de Bi Gan. China, 2025. 160’.
4 de abril de 2026. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.
Solo un ser delirante mantiene la capacidad de soñar. Y una mujer se asoma a ese mundo onírico que abarca todo el siglo XX en China.
Entre un fotograma que se incendia en tiempos del cine mudo hasta los espectros que se disuelven en una sala de cine del siglo XXI, Bi Gan nos ofrece un viaje capaz de destilar un siglo en dos horas y media. Los delirantes quizá seamos nosotros. Los que contemplamos esta obra magnética con la misma perplejidad que probablemente sintieron, hace ya casi un siglo, los espectadores de Un perro andaluz. Seguramente es posible interpretar la película como un recorrido por las formas narrativas, los géneros cinematográficos y las formas de representación del imaginario chino. Pero, Resurrection se disfruta más si se busca menos. Porque aquí conviene dejar de lado los escrutinios hermenéuticos y dejarse llevar por la cadencia de lo que se ve y se oye, por ese deslizamiento hacia el rojo tan atractivo como las imágenes de Bertolucci en El último emperador o, sin salir del cine de Bi Gan, por esa manera de presentarnos el primer amanecer del siglo XXI que tanto recuerda a aquel memorable plano secuencia final de su Largo viaje hacia la noche. Allí también había un hombre que buscaba en los sueños.
