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viernes, 27 de septiembre de 2024

Spectateurs!

de Arnaud Desplechin. Francia, 2024. 88’.
27 de septiembre de 2024. Cines Trueba, 72º Festival de San Sebastián (sección Zabaltegui). V.O.S.

Autorretrato biográfico de un cinéfilo. Desde la infancia hasta el presente. En salas de cine, en clases sobre cine y en encuentros con otros cineastas. Y, por supuesto, con imágenes de muchas películas.

Volvemos al festival de San Sebastián y empezamos el fin de semana con esta película de evocación y reflexión sobre las pasiones cinéfilas. El director es Arnaud Desplechin del que había visto dos películas de interés desigual (Tres recuerdos de mi juventud y Los fantasmas de Ismael). Spectateurs! está a medio camino entre un documental con narrador y una ficción intermitente. No tiene la intensidad de reivindicaciones del cine tan emotivas como Cinema Paradiso, de Guiseppe Tornatore, La última película, de Pan Nalin, Los fabelman, de Steven Spielberg o Retratos fantasmas de Kleber Mendoça Filho. Y está muy lejos de joyas como La Mort Rouge, aquel mediometraje autobiográfico de Victor Erice, pero se ve con interés y tiene momentos que dan bastante que pensar. Por ejemplo, las reflexiones sobre Shoah, ese monumento fundamental de Claude Lanzmann. Justamente en el día en que hemos secundado la huelga general contra el genocidio de los palestinos en Gaza, uno no puede dejar de pensar en lo que diría Lanzmann sobre ese Estado que se reclama heredero de aquellos millones de víctimas y que está encarnando impunemente la misma furia diabólica y belicista de sus asesinos.

viernes, 27 de septiembre de 2019

El Príncipe

de Sebastián Muñoz. Chile, 2019. 96’.
27 de septiembre de 2019. Cine Trueba, 67º Festival de San Sebastián (sección: Horizontes latinos).

El Príncipe es el apodo de Jaime. Se lo han puesto en la cárcel a la que acaba de entrar por haber matado a un amigo en un arrebato de celos. Él es el más joven de su celda. El mayor es El Potro, un hombre respetado por todos. La relación entre los dos será muy apasionada. Y peligrosa.

Venimos por primera vez al festival de San Sebastián y comenzamos con esta película de Horizontes latinos, una sección  de la que me hubiera gustado ver varias de las que se han proyectado esta semana. Con los discursos electorales de Allende como banda sonora en la radio y con una ambientación cálida y sórdida a la vez, El Príncipe es una historia de pasiones tórridas contada en dos tiempos. El de la iniciación carcelaria y sexual para un joven cuyo pasado de homosexualidad confusa se va evocando a retazos. La atmósfera es impecable, el relato está muy bien desarrollado y las interpretaciones son excelentes. Sobre todo la de Alfredo Castro en un registro magnífico que recuerda al que podría tener Al Pacino si fuera chileno. Por lo demás, dada la temática, no será difícil que la película la volvamos a ver el algún ciclo LGTB. Así que no hemos empezado mal esta primera tarde en el festival de San Sebastián.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Macbeth

de Justin Kurzel. Reino Unido, 2015. 113’.
26 de diciembre de 2015. Cine Trueba, San Sebastián. V.O.S.

De regreso del campo de batalla unas brujas saludan a Macbeth como futuro rey.  Y la profecía se hará realidad porque, influido por su mujer, esa noche asesinará a Duncan, el buen rey de Escocia. A esa horrendo crimen le sucederá una espiral de crueldad, miedo y remordimiento con la que Macbeth hará también ciertas las demás profecías.

Me encuentro con este Macbeth cinematográfico cuando aún tengo bien presentes los dos últimos que he visto en el teatro. Especialmente el extraordinario MBIG de la Pensión de las Pulgas al que ninguna superproducción podrá postergar en mi memoria. Pero Justin Kurzel sabe ser fiel a Shakespeare dando todo el protagonismo al texto y encargando los personajes principales a actores tan oportunos como Michael Fassbender y Marion Cotillard. Lo más singular de su Macbeth está en las imágenes, en su capacidad de hacer bellos y sublimes los escenarios intemporales y casi inhumanos en los que ubica la tragedia. La fuerza de la naturaleza resulta omnipresente en una película que, en las escenas corales y en algunos pasajes musicales, parece apuntar sutiles homenajes a Kurosawa. Pero Kurzel consigue ser original con un Macbeth al que ni siquiera le sobra esa bellísima cámara lenta (de la que otros tanto abusan) y al que le sienta magníficamente que el avance final del bosque de Birnam se convierta en un incendio que tiñe de rojo la pantalla. Por suerte, en esta escapada donostiarra hemos podido ver esta película en versión original. Algo que en las salas comerciales de Asturias solo parece merecer Star Wars.