de Jim Jarmusch. EE.UU., 1980. 75’.
7 de enero de 2026. DVD. V.O.S.
Hace días que Allie no pasa por el apartamento en el que vive con su novia. De hecho, solo estará un momento con ella porque continuará su deambular por el Manhattan más sórdido. Así, recorre las ruinas del lugar en que nació, visita a su madre en un psiquiátrico y se va encontrando con gentes diversas. Incluso roba un coche y luego lo vende. Todo con una actitud distante. La propia de un turista permanente que se da cuenta de que debe dejar Nueva York.
La primera película de Jim Jarmusch es modesta en recursos y tiene un sonido mejorable, pero anticipa ese tono fragmentario y vagabundo que tendrán trabajos posteriores como Extraños en el paraíso, Bajo el peso de la ley, Mystery Train, o Noche en la tierra. Las imágenes de los primeros títulos de crédito alternan calles bulliciosas del Nueva York más carismático con callejones sucios y vacíos. La historia que Jarmush nos muestra se decanta por estos últimos y, al final, este Ulises urbano abandona a su Penélope en busca de otra ciudad. Vistos ahora, llaman la atención los títulos de crédito finales sobre la imagen de un Manhattan que se empequeñece desde la estela del barco. Sobre todo, por esas torres gemelas que entonces solo tenían siete años.
