miércoles, 22 de noviembre de 2017

En la playa sola de noche

de Hong Sang-soo. Corea del Sur, 2017. 101’.
22 de noviembre de 2017. Cines Ocimax, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Una actriz coreana pasa un tiempo en Hamburgo. Allí revisa la situación de su vida tras un amor con un director de cine. Luego la veremos en su país hablando con amigos de esas mismas cosas.

No sé si es que esta noche yo estaba más espeso o que lo autobiográfico se ha impuesto tanto en el cine de Sang-soo que no ha dejado espacio para esas ironías, simetrías, paralelismos y juegos con los reencuadres que tanto me gustaban en sus películas. Lo cierto es que, aunque hay cenas, discusiones y botellas verdes de soju, En la playa sola de noche no ha conseguido interesarme. La he encontrado muy diferente a En otro país, aquella primera película que me despertó tanto interés por la mirada de este director. Supongo que veré más películas de Hong Sang-soo aquí. Y confío en que él mejore o yo esté en mejor disposición para apreciarlo.

Destinos

de Stephan Komandarev. Bulgaria, 2017. 103’.
22 de noviembre de 2017. Cines Ocimáx, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Un hombre que tiene un taller a punto de ser embargado sobrevive conduciendo un taxi por las calles de Sofía. Tras dejar a su hija en el instituto va a ver al banquero con el que tiene la deuda. Este lo chantajea y ordena que se ejecute el embargo. Desesperado, el taxista le dispara y luego se suicida. La noticia genera debates en la radio. Esa noche los escuchamos mientras acompañamos a varios taxistas por las calles de Sofía.

Taxi Teherán es el referente en el que uno piensa. Pero si el retrato urbano de la espléndida película de Panahi es luminoso y pintoresco, el que Komandarev hace de Bulgaria (y en general de Europa) desde los taxis de Sofía es nocturno y conmovedor. El naturalismo de esos recorridos, casi reales, con clientes variopintos se combina con una poética que apela directamente al corazón, el protagonista literal de las historias que abren y cierran esta extraordinaria película. En el coloquio Stephan Komanderev demostró que no es solo un tipo estupendo y muy honesto, sino un gran cineasta que haciendo un cine muy grande con recursos muy pequeños consigue conmover y dar que pensar. Así, que tras el premio que el cine bulgaro consiguió aquí el año pasado con Un minuto de gloria de Kristina Grozeva y Petar Valchanov, no sería extraño que Bulgaria volviera a estar este año en el palmarés. Eso prueba algo que ya debería ser evidente: que el cine, el buen cine, no es cosa gringa o francesa.

martes, 21 de noviembre de 2017

Lucky

de John Carroll Lynch. EE.UU., 2017. 88’.
21 de noviembre de 2017. Cines Ocimáx, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Vemos pasar los días con Lucky, un anciano que vive en un pequeño pueblo de Arizona y que sabe entender y disfrutar cada instante de la vida. Aunque a la suya ya le quede poco.

John Carroll Lynch ha filmado una joya. Con un testamento interpretativo tan extraordinario como el que nos ofrece Harry Dean Stanton, con un acompañamiento tan inesperado como el de David Lynch, con un guión y una música tan pertinentes y con una parsimonia tan oportuna para contar una historia como esta, uno no puede dejar de pensar en Jim Jarmusch y en Wim Wenders. En el coloquio se resaltó la relación entre esta magnífica historia crepuscular y la delicia en plenitud que es Paterson. John Carroll Lynch reconoció su deuda con el primer Jarmusch pero confesó que aún no había visto esta última (prometió hacerlo cuanto antes). Así que, tras una película tan fascinante como la de esta noche que merecerá todos los premios que reciba (también el de actor protagonista, que ya sería póstumo), uno siente que acaba de presenciar una de esas historias que se harán inolvidables y que darán mucho que hablar. Un tipo de película que por ser americana tendrá más probabilidades de ser distribuida en todo el mundo (ojalá que sí) que otras joyas parecidas filmadas en otros países. Estoy pensando, por ejemplo, en aquella historia fascinante del brasileño Marcelo Galvão sobre una jornada particular en la vida de un hombre de noventa y dos años que se titulaba A despedida y que tuvimos la suerte de ver el año pasado en el Niemeyer.

Casa de nadie

de Ingrid Guardiola Sánchez. España, 2017. 71’.
21 de noviembre de 2017. Cines Ocimax, 55º Festival de Cine de Gijón (sección: esbilla). V.O.S.

Comunidades envejecidas en un pueblo minero del norte de León y en un asilo barcelonés. Vemos imágenes invernales de la vida en Ciñera y de una Navidad con ancianos institucionalizados. También oímos sus voces explicando el final de la vida de un pueblo tras el cierre de su mina y el final de las vidas de unas personas que no tienen muy claro qué esperan ya.

La directora acaba de ser madre y antes de la proyección nos saluda con su bebé en brazos en un video grabado. Es un contrapunto perfecto para esta historia crepuscular filmada con sensibilidad y montada con inteligencia. Los dos entornos se van intercalando en una sucesión de imágenes y testimonios hiperrealistas magníficamente armonizados. No es una película amable, pero tampoco triste. Casa de nadie mira de frente a la vida, a su tramo final y a lo mucho que aún podemos aprender de él.

Pour le reconfort

de Vincent Macaigne. Francia, 2017. 91’.
21 de noviembre de 2017. Cines Ocimax, 55º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S.

Pascal y Pauline son dos hermanos que, tras la muerte de sus padres, no han vuelto a Orleans. Él está en México y ella en Nueva York y los dos deciden regresar para hacerse cargo de algunos asuntos pendientes relacionados con el patrimonio familiar. Allí se encuentran con los amigos de la infancia y también con los recelos que en alguno de ellos sigue despertando la diferencia de clase. Los dos hermanos han tenido siempre una vida regalada a la que parece que tuvieran derecho natural.

Filmada tosca e incidentalmente, al modo de Los ilusos de Jonás Trueba, Pour le reconfort también tiene algo de retrato generacional de unos treintañeros franceses. Pero el parecido con el cine de Trueba es solo formal. A la mirada de Macaigne le falta poesía y le sobra amargura para poder compararse con la del director de La reconquista y Los exiliados románticos. Así que, excepto por algunos momentos poderosos como la discusión en el coche, esta película pasará a la lista de olvidables de este festival.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La vida lliure

de Marc Recha. España, 2017. 90’.
20 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Tina y Biel están al cuidado de su tío en una granja del norte de Menorca. Su madre ha emigrado a Argelia y ellos querrían reunirse con ella. Quizá puedan hacerlo con el dinero que han encontrado oculto cerca de la playa. Sobre todo si Rom, un hombre que vive en ella, les ayuda. Él se entiende muy bien con ellos y está pendiente de lo que hace un hombre que, acompañado por una elegante mujer, vive en un barco fondeado en la bahía. Son los tiempos de la Primera Guerra Mundial y de la gripe española. Pero también los de la infancia feliz de dos niños que disfrutan de la vida libre.

Marc Recha, Sergi López y los niños. Una relación magnífica que ya me encantó en Un día perfecto para volar. Aquí volvemos a disfrutarla en un paisaje tan maravilloso como el del norte de Menorca, con una lengua tan hermosa como el catalán (balear) y en un contexto tan sugestivo como el de hace un siglo. La historia está muy bien enmarcada y fluye con la información necesaria para que el espectador la siga sin problema, pero con la imprecisión conveniente para que el punto de vista sea el de los niños. Las imágenes son bellas y conmovedoras. Y la música y los títulos de crédito llaman la atención para bien. No sé si ganará algún premio, pero la presencia de esta última película de Marc Recha no le viene nada mal al festival de Gijón. Ojalá que sea verdad lo que ha dicho a la prensa y se anime a hacer en Asturias su próxima película. 

domingo, 19 de noviembre de 2017

El orden divino

de Petra Volpe. Suiza, 2017. 96’.
19 de noviembre de 2017. Teatro Jovellanos, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Al comenzar los años setenta las mujeres suizas aún no podían votar. El empoderamiento de una joven esposa y madre que poco a poco va tomando conciencia feminista y movilizando a las mujeres de su pueblo es la forma en que se muestra la preparación del referendum de 1971 en ese país.

El personaje de Nora tiene cierto interés. Desde luego bastante más que una película más apta para las sobremesas televisivas que para la sección oficial de un festival como este. La lucha por el sufragio femenino motivó películas tan interesantes como Sufragistas de Sarah Gavron. Al lado de ella El orden divino palidece como una cosa muy menor. De hecho, la lucha de las mujeres suizas más que motivo de orgullo debería serlo de vergüenza para ese país. No por lo que ellas hicieron, sino porque ese derecho les estuviera negado hasta hace tan poco tiempo.

En attendant les barbares

de Eugène Green. Francia, 2017. 75’.
19 de noviembre de 2017. Teatro Jovellanos, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Unos actores participan en un taller de expresión escénica con Eugène Greene en Toulouse. Y hacen esta película en la que unos franceses pasan una noche en el palacio de un mago y una maga para huir de los bárbaros. Al entrar dejan sus dispositivos electrónicos, luego van confesando en la oscuridad sus miserias y finalmente presencian, también con parsimonia, la historia de Joufre, un romance occitano del siglo XII. A la mañana siguiente saldrán reconciliados con el presente y libres de todo temor a los bárbaros.

Estreno mundial de esta película que Eugène Green presenta como el resultado de un taller con actores. Yo me relamo y anticipo una propuesta del estilo de La academia de las musas de Guerín, pero nada que ver. Con pretensiones antigringas e interés mayormente escénico (no muy distante, por cierto, al de La danza de la muerte de los búlgaros del Theatre Laboratory Sfiumato que vimos ayer en el Niemeyer), En attendant les barbares es un experimento filmado que parece también un productivo divertimento estival para quienes participaron en él. Me temo que fuera de festivales será difícil que esta película interese. Y aquí sirve de contrapunto extraño en una sección oficial en la que hasta ahora estoy encontrando mucha variedad de propuestas pero no tanta calidad.

Until the birds return

de Karim Moussaoui. Argelia, 2017. 114’.
19 de noviembre de 2017. Teatro Jovellanos, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Un hombre separado que vive con una mujer joven es testigo de una paliza a un hombre una noche y no hace nada. Un joven lleva a un hombre y a sus hijas a su pueblo y en una parada del viaje recupera su relación con una de ellas. Un médico es acusado de participar en una lejana violación por una mujer que se ha instalado con su hijo en una casucha del pueblo. Tres historias levemente vinculadas que no parecen conducir a ninguna parte.

Encadenar historias sin ton ni son puede ser muy atractivo en el cine. Linklater lo demostró en la magnífica Slacker que vimos el año pasado en la Seminci. Nada que ver con esta película que parece más bien tres cortos mal hilvanados y peor justificados. En el coloquio que siguió a la proyección el director dijo que quería cambiar de historia justo cuando el espectador se sintiera cómodo en cada una de ellas. Un propósito que no justifica una película que, por lo demás, carece de otros méritos.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Scary mother

de Ana Urushadze. Georgia, 2017. 107’.
18 de noviembre de 2017. Teatro Jovellanos, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Manana tiene una doble vida. Es ama de casa desatenta y escritora desquiciada. Lo segundo se impone a lo primero cuando, tras empezar a leerle lo que está escribiendo, su marido la obliga a dejarlo. La novela está inspirada en su propia familia y es una historia extrema que a ella la tiene obsesionada pero a él le repugna. El dueño de una papelería cercana también ha leído el manuscrito y lo considera una obra maestra. Así que prepara una habitación para que Manana pueda seguir escribiendo.

Nada me extrañaría que Nato Murvanidze fuera premiada por el atormentado personaje femenino que borda, con una fuerza más que notable,  en ese espacio familiar enclavado en un paisaje urbano postsoviético. El tema de la creación literaria, el contexto y motivo en una familia, la autoría en esta mujer enigmática y el público lector reducido a ese modesto papelero que está seguro de estar asistiendo a la forja de un genio literario, todo ello compone una película muy potente que resulta cautivadora con unos encuadres de radical elegancia en entornos desangelados. El género de esta película (realista pero mágica, costumbrista pero reflexiva, áspera pero irónica) es muy transgresor. Como la propia mirada de género que contiene, que tampoco es nada obvia. Así que Scary mother es una singular propuesta que, a pesar de su extrañeza, se ve con mucho interés hasta ese cierre perfecto en el que el padre de la protagonista se convierte a la vez en personaje de su creación literaria y hemenéuta de la película. Sea cual sea su destino en el palmarés, está claro que el de Ana Urushadze es el tipo de cine por el que ha alcanzado prestigio un festival como este.

viernes, 17 de noviembre de 2017

A man of integrity

de Mohammad Rasoulof. Irán, 2017. 117’.
17 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S.

Un hombre cría peces en unos estanques en el campo. Agobiado por las deudas parece que la única salida que le queda es pagar sobornos y perder su integridad. Sin embargo, él se resiste a hacerlo y las cosas cada vez le van peor. Su mujer es directora de un colegio y le apoya, pero la situación se va haciendo insoportable. Sobre todo por la presión a la que le somete un entorno que quiere que se vaya del lugar. Tras pasar por la cárcel y sufrir la destrucción de su pequeño negocio buscará otra salida. Una que le llevará a la cumbre del entramado mafioso.

La película comienza como un relato de alta intensidad moral del estilo de los que nos regala frecuentemente el cine iraní. Pero, poco a poco va escorando hacia un thriller que me interesa bastante menos. Algo que ya sucedía en Manuscripts don't burn, la anterior película de Rasoulof que vimos en este mismo festival hace tres años. Por lo demás, el gesto amargo y hierático del protagonista, que no cambia en toda la historia, no consigue transmitirme la intensidad que supuestamente debería percibir en la historia. Me hubiera gustado más que la película fuera menos truculenta y se centrara en las vivencias de esa familia acosada. Creo que ahí había otra historia mucho más interesante.

The first lap

de Kim Dae-hwan. Corea del Sur, 2017. 101’.
17 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S.

Dos jóvenes viven juntos desde hace tiempo. No quieren casarse ni habían pensado en tener hijos, pero quizá ella esté embarazada. Unas visitas a los padres de ella y luego a los de él (que ella todavía no conoce) les harán replantearse sus vidas.

Encuentro que Kim Dae-hwan se parece más a Rohmer que a Hong Sang-soo. Con esto está dicho todo sobre esta segunda película de la primera tarde de esta edición del festival. La cámara está siempre bien colocada sin importunar una intimidad a la que asistimos en la casa de esa pareja, en su coche (siempre desde el asiento de atrás) y en los hogares de sus padres. Lo que se nos muestra son instantes cotidianos con diálogos en la cama, en mesas llenas de platos y botellas verdes de soju y en exteriores invernales que son los más propicios para reflejar el estado de esta pareja. Los dos se entienden muy bien pero las inseguridades sobre su futuro les pesan tanto como la certeza de no querer ser como sus padres. Por lo demás, los contrapuntos de las dos madres y los dos padres resultan perfectos para enmarcar una relación que se consolida en un momento crucial de la vida. Todo está muy bien contado y es más que interesante, pero esa escena final en la que la pareja duda en Nochevieja sobre el rumbo que tomar es el cierre perfecto para una película cuya sencillez es tan grande como su calidad. Habrá que seguir la pista a Kim Dae-hwan. Por el momento ya le deseo lo mejor en este festival.

El futuro que viene

de Constanza Novick. Argentina, 2017. 84’.
17 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección oficial).

Romina y Flor en tres momentos de sus vidas. Su amistad adolescente, sus primeras relaciones estables y el momento en que sus hijas ya tienen la edad que ellas tenían cuando empezaron a ser amigas.

Como siempre, Dolores Fonzi está estupenda en esta historia sobre una amistad en femenino variable. También lo está Pilar Gamboa en ese papel más inestable, pero no menos interesante. La relación entre los dos personajes hace grata una película que resulta correcta, pero que podría arriesgar más. Como retrato amable de esos instantes singulares que jalonan una amistad no está nada mal. Pero uno esperaba más de la película elegida para abrir un festival que tiene una bien merecida fama de rendir homenaje al cine independiente.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Angélica. Una tragedia

de Manuel Fernández-Valdés. España 2016. 83’.
16 de noviembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés.

Angélica Liddell prepara una obra que estrenará en Viena. Asistimos a distintos momentos de los ensayos en una sala con espejos. La vemos interpretar y dirigir. O interpretarse y expresarse, porque en lo que hace no hay distancia entre ella y el personaje. Ni entre su forma de entender el teatro y una performance escénica con texto.

Me encanta el teatro. Me encanta el cine. Y me encanta el cine que trata sobre el teatro. Así que esta película ha sido un bonito regalo en esta semana tan especial en la que celebramos los 25 años del Palacio Valdés. Los primeros minutos ya justifican sobradamente la película. En ellos Angélica hace mucho más que un monólogo. El suyo es un torrente de dolor y angustia expresado con palabras conmovedoramente viscerales. Cuando acaba y se sienta apetece levantarse y aplaudir. Así de intensa es esa escena en la inigualable pantalla de esta sala. El resto de la película nos muestra a una Angélica dulce en los ensayos, rigurosa y apasionada en todo lo que crea, pero también agónica y torturada en esos diarios escritos que vemos intercalados en la pantalla en blanco. La película termina en Viena. Con la imagen fija de las variaciones de iluminación del escenario preparado para el estreno. Y uno piensa que sería estupendo poder ver esa obra. Pero Angélica decidió cambiarla, así que apenas ha existido más que en esta película. Y no es poco. Ojalá que programar películas relacionadas con el teatro se convierta en una costumbre aquí. Propongo una reciente: Los comensales de Sergio Villanueva. Sería un gusto poder asistir a esa comida con Sergio Peris-Mencheta, Juan Diego Botto, Quique Fernández, Silvia Abascal y Denise Despeyroux.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Una guerra

de Tobías Lindholm. Dinamarca, 2015. 115’.
15 de noviembre de 2017. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Un comandante danés tiene a su cargo el control de una zona en la que presionan los talibanes. La protección de sus soldados y la defensa de los civiles se hace muy difícil. Especialmente durante un asedio en el que, para salvar a un soldado herido, ordena el bombardeo de un objetivo en el que no había confirmado la presencia de atacantes.

Las imágenes ásperas y naturalistas de la cotidianidad militar en Afganistán y la de la familia en Dinamarca se van sucediendo hasta el incidente en el que mueren once civiles. A partir de ahí la película entra en territorios morales sobre la culpa, la familia, el deber y las leyes que no es frecuente encontrar en el cine bélico americano. El distanciamiento con que Linhdholm nos presenta la situación es el oportuno para que cada cual saque sus conclusiones. Habrá quien empatice con ese comandante al que no abandona la culpa aunque sea declarado inocente y, por tanto, considere piadosa la mentira que le salva. Y es que la presión de las situaciones de guerra coloca a las personas ante conflictos insoportables. Pero más que discutir sobre la salida a esos dilemas, habría que pensar si no es la propia guerra (y la dieta de cine bélico que hemos recibido desde niños) lo que deberíamos considerar insoportable. La anestesia moral comienza cuando se acepta que hay circunstancias en las que algunas muertes pueden resultar inevitables. El acierto de Tobías Lindholm, además del tono formal de su película, es hacernos pensar en todo esto.

sábado, 11 de noviembre de 2017

La librería

de Isabel Coixet. España, 2017. 105’.
11 de noviembre de 2017. Cines Ocimax, Gijón.

En un pueblo costero inglés una viuda tenaz consigue abrir una librería. Tiene en contra a la gente bien del lugar, así que su éxito inicial no durará mucho.

Bien british. Todo un repertorio de gestos y ademanes de la Inglaterra de mediados del siglo pasado. Pero nada más. Solo unos personajes bien interpretados pero construidos de forma simple y maniquea en una historia demasiado esquemática. Eso y la esperable elegancia en encuadres y ambientes es lo que encuentro en la primera película en que Isabel Coixet me defrauda. Las librerías suelen ser lugares deliciosos y, aunque difícil, es estupendo que se abran en los pueblos. Pero esa idea no puede ser el principal valor de una historia. En el caso de esta quizá haya otro añadido: el de suponer que si el pueblo y los personajes son ingleses (y los actores también) la cosa será mejor. Si en vez de llamarse The Old House Bookshop y estar en la costa inglesa, la viuda fuera de Murcia y su negocio fuera La Librería de la Casa Vieja me temo que las críticas serían diferentes.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Colosal

de Nacho Vigalondo. EE.UU. 2016. 109’.
9 de noviembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

La relación de Gloria con su novio se ha deteriorado. Él le reprocha que beba y que lleve una vida indolente. Así que deja Nueva York y regresa a la ciudad en la que nació. Allí comienza a trabajar en el bar de un amigo de la infancia. La cosa se complica cuando un inmenso monstruo y un megarobot aparecen en Seúl con los mismos movimientos que Gloria y su jefe hacen en el pequeño parque en que les sucedieron algunas cosas cuando eran niños.

Una fábula doble. Por un lado, una historia sobre una mujer vulnerable que se debate entre el juicio constante de su pareja neoyorquina y la presión de quien fue un amigo desleal en la infancia. Por otro, la contienda de esos megamonstruos que aterrorizan a los coreanos y que a ella le permitirán al final (lo mejor de la película) ajustar cuentas y liberarse. Hay un tercer hombre que no la presiona y con el que quizá Gloria podría tener una vida que hiciera honor a su nombre.

martes, 7 de noviembre de 2017

En la Vía Láctea

de Emir Kusturica. Serbia, 2016. 125.
7 de noviembre de 2017. Casa de la Cultura, Avilés.

En medio de la guerra un lechero medio loco se enamora de una mujer que acaba de llegar a su pueblo. A ella la buscan los soldados, así que los dos huirán por el campo. La cosa termina mal para ella. Al él lo vemos quince años después subiendo piedras a una montaña.

La estupenda Words with Gods que vi hace tres años en el festival de Gijón incluía un corto de Kusturica que casi coincide con la parte final de esta película. Es una lástima que lo haya alargado en esta fábula con animales que parece rendir tributo a Berlanga, a Pasolini y hasta a Buñuel. Pero En la Vía Láctea acaba siendo una historia desquiciada en la que sobra casi todo el metraje.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Blade Runner 2049

de Denis Villeneuve. EE.UU., 2017. 163.
6 de noviembre de 2017. Cines Parqueastur, Corvera.

Treinta años después se han sucedido nuevas generaciones de replicantes. Uno de ellos descubre un secreto que podría borrar sus diferencias con los humanos. Y es que quizá alguno (o alguna) haya sido engendrado y no fabricado. Así que Joe busca a Rick, el replicante que huyó con Rachel hace ya treinta años.  

Tratándose de Denis Villeneuve, no podía dejarme indiferente este regreso a un futuro que es icónico desde hace mucho tiempo. La expresiva contención de Ryan Gosling resulta tan atractiva para perfilar al nuevo protagonista como la que tenía en su momento un Harrison Ford al que también vemos interpretando su clásico personaje en el tramo final de la película. Las lecturas de la historia no me interesan mucho. Desde luego, bastante menos que las que Villeneuve sugiere en su reciente La llegada. Pero sí me cautiva esa estética prodigiosa con la que vuelve a demostrar la fuerza que pueden tener una fotografía con notables deslizamientos hacia el rojo (por momentos me recuerda las cautivadoras atmósferas de Enemy) y unos paisajes urbanos y periurbanos más que notables. Así que ni las interpretaciones, ni la potencia expresiva de esos mundos futuristas (y también retro), ni los sonidos y músicas que los acompañan en estas casi tres horas de cine fantástico, me hacen añorar en ningún momento aquel mundo de replicantes que inauguró Ridley Scott. Por lo demás, lo que sugiere sobre el futuro esa novia virtual de Joe (próxima a los entes amorosos de la estupenda Her de Spike Jonze) me interesa bastante más que la metafísica de los androides. A ellos no les auguro más problemas existenciales que los que ya han tenido en el cine.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Os días afogados

de César Souto Vilanova y Luis Avilés Baquero. España, 2015. 84’.
5 de noviembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Hace veinticinco años comenzó a llenarse el embalse de Lindoso que dejó bajo las aguas al pueblo de Aceredo en Orense. Algunos años antes se empezaron a filmar imágenes de video con la voluntad expresa de dejar testimonio de aquel lugar y aquellas gentes antes de que todo desapareciera. Ahora las vemos intercaladas con otras del presente.

Con un pulso narrativo muy adecuado y sacándole el mejor partido a esas grabaciones antiguas estupendamente intercaladas con las actuales, César Souto Vilanova y Luis Avilés Baquero construyen un documento que no es solo una historia local sino un testimonio impresionante sobre el vértigo que da pensar en cualquier paisaje ahogado para siempre. Aunque mereció menos atención en los medios, este pequeño pueblo gallego desapareció en la misma época que Riaño. A mi me resulta especialmente próximo el caso de Granadilla que perdió bastante antes sus tierras y sus gentes. También ese puente del Cardenal  que cada año veo reaparecer en Monfragüe. Y hace apenas dos meses pude conocer de primera mano los efectos en una gran ciudad de un cambio tan radical como el que supuso para Encarnación (que ahora es una ciudad curiosamente insular en el corazón de América) la construcción de la gran presa binacional de Yacyretá sobre el río Paraná. La desaparición de los espacios de la memoria es un drama humano que debe ser muy difícil superar. Eso es lo que muestra muy bien esta contenida y conmovedora película.