miércoles, 16 de octubre de 2013

El video de Benny

de Michael Haneke. Austria, 1992. 105’.
15 de octubre de 2013. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.


A Benny le gusta ver videos. Y grabarlos. El del sacrificio de un cerdo con una pistola le fascina. Tanto que mata con ella a una joven desconocida a la que ha invitado a su casa a ver videos. Y a grabarlos. Cuando regresan sus padres ven ese último video atroz. Pero deciden proteger a su hijo. La madre se lo lleva una semana a Egipto mientras el padre se encarga de todo. Pero Benny entrega un video a la policia. El que grabó cuando sus padres decidieron no denunciarlo.

Arno Frisch interpretaba al malvado joven que dirigía el macabro juego en Funny Games. Cinco años antes era Benny, el adolescente amoral que protagoniza esta historia. Sin otras referencias sobre el cine de Haneke, esta desasosegante película podría ser vista como una denuncia de la incomunicación intergeneracional o de los efectos de las imágenes (vistas o captadas) en la educación de los adolescentes. Pero tratándose de Haneke quizá haya más. En su cine el mal está ya en las primeras edades de sus personajes. La maldad infantil que muestra La cinta blanca parece el resultado de una educación represiva y culpabilizadora que pudiera estar en los orígenes del nazismo. Los hijos de aquellos niños podrían ser los padres de este adolescente VHS, una generación que tuvo que asumir las consecuencias del horror que desató en Europa la de sus padres. Y precisamente son ellos los que asumen ahora las culpas de una adolescencia que en las postrimerias del siglo XX parece tan amoral según Haneke como la infancia de sus inicios. Con una diferencia. Ahora no sería la represión, sino la indulgencia, la posible causa de esta maldad nihilista y radical. Aunque parezca anecdótica, en esta película hay una cosa que conecta a las dos generaciones: esa economía piramidal que, como un juego, podría haber nacido hace dos décadas y que hoy ha destruido a tantos países que no hablan alemán. Da miedo pensar que tipos como Benny pueden haber sido los causantes de tanto mal para tantos con esos juegos especulativos. Y que no se sientan culpables.