sábado, 11 de abril de 2026

La buena hija

de Júlia de Paz Solvas. España, 2025. 101’.
11 de marzo de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Carmela se traslada con su madre a casa de la abuela. A su padre solo lo ve en las citas que tienen concertadas en el punto de encuentro. Él es pintor y los dos tienen una relación muy cercana. Hasta que las cosas se van complicando y Carmela quiere seguir siendo una buena hija, pero no sabe qué pensar de la actitud de su padre.
 
De Júlia de Paz Solvas tenía los mejores antecedentes. Formaba parte de la vigésima promoción de la ESCAC y con quince compañeros compartió la dirección de la estupenda La hija de alguien. Dos años después dirigió Ama, su magnífico primer largometraje sobre tres días en la vida de una madre y una hija. Así que las relaciones filiales no son novedad en su cine y, de hecho, La buena hija también comparte con Ama el lugar de otro personaje especial: la abuela que aquí protege a Carmela  (la siempre magnífica Petra Martínez) y aquella otra abuela que en Sevilla acogía a la hija y la nieta tras aquellos tres días vagando por Benidorm. Kiara Arancibia está muy bien en el papel de esa preadolescente doliente y confusa. Por su parte, Julián Villagrán consigue clavar la inquietante confianza que mantiene ese padre artista con su hija, pero que nos hace temer que la madre de Carmela tenía buenos motivos para separarse de él. Después de ver en Yo te creo la forma en que tratan en Bélgica los testimonios de los menores en litigios familiares, resulta un tanto extraña esa comparecencia de la menor ante el juez delante de sus padres. Pero, en general, La buena hija es una película bien trabada que pone el acento en las sensaciones e incertidumbres de una hija en medio de una separación. Más que los temores y las tensiones cabe destacar la manera en que Júlia de Paz Solvas subraya como las caricias y los abrazos parecen ser, mejor que las palabras, los canales de comunicación más sinceros en la adolescencia. Un último detalle: quizá haya sido un azar, pero en un breve plano en que la sombra de un rostro de perfil se proyecta sobre un panel de corcho me ha parecido advertir un homenaje a La dama de Corinto. ¿Será un pequeño guiño al cine de José Luis Guerín?