lunes, 29 de marzo de 2021

Nomadland

de Chloé Zhao. EE.UU., 2020. 108’.
29 de marzo y 21 de abril de 2021. Cines Parqueastur, Corvera.  

Fern llevaba una vida feliz con su marido trabajando en una empresa de yesos de Nevada. Pero tras quedarse viuda y cerrarse la empresa también desapareció su pueblo. Así que ha tenido que trabajar durante la temporada navideña en Amazon y luego en empleos temporales a los que se va desplazando en su furgoneta como esos nómadas maduros del siglo XXI que recorren paisajes hermosamente desolados del oeste norteamericano.

No sé cómo será el libro de Jessica Bruder en el que está inspirada esta película (ya mismo lo encargo en Clarín) pero difícilmente resultará más diáfano y conmovedor que la película de Chloé Zhao. Tras su extraordinaria The Rider esta directora vuelve a demostrar su asombrosa capacidad para transgredir los límites entre la interpretación de los actores profesionales y la vida de los seres reales en películas bellísimas con las que consigue hacer de la ficción una forma de ensayo particularmente reveladora y del documental una conmovedora lección de lo que debe ser el cine. The Rider y Nomad Land se centran en seres aparentemente periféricos que ejemplifican formas de entender la vida que deberían ser orgullo nacional de los estadounidenses. Las de unas gentes que viven al margen de esa cultura norteamericana contemporánea que criticó Marvin Harris (y tantos otros) y que mantienen vivo el espíritu solidario y generoso de los pioneros legendarios. Los personajes que nos presenta Chloé Zhao son pura bondad. De hecho, Fern solo expresa alguna aspereza, más que justificada, en la conversación sobre los negocios inmobiliarios en casa de su hermana. El trabajo de Frances McDormand con ese personaje es pura contención y tendría sobradamente merecido un Oscar. Junto a ella se interpretan a si mismos esos nómadas reales que por edad deberían ser ya jubilados sedentarios. Entre ellos está el propio Bob Wells, líder de ese movimiento que cada año se reúne en Quartzsite y que encuentro ideológicamente emparentado con las propuestas abolicionistas que propugna otro Bob de apellido Black. Los nómadas de furgoneta son consecuencia dramática y reacción pacífica ante sucesos como el colapso financiero o el advenimiento del leviatán Amazon. Pero la mejor metáfora de la tranquila rebelión de estos nuevos centauros del desierto quizá esté en esas golondrinas que la amiga de Fern quiere volver a ver antes de morir. Con Nomadland Chloé Zhao nos revela la poética de una forma de vida itinerante y contemplativa empeñada en seguir apreciando el valor de las cosas por las merece la pena vivir.