre inquieta que no sabe si lo que está sintiendo tiene que ver con esa nueva condición irrenunciable. Así que ya tengo una cosa clara: que intentaré ver todas las películas de Ana Katz que se programan en este festival.

viernes, 20 de noviembre de 2020

La nave del olvido

de Nicol Ruiz Benavides. Chile, 2020. 71’.
20 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección oficial). Filmin.

Al morir su marido Claudina deja su casa y se va a vivir con su hija y su nieto. Nunca ha salido de Lautaro pero le habría gustado hacerlo. Tampoco ha conocido más amor verdadero que uno fugaz que tuvo a los dieciocho años. Y el que ahora viviendo con la vecina de su hija. 

La nave del olvido es una película elegante y poética. Lo es por la ambientación y también por esas luces cenitales que, de cuando en cuando, iluminan las escenas hasta quemarlas. Las gentes de Lautaro parecen más acostumbradas a esos ovnis que no vemos que a relaciones como la de Claudina y su amada. Rosa Ramírez está muy bien en el papel de este personaje contenido y lleno de matices al que por momentos la felicidad le inunda el rostro. Y Nicol Ruiz Benavides consigue componer una historia en la que atmósfera de ese entorno, entre opresivo y delicioso, dice casi tanto de los personajes como lo que nos cuenta de ellos. No es extraño, por tanto, que haya recibido el premio a la mejor dirección. El de la mejor película, merecidísimo, ha sido para Planta permanente. 2020 ha recibido una mención especial y el premio del público. Por último, Corral se lleva los de mejor actor y mejor contribución técnica. Así que ha sido un gustazo poder ver catorce películas en este festival que también tiene en la sección Sismos propuestas excelentes. Viendo trabajos como los que hemos podido disfrutar estos días en el festival de Huelva, está claro que los hablantes de español (y portugués) somos muy afortunados. Y lo seríamos aún más si la distribución del cine iberoamericano tuviera el alcance que su calidad merece.

Corral

de Marcelo Brennand. Brasil, 2020. 87’.
20 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección oficial). Filmin. V.O.S.

Caixa es un líder comunitario en Gravatá, una ciudad de Pernambuco. Para ayudar a resolver los problemas de su gente apoya a un amigo que se presenta a las elecciones como tercera vía frente a los partidos dominantes. Sin embargo, pronto comprobará que el nuevo candidato se alía con el alcalde y solo quiere utilizarlo para conseguir más votos.

Corrupción política a escala rural. Compra de votos y escasez de agua. Este es el contexto que muestra esta película que parece querer denunciar el carácter irremediable de las patologías del juego político. Hasta que el protagonista decide no aceptarlo.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Las mil y una

de Clarisa Navas. Argentina, 2020. 120’.
19 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Sismos). Filmin.

Iris pasa el verano entre las conversaciones con sus primos en la habitación y el callejeo por las mil viviendas correntinas. Le gusta el baloncesto y está despertando a los secretos del amor. Así que su carácter tímido quedará fascinado por la seguridad de Renata, esa chica malota que aparece por su barrio y con la que descubrirá los vericuetos del deseo denso y el amor líquido.

Hace tres años pudimos disfrutar en la Seminci con el naturalismo inmersivo de Hoy partido a las tres, la primera película de Clarisa Navas. Ahora me encuentro en el Festival de Huelva con su segunda película y confirmo la buena impresión sobre su forma de hacer cine. Aquí la cámara se mueve siguiendo el deambular urbano y sentimental de esta heroína tímida de la adolescencia periférica que, habitando territorios de los nadies, nos revela la inmediatez del despertar a la vida y a la sexualidad. No hay más trama que la que ofrece la urdimbre cotidiana ni más desenlaces que los que depara el fluir de la vida. Es cine que captura el tiempo. El del verano urbano en la Argentina septentrional y el de la primavera vital de Renata, Iris y sus primos, gentes con corazón palpitante a los que desearíamos lo mejor. Así que espero que Clarisa Navas siga haciendo tan buen cine y confío en que podamos ver pronto en España su próxima película. Ella es una cineasta singular que tiene mucho que contar.

Marea alta

de Verónica Chen. Argentina, 2020. 103’.
19 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Sismos). Filmin.

Laura está sola en la casa de la playa. Están haciendo algunas obras exteriores y una tarde en que está bailando sola se le acerca Weismar, el jefe de los albañiles. Tras pasar la noche con él, los dos obreros que trabajan para Weismar tratarán de otra forma a la doña y se permitirán alguna juerga en los alrededores de la casa. Ella se siente agobiada pero no quiere que su marido se entere de lo que pasa y vuelva para resolver él la situación. A Weismar no volverá a verlo hasta que los obreros terminen la obra. Es entonces cuando vuelve para pedirle a Laura que le pague. Pero no acepta hacerse cargo de los desmanes de sus empleados.

Inquietante. Magnética. Opresiva. Así es esta Marea alta protagonizada por una Gloria Carrá que está estupenda en ese papel de mujer burguesa asediada por ese acoso inesperado de unos tipos de clase baja. La película parece que va a defender tesis entre racistas y machistas culpando a la mujer por los efectos de ese peligroso desliz adúltero, pero en el tramo final queda claro que la intención de Verónica Chen no es reaccionaria. De hecho, ese final con forma de epílogo en el que Laura expulsa despreciativa al obrero que busca a su jefe, consigue equilibrar la tensiones de la historia recordándonos que las fieras realmente peligrosas son, como siempre, las que tienen más poder.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Babenco: Dime cuándo muero

de Bárbara Paz. Brasil, 2019. 75’.
18 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Sismos). Filmin. V.O.S.

Héctor Babenco ante la cámara. Quien lo filma es Bárbara Paz. Lo hacen como un acto de amor. Al cine y entre los dos.

Imágenes poéticas de la cotidianidad sin retorno de una enfermedad terminal. El protagonista es este director argentino y brasilero que, más que prestarse a ello, se lo encarga expresamente a su mujer. Escenas hospitalarias y domésticas se van intercalando con las de las películas que Héctor Babenco filmó. El resultado es de una elegancia conmovedora y tiene la sutileza propia de esos instantes efímeros que alcanzan la eternidad en la memoria de los demás.

martes, 17 de noviembre de 2020

2020

de Hernán Zin. España, 2020. 94’.
17 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección oficial). Filmin.

Los efectos de la pandemia en primera línea. En la de los hospitales, las ambulancias, los hogares asolados, las morgues, las residencias de ancianos, los controles policiales, de los cementerios y hasta los asilos para perros. Es el retrato de un país asolado que en este año maldito no ha tenido primavera. 

Impresiona ver en noviembre la tragedia vivida en España entre marzo y mayo de este año. Sobre todo en estos días en que los hospitales asturianos están en una situación mucho peor que la de aquellos meses. No es un documental de creación, ni tiene voluntd de estilo. De hecho, tiene el cuidado de hacer que la mayor parte de las voces que escuchamos no consistan en declaraciones frente a la cámara. A los negacionistas, a los imprudentes de la mascarilla arriada, a los ansiosos de las quedadas nocturnas y a los frioleros en las aulas les vendría muy bien contemplar testimonios como este o como La conmoción, la magnifica pieza teatral que Alfredo Sanzol preparó en primerísima persona como aportación a La pira, aquella trilogía de teatro confinado que montó en el mes de junio el Centro Dramático Nacional. Si vieran películas y obras como estas quizá algunos podrían llegar a entender por qué sus insistentes caprichos resultan tan peligrosos.

Silencio Radio

de Juliana Fanjul. México, 2019. 77’.
17 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Sismos). Filmin.

En marzo de 2015 la cadena de radio MVS despidió a Carmen Aristegui, una conocida periodista mexicana incansable en su lucha contra la corrupción.  Su denuncia de que el presidente Enrique Peña Nieto se había construido una gran casa blanca como pago por favorecer a los chinos en el desarrollo ferroviario de la alta velocidad en su pais hizó que ningún medio se atreviera a contratarla después. Pero eso no la arredró. Ella misma puso en marcha su propio canal de informativos y desde él ha seguido desvelando nuevos casos de corrupción.

Cuatro años pegada a Cristina Aristegui. Así ha debido estar Juliana Fanjul para hacer este magnífico documental sobre una heroína del periodismo que bien merecería algún premio notable antes de que sea demasiado tarde (por ejemplo, el Princesa de Asturias). La corrupción y los plagios universitarios de Peña Nieto, las atrocidades del caso de los cuarenta y tres de Iguala o su denuncia de los vínculos entre el gobernador de Jalisco y las tramas del crimen organizado (cuyos efectos pudimos ver en la extraordinaria película de Fernanda Valadez Sin señas particulares), son algunas de las osadías de una periodista que se juega la vida por garantizar a sus compatriotas el derecho a la información. Cine transparente y comprometido con la defensa del periodismo necesario. El que representa como nadie Cristina Aristegui.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Mamá, mamá, mamá

de Sol Berruezo Pichon-Riviére. Argentina, 2020. 65’.
16 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Sismos). Filmin.

Podría haber sido un verano feliz para Cleo. Rodeada de sus primas, su tía y su abuela todo podría ser estupendo. Pero el insoportable duelo de su madre, tras la muerte de su hermana pequeña que se ahogó en la piscina, hace todo que sea muy distinto.

Retrato de la infancia en femenino plural. La tragedia y sus consecuencias quedan (casi) en fuera de campo. Y aunque su sombra marca toda la historia, lo que nos acaba interesando es la deliciosa contemplación de esa armoniosa relación entre las distintas edades de las niñas que protagonizan casi solas esta película. El hiperrealismo doméstico argentino tiene directoras tan interesantes como la Milagros Mumenthaler de Abrir puertas y ventanas o La idea de un lago o la Lucrecia Martel de La mujer sin cabeza o La ciénaga. Sol Berruezo Pichon-Riviére parece querer incorporarse a esa estupenda tradición. Y la verdad es que lo hace bastante bien.

domingo, 15 de noviembre de 2020

La fiesta silenciosa

de Diego Fried. Argentina, 2019. 87’.
15 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección oficial). Filmin.

Laura va con su futuro marido a la finca rural de su padre en la que al día siguiente se van a casar. Al atardecer ella sale de casa y llega a una casa vecina donde un grupo de gente silenciosa bebe y baila con los auriculares puestos. Ella se incorpora a la fiesta y lo que podría ser un escarceo erótico con un chico guapo se convierte en una violación por otro que un tercero grabará. Ella regresa a casa, pero en medio de la noche volverá armada para buscar al violador. Enseguida llegarán también su padre y su novio. Y la cosa acabará muy mal.

No hay ninguna duda de que, si fuera gringo, el padre de la muchacha habría votado a Trump. Es un tipo maduro que está encantado de haberse conocido y tiene una hija que tampoco se hace querer. Así que da un poco de pena ese pobre pánfilo que se va a casar con ella y que se convertirá en yerno de un tipo así. Sin embargo, la agresión canalla en la casa de esos sonámbulos lúdicos hace que la película gire hacia un género en el que la noche, las armas y la sangre maridarán muy bien. Reconozco que la historia está bien contada, aunque es un tipo de cine que no me suele interesar. En cualquier caso, me parece que están muy bien definidos esos cinco personajes masculinos del novio bobo, el padre chulo, el guaperas ligón, el baboso violador y el videomirón. Eso sí, lo que me ha encantado es el trabajo de Gerardo Romano bordando ese papel de macho alfa que se siente en su salsa en ese hábitat tan propio del pijerío argentino como es el country rural.

La Alameda 2018

de Rocío Huertas. España, 2020. 61’.
15 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Talento andaluz). Filmin.

La Alameda es la de Hércules y Rocío Huertas nos recuerda lo que fue hace pocas décadas ese lugar. Epicentro de las drogas y la prostitución sevillana en tiempos difíciles en los que, sin embargo, la convivencia no era amarga. Nos lo cuentan quienes lo vivieron y comparten sus recuerdos en este documental.

Identidad colectiva. Arqueología de la prostitución. Feminización de la pobreza. Especulación inmobiliaria. Cultura Underground. Esos son los títulos con los que Rocío Huertas distingue cinco partes en su película. A juzgar por ellos podría parecer que se trata de un tedioso documental de tesis y ensayo. Pero no. El interés, la frescura y la originalidad son permanentes en este recorrido vital por una zona sevillana y sevillanísima en el que incluye propuestas formales tan acertadas como esas cuasi animaciones y esos recortables de fotos sobre persianas populares. Viendo películas de lugares tan interesantes como La Alameda 2018 uno se da cuenta de lo estupendo que sería volver a ellos. Y lo terrible que es saber que por el momento no podemos hacerlo. Menos mal que tenemos festivales como el de Huelva y plataformas cinéfilas como Filmin. Hacen un poco más soportable este tiempo en que no podemos entrar en los cines y en los teatros y en los que ni siquiera podemos salir de aquí. Ojalá todo esto pase y podamos volver pronto a la Alameda de Hércules. Y a todas las demás.  

Sin señas particulares

de Fernanda Valadez. México, 2020. 99’.
15 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Sismos). Filmin.

Magdalena va en busca de su hijo que salió hace dos meses con un amigo hacia Estados Unidos. El cadáver del amigo ha aparecido pero el suyo no. Por eso ella no pierde la esperanza y emprende un viaje peligroso en el que se encontrará con un joven que ha regresado de allá.

Una tragedia griega en tierras de México. El viaje de una madre en busca de un hijo que terminará con una verdad insoportable. Es el primer largometraje de Fernanda Valadez y parece imposible. La arquitectura del guión, el trabajo de los actores, el ritmo perfecto de la historia, la terrible belleza de las imágenes, el cuidado del sonido, la sutileza en todos los instantes (por ejemplo, la de traducir con imágenes y no con subtítulos las palabras del hombre que le cuenta a la madre lo que sucedió) y hasta la aparición del demonio (pienso en el Reygadas de Post Tenebras Lux) son un despliegue de buen hacer y experiencia que parecen propios de cineastas superlativos y no de quien nos ofrece su primer largometraje, como es el caso de esta extraordinaria película. La magnífica historia de Fernanda Valadez me ha hecho pensar en tragedias clásicas en el mundo contemporáneo como las del gran Wajdi Mouawad (por cierto, en la sección de cortometrajes nacionales se podrá ver a partir del martes Incendios, más allá del teatro, el documental que hizo Alex García sobre aquel montaje memorable de Mario Gas). Sin señas particulares ha sido premiada en Morelia, en Sundance, en San Sebastián y seguramente seguirá cosechando reconocimientos bien merecidos. Creo que tendrá distribución en España y eso será una buena noticia para nuestro cine, para el excelente cine que se hace en español.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Planta permanente

de Ezequiel Radusky. Argentina, 2019. 78’.
14 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección oficial). Filmin.

Lila y Marcela son limpiadoras en un edificio de la administración. Las dos han abierto un pequeño comedor en el que preparan comidas sencillas para los empleados. Pero las cosas cambian cuando llega la nueva directora que se presenta con muy buenas palabras ante la plantilla pero enseguida despide a algunos eventuales y cierra el comedor informal. Lila conseguirá abrir allí una cantina, pero la relación con Marcela se irá deteriorando.

Una joya argentina que, incluso en los contrastes, haría un díptico perfecto con 36 horas, la magnífica película de  Néstor Mazzini que vimos el año pasado en la Seminci. Planta permanente es una historia aparentemente mínima pero con alcances máximos. Es un estupendo retrato de una comunidad laboral del sector público, de los cambios en las lógicas de dirección, de las dificultades de los jóvenes para acceder a los empleos fijos (ese es el sentido del título) y,  aún más importante, de lo mucho que se pierde cuando los incidentes laborales afectan a las relaciones familiares o a la amistad. Además de todo eso, Planta permanente es una nueva muestra del grandísimo nivel de los directores argentinos y de que los intérpretes de aquel país son extraordinarios. No hay más que ver el magnífico trabajo de Liliana Juárez, que bien merece ser premiado, y de todos los demás. Así que da gusto poder estar en el festival de Huelva y ver películas tan buenas como esta.

Matar a Pinochet

de Juan Ignacio Sabatini. Chile, 2020. 81’.
14 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección oficial). Filmin. V.O.S.

En septiembre de 1986 unos guerrilleros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez intentaron matar a Pinochet. Vemos la preparación del atentado, los momentos de la emboscada y también algo de lo que sucedió después.

Ese mismo atentado aparece también en Tengo miedo torero, la novela de Pedro Lemebel.  Aquí se reconstruye con un planteamiento que por momentos parece querer ser intimista y subjetivo, pero que consigue superar la forma habitual de mostrar la preparación de un atraco, un crimen o cualquier otra acción violenta. Se agradece que el tiempo que se dedica al propio atentado no sea mayor que su duración real. Algo que se se hace raro en una película que oscila entre una tímida pretensión de autoría y el cine convencional.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Antonio Machado. Los días azules

de Laura Hojman. España, 2020. 94’.

13 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Talento andaluz). Filmin.

Los comentarios son magníficos y están a cargo de gentes como Ian Gibson, Antonio Muñoz Molina, Luis García Montero, Elvira Lindo, Jaques Rodor, Joelle Santa-Engracia. Amelina Correa, Fanny Rubio, Antonio Rodríguez Almodóvar, Francisca Aguirre, Alfonso Guerra, Jacques Issorel o Monique Alonso. Todos van trazando la trayectoria de Antonio Machado, el gran poeta republicano.

Imágenes evocadoras y animaciones muy bellas se suman a esos comentarios. Pero también está la  poesia de Machado interpretada (que no recitada) en la voz del gran Pedro Casablanc mientras vemos imágenes magníficamente integradas en un montaje que demuestra que un documental puede ser a la vez sobrio y cautivador. El guión de Laura Hojman es impecable y el recorrido que nos ofrece por la vida del poeta es siempre emotivo, pero llega a tener instantes conmovedores hasta la lágrima en momentos como el homenaje en la tumba en Colliure (¿cómo ha podido ser Pedro Sánchez el único presidente español que haya ido allí en más de cuarenta años?) o el recuerdo del paso de miles de republicanos por la frontera de aquella Francia miserable mientras escuchamos el Cant dels ocells en la voz de Silvia Pérez Cruz. Hace un par de semanas leía Ligero de equipaje y veía en la Seminci el magnífico documental de Agustín Remesal sobre León Felipe. Así que estos días extraños de este otoño pandémico se estan haciendo cada vez más azules y más evocadores.

Narciso em Férias

de Ricardo Calil y Renato Terra. Brasil, 2020. 83’.
13 de noviembre de 2020. 46º Edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (sección: Sismos). Filmin. V.O.S.

Durante la dictadura militar Caetano Veloso pasó casi dos meses en la cárcel. Él mismo describe como vivió aquella situación que unas veces resultaba surrealista y otras insoportable. 

Hoy comienza el Festival de Huelva y la primera película que veo está protagonizada por el querido cantante brasileño. Él está siempre sentado en una silla delante de un muro de concreto. Y así nos va relatando todo lo que ocurrió desde aquella madrugada de diciembre de 1968 en que lo sacaron de su casa hasta que varias semanas después le interrogaron y finalmente pudo salir de la cárcel. No hay más que su presencia y el relato tranquilo y sincero de unos recuerdos que, después de cincuenta años, siguen pareciendo recientes. Lo que cuenta es a veces hilarante (como cuando le acusan de componer canciones desvirilizantes o de ser un terrorista cultural) y otras llega a ser muy emotivo (como cuando se le quiebra la voz recordando a aquel sargento bondadoso que le permitió tener encuentros con su mujer). Un par de veces toca la guitarra y en algún momento lee un texto recién aparecido con sus declaraciones en aquel interrogatorio. Pero la mayor parte del tiempo lo que vemos es a un ser humano compartiendo recuerdos dolorosos a cuerpo limpio y a corazón abierto. El que habla es Caetano. Casi más que Caetano Veloso.

martes, 10 de noviembre de 2020

La Nuit des Rois

de Philippe Lacôte. Costa de Marfil, 2020. 90’.
10 de noviembre de 2020. 17 Festival de Sevilla (sección: Las nuevas olas). Filmin. V.O.S.

Un nuevo recluso ingresa en una vieja cárcel situada en medio de un bosque de Costa de Marfil. Llega en el día en que el líder de los reclusos está a punto de morir. Lo hará en una noche de luna roja en la que se celebra una ceremonia singular. Para ella designará a un recluso que hará el papel de Romano, alguien que debe contar una historia y cuando la termine será asesinado. Salvo que la historia se prolongue hasta el amanecer. El recién llegado será quien haga de Romano y contará la historia de Zama King. 

La ambientación es impresionante y uno solo puede pensar que esa cárcel temible está filmada en un escenario real. También parecen reclusos reales las decenas de personas (en muchas escenas cientos) que participan en esta película. Hay cantos corales magníficos y coreografías inesperadas que no son bailes sino leves recreaciones que subrayan algunos momentos de la historia que el protagonista va relatando. Hay también imágenes fantásticas (en todos los sentidos del adjetivo) que la ilustran la legendaria historia de Zama King. Así que esta noche de Reyes tiene la fuerza poética y dramática de las escenificaciones teatrales más espectaculares. Y un cierto regusto pasoliniano en versión (aún más) africana. Una buena historia y una excelente puesta en escena. ¿Qué más se puede pedir?