sábado, 31 de agosto de 2013

Lobos de Arga

de Juan Martínez Moreno. España, 2011. 104’.
29 de agosto de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.


La maldición centenaria de los Mariño cae sobre Tomás, el último descendiente que regresa a Arga para un supuesto homenaje. Licantropía casposa en un pueblo gallego. Actores intentando defender una historia boba que quiere provocar muchas risas y muchos sustos. El cartel lo decía todo, pero uno no espera encontrar en un lugar como este una película que parece elegida con (mala) intención en un outlet de serie B.

Lo importante es lo que está pasando estos días en Avilés con el anuncio del cierre de los Cines Marta. Ayer la concentración en su defensa estuvo bastante animada. Hoy lo recoge la prensa. Además de recuerdos, intercambiamos ideas para conseguir que en Avilés (y en España) el cine se siga pudiendo ver en el cine. Las ganas de hacer algo predominaban sobre la resignación de una despedida (que será, en todo caso, en la última sesión del lunes para la que también hay convocatoria). No parece que ese bello palacio deba (ni pueda) tener mejor destino que albergar salas de cine. En este caso la crisis económica tiene una ventaja: no parece haber alternativas de especulación inmobilaria como las que desalojaron en el pasado tantas salas españolas del centro de las ciudades. Si se consiguen pensar maneras de superar este rubicón de la digitalización y las salas de los Cines Marta no se desmontan, este anuncio de cierre podría ser un aldabonazo para despertar a quienes no saben que parte de alma de las ciudades se pierde cuando de ellas desaparecen sus cines. Aún se puede hacer mucho por conservarlos. En las salas más pequeñas se podrían experimentar otros modelos de exhibición (el año pasado comprobamos en los Cines Monumental de Buenos Aires lo pequeña que puede llegar a ser una buena sala de cine). En algunas salas (o días) se podrían plantear ofertas a la carta para pequeños grupos de espectadores que se autoprograman sus películas (el modelo cinéfilo del Xcèntric del CCCB sirve de ejemplo). Lo importante es que el cine palomitero siga estando al lado del otro, que el abuelo pueda ir con la nieta al cine infantil y que el adolescente que va con sus amigos al último megaestreno pueda encontrarse con sus padres que salen de ver la película coreana que se proyecta en la sala de al lado. Desde los centros educativos podemos hacer mucho contagiando y promoviendo el gusto por ir al cine. Pero no (solo) el cine  edificante en horario escolar, sino el cine que tanto nos hace disfrutar en su horario habitual. No es otra cosa que lo que ya hicimos hace veinte años en Avilés con el teatro. Entonces nuestros alumnos se apuntaban en sus centros y les llevábamos las entradas con precio reducido si contagiaban entre ellos el interés por asistir e iban juntos. En el Palacio Valdés compartían butaca con los adultos y aprendían a ser público teatral (aunque algunos espectadores "de toda la vida" no entendían la importancia de esa promiscuidad de edades). Hoy las sorprendidas y agradecidas caras de los actores al final de las obras viendo nuestro teatro lleno demuestran que lo que se hizo en Avilés hace tiempo por fomentarlo entre los jóvenes ha fidelizado a un público que permite que tengamos una programación enviadiable (y también unas magníficas jornadas anuales de teatro escolar en las que desde hace casi veinte años los alumnos de nuestros institutos se suben cada primavera al escenario). Eso mismo querríamos hacer ahora algunos profesores con el cine: anunciar con antelación la programación del fin de semana, comentarla, contagiarla en las aulas y en las redes sociales, conveniar reducciones de precios para jóvenes que anticipan la compra de varias entradas. En casa hace años que los Reyes traen el 6 de enero varias cajitas con entradas de los Cines Marta para usar durante el año. Ángela también ha hecho muchas veces ese regalo de cumpleaños a sus amigos. De hecho, ella las reserva como un pequeño rito para los estrenos especiales que más le gustan. Es un ejemplo familiar de como contagiar el aprecio por ver el cine en el cine. Además de quejarnos de la (anti)política cultural de este gobierno destroyer, desde el ámbito escolar (y también desde la gestión cultural municipal y regional) se puede hacer mucho más de lo que se ha hecho hasta ahora. Ojalá que sea así. Ojalá que la actitud heróica que ha tenido siempre la empresa propietaria de los Cines Marta haga un esfuerzo más y nos permita echarle una mano. Si superamos este bache quizá tuviera sentido reponer cuanto antes en los Cines Marta la película de Tavernier y hacer cierto su título: Hoy empieza todo (otra vez).

domingo, 25 de agosto de 2013

Hijo de Caín

de Jesús Monllaó. España, 2013. 90’.
25 de agosto de 2013. Cines Marta, Avilés.


Nico es un adolescente inquietante: tan inteligente como insolente. Su pasión por el ajedrez es tan intensa como su animadversión hacia su padre. El psicólogo que le trata le ayuda a progresar en el ajedrez sin saber que la verdadera partida es la que está jugando con ellos.

Esta es la reseña más triste desde que abrí este blog. Y no por el dramatismo de la película (que lo tiene), sino por la noticia que hoy traen los periódicos: si nada lo remedia, mis queridos Cines Marta cerrarán el próximo domingo. Los últimos cines a pie de calle en Asturias, los más antiguos de la región (más de sesenta años), los del entorno más bello (en un palacio de más de tres siglos situado en una hermosa plaza peatonal), los que programan estrenos para todos los públicos (en unas salas los de las palomitas y en las de al lado los -otros- cinéfilos) están a punto de unirse a los nombres de los recuerdos (siempre bellos) de los cines en los que tantos españoles hemos sido felices. Si los Cines Marta cierran Avilés dejará de ser una ciudad francesa. Una ciudad como esas del país vecino en las que se disfruta, se quiere y se cuida a la cultura. En cada pequeña ciudad francesa se sabe que en sus salas de cine están también sus señas de identidad. Por eso las protegen. Por eso van a ellas. Y es que los países realmente grandes son los que saben que es el patrimonio cultural (y el natural) lo que hace que vivir sea más que sobrevivir. Nadie habla de la marca Francia para proteger y difundir esa cultura. La protegen cuidándola. La difunden defendiéndola. Por eso tienen la suerte de ver cine francés (y asiático, y europeo, y hasta español) en salas que siguen abiertas en el centro de sus ciudades. Aquí no. Aquí se vota a quienes se inventan la marca España pero no quieren (ni protegen) de verdad a este gran país ni a su enorme cultura, tan diversa internamente y tan extensa por la lengua compartida con el otro continente. Aquí no se ha entendido que la protección del cine y la digitalización de las salas no puede dejarse únicamente a la lógica del mercado (estadounidense).  Aquí muchos siguen la moda pirata y dejan de ir a los cines sin tomar conciencia de que con ello están impediendo que sus hijos puedan hacerlo en el futuro porque ya no habrá cines a los que ir. Aquí les parece caro el cine a quienes no les parecían caros los pisos ni las hipotecas, ni les parece caro el fútbol y obscena su primacía en las pantallas. Aquí se acepta (y casi se justifica) como inexorable lo que debería movernos a la rebelión. La desaparición de los Cines Marta la lamentaría no solo por mí, que por suerte puedo (y tendría que) usar más el coche. También la sentiría por quienes no pueden ir al cine a otra ciudad. Por mi hija, para la que ir andando al cine quizá quede en un recuerdo de la infancia y la primera adolescencia. O por su pequeña prima que aún no ha ido nunca a un cine y quizá ya no pueda hacerlo en su ciudad. Por eso no me resigno. Cueste lo que cueste debemos defender nuestro cine y defender nuestros cines. Se trata de lo que decía Benedetti, de defender la alegría.

viernes, 23 de agosto de 2013

Chronicle

de Josh Trank. EE.UU., 2012. 83’.
22 de agosto de 2013. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Andrew lo graba todo con su videocámara. También el extraño episodio con Matt y Steve en una cueva en la que encuentran unas rocas luminosas. Desde esa noche podrán mover cosas a distancia y serán capaces de volar. Superpoderes que van ejercitando como un juego compartido sin final feliz.

Una crónica subjetiva de vidas adolescentes filmadas cámara en mano. Un retrato generacional con drama familiar al fondo. Las aventuras de tres chicos normales con poderes paranormales. Todo eso es esta película apta para públicos diversos: los que valoran la (aparente) ausencia de montaje y el (fingido) amateurismo documental, los que disfrutan con los guiños filosóficos (Schopenhauer, Platón, la reflexión sobre el poder y las normas) y, sobre todo, los adictos a los efectos especiales. La película agrada y sorprende. Y más en una noche deliciosa frente a la inmensa y hermosa pantalla que es la fachada del auditorio. Estupenda idea la de programar durante el verano cine al aire libre en un lugar tan propicio como la plaza del Niemeyer.

martes, 20 de agosto de 2013

Una casa en Córcega

de Pierre Duculot. Francia-Bélgica, 2011. 82’.
19 de agosto de 2013. Cines Van Dyck, Salamanca.


Su abuela le ha dejado en el testamento una casa en Córcega. Será un buen motivo para que Christina intente huir de una vida tediosamente encarrilada en Bélgica.

Las raíces tiran mucho. Sobre todo si aparecen en la treintena. Y más en paisajes tan bucólicos como los de esa isla. La casa (como la propia película) necesitaría muchos arreglos, pero hay que reconocer que el cabrero guaperas resulta inmejorable para los sueños de Christina.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Renoir

de Gilles Bourdos. Francia, 2012. 101’.
13 de agosto de 2013. Cines Van Dyck, Salamanca.

 
La costa azul en 1915. Los escenarios de los últimos cuadros del pintor y del inicio del amor entre el futuro cineasta y la modelo.

“La pintura no se puede explicar, se mira”. Lo dice Auguste Renoir en la película y eso debe pensar también su director. De hecho, las manos del viejo artista parecen retocar las obras más que pintarlas. “Lo que debe dominar la estructura no es el dibujo sino el color”. Bourdos es también fiel a esta otra frase del pintor y no hace otra cosa que mostrar estampas de cálidos colores sin acabar de perfilar qué pintan los personajes en ellas. No queda claro si la película es sobre la vejez del padre, sobre la juventud del hijo o sobre la transferencia del amor por la belleza (erótica y artística) entre el primer Renoir y el segundo. Así que el título (y el cartel) resulta tan indefinido como la propia película.

martes, 13 de agosto de 2013

Pacific Rim

de Guillermo del Toro. EE.UU, 2013. 131’.
12 de agosto de 2013. Multicines Béjar, Béjar.


Jaegers contra kaijus. Enormes robots dirigidos por parejas de pilotos con cerebros sincronizados luchan contra inmensos monstruos que salen de una brecha submarina para acabar con la humanidad. Pero los últimos jaegers se lo impedirán.

Como Spielberg en La guerra de los mundos, Guillermo del Toro hace que sean endógenos los alienígenas que quieren terminar con los humanos. Y no menos espectaculares que aquellos trípodes descomunales en los que pienso cada vez que veo el edificio de Calatrava en Oviedo. Mazinger Z no me decía nada pero estos jaegers impresionan. Sobre todo en las escenas diurnas como la del derrumbamiento del primero en la costa o la de la evocación del trauma infantil de la heroína (a la que le veo un puntito de Heidi). Sobre la historia poco hay que decir. La pareja de científicos (el racionalista y el empirista) obviamente están chiflados y los homúnculos que pilotan los jaegers muestran una heroicidad retrofuturista que casi enternece en un tiempo en que los pilotos de los drones hacen su trabajo sin despeinarse.

viernes, 9 de agosto de 2013

Guerra mundial Z

de Marc Forster. EE.UU, 2013. 116’. 
8 de agosto de 2013. Cines El Foro, Mérida.

“La ley marcial es como las normas de una casa, pero para todo el mundo”. “Estad preparados para lo que sea, nuestra guerra acaba de empezar”. La primera frase se la dice el personaje de Brad Pitt a su hija al comienzo de la película. La segunda nos la dice a nosotros al final. Es la guerra. Ahora contra unos zombis que extienden su condición a mordiscos. Pero nuestro héroe recorrerá el mundo haciendo lo necesario para vencer al enemigo.

Una semana de guerras. El martes Los ojos de la guerra en Béjar. Ahora Hécuba en Mérida (perfecto en este escenario el montaje de José Carlos Plaza de la tragedia de Eurípides en la versión de Juan Mayorga con Concha Velasco como protagonista). Para resistir el calor vespertino, antes de asistir a la guerra de Troya hemos ido a los Cines El Foro (4 euros la entrada: y aún dicen que el cine es caro) para presenciar los trabajos de este Heracles que consigue salvarnos de los zombis. Cine entretenido para quienes disfrutamos con las películas sobre catástrofes. Pero mejor no analizar mucho el contenido: la familia como motivación última de todo, el enemigo como masa, la aniquilación del otro como fin incuestionable... El liderazgo de la ONU, la bondad de los brasileños o la ironía sobre el muro de Israel no consiguen compensar el eco de las frases que citaba al comienzo. Y casi meten más miedo que los zombis.

jueves, 8 de agosto de 2013

Los niños salvajes

de Patricia Ferreira. España, 2012. 97’.
7 de agosto de 2013. Teatro Cervantes, Béjar. XVII Semana de Cine Español.


A Alex le gusta hacer graffitis, Gabi entrena en un gimnasio y Oky se lleva bien con los dos. Se conocen del instituto, pero su complicidad aumenta fuera. Los tres tienen familias que saben poco de ellos. La orientadora le consigue una beca a Alex para que pueda ir a Amsterdam en el verano a aprender a pintar, pero él no tiene suficiente dinero. Las cosas se complican y tras una escapada frustrada la tranquila Oky hará algo horrible al regresar a su casa.

La película nos había gustado mucho el año pasado. Así que la hemos vuelto a ver con Ángela en esta XVII semana de cine español que se organiza en verano en Béjar y en la que ayer vimos Los ojos de la guerra y el viernes veremos una sesión de cortometrajes (Luces rojas, de Rodrigo Cortés, y Libre te quiero, de Basilio Martín Patino, completan la programación que este año se desarrolla en el bonito Teatro Cervantes). Patricia Ferreira hace un excelente trabajo con esos magníficos actores adolescentes que resultan mucho más que creíbles en esta película. El espectador comprende bien unas vidas que son desconocidas para sus padres y sus profesores. Las escenas familiares son oportunas y comparten esa rara verdad con que se esbozan las relaciones escolares (los diálogos entre los profesores y sus diversas formas de estar en el aula demuestran que Patricia Ferreira ha tenido buenos asesores y que ha querido sortear los tópicos y prejuicios que suelen hacer tan exasperante el cine sobre lo escolar). No hay tesis en la película, ni culpas definidas. El drama que retrospectivamente articula la historia permite construir un relato eficaz que (acertadamente) no pretende moralizar. Pero, más allá de ese drama, me quedo con la naturalista descripción de ese triángulo adolescente que no termina de encontrar cuáles son las ventajas de ser un marginado. La playa-callejón en la que los tres viven un instante de intensidad infinita es una metáfora cinematográfica perfecta e inolvidable.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Los ojos de la guerra

de Roberto Lozano Bruna. España, 2011. 97’.
6 de agosto de 2013. Teatro Cervantes, Béjar. XVII Semana de Cine Español.


Los ojos de la guerra son los de los reporteros. Gentes como Enrique Meneses, Gervasio Sánchez, Rosa María Calaf, Mikel Ayestarán, Ramón Lobo, Sergio Caro o Arturo Pérez-Reverte muestran que la verdad de lo que sucede en las zonas con conflictos depende de la pluralidad y honestidad de quienes lo relatan. Los testimonios sobre su trabajo y las imágenes de la forma en que lo hacen algunos de ellos son el contenido de este documental sobre las guerras y sobre el periodismo en las guerras.

Los desastres de la guerra. Ese podría ser también el título de un documental que muy oportunamente se abre y se cierra con la mirada de Goya, la que inauguró el género. En medio, imágenes de Bosnia, Afganistán, Irak o el Congo y de los reporteros que les dan sentido. Sus testimonios nos hacen reflexionar sobre la naturaleza y la dimensión ética de su trabajo. Sin desmerecer al resto, es Gervasio Sánchez el que destaca de una forma especial en esta película. Y es que la persona está a la altura de la obra. Las imágenes haciendo los reportajes fotográficos que hemos visto en el CCCB, en el MUSAC o en el Valey (hasta el 1 de septiembre está allí todavía “Vidas minadas, 10 años”) evidencian que su actitud con los protagonistas está a la altura de lo que muestra. Sus palabras desmienten con razón las miradas relativistas de otros. Y es que aunque el mal sea banal o plural siguen teniendo responsabilidad los que no hacen todo lo posible por evitarlo. Quienes recordamos los terribles partes de radio de aquella tarde de julio de 1995 que anticipaban lo que iba suceder en Srebrenica sabemos que los dirigentes autistas que no impidieron aquel genocidio no pueden alegar desconocimiento de lo que estaba pasando. Por eso son imprescindibles reporteros como Gervasio Sánchez, gente honesta en sus palabras, en sus obras y en su resistencia a la omisión.

viernes, 2 de agosto de 2013

En otro país

de Hong Sang-soo. Corea del Sur, 2012. 89’.
1 de agosto de 2013. Cines Golem, Madrid. V.O.S.


La francesa Anne pasa unos días en un lugar de la costa coreana llamado Mohang. Ese es el tema de tres guiones que escribe una joven que también pasa allí unos días con su madre. En el primero Anne es una directora de cine invitada por un colega coreano. En el segundo es la esposa de un adinerado coreano y se reúne allí con su amante. Y en el tercero va con una amiga después de que su marido la haya abandonado. En las tres historias hay un socorrista afectuoso, una esposa embarazada y una joven amable.

Tres sencillas historias hechas con los mismos materiales (incluidos paraguas, botellas verdes y faros). Variaciones sobre tres guiones que repiten escenarios, situaciones y parte de los diálogos para construir historias diferentes. En cierto modo es cine dentro del cine, porque la relación real entre la actriz y el director podría tener algo en común con la primera historia y porque el propio director también escribe sus guiones en el mismo lugar en que filma cada día. En otro país es un ejemplo de ese cine bien hecho y aparentemente simple con el que tanto disfrutamos los devotos de Rohmer. Y es que con es
ta película, tan aparentemente intrascendente como deliciosa, Hang Sang-soo (un director premiado pero desconocido en España) me ha recordado mucho al añorado francés. Ojalá que podamos ver en nuestro país con más frecuencia joyas coreanas como esta.

miércoles, 31 de julio de 2013

Ese oscuro objeto del deseo

de Luis Buñuel. Francia-Italia-España, 1977. 103'.
31 de julio de 2013. Filmoteca Española, Madrid. V.O.S.


En el viaje en tren entre Sevilla y Madrid Mathieu, un francés acomodado, relata a sus compañeros de compartimento sus andanzas con Conchita, la bella joven andaluza objeto de un deseo (¿casi?) siempre inalcanzable.

A los treinta años de su muerte la Filmoteca Española le dedica un ciclo a Luis Buñuel que incluye Ese oscuro objeto del deseo, su última película. La primera, Un perro andaluz,  la hemos vuelto a ver hace menos de un mes en la exposición del Reina Sofía sobre Dalí (justo cuando se cumplen treinta años de aquella otra gran exposición que vimos en el palacio de Pedralbes en aquel viaje en el que el azar nos fue tan necesario). Se podrían decir muchas cosas de esta película que tan bien ha resistido el paso del tiempo. La socarronería disruptiva de una historia (aparentemente) lineal con moscas en los vasos, ratones en las trampas, psicólogos enanos y atentados de grupos terroristas como el GARNJ (Grupo Armado Revolucionario del Niño Jesús) me ha gustado tanto como la primera vez que la vi. Y el atrevimiento de combinar dos actrices para encarnar a una andaluza (de nombre tan poco inocente como Conchita) con belleza delicada (Carole Bouquet) o racial (Ángela Molina) me ha recordado el surrealismo onírico del primer Buñuel. Aunque Fernando Rey no porte navajas ni mire pupilas en la luna llena, ese absurdo saco que carga a lo largo de la película y esa tensión sexual no resuelta recuerda aquellas imágenes en blanco y negro en las que unas manos palpaban unos pechos con los ojos en blanco o arrastraban la carga de la burguesía, la religión y la muerte en forma de piano, curas y cadáver. El color y la ironía de este oscuro objeto del deseo andaluz es, por tanto, el cierre perfecto de una carrera cinematográfica imprescindible.

lunes, 29 de julio de 2013

Tú y yo

de Bernardo Bertolucci. Italia, 2012. 103’.
28 de julio de 2013. Cines Verdi, Barcelona. V.O.S.


Un supuesto viaje escolar a la nieve sirve de excusa a un adolescente airado para pasar una semana escondido en el sótano de su casa. Allí coincide con su hermanastra, que también se oculta para pasar el mono y desengancharse de las drogas. Su convivencia clandestina resultará iniciática para él y catártica para ella.

Ayer Pasolini y hoy Bertolucci. El azar ha ordenado así las últimas películas que he visto en Barcelona. La vecindad entre esos directores no estaba solo en sus domicilios romanos, en algunos momentos también estuvo en sus filmografías. Bertolucci fue durante mucho tiempo mi primer director. El primero que me fascinó y que seguí en aquel tiempo juvenil en que uno creía que en el cine era posible señalar lo mejor: la mejor película, el mejor director, el mejor actor... Novecento, El último tango o El último emperador ocuparon para mi ese lugar durante algún tiempo. Por eso me alegro ahora de que el querido director italiano, que casi no sale de su casa, haya regresado al cine para encerrar a esos dos jóvenes en un sótano y crear atmósferas evocadoras de otros lugares cinematográficos propicios para los encuentros sentimentales (El último tango, Soñadores) y las relaciones tóxicas (La luna). Esa fingida semana blanca será una decisiva semana en blanco para estos dos (casi) hermanos (más que) fraternos que se encuentran y redimen en las encrucijadas de esa edad juvenil tan radical y decisiva como apasionada e ingenua.

domingo, 28 de julio de 2013

Las mil y una noches

de Pier Paolo Pasolini. Italia, 1974. 129’.
27 de julio de 2013. Filmoteca de Cataluña, Barcelona. V.O.S.


Nur-ed-Din ha comprado a Zumurrud en una subasta, aunque en realidad ha sido ella quien ha elegido a su joven amo. Las peripecias de la pérdida y búsqueda de la esclava dan lugar a una serie de historias fantásticas sobre el sexo y el amor.

Una jornada pasoliniana en Barcelona. Por la mañana visitamos la estupenda exposición “Pasolini Roma” en el CCCB (un lugar que casi nunca nos defrauda) y en la tarde vimos en la Filmoteca la última película de su “Trilogía de la vida”. Antes de Las mil y una noches se proyectó Los muros de Sana’a, un cortometraje documental en el que Pasolini reivindicaba los magníficos paisajes urbanos de Yemen y denunciaba los riesgos de deterioro por el contacto con el mundo occidental. Y precisamente lugares bellísimos de Yemen, Eritrea, Irán, Etiopía, India y Nepal son los que Pasolini eligió para filmar esta fascinante película hecha de historias que están siempre a punto de perder la coherencia, pero nunca el interés. El relativo desaliño del montaje se compensa con la belleza de las imágenes y lo legendario y poético de las pequeñas historias que se hilvanan en esta película que invita a volver a ver las otras de la trilogía y a repasar el resto de su filmografía. De hecho, me he comprado algunas en la tienda del CCCB.

sábado, 27 de julio de 2013

La bicicleta verde

de Haifaa Al-Mansour. Arabia Saudí, 2012. 100’.
26 de julio de 2013. Cines Alexandra, Barcelona.


Wadjda quiere tener una bicicleta verde y correr más rápido que su amigo Abdullah. Estudia intensamente el Corán para ganar un premio con el que podría comprarla. Pero montar en bicicleta, como tantas otras cosas, no es propio de mujeres en Arabia Saudí.

Tampoco hacer películas. Wadjda es una pionera montando en bicicleta y Haifaa Al-Mansour lo es haciendo cine en su país. Y buen cine, por cierto. La bicicleta verde es una historia sencilla en la que pasan pocas cosas, pero también una gran película que, tratando con cariño a los personajes, muestra con sutileza una vida escindida por sexos y por espacios. El de la escuela de niñas resulta el más obsceno. Quizá porque allí son las propias mujeres las que vigilan y mantienen la dura ortodoxia sexista. La bicicleta verde que Wadjda anhela (el color no es casual tratándose de un país musulmán) tiene su contrapunto en el vestido rojo que su madre no llegará a comprar. Dos generaciones de mujeres con distintas expectativas en su relación con los hombres: su madre solo puede aspirar a no perder a su marido, pero Wadjda quiere correr al lado de Abdullah. Y quizá ganarle. De hecho, lo consigue en esa espléndida escena final que tanto recuerda a aquella promesa de libertad con que Truffaut terminaba Los cuatrocientos golpes.

viernes, 26 de julio de 2013

Antes del anochecer

de Richard Linklater. EE.UU., 2013. 108’.
25 de julio de 2013. Cines Verdi, Barcelona. V.O.S.


Una jornada de vacaciones en Grecia para Celine y Jesse. El amor fugaz de hace casi dos décadas (Antes del amanecer) se ha convertido en convivencia estable tras la tarde parisina de hace nueve años (Antes del atardecer). Entre las complicidades y los reproches oscilan unos diálogos que definirán el futuro de su relación antes del anochecer.

Si no tuviera precedentes esta sería una sugerente historia sobre el vértigo de la estabilidad sentimental interpretada por dos actores magníficos en escenas con una continuidad tan sencilla como prodigiosa. Pero los espléndidos antecedentes cinematográficos de esta pareja hacen que esta nueva visita a su vida tuviera muchas probabilidades de fracasar. Pero no. Ni la pareja ni la película han salido mal parados de este nuevo desafío. Escenas deliciosas como la de la comida (que tan bien retrata las edades del amor) o la del paseo en la tarde (que tanto recuerda al fascinante paseo parisino de Antes del atardecer) compensan otras más tensas como la del diálogo en la habitación del hotel. Tras esta trilogía (que tan difícil ha puesto el posible título a una nueva película) la tesis sentimental de Linklater podría resumirse en que una pareja tiene futuro si disfruta hablando de la vida (y de su vida). Quizá no sea suficiente pero es una condición necesaria.

sábado, 20 de julio de 2013

Apuntes de Frank Gehry

de Sydney Pollack. EE.UU, 2005. 83’.
19 de julio de 2013. Centro Niemeyer. I Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés. V.O.S.


Sydney Pollack acompaña a Frank Ghery. Habla con él en su casa y en su coche. Asiste en su estudio al proceso creativo de dar forma a sus edificios. Y también hace que otros hablen de él. Casi todos con devoción. Hasta su psicólogo.

De los recortes tentativos en sus maquetas a los edificios definitivos en las ciudades. Pollack nos muestra a Ghery en una intimidad creadora que parece más la de un artesano experimental que la de un técnico racional. Aunque no se oculta la envergadura de su estudio ni la importancia de su equipo, lo esencial es poner de manifiesto la (divina) humanidad de un arquitecto (estrella). Hoy no hubo cortometraje previo. Pero sí conferencia. Esta vez sobre arquitecturas alienígenas. Es decir, sobre la vecindad entre las obras de los arquitectos-estrella y los artefactos del cine de ciencia-ficción que vienen dispuestos a destruir la Tierra. Esa venía a ser la tesis de una conferencia entretenida que le habría gustado mucho a Carlos de Inglaterra. La mesa redonda posterior no tuvo mucho interés. Tan solo (otra vez) algunas aportaciones de ciertos arquitectos del público. Durante más de una hora se habló de arquitecturas icónicas sin apenas citar a Niemeyer ni al lugar en el que nos encontrábamos. ¿Será un no-lugar? ¿Querrían algunos que lo fuera? Me siento un alienígena.

viernes, 19 de julio de 2013

J.L. Sert. Un sueño nómada

de Pablo Bujosa. España, 2013. 72’.
18 de julio de 2013. Centro Niemeyer. I Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés. V.O.S. 

Tras la construcción del pabellón de España para la Exposición de París de 1937, Sert se va a Cuba y pronto a Estados Unidos. Será un exiliado tan reconocido internacionalmente como olvidado aquí. Su relación con los artistas más importantes del siglo XX, sus concepciones arquitectónicas y urbanísticas, su importante papel en la Universidad de Harvard y las características de algunas de sus obras se repasan en esta película que recorre con rigor una biografía bien interesante.

Es como un documental para la BBC. La descripción es del propio director y no puede ser más acertada. Riguroso, interesante, documentado, accesible. Lo que se espera de un buen documental. No hay concesiones al género de los documentales creativos (el propio Pablo Bujosa también lo dejó claro). Se trataba de dar a conocer a la persona y la obra de alguien que para muchos (empezando por el propio director) resultaba bastante desconocido, a pesar de haber sido el creador de un lugar tan popular como la Fundación Miró de Barcelona o de haber alcanzado un enorme prestigio en los ámbitos académicos norteamericanos. Sert se une así a tantos nombres de exiliados que nos hacen pensar en lo qué habría sido de este país si hubiera fracasado aquel golpe aciago del que hoy se cumplen tantos años. La película vino precedida de Minka, un sencillo cortometraje en el que la vida de una casa es paralela a la relación (muy sentimental) entre un japonés y un norteamericano. Antes hubo una conferencia sobre decorados arquitectónicos en el cine (un repaso histórico sin mucha gracia) y después un coloquio en el que sobresalieron las interesantes aportaciones del director del documental y de María Charneco, una arquitecta que está haciendo su tesis sobre Sert y que asesoró en sus contenidos.

miércoles, 17 de julio de 2013

La escala humana

de Andreas Mol Dalsgaard. Dinamarca, 2012. 76’.
17 de julio de 2013. Centro Niemeyer. I Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés. V.O.S.


Copenhague, Nueva York, Los Ángeles, Congqing, Siena, Melbourne, Daca y Christchurch son las ciudades que sirven para mostrar en cinco capítulos que otro urbanismo es posible.

El título no puede ser más claro. Se reivindica un urbanismo a escala humana. Una ciudad para las personas. Una planificación participativa. El enemigo es siempre el mismo, la ciudad hecha a la medida del automóvil. La alternativa, el empoderamiento del peatón y el ciclista. Quien lo revindica es el arquitecto danés Jan Gehl. Por lo demás, nada nuevo para quienes encontrábamos más estimulante a Ivan Illich que a Robert Moses. Antes de este documental se proyectó el cortometraje Noncity de Andrea Fernández y Nuno Pessoa: una denuncia anti-Seseña, pretendidamente poética, que resulta tan tópica como relamida. La tarde había comenzado con una conferencia pastiche bastante prescindible y terminó con una mesa redonda que tuvo interés por la intervención de algún arquitecto presente entre el público y por la reivindicación que hizo Juan Carlos de la Madrid de la magnífica simbiosis entre arquitectura y cine que tenemos en Avilés en los cines Marta (hoy los más antiguos de Asturias). Allí el séptimo arte resiste a diario en un hermoso palacio construido hace más de tres siglos (antes de que hubiera películas). Y es que en Avilés muchas cosas están hechas a escala humana. La última este maravilloso lugar en el que se desarrolla un festival que, sorprendentemente, no le dedica ninguna conferencia ni mesa redonda al maestro brasileño que lo creó. Ni siquiera una película.

martes, 16 de julio de 2013

360. Juego de destinos

de Fernando Meirelles. Reino Unido, 2011. 112’.
15 de julio de 2013. Cines Marta, Avilés.


Una eslovaca se inicia en la prostitución con su hermana siempre pendiente de ella. Un matrimonio inglés tiene tentaciones adúlteras. Una joven brasileña deja a un novio infiel. Un hombre mayor busca a su hija desaparecida hace años. Un recluso por delitos sexuales se expone a la tentación. Un dentista musulmán ama a una mujer casada. El ayudante de un mafioso quiere abandonarlo. Esas son las encrucijadas de unas vidas que se entretejen levemente en una ronda que tiene como escenarios Viena, Londres, París, Denver, Phoenix y de nuevo Viena.

Aunque no estuvieran los siempre magnéticos Jude Law, Rachel Weisz o Anthony Hopkins la película también sería estupenda. Seguir la vida de una persona a la que le pasa algo interesante,  cambiar de objetivo cuando se cruza alguien a quien también apetece seguir, hacer de esos fragmentos una serie de eslabones que terminan por cerrar una cadena. De eso va esta película. Las buenas historias no siempre necesitan nexos causales. A veces solo leves conjunciones. Si me atrapa y es coherente no me importa que una historia resulte improbable. Es cine. Y en este caso también literatura. Me fascina lo que les sucede a esos tres personajes en una noche de nieve en el aeropuerto de Denver, me gustaría que el dentista musulmán resolviera bien su dilema y desearía que no tuviera fin el encuentro entre la bella y la bestia en ese periplo de 360º por Viena. Meirelles ha hecho que me interesen esos trozos de vidas y que les desee lo mejor. Para mi es más que suficiente. Y es que esta historia no quiere ser trepidante como Ciudad de Dios, ni establecer tesis globales como las de González Iñárritu en Babel. Por eso defraudará a quienes busquen algo de aquellas en este Juego de destinos. Pero no a quienes disfrutamos jugando a cruzar las pequeñas historias que surgen ante nosotros y a imaginar que la vida tiene sentido. O que podríamos dárselo.

viernes, 12 de julio de 2013

Un amigo para Frank

de Jake Schreier. EE.UU., 2012. 95’.
11 de julio de 2013. Cines Marta, Avilés.


Frank vive solo y está perdiendo la memoria. Su hijo se preocupa y le lleva un robot para que le ayude. La resistencia inicial hacia el intruso se convierte en sintonía con el cómplice.

Una sencilla historia sobre un futuro posible en el que se cumplen las tres leyes de Asimov. Frank Langella compone un retrato perfecto de ese deterioro incipiente en el que perder la memoria no es tan importante como perder la dignidad. Su compañero sin nombre (“ya sabes que no pienso, luego no existo”) también se hace querer. Sobre todo por esa complicidad que le permite a Frank volver a hacer lo que más le gustaba: atracar con estilo. Las referencias a los libros que agonizan, a las lecturas compulsivas y a ese Quijote que es la primera joya que Frank y su fiel sirviente consiguen robar, hacen que la película sea muy sugerente. Quien quiera reflexionar sobre la identidad y la naturaleza humana encontrará excusas para hacerlo en esta agradable historia sobre la frágil memoria de un hombre y la memoria reseteable de un robot.