viernes, 17 de febrero de 2017

Hedi

de Mohamed Ben Attia. Túnez, 2016. 88. 
17 de febrero de 2017. Cines Van Dyck, Salamanca.

Hedi trabaja en un concesionario de coches y está a punto de casarse con la novia que le ha concertado su madre. Su vida sigue un rumbo que él no ha decidido, pero eso no parece importarle hasta que se enamora de otra mujer y se plantea la posibilidad de irse a vivir con ella a Francia.

Es ya un rito anual pasarme por los Van Dyck al terminar una de las sesiones del master de de Estudios Sociales de la Ciencia para las que se me hace tan agradable volver a Salamanca en esta época del año. En esta ocasión he coincidido con esta correcta película tunecina a la que se le nota bastante que la producen los hermanos Dardenne. Cámara en nuca seguimos constantemente a este joven dócil que solo hace amago de rebelarse cuando conoce a otra mujer. El conflicto entre las tradiciones familiares y la libertad individual parece cosa ya vista. Pero lo que hace especial a esta historia es que esa tensión que sufre el personaje sometido se nos muestra desde un punto de vista masculino. Y eso no es habitual.