martes, 7 de abril de 2026

Yo te creo

de Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys. Bélgica, 2025. 78.
7 de marzo de 2026. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Alice y sus hijos tienen una cita en el juzgado. El pequeño es muy irascible y tiene motivos para ello. Quizá los terribles abusos a los que al parecer le sometió su padre. Tanto él como su hermana no quieren tener ningún contacto él. Alice quiere evitarlo a toda costa y por eso espera que no prospere la reclamación del padre. Todo dependerá de lo que decida la jueza de familia tras escuchar a las partes.  

La mayor parte de la película se centra en las declaraciones. Primero las de los abogados y luego las del padre y la madre. Mientras aquellos declaran, vemos los rostros de ella y de él. El dramatismo es máximo y la obligada contención de respetar los turnos de palabra añade intensidad a los gestos. Sobre todo, los de Alice, que se ve obligada a defender lo evidente: que nunca se debería obligar a una víctima a convivir con su violador. Yo te creo nos presenta el sufrimiento de los menores en situaciones como esa. Pero también plantea una lúcida reflexión sobre el funcionamiento de la justicia y la dificultad para decidir cuando la verdad está sometida a disputa. Ayer veíamos la forma en que Paolo Sorrentino aborda esa cuestión en La Grazia. Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys aportan aquí un dramático y comprometido ejemplo de la vulnerabilidad de los menores y también una oportuna mirada sobre los procedimientos judiciales. Estos parecen tan inmaculados y transparentes como la arquitectura de ese juzgado, pero siempre están presididos por la frialdad burocrática.