sábado, 9 de mayo de 2020

Monstruos

de Marius Olteanu. Rumanía, 2019. 116’.
9 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.
 
Ella regresa en tren una noche pero no vuelve a casa. La pasará en un taxi por la ciudad. Él tiene una relación incidental con otro hombre. Los dos se verán al día siguiente y  tendrán encuentros con la familia. Son una pareja que pasa por esos momentos en los que los silencios son densos y las palabras están ajadas.

Una nueva prueba de la gran calidad del cine rumano. En este caso con la primera película de un director que sabe contar una historia limitada en el tiempo y contenida en el ritmo. Justo lo que necesitan las horas de ese día desangelado que no parece ser el de la ruptura ni el del desamor. Son más bien momentos de dolor en una pareja a la que da gusto ver y a la que es fácil compadecer. Las interpretaciones son magníficas y la tristeza de cada personaje contagia al espectador. Justo lo que cabe esperar del buen cine. Ese que se hace en países como Islandia, Irán o Rumanía y que solo podemos ver en los buenos festivales.

Abou Leila

de Amin Sidi-Boumédiène. Argelia, 2019. 135’.
9 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.

Unos policías tienen una refriega con un terrorista que acaba de asesinar a un hombre. Luego vemos a dos amigos que viajan en coche por el desierto de Argelia. Uno de ellos parece desquiciado y no distingue la realidad y los sueños. Las dos historias se cruzan. En los sueños y en la realidad. 

Las interpretaciones, los paisajes y esa magnífica forma de mover la cámara cautivan durante las dos horas largas de esta singular película. Se entiende todo y no se entiende nada. Como le sucede a ese policía que sabe que busca en el sur a un tal Abou Leila para matarlo y no sabe muy bien por qué. Los juegos oníricos y metafóricos (desde el Antiguo Testamento hasta las historias beduinas) añaden aún más interés a una película en la que da gusto dejarse llevar por una intriga que es un mucho más y mucho mejor que un puzle para armar.

Nevia

de Nunzia De Stefano. Italia, 2019. 86’.
9 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.

Nevia vive con su abuela y su hermana pequeña en un suburbio de una ciudad italiana. La abuela sobrevive con trapicheos varios, algunos con un capo cuyo hijo tiene mucho interés por Nevia. Ella no tiene ninguno por él y a sus diecisiete años solo encuentra amparo en su tía y en las gentes de un circo que se ha instalado cerca.

Matteo Garrone es muy buen director y muy buena gente. Pudimos comprobarlo cuando estuvo en Gijón con motivo de la retrospectiva que le dedicó el festival en 2016. Y parece que también es un productor con criterio que sabe apoyar a directoras tan prometedoras y con mirada tan afín a la suya como Nunzia De Stefano en esta su primera película. La historia de Nevia está muy bien contada y tiene esa ternura que añade un punto delicado y latino a la aspereza y al naturalismo comprometido que comparten este tipo de películas con cines como el de Ken Loach o los Dardenne. Buenos vértices para un triángulo europeo muy inspirador.

viernes, 8 de mayo de 2020

Nomad: In the footstep of Bruce Chatwin

de Werner Herzog. EE.UU., 2019. 65’.
8 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.

Los escritos y vivencias de Bruce Chatwin inspiran esta película que sigue sus pasos nómadas por lugares tan bellos y remotos como las tierras donde los aborígenes australianos difundían sus canciones o los confines de la Patagonia más austral.

Werner Herzog rinde homenaje apasionado al amigo que murió de sida en 1989. Y lo hace recorriendo los lugares que le fascinaron y en los que buscaba raíces ancestrales. Esto último es quizá lo que menos me interesa del documental. Pero, sin ser tan impresionantes como las que filmó Win Wenders en La sal de la tierra sobre el proyecto Génesis de Sebastião salgado, las de esta película nómada son también muy cautivadoras. Nada extraño tratándose de lugares tan fascinantes como el extremo sur del Cono Sur.

jueves, 7 de mayo de 2020

Una vez más

de Guillermo Rojas. España, 2019. 65’.
7 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés

Abril vuelve a Sevilla en primavera. Ella trabaja de arquitecta en el estudio de Norman Foster. Viene al funeral de su abuela y se encuentra con Daniel, el novio al que dejó hace cinco años. Esa tarde y esa noche volverá a ver a sus amigos y estará a solas con él. Serán horas para dudar sobre su vida y plantearse la posibilidad de regresar a Sevilla.

La película parece querer estar a medio camino entre una de las de Linklater y alguna de las de Jonás Trueba (de hecho, la pareja sevillana entra a ver La reconquista en un cine). Pero Una vez más está mucho menos lograda que aquellas magníficas películas. Hay voluntad de naturalismo en el guión, pero uno no acaba de sentir próximo lo que les pasa a los personajes. Quizá sea por el contraste con La educación sentimental, la otra película española en este festival que trata sobre una pareja en tiempos de crisis. La historia del chico de Madrid que cogía el Alsa para ver a su novia en Gijón me decía mucho más que la de esta arquitecta que emigró a Londres por la crisis y tiene un estupendo trabajo allí.

La educación sentimental

de Jorge Juárez. España, 2019. 65’.
7 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés

Jorge vive en Madrid y Ana en Gijón. Los dos sufren las consecuencias de ser jóvenes en tiempos de crisis. Él de vez en cuando viaja a Asturias para verla. El  resto del tiempo mantienen a duras penas su relación a distancia. La excusa de un documental sobre Abel, el proyeccionista del teatro Prendes en Candás, le hace poder verla con más frecuencia. Luego Ana se irá a Bulgaria buscando alguna oportunidad. 

Un documental autorreferencial (en realidad con referencia doble porque Ana Petrelli es tan importante en esta historia como Jorge Juárez) que ha sido hecho con pocos medios pero con mucho criterio. Están muy bien esos planos aparentemente imprevistos (magnífica la escena de la pantalla del ordenador frente a la ventana en la noche nevada). También el ritmo del relato (sosegado, no demorado) y el protagonismo de las voces (da gusto la sinceridad que transmite la de ella). Y es un acierto haber incorporado esas escenas familiares que acaban demostrando que, cuando se saben hacer bien las cosas, el todo siempre es más que la suma de las partes. No es una película bonita, ni demasiado fácil (aunque tampoco es complicada). Son estampas incidentales de una pareja española en tiempos de futuro incierto.

Ghost tropic

de Bas Devos. Bélgica, 2019. 85’.
7 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.

Una mujer vuelve agotada a su casa tras una jornada de trabajo. En el trayecto se queda dormida en el metro y cuando despierta está en la última estación. Ya no hay más trenes esa noche así que atraviesa andando la ciudad. Camina plácidamente y se va encontrando con gentes de la noche. Seres tan bondadosos como su mirada.

Es el contrapunto de After hours, la trepidante historia nocturna y masculina de Martin Scorsese. En Ghost tropic el despiste de esta buena mujer no tiene consecuencias dramáticas. De hecho, es  una oportunidad para conocer otras vidas y constatar el sosiego con que vive la suya esta mujer a la que da gusto acompañar. La rondan sonidos tropicales que, a modo de fantasmas buenos, parecen anticipar ese epílogo en el que imagina a su hija feliz en una playa. Esta mujer también debe ser feliz. Lo demuestra ese salón que la espera en su casa y que nosotros vemos vacío al comienzo de la película cuando declinan las luces del día y también al final cuando se desperezan. Y lo demuestra también la manera tranquila y amable con que trata a los belgas de la noche.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Girant per Sant Antoni

de Pere Alberó. España, 2020. 101’.
6 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

El mercado de Sant Antoni de Barcelona ha estado en obras casi toda la década. Un tiempo que ha coincidido con el de la lucha para evitar la  transformación del barrio expulsando a sus habitantes y sustituyendo sus casas por esos pisos clónicos en los que la identidad local es solo un simulacro para satisfacer a los devotos de Airbnb.

Esa zona me encanta. El CCCB, el MACBA, los Renoir Floridablanca, el teatro Goya y la plaza Universitat (La academia de las musas) están por allí. También estaba hasta hace poco ese mercado bajo una carpa blanca que durante años mantuvo vivo el ambiente del antiguo. Igual que Les Encants y la Rambla del Raval, Sant Antoni ya tiene también su película. Otro alegato contra una transformación urbana que al menos en Barcelona tiene ojos para verla y voluntades para denunciarla. El cine también ayuda. Por eso Pere Alberó se une a Mercedes Álvarez (Mercado de futuros) y por supuesto a Guerín (En construcción) en Barcelona o a Víctor Moreno (Edificio España) en Madrid, para hacer buen cine sobre lo que les está pasando a nuestras ciudades. El homenaje inicial a los comienzos de su historia con esos planos en que unos obreros no salen de una fábrica en la tarde, sino que entran en una obra al amanecer, anticipa que la película, sin ser  muy novedosa formalmente (Guerín ya lo fue muy cerca de aquí), va a resultar mucho más que un agradable recorrido por paisajes y paisanajes de Barcelona. Yo me quedo, en todo caso, con una escena que es todo un síntoma. Esa en la que uno de los tenderos le enseña a una compañera cómo va a quedar su nuevo puesto en el mercado. Se nota que los dos son buena gente y están felices. Frente a su futuro puesto en el mercado él saca el móvil y le muestra en la pantalla la imagen del rótulo que va a poner: Joan M. Argudo, Olives y conserves since 1958. Él lo lee así, "since", y le dice a ella: "ya sabes, desde". Y ese since lo explica todo. Pero no desde hace cincuenta años. Desde estos últimos años de ceguera.

Nocturnal

de Nathalie Biancheri. Reino Unido, 2019. 86’.
6 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

Pete es un pintor de brocha gorda de treinta y tres años. El doble de la edad que tiene Lauren. Los dos se acaban de conocer y sintonizan mucho. Pero la historia no tiene nada que ver con la de Lolita. De hecho, Pete tuvo una relación con la madre de Lauren mientras pintaba en su casa cuando él tenía diecisiete años. Ahora que ha conocido a Lauren no sabe cómo explicarle qué relación hay entre ellos.

La química entre Cosmo Jarvis y Laurie Kynaston explica en parte por qué está tan bien esta película. La otra parte es el magnífico giro de una historia que transpira sensualidad al principio y drama humano al final. Nocturnal es un buen ejemplo de lo mucho que se puede contar con muy poco. Solo hace falta una buena idea, dos actores estupendos y un pulso narrativo contenido para llevarla adelante. Casi nada.

martes, 5 de mayo de 2020

La mami

de Laura Herrero Garvín. México, 2019. 80’.
5 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

En un cabaret de Ciudad de México vemos acicalarse a mujeres que luego irán al salón para beber y bailar con los clientes. Se encuentran al lado de los aseos, ese lugar en el que la Mami, además de cuidar sus cosas, escucha sus confidencias y las apoya cada día. 

El ambiente no es sórdido. Ni siquiera el del salón. La mayor parte del tiempo estamos con esas mujeres en un espacio pequeño al lado de los baños. Un lugar de tránsito propicio para la sinceridad. Sobre todo si hay allí alguien que escucha y no reprocha como hace la Mami cada día. Como la cámara de Laura Herrero Garvín que consigue meternos en ese espacio intimo sin importunar a nadie. Al contrario, sintiéndonos al lado de esas mujeres y cerca de sus vidas.

lunes, 4 de mayo de 2020

My mexican bretzel

de Nuria Jiménez Lorang. España, 2019. 73’.
4 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

Imágenes incidentales entre los años cuarenta y sesenta. Los protagonistas de esas grabaciones privadas son Vivian y León Barrett, una pareja de potentados que supo disfrutar de la buena vida por todo el mundo. Además de las imágenes también hay algunos textos del diario de ella.

Imágenes encontradas. Ese es el tono de este documental bastante experimental en el que no siempre hay sonido y en el que nunca habla nadie. Solo hay unos textos que, más que comentar las imágenes, van comentando esas vidas. La experiencia es cautivadora, tanto por lo añejo y fascinante de las escenas como por el original dispositivo (se agradece que los textos estén solo  en español sin la habitual perturbación festivalera de los subtítulos en inglés). No es una película fácil y seguramente muchos no la verán completa. Sin embargo, resulta bastante atractiva pera quien se deja llevar por el poder de las imágenes y por el particular uso de un sonido casi siempre ausente y por unos textos que tienen la intimidad propia de las confesiones a un diario.

Las buenas intenciones

de Ana García Blaya. Argentina, 2019. 85’.
4 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

Amanda y sus dos hermanos viven en Buenos Aires unos días con su padre y otros con su madre. Él tiene una vida caótica pero es muy majo. Ella está más agobiada y ha decidido con su marido trasladarse a vivir a Asunción. En principio los niños irían con ella, pero Amanda quiere quedarse con su padre.

La película es entretenida y está muy bien. Entre sus méritos está el trabajo de Amanda Menujín que borda ese personaje que se llama como ella. También es muy acertado entreverar imágenes de algunos videos de los noventa con las escenas de esta historia que se ubica en aquel tiempo. Lo que no me gusta es lo bien que se trata a ese modelo de varón porteño que encarna ese padre. Amanda es una niña resuelta y con mucho criterio por eso me gusta menos que se nos la muestra como abducida por la personalidad de su padre. Él es un tipo muy guay con sus hijos y muy enrollado con sus colegas, así  que solo a ojos de la madre es sobre todo un jeta. Sé que no es lo que Ana García Blaya pretende, pero yo comparto el punto de vista de la madre.

Los lobos

de Samuel Kishi. México, 2019. 95’.
4 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

Lucía llega a Alburquerque desde México buscando una vida mejor. Viene con Max y Leo, sus hijos de ocho y cinco años. Mientras ella trabaja, los niños tienen que quedarse solos en el modesto apartamento que ha encontrado su madre. Serán horas para juegos imaginativos y para descubrir que fuera de casa la vida no es fácil. Tampoco para su madre.

El apartamento de estos niños en Alburquerque me recuerda al motel de la niña de The Florida Proyect. Y sus juegos solitarios a los de los niños de Nadie sabe. Es verdad que Samuel Kishi no alcanza el nivel de perfección del cine de Kore-Eda o de Sean Baker. Pero su historia es prima hermana de aquellas y solo el hecho de que la situación de esta familia mexicana me las haya recordado ya habla muy bien de Los lobos. El relato es contenido y huye de los subrayados. Samuel Kishi ha preferido aprovechar la química entre estos hermanos (que realmente lo son) para mostrarnos en qué consiste la soledad verdaderamente confinada. Mientras esperan a su madre vemos a estos niños viviendo momentos mágicos como los de esos lobos poéticos que ellos imaginan en sus dibujos y que cobran vida para nosotros en hermosas imágenes animadas. El drama de Lucía seguramente no es peor que el que viven millones de emigrantes en todo el mundo. Pero acompañarla en esta película nos hace ponernos de su parte. Incluso sensibilizaría a quienes podrían hacer algo en favor de quienes sufren tales dramas. Pero para eso tendrían que verla.

domingo, 3 de mayo de 2020

Algunas bestias

de Jorge Riquelme Serrano. Chile, 2019. 98’.
3 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

Los seis miembros de una familia (abuelo y abuela, padre y madre, nieto y nieta) pasan unos días en el único caserón existente en la pequeña isla de Chaullín, un hermoso lugar entre Puerto Montt y Chiloé. Los ha llevado hasta allí Nicolás, el empleado que asiste a ese matrimonio que pretende convencer a los abuelos de que financien su proyecto. Ellos quieren convertir esa vieja casa en un hotel y no tienen suficientes medios para hacerlo. Los recelos y tensiones entre los seis se van manifestando en esos días con mucha crudeza. Sobre todo, cuando Nicolás se harta de ellos y se va de la isla.

Solo por ver otra vez a Paulina García (magnífica en películas tan estupendas como Gloria, Verano en Brooklyn, La cordillera o La novia del desierto) y Alfredo Castro (Tony Manero, No, El club, Neruda, La cordillera, Rojo, Blanco en blanco o El príncipe) trabajando juntos en un entorno tan hermoso, ya merecía la pena ver Algunas bestias. Pero Jorge Riquelme Serrano no solo acierta en el elenco, en la dirección de actores y en la elegancia y pertinencia con que sabe poner la cámara (entre los árboles, rodeando a los personajes desde el agua, mirándolos desde el cielo...) También lo hace en la construcción de una historia que, a pesar de su aspereza, da gusto ver en todos sus planos y que tiene momentos memorables en escenas de plano único y cámara quieta como la que nos muestra a los seis personajes pasando del más amigable juego de cartas a la bronca más brutal. O esa otra terrible en la que el personaje Alfredo Castro visita en la noche a la nieta. Empieza muy bien este D'A Festival de Barcelona que estos días seguimos desde Avilés. Al menos en lo que se refiere a ese cine que tanto me gusta: el que viene de América y está hecho en la lengua que compartimos.

sábado, 2 de mayo de 2020

De jueves a domingo

de Dominga Sotomayor. Chile, 2012. 96’.
2 de mayo de 2020. Festival Renoir de Cine Iberoamericano, El blog de los Cines Renoir, Avilés.

Lucía y su hermano viajan en coche con sus padres hacia el norte. El jueves temprano dejan Santiago para emprender una ruta en la que compartirán acampada con unos amigos y llegarán casi al límite de territorios desérticos. Como la relación de sus padres que parece estar terminando.

No había podido ver esta película cuando se proyectó en el Niemeyer hace unos años, pero me encantó Tarde para morir joven, la última película de Dominga Sotomayor por la que recibió un merecido premio a la mejor dirección en la penúltima edición del festival de Gijón. Mucho de lo que escribí ayer sobre Sonámbulos podría repetirlo ahora sobre esta película hiperrealista que nos devuelve a los años noventa con la mirada de esa niña que asiste al que quizá sea el último viaje con sus padres. Sorprende la memoria y la precisión de la directora para construir los gestos y los detalles que muestran la textura de la vida cotidiana en un tiempo ya lejano. Sorprende su habilidad y pertinencia para poner la cámara. Y sorprende la familiaridad con que se relacionan los cuatro protagonistas de esta película de carretera en la que da gusto sentirse viajando en su coche sin importunarles. Magnífico cine chileno que ahora recupero pero que me habría encantado poder ver en pantalla grande. Ya va faltando menos para volver a ellas.

viernes, 1 de mayo de 2020

Los sonámbulos

de Paula Hernández. Argentina, 2019. 107’.
1 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés.

Comienza el verano y termina el año. Ocasión para un encuentro familiar en la casa de campo de la familia de Emilio. Con él van su mujer Luisa y su hija Ana, una adolescente con episodios sonambulismo y una relación difícil con sus padres. Tampoco serán nada fáciles las que tienen entre si el resto de los miembros esa familia. 

Un elenco magnífico y una dirección impecable nos hacen partícipes de esos detalles cotidianos que definen la textura de las relaciones familiares. Con un trabajo perfecto, desde el cuidadísimo sonido hasta la dirección de actores, Paula Hernández consigue meternos en una historia en la que es muy fácil reconocer las tensiones visibles y soterradas que hay en muchas familias. La decisión de que nuestro punto de vista no sea neutro sino que sigamos principalmente a Luisa y a Ana resulta muy acertada. Uno ya está acostumbrado a esperar siempre lo mejor de los cineastas e intérpretes argentinos (y no digamos en el teatro: estas semanas estamos disfrutando lo indecible con lo que nos ofrecen desde Timbre 4). Por eso parecía una apuesta segura esta película que no solo no defrauda sino que hace que uno se pregunte por qué no ha podido ver antes el resto de la obra de esta excelente directora que, a juzgar por esta película, es sin duda Paula Hernández. Los sonámbulos tiene como referencia de comparación más obvia La ciénaga de Lucrecia Martel. Aunque a mi también me ha recordado las atmósferas familiares retratadas en películas como Las furias de Miguel del Arco o El árbol magnético de Isabel de Ayguavives. Cuatro películas que compondrían un ciclo soberbio sobre familias reunidas circunstancialmente.

Habitación 212

de Christophe Honoré. Francia, 2019. 86’.
1 de mayo de 2020. D'A Film Festival Barcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.

Llevan muchos años casados pero ella tiene frecuentes relaciones con hombres más jóvenes. Una noche discuten por ello y ella se va al hotel que hay justo enfrente de la casa. Esa noche los dos conversarán con sus propios fantasmas. A ella le visitará el de su madre, el de su abuela y hasta el de él mismo cuando era joven. A él le vendrá a ver el de una novia que tuvo antes de casarse.

Con esta película se inaugura este festival barcelonés que ha trasladado toda su programación a Filmin y que se desarrollará desde hoy hasta el día 10. La idea de la película es buena y el tono teatral de las escenas me resulta agradable. Sin embargo, la conversión de los fantasmas personales que a cualquiera le visitarían en una situación como esa en personajes visibles lleva demasiado lejos las situaciones y eso hace que esta curiosa propuesta pierda sutileza. Por lo demás, la presentación de las crisis matrimoniales y los dilemas amorosos, sin ser demasiado ingenua, no se aleja demasiado de algunos tópicos. 

miércoles, 29 de abril de 2020

Ex Libris: La biblioteca pública de Nueva York

de Frederick Wiseman. EE.UU., 2017. 197’.
29 de abril de 2020. Filmin, Avilés.

La Biblioteca Pública de Nueva York no es solo el vetusto edificio de la Quinta Avenida con la Calle 42 ni un gran almacén de libros. Es una enorme red de centros culturales distribuidos por toda la ciudad que tienen clara una cosa: que la cultura es un bien público fundamental y un derecho de todas las personas. De todas.

El director de National Gallery utiliza un dispositivo parecido al de aquella magnífica película para hacernos partícipes de la inmensa diversidad y riqueza de esa institución ejemplar que es la Biblioteca Pública de Nueva York. Sin ningún busto parlante ni ninguna voz narrativa, la cámara nos va situando durante tres horas y cuarto en medio de conferencias, conciertos, sesiones poéticas, talleres educativos, encuentros cívicos y hasta lecturas de libros. Una serie de pequeños cortes de entre dos y ocho minutos se van hilvanando con imágenes de las calles de Nueva York y los pasillos del edificio histórico de esta gran red comunitaria al servicio de la cultura y la participación social. Como en National Gallery también asistimos a las reuniones internas en las que los responsables de esta magna institución discuten y deciden esas políticas responsables que hacen de la Biblioteca Pública de Nueva York mucho más que un lugar (unos lugares) donde consultar o llevarse libros prestados. Y eso es algo que, por lo demás, no le resulta extraño a quien hace casi cincuenta años comenzó a frecuentar aquella pequeña biblioteca pública de la calle Jovellanos no solo para estudiar y llevarse libros, sino para despertar al mejor cine, a los coloquios más inspiradores, a los conciertos y muy pronto también al teatro. Así fue como algunos fuimos sabiéndonos poco a poco compatriotas de Giner de los Ríos, de Lorca y de Max Aub. Y habitantes de ese país sin fronteras que nos hace sentirnos como en casa en cualquier centro cultural. Ya sea en Avilés, Salamanca, Barcelona, Buenos Aires o Nueva York.

jueves, 23 de abril de 2020

Libreros de Nueva York

de D.W. Young. EE.UU., 2019. 99’.
23 de abril de 2020. Sala Virtual de Cine, Avilés. V.O.S.

Vendedores de libros de Nueva York. Y también coleccionistas. Gente algo rara y mayormente madura que cultiva cierto fetichismo de los libros. O que se dedica a un negocio en el que los libros son considerados en parte como trofeos sentimentales y en parte como mercancías con valor de cambio.

El valor de uso de los libros está en su lectura. Por eso pensaba que era una estupenda idea celebrar el 23 de abril con este preestreno que podría ofrecernos un viaje por las librerías neoyorquinas, esos espacios confortables en los que los lectores y los espectadores tienen oportunidad de encontrarse a través de los libros. Sin embargo, el título de la película (y su cartel en español) engaña. En español librero no es lo mismo que vendedor de libros. Ni tampoco es lo mismo librería que tienda de libros. Y de eso va esta película: de gente que compra y vende libros. Es verdad que los quieren, pero no porque sean cosas para leer, sino porque son cosas para tener. Una lástima, porque ya me relamía pensando en un delicioso recorrido por esa maravillosa ciudad haciendo de la reivindicación de las librerías un alegato similar al que Abel Ferrara hizo sobre los cines en The projectionist, la estupenda película que vimos en la pasada edición del Festival de Gijón. En todo caso, me quedo con la frase que dice la más lúcida de las personas que hablan en este documental. Es una mujer madura que lanza perlas como esta: "Cuando llegué a Nueva York se hablaba del mundo del arte. Ahora se habla del mercado del arte. No hay nada más que añadir".

lunes, 20 de abril de 2020

El hombre que diseñó España

de Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya. España, 2019. 94’.
20 de abril de 2020. Filmin, Avilés.

La imagen del PSOE, la de Renfe, la de Correos, la de Repsol, la de los billetes del Banco de España... y hasta la de Fósforos del Pirineo. Todos esos iconos se los debemos a un solo hombre: José María Cruz Novillo. A él también le debemos los carteles de películas como Ana y los lobos, El espíritu de la colmena o El sur. Nada menos.

Es un magnífico documental sobre Cruz Novillo y sobre España. Sobre un artista con vocación (y obra) intemporal y sobre un país al que, tras la muerte de Franco, no lo reconocería ni la madre que lo parió. De Cruz Novillo habla mucha gente. Entre ellos Leguina (se me olvidaba: también diseñó la bandera de la Comunidad de Madrid) y, por supuesto, Guerra. Pero a quien da gusto escuchar es a José María Cruz Novillo. Habla de su vida y de su obra con una lucidez y una pasión que cautiva a cualquiera. Pero es que además El hombre que diseñó España es una película que habla de España. Con la voz de este creador, quizá menos conocido de lo que merece, y con las voces de aquellos documentales americanos que nos desvelan como nos veían ellos hace cincuenta años.