lunes, 5 de enero de 2026

Celebración

de Thomas Vinterberg. Dinamarca, 1998. 105’.
05 de enero de 2026. Filmin. V.O.S.

Los Klingenfeldt se reúnen en la mansión del padre para celebrar su sesenta cumpleaños. Pero lo que debería ser una jornada de felicidad familiar se convierte en la ocasión para ajustar cuentas con él. El suicidio reciente de una de las hijas y las acusaciones de uno de los hijos de que el padre abusaba de ella y de él cuando eran niños convertirán la celebración en algo devastador.  

Filmar en localizaciones reales. Usar solo sonido directo. Rodar cámara en mano. Filmar en color y sin iluminación  artificial. No usar efectos ópticos ni filtros. No incluir muertes ni armas. Hacer cine sobre el aquí y el ahora. No hacer películas de género. Formato de 35 milímetros. Y que el director no aparezca en los créditos. Son los diez mandamientos que establecieron Lars von Trier y Thomas Vinterberg para el movimiento Dogma 95. Y lo cierto es que, aunque ellos mismos incumplieron algunos, esta película fundacional de aquel movimiento no nos resulta demasiado extraña ni alejada de algunas maneras de hacer cine en los últimos treinta años. Lo que más llama la atención es, sin embargo, la incomodidad que genera esta historia sobre ese encuentro familiar en una mansión de la burguesía danesa. En esto, el parentesco más interesante podría encontrarse con El ángel exterminador de Buñuel. Seguro que habría mucho que comentar sobre las relaciones, deliberadas o incidentales, entre las dos películas.