sábado, 28 de noviembre de 2015

The road

de Rana Salem. Líbano, 2015. 96’.
28 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: convergencias). V.O.S.

Ella ha dejado su trabajo. Él tiene un huerto en las afueras de Beirut. Son una pareja que casi no habla y a la que seguimos en un viaje fuera de la ciudad.

Apenas hay subtítulos porque casi no hay palabras. Pero sí un sonido muy relevante. La historia parece confrontar los espacios urbanos y los rurales. Quizá también los tiempos en las vidas de esta pareja cuya relación no entendemos del todo. Sin embargo, no quedan claros los motivos de su viaje a esos espacios en las montañas. Ni tampoco los del viaje narrativo a un pasado cuyos nexos con el presente no están bien definitos. La película es una ópera prima que ha sido elegida por un crítico (en este caso Eduardo Guillot). Así se seleccionan las películas de convergencias, la sección más joven de este festival.

Lamb

de Yared Zeleke. Etiopía, 2015. 94’.
28 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S.

La madre de Ephraïm ha muerto. Su padre irá a buscar trabajo en la ciudad y, hasta que lleguen las lluvias, lo lleva a vivir con unos parientes. Ephraïm no quiere separarse de la oveja que le dejó su madre.

Una bonita historia de niño con oveja en bellos paisajes de las montañas etíopes. La relación entre ambos es deliciosa. También da gusto ver a esa abuela matriarca que desde su choza dirige y cohesiona a la familia. Es una película pequeña que cuenta una historia sencilla que se ve con agrado.

One breath

de Christian Zübert. Alemania, 2015. 110’.
28 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial -fuera de concurso-). V.O.S.

Elena es una joven griega que deja su país para buscar un futuro mejor en Alemania. Al llegar descubre que está embarazada y aunque al principio piensa abortar, pronto cambia de opinión. En Frankfurt trabaja cuidando de Lotte, la hija de Tessa que quiere volver a su profesión después de año y medio de baja por maternidad. En un descuido en la calle, Lotte desaparece. Elena, desesperada y sin poder contactar con Tessa, decide huir ese mismo día de Alemania. Tessa cree que Elena se la ha llevado y decide ir a buscarlas a Atenas.

El viaje de Elena y el viaje de Tessa son las dos partes en que se estructura esta extraordinaria película que se proyecta esta tarde fuera de concurso para clausurar el festival y que nosotros hemos visto esta mañana en el pase de prensa. Como drama psicológico lleno de asimetrías entre esas dos mujeres, a las que la maternidad confronta y un terrible azar enfrenta, ya sería una excelente película con unas interpretaciones sobresalientes de Jördis Triebel y Chara Mata Giannatou. También lo sería por el magnífico manejo del tiempo narrativo y el hábil cambio en los puntos de vista en medio de la historia. Pero One breath es mucho más. En el subtexto de esta historia hay un lúcido retrato de Europa a través de las relaciones entre esos dos personajes que se convierten en metáfora de las de sus países. El nexo entre esas dos posibles lecturas de la película está en la atribución de la culpa y la posibilidad del perdón. La película habla expresamente de ello a través del terrible drama que une y separa a esas dos mujeres, pero también mediante la confrontación que implícitamente se muestra entre la altivez de la Alemania protestante y la humillación del sur católico que podría representar esa Grecia al borde del abismo. Y para esa lectura doble de esta magnífica película hay un personaje secundario que se convierte en central. Es ese intérprete griego que domina el alemán y que, como un Sócrates de hoy, le plantea a esa mujer alemana (y quizá también a otra con mucho más poder) los interrogantes que permitirían entender lo que (le/nos) pasa.  One breath es una película imprescindible. Y toda una lección de cómo contando (muy bien) una historia pequeña se puede estar hablando (también) de algo mucho más grande.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Right now, wrong then

de Hong Sang-soo. Corea del Sur, 2015. 121’.
27 de noviembre de 2015. Teatro Jovellanos, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Un director de cine llega un día antes de lo previsto a la ciudad en la que presentará una de sus películas. Mientras visita un templo conoce a una joven pintora con la que pasa ese día libre. Vemos dos veces lo que hacen en esa jornada. Primero mal, luego bien.

Dos películas en una. La segunda son solo variaciones sobre la primera. Cambian los encuadres de cada escena, algunas de las cosas que pasan y el final de esa jornada particular. Como en todas las películas de Hong Sang-soo vemos a gente que conversa en una mesa y deja los platos llenos y las botellas verdes de soju vacías, asistimos a diálogos banales que a veces se dislocan, vemos encuadres que se amplían o se reducen para mostrarnos u ocultarnos algo de las escenas. Parte del público se va antes del final. Pero los que quedamos nos reímos más de una vez y diría que la mayoría salimos bastante contentos con este cine extraño en el que llaman la atención esas conversaciones triviales que de repente pueden acabar en enfados. Right now, wrong then es como un cuento de invierno en Corea. Con Hong Sang-soo empiezo a notar que me gusta ver cada año una de sus historias aparentemente intrascendentes. Algo parecido a lo que sentía con aquellos cuentos de las cuatro estaciones de Eric Rohmer con los que tanto disfrutaba en los Alphaville.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Zurich

de Sacha Polak. Holanda, 2015. 89’.
26 de noviembre de 2015. Teatro Jovellanos, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Un guepardo observa a una mujer desorientada que sale de un coche semihundido en un canal. Es el preámbulo de una película que tendrá dos partes. En la segunda (que vemos antes) la mujer se acerca a los camioneros y viaja sin rumbo con algunos de ellos por carreteras de Europa. En la primera (que vemos después) sabremos que el motivo de su desesperación es la muerte del padre de su hija, un camionero que tenía dos familias.

El referente obligado es Azul, la primera película de la trilogía de los colores de Kieslowski a la que esta segunda película de Sacha Polak recuerda mucho. La primera que dirigió fue Hemel y la vimos hace tres años en este festival (fue una de las primeras películas que reseñé en este blog). En las dos vamos sabiendo cosas de las protagonistas a partir de relatos fragmentarios. Pero esta es mucho más contenida y equilibrada. Tras el poderoso preámbulo, que realmente servirá de bisagra entre las dos partes, la directora dosifica la información de modo muy aficaz. Zurich es una película de silencios en la que los pequeños gestos lo dicen todo sobre el sufrimiento de esta mujer a la deriva. El festival de Gijón ha traído oportunamente las dos primeras películas de esta interesante directora. Ojalá lo siga haciendo con las que haga en el futuro.

The diary of a teenage girl

de Marielle Heller. EE.UU., 2015. 102’.
26 de noviembre de 2015. Teatro Jovellanos, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

En el San Francisco de los años setenta Minnie despierta al sexo. Y lo hace con el novio de su madre. Y lo describe en el diario que va grabando en cintas de cassette. Y dibuja lo que imagina (o imagina lo que dibuja) con el estilo de Aline Kominsky, su ilustradora preferida.

Retrato (a veces dibujado) de la iniciación al sexo de una adolescente. La historia está contada en femenino singular. Y lo singular es que en la relación con el adulto es ella quien toma la iniciativa y quien (sin querer) manipula. También es singular la hermosa manera en que se cruza la realidad que Heller nos muestra en cálidos colores con los dibujos con los que Minnie expresa sus ensoñaciones. La película gustará y seguramente tendrá cierto recorrido en esa zona de intersección entre el cine independiente y el comercial. Una lástima que, tratando el mismo tema con un enfoque similar y con más creatividad, no lo tengan joyas como Joven y alocada, la magnífica película de Marialy Rivas que vimos hace dos años en el Niemeyer. Pero entre las dos directoras hay una diferencia muy importante para la difusión de sus trabajos: Marielle es norteamericana y Marialy es chilena. 

martes, 24 de noviembre de 2015

Taklub

de Brillante Mendoza. Filipinas, 2015. 97’.
24 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

La vida en Taklub tras el tifón Yolanda que asoló el sur de Filipinas en 2013. Algunos aún buscan los restos de sus seres queridos. Otros se refugian en la religión para sobrevivir. Y hay quien solo espera la muerte en el próximo tsunami.

Como nos prometió el año pasado Brillante Mendoza ha vuelto a Gijón para presentar su nueva película. Con una fotografía magnífica y una interpretación sobresaliente de Nora Aunor (qué extraordinarias son las actrices maduras que elige para sus películas), Brillante Mendoza nos hace partícipes del dolor y la esperanza que contienen imágenes tan tremendas como las de la tienda de campaña que arde al comienzo de la película o tan poéticas como las del apacible comedor que esa mujer mantiene abierto a todos. En el coloquio el gran director filipino volvió a mostrar su independencia, su carácter como retratista perfecto de la fascinante vida cotidiana de aquel país y su capacidad para sumergir a sus actores en una realidad que respeta como nadie porque es capaz mostrarla sin recrearla. Las palabras del Eclesiastés con que termina esta magnífica película expresan muy bien sus intenciones: "Todo tiene su momento... Su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar. Su tiempo el llorar, y su tiempo el danzar. Su tiempo el buscar, y su tiempo el desistir..." Me encanta el cine de Brillante Mendoza. Ojalá podamos seguir viendo aquí sus nuevas películas.

Ave y nada

de Cristobal Arteaga Rozas. España, 2015. 93’.
24 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: llendes).

Adán y Eva en un bosque gallego. Él sale de la tierra en primavera y tendrá que descubrirlo todo. En verano aparece ella y estarán juntos hasta el otoño. El castigo invernal será la separación de los dos. Al final Eva termina sola en una playa tras haber matado a Adán.

El mito bíblico vuelto del revés. Será ella quien al final inaugure un mundo que no parece necesitar a los hombres. Las imágenes son poderosas, con simetrías interesantes como los planos del bosque pre y posthumano que abren y cierran la película. En el coloquio los actores señalaron la dificultad de deshacerse de cualquier gesto cultural para encarnar a unos seres que nacen sin precedentes. Cristobal Arteaga no ha podido venir. Hace dos años vi su magnífica El triste olor de la carne, un inolvidable plano secuencia de hora y media por las calles de Vigo. Los temas y las formas de las dos películas no pueden ser más diferentes, pero en ambas se nota el carácter de un director dispuesto a asumir riesgos y a experimentar con historias en las que no son necesarias las palabras.

Hoje eu quero voltar sozinho

de Daniel Ribeiro. Brasil, 2014. 97’.
24 de noviembre de 2015. Centro Niemeyer (Auditorio), 53º Festival de Cine de Gijón (sección: extensiones para escolares). V.O.S.

Leonardo, Giovana y Gabriel. Leonardo es ciego, Giovana le quiere y Gabriel acaba de llegar. Los dos chicos se enamoran y el triángulo se desestabiliza.

Hoy hemos llevado a casi doscientos alumnos de catorce y quince años a ver esta película amable sobre el despertar al amor homosexual de un chico ciego. La historia les resulta próxima por los temas que trata: la frontera entre la amistad y el amor, la pugna por la independencia frente a los padres, la capacidad para resistir al juicio de los otros... Todo ello en un entorno de clase media brasileña y con dos asuntos principales que darán bastante que hablar en el aula como son la ceguera y la homosexualidad. Hoje eu quero voltar sozinho es una película bien seleccionada para las edades que hoy la han disfrutado en el auditorio del Niemeyer.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Tropical Malady

de Apichatpong Weerasethakul. Tailanda, 2000. 118’.
23 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: Apichatpong Weerasethakul). V.O.S.

Un soldado que acaba de dejar el ejército y un campesino analfabeto viven una delicada historia de amor. Un soldado se interna en la selva para enfrentarse a un monstruo invisible que acecha al ganado y atemoriza a los campesinos. Dos partes muy diferenciadas para una película que pasa del melodrama realista al sueño casi místico.

Hoy ha presentado esta película el propio director que luego ha respondido a las preguntas del público en el animado diálogo que siguió a la proyección. Al coloquio se ha quedado poca gente (parece que en Gijón ya se sabe que Apichatpong Weerasethakul no es para todos los públicos). La primera parte de Tropical Malady no me dice nada. La segunda tiene más interés pero, a diferencia del luminoso bosque con río de Blissfully yours, la selva de Tropical Malady es nocturna, onírica y desasosegante. Según confesó en el coloquio, Weerasethakul hubiera querido que la segunda parte hubiera quedado completamente a oscuras y solo aparecieran en ella los sonidos de la selva. A mi ya me ha sobrado oscuridad en la segunda hora, así que, puestos a elegir entre selvas metafísicas, me quedo con la que ayer recorrimos en el Amazonas de la mano de Ciro Guerra con El abrazo de la serpiente. 

Blissfully yours

de Apichatpong Weerasethakul. Tailanda, 2002. 125’.
23 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: Apichatpong Weerasethakul). V.O.S.

Una consulta médica en la que una mujer madura y otra más joven acompañan a un chico que no habla y tiene un problema en la piel. Un trayecto en coche con la pareja joven. Un paseo romántico con ellos por el mismo bosque en el que la mujer madura tiene sexo con un hombre que luego desaparece. Los tres se encontrarán al lado de un río y disfrutarán de una tarde relajada de sueño y erotismo.

Lo mejor es la placidez de la parte final. Hasta verlos bañarse, acariciarse y dormirse hemos tenido que acompañarlos en un pesado periplo filmado del que desertaron decenas de espectadores. El cine de Apichatpong Weerasethakul no es fácil. Ni grato. Exige mucha paciencia. Si uno vence el sueño y aguanta el envite acaba teniendo cierta compensación en momentos como los del tramo final de esta película selvática. Parece que en esta edición del festival voy a pasar mucho tiempo en bosques y junglas. Ayer en el Amazonas, hoy en Tailandia y mañana en el bosque gallego al que Cristobal Arteaga ha querido llevar a Adán y a Eva. Paraísos a los que uno puede ir gracias al cine con solo venir a Gijón.

Xenia

de Panos H. Koutras. Grecia, 2014. 134’.
23 de noviembre de 2015. Centro Niemeyer (Auditorio), 53º Festival de Cine de Gijón (sección: extensiones para escolares). V.O.S.

Dany es un chisgarabís albanés que, tras la muerte de su madre, decide convencer a su hermano Odysseas para buscar juntos a su padre. Conseguir la nacionalidad griega y que Odysseas gane un concurso cantando como Patty Bravo, la diosa de la canción a la que los dos veneran, son los propósitos del viaje.

Por tercer año el Festival de Gijón trae a Avilés cuatro películas para escolares. Esta mañana hemos llevado al auditorio del Centro Niemeyer a cien alumnos de doce años de mi instituto para ver Song of the sea (una película de animación dirigida por Tomm Moorey) y a ciento y pico de dieciséis para ver esta aventura iniciática en la que el más joven de los hermanos tiene precisamente esa edad. Por primera vez estas extensiones para jóvenes se proyectan también en Oviedo confirmando la creciente presencia regional que viene teniendo nuestro querido festival internacional de Gijón. Xenia participó el año pasado en la sección oficial y, aunque no pude verla entonces, tenía las mejores referencias de esta película. Y la verdad es que no defrauda. Los dos hermanos son más que entrañables y su viaje griego tiene motivos en un pasado en el que la canción italiana, el amor de la madre y la ausencia del innombrable les impulsa tanto como el sueño de tener un futuro mejor. La metamorfosis del conejito como metáfora del fin de la infancia de ese delicioso adolescente homosexual e impulsivo que es Danny es una de las cosas más hermosas que contiene una película que ha sido más que oportuna para nuestro público adolescente. Estoy seguro de que dará mucho que hablar en las aulas.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Je suis un soldat

de Laurent Larivière. Francia, 2015. 96’.
22 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Tras ocho meses sin trabajo Sandrine tiene que volver a casa de su madre. Allí también viven su hermana y su cuñado, así que no le queda más remedio que ayudar a su tío con su negocio de importación (ilegal) de perros.

La primera escena en que la protagonista deja su apartamento ya marca el tono de una película que muestra cómo la crisis económica encanalla a la gente. La miseria que aquí se retrata no es la de uno de esos países del este de los que se importan ilegalmente los perros. Sino la de esta Francia de hoy que no solo da motivos para comedias banales, sino para historias sobre vidas a la deriva como la que muestra el plano final de esta película, tan llena de perros. 

El abrazo de la serpiente

de Ciro Guerra. Colombia, 2015. 125’.
22 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: gran angular).

En 1909 un explorador alemán busca con dos indígenas en el Amazonas una planta que podría salvarle la vida.  Cuarenta años después otro repite la misma búsqueda con uno de ellos.

Los diarios de los dos científicos sirven de base a este hermoso periplo con imágenes en blanco y negro en entornos prístinos de América. A medio camino entre la exploración científica y los sueños, la película tiene algo de metáfora del encuentro y la pugna entre dos mundos. Esa misión de alucinado sincretismo religioso, que en la segunda visita casi recuerda al mundo de Kurtz en la selva vietnamita, es uno de los escenarios más sorprendentes de una película que termina en paisajes que parecen retratados por la cámara de Sebastião Salgado.

Much loved

de Nabil Ayouch. Marruecos, 2015. 108’.
22 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Cuatro prostitutas en Marrakech. Trabajan juntas, viven juntas y comparten casi todo. Las acompañamos todo el tiempo. Y asistimos a una cotidianidad que dice mucho de su país, de los de sus clientes y, sobre todo, de ellas mismas.

En Los caballos de Dios Nabil Ayouch demostró su capacidad para acercarse a un tema complicado como es el del terrorismo yihadista con una mirada alejada de los lugares comunes. Ahora vuelve a hacerlo con esta estupenda Much Loved que debería dar mucho que hablar, no por haber sido prohibida en Marruecos, sino porque es una magnífica película que plantea muchas cosas a través de una historia sencilla sobre cuatro prostitutas marroquíes. Nabil Ayouch no solo nos acerca sin prejuicios ni moralinas a ese mundo, sino también a la lúcida manera en que ellas ven el nuestro. Mientras disfrutaba con esta historia impecable, que señala pero no subraya, pensaba lo difícil que sería terminarla sin dramatismo. Y Nabil Ayouch lo consigue llevándonos a esa playa en la que a uno le apetecería seguir más tiempo con ellas.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Paulina

de Santiago Mitre. Argentina, 2015. 103’.
21 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: gran angular).

Paulina deja su doctorado en derecho en Buenos Aires para ir al norte a trabajar con adolescentes en un proyecto solidario. Su padre es un juez progresista que no está de acuerdo con su decisión. Al llegar a Misiones las cosas no le resultan fáciles y no es bien recibida en el aula por los alumnos. Una noche, mientras regresa en motocicleta por el bosque, es atacada por un grupo de jóvenes y uno de ellos la viola. Cuando su padre sabe que ha quedado embarazada y averigua quién es el agresor hace que la policía lo detenga. Pero ella decide no identificarlo. Y continuar con su embarazo. 

Hace cuatro años Santiago Mitre ganó muy merecidamente el premio a la mejor película con El estudiante. Ahora vuelve a Gijón con esta inquietante historia sobre una joven que se atreve a cuestionar lo que se espera de ella. Tras el drama que ha vivido, Paulina se niega a asumir la condición de víctima, a aceptar que el aborto es casi una obligación para ella, a hacer lo que otros quieren y no lo que ella siente. Paulina sabe que el castigo no repara ni compensa el mal que ha sufrido. Quiere entender y ser entendida. Pero sobre todo quiere decidir por si misma. Aunque eso suponga no hacer lo que cualquiera (también el espectador) esperaría de ella. Los diálogos entre Paulina y su padre al principio y al final de la película son magníficos y enmarcan una historia (tan interesante como incómoda) con la que Santiago Mitre confirma la excelente impresión que nos causó con El estudiante.