viernes, 24 de junio de 2016

Te prometo anarquía

de Julio Hernández Cordón. México, 2015. 88.
24 de junio de 2016. Centro Niemeyer (auditorio), Festival de cine LGBTIQ, Avilés.

Dos adolescentes amigos y amantes deambulan y trapichean por el DF. Subidos en sus monopatines van de acá para allá contactando con amigos a los que "ordeñar". Ellos son pequeños intermediarios en el sórdido negocio del tráfico de sangre. En una de sus transacciones, cincuenta personas que han confiado en ellos son introducidas en un camión que desaparece. Sin saber qué hacer, los dos amigos se separan. Al hijo de buena familia sus padres lo mandarán a Texas. El otro seguirá en las calles. 

Adolescencias a la deriva en grandes ciudades latinamericanas ha sido el tema de varias películas en los últimos años. Por ejemplo, la magistral Güeros de Alonso Ruizpalacios, también en el DF, o la muy interesante Los hongos de Óscar Ruiz Navia que nos lleva por las calles de Cali para seguir a dos grafiteros que también se mueven en monopatín. Te prometo anarquía más que de homosexualidad nos habla de las derivas callejeras de unos adolescentes de distinta clase social que, sin querer, provocan un drama que quedará en elipsis, pero que nos hace pensar en negocios más horrendos que los del tráfico de la sangre. Una historia que no quiere ser precisa pero que está hecha con imágenes naturalistas de las periferias interiores de una gran cuidad. Y con músicas tan oportunas como "La balada del ahora", ese poema rapero de Ashauri López cuyas palabras son todo un manifiesto sobre la generación de la que habla esta película.