lunes, 12 de diciembre de 2016

María (y los demás)

de Nely Reguera. España, 2016. 90’.
12 de diciembre de 2016. Cines Los Prados, Oviedo.

María se ocupa de todo. De su padre, que ahora sale del hospital tras el último tratamiento con quimioterapia. De las celebraciones familiares, en las que vuelven a casa los dos hermanos y sus parejas. De ese amante que tiene dos hijas y con el que ella quisiera tener más relación. Del día a día de la editorial en la que trabaja y en la que le gustaría publicar una novela. Y ahora también de la boda de su padre con la enfermera que conoció en el hospital.

Hasta el título está bien elegido en esta película que es tanto sobre María como sobre los demás. De hecho, son los que la rodean los que la hacen sentirse entre paréntesis. Un paréntesis que para ella seguramente se abrió cuando murió su madre hace veinte años y que ahora se cierra con la boda del padre. La directora de esta estupenda película parece prima hermana de Mar Coll. Y es que, con unos diálogos tan bien escritos que no lo parecen y con una cámara tan bien colocada que nos hace entender muy bien el drama cotidiano de la protagonista, Nely Reguera ha construido una historia que encajaría perfectamente como el episodio gallego de la magnífica trilogía que podría componer con Tres días con la familia y Todos queremos lo mejor para ella. Claro que, además de ser una historia perfecta sobre la tristeza de una mujer que no quiere alejarse del eje pero siempre está fuera de él, esta película cuenta con unas interpretaciones memorables. En primer lugar, la de una Barbara Lennie que, como en Magical girl, borda un papel precioso y contenido (con momentos tan destacados como la escena de la playa o la de la noche en la editorial) ofreciéndonos otro brillante trabajo pocas semanas después de que la hayamos visto con Israel Elejalde en el Palacio Valdés en esa extrardinaria lección de teatro superlativo que fue La clausura del amor. Pero si Barbará Lennie esta magnífica como María, las interpretaciones de los demás actores no caben en un paréntesis. Sobre todo la de José Ángel Egido que, como en Los lunes al sol, es de nuevo un gallego inolvidable.