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jueves, 23 de noviembre de 2023

El mal no existe

de Ryûsuke Hamaguchi. Japón, 2023. 106’.
23 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads). V.O.S.

Takumi vive con su hija en un entorno natural muy bien conservado. Sus vidas y las de su comunidad pueden verse afectadas si se lleva a cabo la idea de instalar allí un glamping (un camping con glamur). Ese invierno un hombre y una mujer tienen una reunión con los vecinos de la zona para presentarles el proyecto. Estos les plantean con mucha educación algunas objeciones importantes. Y los dos forasteros quedarán fascinados por la magia de esas formas de vida y la belleza del lugar.   

El cine de Hamaguchi suele ser urbano e intimista y con alto voltaje emocional. Una suerte de Hong Sang-soo con la poesía de Kore-Eda y el espíritu de Rohmer. La relación entre la niña y su padre y la escena final con los ciervos es fiel al aliento poético de las magníficas  películas que he visto de él (La ruleta de la fortuna y la fantasía, Happy hour y Drive my car). Pero en El mal no existe Hamaguchi se aleja de la ciudad y adopta una perspectiva gozosamente ambientalista con una historia que recuerda un poco a la de Tierra prometida de Gus Van Sant. Algo que se agradece en estos tiempos en que el Black Friday ubicuo, la alta velocidad inminente y el cuento del lobo feroz me hacen encontrar especialmente bellos y propicios los bosques japoneses.

domingo, 16 de noviembre de 2025

La libertad

de Lisandro Alonso. Argentina, 2001. 73’.
16 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (Premio Lisandro Alonso)

Un día en la vida de Misael, un hombre joven que trabaja cortando madera en el campo. Contemplamos con sosiego sus afanes tenaces y silenciosos a distintas horas del día.
 
Es fascinante ver a alguien mientras trabaja. La mirada elogia el ritmo de sus manos y se deja llevar por su cadencia. Por eso resultaba tan cautivadora aquella primera escena sin prisa en la que alguien cortaba leña en El mal no existe  o los afanes de aquel anciano en medio del bosque en La última tierra. En esta primera película de Lisardo Alonso, el sosiego del plano y la atención a la vida emparentan su cine con el de José Luis Guerín o con el de Albert Serra. Nada menos. Así que ha sido un lujo que en el coloquio que siguió a la proyección estuvieran Roger Koza y Albert Serra acompañando a Lisandro Alonso. Koza subrayó el carácter seminal de esta película y muy atinadamente destacó esa memorable escena, preambular y postrera, en la que vemos a ese hombre (casi un buen salvaje) comiendo frente al fuego en la noche. Albert Serra señaló la importancia de mantener el plano y elogió la elegancia del montaje de Eureka, reivindicando la necesidad de dejar tiempo para la mirada del espectador. Lisandro Alonso nos dijo que, casi veinticinco años después,  ha vuelto a acompañar a Misael en una nueva película. Su título será La libertad doble. Así que esperamos poder verla pronto y ojalá venga de nuevo para presentarla aquí. 

sábado, 26 de septiembre de 2026

De repente

de Ryûsuke Hamaguchi. Japón, 2026. 196’.
26 de septiembre de 2026. Teatro Principal, 74º Festival de San Sebastián (Sección Perlak). V.O.S.

Marie-Lou Fontaine dirige una residencia de ancianos en París y se enfrenta a las inercias institucionales intentando llevar adelante una filosofía del cuidado llamada Humanitud. Consiste en cuatro reglas básicas: captar y mantener la mirada desde cerca, tocar a la persona mientras se le habla y se le escucha y, por último, fomentar que recupere la verticalidad y vuelva a caminar. Un feliz azar le hace conocer a Mari Morisaki, una directora de teatro japonesa que está representando en París una obra sobre la antipsiquiatría. Marie-Lou se formó como antropóloga y Mari estudió filosofía. Las dos sintonizan plenamente en un momento muy distinto de sus vidas. Y es que Mari tiene un cáncer terminal y le queda poco tiempo de vida.   
 
Tras Happy Hour, La ruleta de la fortuna y la fantasía, Drive My Car y El mal no existe, Hamaguchi nos ofrece una nueva joya, aún más sincera y comprometida. El cuidado, el teatro, la antropología y la filosofía me resultan muy próximos, así que valoro especialmente el riesgo que Hamaguchi asume al apostar por la ternura, la compasión y la crítica de ese mundo dislocado que, en un artículo reciente, he llamado postnormativo. Una francesa que habla japonés y una japonesa que habla francés, en una película que intercambia sin problema las dos lenguas, hacen que llame más la atención la escena de la pizarra en la que Mari escribe en  inglés su lúcida critica del capitalismo contemporáneo. Quizá porque Hamaguchi quiere hacer diáfana esa crítica al público global, quizá porque no quiere primar la cultura de ninguna de esas amigas o quizá, simplemente, porque el inglés es precisamente la lengua de eso que Mari denuncia. Reparar en ello mientras esas mujeres (en tantos sentidos desveladas) fundamentan y reflexionan sobre sus prácticas comprometidas, permite que su compromiso no inspire solo empatía sino también sintonía con mucho de lo que dicen y piensan. De repente es un verdadero regalo para las profesiones del cuidado, un detector de querencias (dis)funcionariales y un estímulo para ponerse manos a la obra. Para sostener la mirada, para entrar en contacto con tacto, para volver a hablar y también a caminar.    

sábado, 28 de noviembre de 2020

First cow

de Kelly Reichardt. EE.UU., 2019. 121’.
28 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: albar). Filmin. V.O.S.

En los comienzos de la conquista del Oeste un cocinero se encuentra con un inmigrante chino en un lugar al que acaba de llegar desde Europa la primera vaca. A escondidas la ordeñan cada noche para preparar unos buñuelos  que venden con mucho éxito.

Un western sosegado y delicado en el que pasan pocas cosas. La belleza del lugar y la bondadosa relación de estos amigos incidentales son las claves de una película que parece un cuento enternecedor bien lejano de la forma habitual de los relatos sobre el lejano Oeste. La veo cuando ya conocemos un palmarés en el que ha sido considerada la mejor película de la sección Albar. En Retuellos ha  ganado 9 fugas y Marygoroung (sin duda, mucho mejor esta última) y en Tierres en trance la premiada ha sido Chaco, aunque La calle del agua también se ha llevado varios premios. Así termina una edición extraña de este festival en la que he podido ver treinta y tres películas (más que nunca) a cambio de tener que hacerlo desde casa. El festival ha perdido su querido logo y ha cambiado su estructura con unas secciones con otros nombres en asturiano y una distinción de categorías que me parece discutible. Me alegro de que haya habido una sección casi entera dedicada al cine latinoamericano, aunque no me gusta nada que se considere que aquellos países son siempre Tierres en trance (palabra esta última que, por cierto, no existe en asturiano). Tampoco me ha gustado especialmente la selección de películas que tiene, para mal, un evidente contraste con las que acabamos de ver en el festival de Huelva. Así que, habiendo disfrutado de películas muy interesantes (por ejemplo, las de la retrospectiva de Ana Katz o las dos japonesas), también he visto varias manifiestamente mejorables para haber sido seleccionadas en las tres secciones principales. Espero que el próximo año podamos retomar la normalidad de este estupendo rito anual y asistir al festival en las salas de Gijón.

martes, 27 de febrero de 2018

La hora de los deberes

de Ludovic Vieuille. Francia, 2016. 59’.
27 de febrero de 2018. Centro de Cultura Antiguo Instituto, Gijón. V.O.S.

Ludovic Vieuille ayuda a su hijo a hacer los deberes. Por lo menos una hora cada día. Y lo filma durante cuatro años. Para los dos es una tortura. Y una magnífica lección que retrata en solo una hora ese castigo cotidiano que son los deberes escolares para tantas familias.

Todos los profesores deberían ver este documental. También leer Mal de escuela, el libro de Pennac que impulsó a ese padre a filmar todos los días la hora de los deberes con su hijo y convertirla en película. Marc Bray habla de educación en la sombra para referirse a lo que aqui vemos (en realidad en su variante compensatoria, existe otra que busca el enriquecimiento y la excelencia). Sobre ese tema y con ese título he escrito algunas cosas en mi blog de educación. También sobre la ceguera que la escuela mantiene ante todo esto y lo útil que le sería ver en este espejo cinematográfico los efectos alienantes que algunas veces provoca. También he hablado allí de los ojos de la escuela. Creo que para abrirlos, además de ese libro de Pennac, podrían resultar muy útiles películas como Hoy empieza todo de Bertrand Tabernier, La lengua de las mariposas de José Luis Cuerda, Conducta de Ernesto Daranas, Piratas o Libélulas de Isabel de Ocampo. Y también La hora de los deberes, este magnífico documental de Ludovic Vieuille que vale por muchos cursos de teoría de la educación. Solo dura una hora, pero a algunos deberían verlo una y otra vez. Sobre todo esos que entienden que el tiempo escolar es principalmente el de la enseñanza y que el aprendizaje requiere un uso abundante del tiempo extraescolar. Además de su notable interés educativo, La hora de los deberes también tiene bastante valor cinematográfico. Es cine de dispositivo sencillo (cámara discreta frontal que acompaña a un padre paciente y un hijo sufridor de gestualidad impagable), pero también contiene comentarios oportunos e imágenes animadas muy pertinentes que van apostillando esta extraordinaria lección filmada que debería llenar de docentes las salas donde se proyecte. De hecho, no estaría nada mal hacerlo en reuniones de las Comisiones de Coordinación Pedagógica, de los Claustros o de los mismísimos Consejos de Dirección de las Consejerías y del Ministerio de Educación. 

miércoles, 1 de marzo de 2023

La noche del 12

de Dominik Moll. Francia, 2022. 114’.
1 de marzo de 2023. Filmin. V.O.S.

En la noche del 12 de octubre de 2016 una joven es quemada viva cuando regresa a su casa. Los investigadores de la policía judicial que se encargan del caso interrogan a muchos tipos con los que ha tenido relación. Cualquiera de ellos podría haber sido el asesino pero no hay pruebas contra ninguno y todos tienen coartada. Que el caso quede sin resolver le obsesiona al nuevo jefe de la brigada.

La noche del 12 se acaba de llevar seis premios César. El director de la estupenda Solo las bestias consigue que una película sobre unos policías que investigan un asesinato interese tanto por esa trama como por la intrahistoria cotidiana de la profesión. El sosiego con que avanza la historia ofrece además la oportunidad de reflexionar sobre temas de más calado como la diferencia en los usos amorosos de las distintas generaciones o los papeles que la violencia reparte entre las vidas de las mujeres y los hombres. De Francia llegan muchas películas (malas) a nuestras salas. Sin embargo, lamentablemente, esta no se ha estrenado en ninguna. Menos mal que existe Filmin.