jueves, 30 de noviembre de 2023

El amor de Andrea

de Manuel Martín Cuenca. España, 2023. 101’.
30 de noviembre de 2023. Cines Los Prados, Oviedo.

Andrea va a primero de bachillerato en un instituto de Cádiz y cuida de sus hermanos pequeños cada día. Su madre llega de noche del trabajo y el padre hace tiempo que no está en casa. Andrea necesita saber por qué él no los ve nunca y si aún los quiere.

La contención es seguramente la mayor virtud de la película. Los niños están perfectos y Lupe Mateo Barredo hace un estupendo trabajo en el papel de Andrea. El formato cuadrado concentra aún más la atención en esta familia rota en la que la ausencia del padre está siempre muy presente. Sin embargo, encuentro fallas en la verosimilitud del relato. Por ejemplo, cuando, con la ayuda de la abogada y su tutor del instituto, Andrea lleva al juzgado a su padre demandándole más atención. El desarrollo de la entrevista con la jueza también parece improbable. Pero eso no desmerece el valor de esta historia sobre un descubrimiento doloroso. El de que el amor de un padre no se puede imponer.

martes, 28 de noviembre de 2023

Que nadie duerma

de Antonio Méndez Esparza. España, 2023. 122’.
28 de noviembre de 2023. Cines Los Prados, Oviedo.

Lucía acaba de perder su empleo porque la empresa en la que trabajaba ha sido desfalcada de su director. Así que se ha comprado un taxi y, mientras recorre la ciudad, va conociendo gente. Justo cuando perdió su trabajo se enamoró de un vecino actor se hacía llamar Calaf y del que no ha vuelto a saber nada. Les ha hablado de él a una productora de teatro y a un escritor que a veces lleva en su taxi. Pero no acaba de estar segura de si realmente sabe vivir o si es solo una infeliz.

De Antonio Méndez Esparza me gustó mucho La vida y nada más. Y ahora me ha encantado esta nueva película basada en la novela de Juan José Millás. También era magnífica la adaptación que Félix Viscarret hizo en No mires a los ojos a partir de otra novela de Millás. Además del escritor que las inspira, hay algo compartido en las atmósferas de estas dos películas que también me ha recordado otra adaptación literaria extraordinaria. Me refiero a Ventajas de viajar en tren, la inquietante película que dirigió Aritz Moreno a partir de la novela de Antonio Orejudo. Y puestos a hablar de buenas escrituras, en el guion de Que nadie duerma Antonio Méndez Esparza ha contado con la colaboración de Clara Roquet. Y así se explica ese prodigioso naturalismo que hace que sea una delicia escuchar cómo hablan y qué dicen los personajes de esta historia. Sobre todo, Lucía, esa mujer especial a la que uno le desearía lo mejor. Malena Alterio borda ese papel protagonista en una interpretación verdaderamente memorable. Es un trabajo conmovedor por el que tendrá sobradamente merecido cualquier premio que reciba. Que nadie duerma es hiperrealismo urbano y costumbrismo inquietante. Una rara avis  en la que algunas aves premonitorias (creo que cornejas) y una banda sonora sorprendente me han mantenido bien despierto durante las dos horas de la última sesión.

Teresa

de Paula Ortiz. España, 2023. 100’.
28 de noviembre de 2023. Cines Los Prados, Oviedo.

El inquisidor visita a Teresa para exigirle que cierre el convento de San José y vuelva al de la Encarnación con las monjas que la han seguido. Será un diálogo sincero entre pucheros. Una partida poética en la que se exploran los límites de la fe, de la mística y del lenguaje.

El resumen es el mismo que hice de La lengua en pedazos cuando la vimos hace dos años en el Teatro del Barrio. Debo decir que tenía ciertas prevenciones porque de Paula Ortiz me había gustado mucho De tu ventana a la mía, pero no me había gustado nada La novia. Aquí hay también hay derroche visual acompañando el diálogo entre Teresa y el Inquisidor. De hecho, al principio temía que eso le restara fuerza y continuidad, pero a medida que avanza la noche he ido encontrando más pertinente el acompañamiento barroco que Paula Ortiz nos propone en su película. Por supuesto, contar con Blanca Portillo en el papel de la mística (y de Greta Fernández en el de Teresa joven) es una garantía y hay que reconocer que Asier Etxeandía le da una buena réplica. Así que me he reconciliado con la imaginería de Paula Ortiz y me ha encantado poder volver, de la mano de su amiga Blanca, al estupendo texto de Mayorga.

domingo, 26 de noviembre de 2023

Napoleón

de Ridley Scott. EE.UU., 2023. 158.
26 de noviembre de 2023. Cines Parqueastur, Corvera.

Napoleón Bonaporte. Desde que ganó su primera batalla a los ingleses hasta que lo pusieron en su sitio en Waterloo. Crónica anglófila de las obsesiones de un tirano que solo parece humano en su locura de amor.
 
"Los generales tienen cosas mejores que hacer que tirotearse entre ellos". Se lo dice Wellington a un soldado que tiene a tiro a Napoleón en la batalla de Waterloo cuando le pide permiso para disparar. Y tenía razón. Los generales, y en general todos los que desde el paleolítico han decidido las guerras, tienen en común tres cosas: armas, banderas y testosterona. Y están siempre de acuerdo en no resolver sus desavenencias hablando ni matándose entre ellos. En estos días en que Netanyahu levanta la antorcha y el espíritu del mal, da bastante grima contemplar esta espectacularización de las batallas decimonónicas para recordarnos lo malo que era Napoleón y lo buenos que son siempre los ingleses. El fundido en negro final con las cifras de los millones de muertos en las batallas que él libró sería muy encomiable como alegato pacifista si se correspondiera con actuaciones contundentes desde Estados Unidos y el Reino Unido (muy unidos siempre los dos) ante lo que está pasando en Gaza. Ridley Scott ha hecho buen cine otras veces. Pero habría estado bien que, antes de meterse en las guerras de Napoleón, hubiera visto con atención una película poco conocida sobre el final de otra. Me refiero a Sobre la historia natural de la destrucción, un excelente antídoto contra la anglofilia bélica. Por lo demás, a Joaquin Phoenix le sienta mucho mejor la sonrisa del Joker que el gesto desabrido de este Napoleón.

Literato

de Carlos Navarro Suárez. España, 2023. 81.
26 de noviembre de 2023. Cines Parqueastur, Corvera.

El literato es Maxi Rodríguez. Así es como le llaman los amigos de Mieres que paran por el chigre El Tornillo. Ahora ha vuelto a la casa de su padre y le toca lidiar con las bromas sobre sus éxitos. Y con la imagen que él quisiera dar en su pueblo.

Ahora que, con alborozo ovetense, la alta velocidad parece que nos va a poner en el mapa de los findes madrileños, a alguien quizá se le ocurra hacer Ocho apellidos asturianos.  Y me temo que, con su experiencia ferroviaria y lo bien que  hizo la semana pasada de faltoso en la inauguración del festival de Gijón, Santiago Segura tendría muchos boletos para dirigirla (y quizá protagonizarla). Pero yo no tengo ninguna duda de que el mejor guionista sería Maxi Rodríguez. Solo él, desde las cuencas mineras (ese área de Broca de la oralidad asturiensis), podría garantizar la identidad del producto y trascender la metafísica esencialista de Pelayos y cachopos. Literato tiene ese tono autoparódico que es marca de la casa desde que Maxi dirigió e interpretó Ondas, aquel inolvidable monólogo cuyo cartel aparece en esta película. El pesimismo generacional es más acusado aquí que en El chigre menguante, la magnífica obra que estrenó el mes pasado en el teatro Palacio Valdés. Nadie como él acelera el ritmo escénico y la ironía sin perder la gracia de la oralidad asturiana. También es el que mejor la lleva a los papeles en los estupendos diálogos que publica en La Nueva España. Para ello, el cine no es quizá el mejor medio. Sin embargo, conteniendo un poco su (auto)pesimismo él sería quien mejor podría escribir el guion de esos Ocho apellidos asturianos. Y es que ante nuestro Maxi Rodríguez asturiano que se quiten todos los Santiagos Seguras madrileños.

sábado, 25 de noviembre de 2023

In water

de Hong Sang-soo. Corea del Sur, 2023. 61’.
25 de noviembre de 2023. Escuela de Comercio. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Tres jóvenes van a filmar durante una semana una película en la costa. El director está confuso y no tiene claro de qué irá su historia. Así que busca inspiración y, en conversaciones banales, comparte con ellos su perplejidad. 

Con esta película termina para mi esta edición del festival (mañana domingo proyectan en el Jovellanos Los últimos pastores y No esperes demasiado del fin del mundo). Mientras veía esta última película de Hong Sang-soo (al festival también ha traído Nuestro día, pero no he podido verla) pensaba en lo mucho que me gustó En otro país, la primera que vi de él. Entonces leí una entrevista en la que decía que dirigía sin guion y que lo filmado cada día se le ocurría en la misma mañana, antes de encontrarse con los intérpretes. Aquella respuesta me pareció entre impostada y genial, porque el contenido de aquella magnífica película me parecía imposible que fuera improvisado. Creo que las imágenes desenfocadas de In water son ahora una confesión sincera. La de que Hong Sang-soo está confuso y no sabe o no tiene nada que contar. De hecho, la escena final en la que el director avanza hacia el mar hasta desaparecer (como en El llanero solitario -la última película que se proyectó en el Marta-) podría ser una declaración testamentaria. Yo le animaría a que no deje de hacer películas (como aquella), pero que no se sienta obligado a ofrecernos dos nuevas cada año. Ni siquiera una. Sería estupendo que solo fuera a los festivales cuando tuviera algo que contar.

Le grand chariot

de Philippe Garrel. Francia, 2023. 95’.
25 de noviembre de 2023. Escuela de Comercio. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

En una familia que se ha dedicado siempre a los títeres, la pasión del padre por ese arte escénico mantiene unidos a los tres hijos que siguen levantando marionetas ante los niños. También vive con ellos la abuela, que está perdiendo la memoria, pero no los recuerdos de tiempos difíciles. La repentina muerte del padre pondrá a cada hijo ante nuevos dilemas profesionales y familiares. 

Que los tres hijos de Philippe Garrel sean los hermanos de esta familia de titiriteros hace que la película parezca, en cierto modo, autorreferencial y testamentaria. La pasión del padre por ese oficio pretérito y la memoria declinante de la abuela subrayan el contraste entre los tiempos actuales y la cultura tradicional. No sé si es deliberado o involuntario, pero la diferencia entre los personajes jóvenes masculinos (el hermano y su amigo) y femeninos (las dos hermanas) me ha parecido notoria. Ellos muestran un notorio ombliguismo que les protege de cualquier responsabilidad o sentimiento de culpa, mientras que ellas (sobre todo una de ellas) son más lúcidas y también leales con el legado familiar. Quisiera pensar que no es un simple reflejo del machismo tácito y ambiental, sino que Philippe Garrel quiere criticarlo. Aunque no estoy seguro de que sea así.

Légua

de João Miller Guerra. Portugal, 2023. 119’.
25 de noviembre de 2023. Escuela de Comercio. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Tierres en trance). V.O.S.

Ana trabaja ayudando a Emília, la encargada de mantener una gran casa en el norte de Portugal a la que sus dueños ya no van. Los dos hijos de Ana estudian fuera y su marido, que es albañil, se va a Francia a trabajar. Emília es mandona y no tiene buen carácter, pero la edad y la enfermedad la están derrotando. Ana se ocupa amorosamente de ella. Hasta el final.
 
Ana es un cielo. Tierna, comprensiva y delicada, pero también bailonga, enamorada y hedonista. Así que da gusto ver todo lo que hace. En la cocina, en la cama, en la huerta o en las fiestas familiares. Légua es una maravilla inesperada en este último día del festival. Con un naturalismo exquisito, João Miller Guerra ha sabido dar tiempo al tiempo. El tiempo de los gestos y las rutinas y también el tiempo de las edades y las generaciones. Porque, aunque el delicioso protagonismo de Ana ya justifica sobradamente la historia, Légua es también un retrato comprensivo y cariñoso de las distintas edades. La de la vejez desvalida de Emília, filmada en la cama y en el baño con el mismo realismo con que se muestra la sexualidad feliz de Ana o las complicidades juveniles entre su hija y la amiga. Légua es una maravilla delicada en la que, como pasaba en El castillo de Martín Benchimol, también es protagonista una casa noble. En Las lecciones de Blaga la profesora viuda le explicaba a la joven siria cuál es la diferencia en búlgaro entra las palabras casa y hogar.  João Miller Guerra lo ha dejado muy claro en Légua.

Ricardo et la peinture

de Barbet Schroeder. Francia, 2023. 106’.
25 de noviembre de 2023. Escuela de Comercio. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar -fuera de competición-). V.O.S.

Un retrato amistoso sobre la forma en que Ricardo Cavallo pinta y entiende la pintura. Lo vemos bajando en marea baja a una cueva para pintar cómo se ve desde allí el mar. También en su taller, mostrando y componiendo retablos sobre árboles, paisajes o figuras de animales. Y también comentando su visión apasionada de la historia de la pintura. Desde Chauvet hasta Picasso. Por supuesto, pasando por Velázquez.     

Es muy agradable acompañar a Ricardo. Cuando pinta, cuando revisa su obra y también cuando comenta la de los grandes de la historia. Se nota que hay confianza y sintonía entre Barbet Schroeder y él. Es, por tanto, un documental sencillo y amigable que nada tiene nada que ver con las películas sobre los grandes museos ni, por supuesto, con encuentros mayores entre la pintura y el cine como el de Antonio López y Víctor Erice. Quizá por eso es aún más grata. Por su escasa ambición y por su tono sincero y cordial. Lo que no está claro es qué pintará esta tarde en el Jovellanos como película de clausura de esta edición del festival. Supongo que sorprenderá.

viernes, 24 de noviembre de 2023

Samsara

de Lois Patiño. España, 2023. 113’.
24 de noviembre de 2023. Cines Ocimax. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar).

Niños y adolescentes en un tempo budista de Laos. Predominio absoluto del color naranja y la masculinidad sosegada. Un muchacho visita a una anciana y lee para ella fragmentos de un libro en el que la muerte se describe como el tránsito del alma entre un cuerpo y otro. Cerrando los ojos imaginamos nosotros ese viaje que nos lleva a una comunidad costera de Tanzania en la que una preciosa cabra acaba de nacer. Será la compañera de una niña deliciosa. 

Paisajes lejanos y sonidos cercanos en Costa da Morte. Deslizamiento hacia el rojo y acercamiento a lo inefable en Lúa Vermella. Y equilibrio perfecto en este viaje entre los continentes y las vidas que hacemos en Samsara desde el Extremo Oriente budista hasta las costas africanas en que se afanan las recolectoras de algas. Una delicia visual y sonora que se convierte en experiencia única si uno hace caso a lo que se indica y, en el ecuador de la película, cierra los párpados (yo lo hice sin pestañear y eso me permitió ver la sombra de la mácula) y deja que lleguen a su retina los destellos de un viaje sonoro entre dos mundos y dos formas de vida. La masculinidad adolescente y sosegada de la primera parte tiene su contrapunto perfecto en esas infancias femeninas que nos cautivan en la segunda. La intensidad del rojo y la contundencia de la dimensión mágica en Lúa Vermella se atenúan con el naranja amable y la delicadeza poética con que la primera parte de Samsara va anticipando el viaje del alma de la anciana hacia un nuevo nacimiento. Y los hermosos paisajes intermareales gallegos que, con sus afanes y conversaciones, hacían tan magnética la contemplación de Costa da Morte se convierten aquí en sublimes en esas costas africanas en las que unas niñas escuchan relatos masais y juegan absortas con  caracoles y cangrejos mientras sus mayores hablan del agua y recolectan algas. Son dos horas sublimes en las que Lois Patiño nos cautiva con  la armonía de las imágenes y los sonidos, con el culto a la belleza abstracta de los paisajes y las palabras y con esa apacible manera de mover la cámara y cuidar los tiempos en cada plano. El suyo es cine sanador. Como contemplar la forma en que los humanos se dejan acariciar por los paisajes.

Eureka

de Lisandro Alonso. Argentina, 2023. 146’.
24 de noviembre de 2023. Cines Ocimax. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar).

Tres historias americanas. Una es una película del Oeste con todos los tópicos del género. En la segunda una policía de origen indio patrulla por Dakota en una noche invernal y deja de responder a las llamadas de radio. Con la ayuda del abuelo que conoce ritos ancestrales, su sobrina se convertirá en ave y viajará en el espacio y el tiempo. Así llega la tercera historia sobre una comunidad indígena que cuenta sus sueños en la selva brasileña. Uno de los soñadores la abandona para trabajar en una mina de oro. Cuando llegue al otro lado del río una anciana indígena hará con él nuevos rituales hasta que se convierte en ave. Quizá emprenda un nuevo viaje americano.    

El resumen quizá tenga más coherencia narrativa que la propia película. Entre cigüeña y pelícano, el ave que hermana en el tiempo y el espacio a esos indios americanos es seguramente el elemento más poético de la película. En el resto hay relatos truncados, vidas miserables de indígenas postergados y también trazas de historias y personajes que parecen modelos para armar. Eureka no tiene la coherencia formal y poética de Jauja.  La primera parte de Eureka comparte con aquella el blanco y negro, el formato cuadrado con esquinas redondeadas y, en el comienzo, un paisaje de belleza áspera. En la segunda, la referencia formal podría ser Fargo de los hermanos Cohen, aunque con vecindades temáticas con Land de Babak Jalali y con Los asesinos de la Luna de Martin Scorsese. La tercera parte nos traslada a una selva en el corazón de América que, por su carácter mínimo y casi teatral, tiene mucho que envidiar de los paisajes y onirismos de Ciro Guerra en El abrazo de la serpiente. Pero ese ave singular, que quizá da nombre a la película, no tiene parangón en otras historias. Seguramente será una imagen inolvidable de esta película.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Las lecciones de Blaga

de Stephan Komandarev. Bulgaria, 2023. 114’.
23 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Blaga es una profesora jubilada que acaba de quedarse viuda. Antes de que pasen cuarenta días de la muerte de su marido quiere comprar una tumba para sus cenizas. Pero todo se complica cuando recibe una llamada de unos estafadores que se hacen pasar por policías que reclaman su colaboración para detener a unos estafadores que la van a llamar. La treta es muy hábil y ella cae en la trampa y les da todo lo que tenía ahorrado. Tras descubrir el engaño, no se da por vencida e intenta conseguir el dinero para comprar esa tumba. Como sea.

La proyección ha sido un desastre. Ha habido cortes y repeticiones que en algún momento nos han hecho temer que no veríamos la película. Por suerte, no ha sido así y hemos podido disfrutar (es un decir) de esta magnífica historia con la que Komandarev cierra su trilogía. En 2017 nos sorprendió con Destinos. En 2019 lo volvió a hacer con Rondas. Así que era evidente que en mi selección de películas para esta edición del festival no podía faltar Las lecciones de Blaga. Y, al margen de las incidencias en la proyección, no hay duda de que era absolutamente imprescindible. El impresionante trabajo de Eli Skorcheva en el papel de Blaga diferencia esta película de las anteriores, que eran más corales. Aquí la historia gira en torno a las cuitas del personaje que ella borda y por el que tendrá sobradamente merecidos todos los premios que reciba. Su trabajo aún tiene más mérito porque, según nos contó Stephan Komandarev en el coloquio, en Bulgaria ella había sido un actriz de culto hasta los años ochenta, pero desde hace treinta años que no había vuelto a hacer cine. Aunque la historia se centra en ese personaje maduro, Las lecciones de Blaga está contada con el mismo brío que Destinos y Rondas. Es un retrato de las tremendas circunstancias de la Bulgaria actual que pone el acento en la vida de esta mujer culta y tenaz. Al lado de ese foco tan poderoso, tampoco son menores las otras historias esbozadas. La de ese hijo que se desloma trabajando en Estados Unidos y no entiende a su madre. La de ese otro viudo que la ayuda y apoya. O la de esa joven siria a la que Blaga está preparando para que supere el examen de búlgaro y pueda conseguir la nacionalidad. De hecho, hay un interesante subtexto sobre la lengua y lo mal que la hablan muchos búlgaros en un país que, sin embargo, exige que la dominen a la perfección quienes pretenden conseguir esa nacionalidad. En Las lecciones de Blaga también hay trayectos nocturnos en coche, trapicheos arriesgados y tipos muy canallas. Pero, como en todo su cine, Komandarev evita siempre el maniqueísmo y coloca a sus personajes y al espectador ante dilemas en los que la elección no es fácil. Según el momento, lo que hace esta viuda puede provocar compasión, empatía o rechazo. De hecho, la escena final, con el mejor y más terrible fuera de campo que yo haya visto en mucho tiempo, nos interpela de manera directa: ¿qué haríamos en el lugar de Blaga?, ¿cómo nos sentiríamos y a dónde iríamos después? Por suerte para nosotros, la proyección terminó con bien. Y pudimos asistir a un coloquio muy interesante. Ojalá que el largo e intenso aplauso que recibió Komandarev anticipe muchos éxitos para su película.

El mal no existe

de Ryûsuke Hamaguchi. Japón, 2023. 106’.
23 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads). V.O.S.

Takumi vive con su hija en un entorno natural muy bien conservado. Sus vidas y las de su comunidad pueden verse afectadas si se lleva a cabo la idea de instalar allí un glamping (un camping con glamur). Ese invierno un hombre y una mujer tienen una reunión con los vecinos de la zona para presentarles el proyecto. Estos les plantean con mucha educación algunas objeciones importantes. Y los dos forasteros quedarán fascinados por la magia de esas formas de vida y la belleza del lugar.   

El cine de Hamaguchi suele ser urbano e intimista y con alto voltaje emocional. Una suerte de Hong Sang-soo con la poesía de Kore-Eda y el espíritu de Rohmer. La relación entre la niña y su padre y la escena final con los ciervos es fiel al aliento poético de las magníficas  películas que he visto de él (La ruleta de la fortuna y la fantasía, Happy hour y Drive my car). Pero en El mal no existe Hamaguchi se aleja de la ciudad y adopta una perspectiva gozosamente ambientalista con una historia que recuerda un poco a la de Tierra prometida de Gus Van Sant. Algo que se agradece en estos tiempos en que el Black Friday ubicuo, la alta velocidad inminente y el cuento del lobo feroz me hacen encontrar especialmente bellos y propicios los bosques japoneses.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Tigru

de Andrei Tanase. Rumanía, 2023. 80’.
22 de noviembre de 2023. Cines Los Fresnos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Retueyos).

La tigresa Rihana es trasladada desde la casa de un mafioso hasta el zoo de la ciudad. Esa noche la veterinaria que supervisa el proceso descubre a su marido teniendo relaciones sexuales con una joven. Así que regresa al zoo, le da comer a la tigresa y se queda a dormir allí. A la mañana siguiente el animal ya no está porque ella había olvidado poner el candado en la jaula. La búsqueda de la trigresa por el bosque se mezcla con su mal rollo con su marido y con las dificultades que la Iglesia les está poniendo para trasladar el cadáver del bebé que habían tenido a una tumba dentro del cementerio. 
 
La película se ve con interés, aunque uno no acaba de captar cuál es su género y su intención. Hay cosas absurdas y medio cómicas, como esa cofradía diversa que desfila por el busque en busca de la felina o la escena del responso ante el ataúd de la tigresa. Así que no queda claro si Andrei Tanase ha tenido en mente a Luis Buñuel para desarrollar esta historia o simplemente nos está contando lo que sucedió aquel día en que un tigre se escapó del zoo de su ciudad.

Yo, capitán

de Matteo Garrone. Italia, 2023. 121’.
22 de noviembre de 2023. Cines Los Fresnos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads).

Seydou y su primo Moussa están trabajando en secreto para ahorrar dinero y viajar a Europa. Seydou lo comenta con su madre, pero ella se lo prohíbe porque sabe lo peligroso que es ese viaje y no quiere perderlo. Pero Mousa le convence y, sin despedirse de su familia, Seydou comienza con su primo una travesía terrible en la que conocerá las condiciones extremas en el desierto, las torturas en una cárcel infernal y también la esclavitud. Finalmente, para salvar la vida de Moussa, tendrá que hacer de capitán de un barco destartalado en el que, de camino hacia Italia, se jugarán la suya centenares de personas más.

Los defensores del consumismo neoliberal y la ilusión meritocrática deberían ver una y otra vez esta película. Así conocerían los espejismos que ello genera en esos jóvenes empobrecidos de África que llevan camisetas del Barcelona y del Madrid. Además, el dantesco periplo que Matteo Garrone retrata les permitiría evaluar si el mérito demostrado por Seydou y su primo es menor o mayor que el de los hijos de tantos jueces españoles que aspiran también a formar parte de la carrera judicial. Claro que, para comparar esos méritos, no deberían ver el mundo desde la perspectiva del Consejo General del Poder Judicial o la de esos jueces pluriempleados que hacen de preparadores de oposiciones para los cachorros de su tribu. Deberían adoptar otro punto de vista sobre el significado del mérito. Por ejemplo, el de un Dios (seguramente inexistente) que estuviera más atento a la tenacidad y al sufrimiento que a la blancura de la piel. En este programa audiovisual para la reeducación de neoliberales meritocráticos sugeriría también otras dos películas: 14 Kilómetros de Gerardo Olivares y Mediterráneo de Marcel Barrena. Esta última es la continuación natural, desde este lado del Mare Nostrum (es un decir), de lo que Garrone nos muestra en Yo, capitán. Así que no es de extrañar que la película de Marcel Barrena levantara testimonio del trabajo de la ONG catalana Open Arms y que la proyección de hoy haya sido presentada por las gentes de Amnistía Internacional.

Muertes y maravillas

de Diego Soto. Chile, 2023. 70’.
22 de noviembre de 2023. Escuela de Comercio. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Tierres en trance).

Tres jóvenes amigos visitan a otro que está enfermo. Otro día él sale de casa, se ven otra vez y fumar y hablan de poesía. Luego él se muere y ellos siguen con el verano.

El resumen no es muy bueno. Lo reconozco. Pero la pinta tan saludable que tiene el finado y la extraña forma en que reaccionan sus amigos tras su desaparición hacen que no tenga mucho interés en leer el libro del poeta Jorge Teillier que aparece al final de la película. De él toma ese título tan sugerente esta película que tanto defrauda.

 

martes, 21 de noviembre de 2023

Las cosas indefinidas

de María Aparicio. Argentina, 2023. 81’.
21 de noviembre de 2023. Cines Los Fresnos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Tierres en trance).

Eva enseña teoría del cine en la universidad y también es editora de películas. Su amigo Juan ha muerto inesperadamente y ahora ella está montando con su asistente algunas cosas que él había filmado. En ellas hay reflexiones y testimonios sobre las imágenes, los sueños y la ceguera.

Las cosas indefinidas es una joya. Un ensayo sobre la luz y la ceguera. Sobre la construcción del cine en la sala de montaje. Sobre lo visto, lo filmado y lo pensado. Hay tres hilos en esta película-ensayo que es a la vez ficción hiperrealista y documento autorreferencial sobre quienes hacen cine y quienes amamos el cine. Uno de esos hilos trata de la amistad y el duelo por la pérdida. Otro sobre el punto de vista de la ceguera. Y el tercero sobre el propio cine (ese arte que intenta retener y contener el tiempo) y sobre la construcción de las historias (ese flujo que habita en los metros de cada película o en los pasos de los ciegos que Eva contempla al final de esta). Las cosas indefinidas trata del cine, de la amistad, de lo que hacemos y de lo que nos queda por hacer. Es un duelo (lucha y luto a la vez) esperanzado. Un ensayo preñado de reflexiones filosóficas. Lo pudimos comprobar en el magnífico coloquio con María Aparicio que siguió a la proyección. A la salida coincidí con ella y la felicité por esta maravilla. Le comenté que en Las cosas indefinidas había encontrado puentes muy sutiles con Cerrar los ojos. Las dos me parecen películas especulares sobre el cine y la amistad. Víctor Erice pone el acento en la memoria, mientras que María Aparicio nos cautiva con su reflexión sobre el acto de escribir (y leer) con luz. Pero los dos tratan magistralmente de lo mismo. De la forma en que los hilos de las imágenes se trenzan y recrean la urdimbre de la vida.

Baltimore

de Joe Lawlor y Christine Molloy. Irlanda, 2023. 90’.
21 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Molloy & Lawlor). V.O.S.

Rose Dugdale es una joven de la aristocracia inglesa que reniega de su clase y se une al IRA. El 26 de abril de 1974 asalta con dos compañeros una mansión en la que roban valiosos cuadros para pedir a cambio la liberación de unos presos irlandeses.

La fotografía exquisita, la potente banda sonora, el eficaz pulso narrativo que intercala las horas del asalto con los días en la casa en que se ocultan y el equilibrio temático entre la historia, la ética y la cuestión artística hacen que la última película de Lawlor y Molloy resulte muy interesante. Solo he visto Mister John y esta, pero me parece un acierto que en esta edición se les dedique un foco a esta pareja de cineastas irlandeses que no conocía y de los que me gustaría ver más películas después del festival.

lunes, 20 de noviembre de 2023

No esperes demasiado del fin del mundo

de Radu Jude. Rumanía, 2023. 163’.
20 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Ángela trabaja como ayudante de producción para preparar unos anuncios de una empresa austriaca que quiere promocionar su interés en la seguridad laboral. Así que conduce todo el día por Bucarest en busca de testimonios de trabajadores que sufrieron accidentes. También hace algún traslado al aeropuerto y, en los momentos libres, difunde en sus redes las chorradas de un personaje macho y bronco que se ha inventado incorporando filtros digitales a su rostro. 

El intenso periplo urbano de la Ángela actual se alterna con fragmentos de una película de los ochenta sobre una taxista que también recorre Bucarest. Las imágenes de la protagonista son en un blanco y negro tosco con el que Radu Jude hace del desaliño un elemento más de su personal estilo. En este caso, su crítica sigue cebándose en la sociedad rumana actual, pero también en el propio mundo de la producción audiovisual. No esperes demasiado del fin del mundo comparte con Un polvo desafortunado o porno loco un tramo final soberbio que, en este caso, es un largo plano secuencia con la grabación del testimonio de uno de los trabajadores accidentados al que rodea su familia. Ya solo esa escena justifica el valor e interés de una película de casi tres horas que, sin embargo, no se hace larga. Radu Jude no ha venido a Gijón, pero en el coloquio ha estado muy bien representado por la productora y por Ilinca Manolache. Ella ha confirmado que, aunque la apariencia de este trabajo es naturalista e improvisado, todo se ajusta de forma precisa al guion de este director rumano tan original y libérrimo.

domingo, 19 de noviembre de 2023

La zona de interés

de Jonathan Glazer. Reino Unido, 2023. 106’.
19 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Crossroads). V.O.S.
17 de marzo de 2024. Cines Los Fresnos, Gijón. V.O.S.

Rudolf Höss y su esposa Hedwig llevan una vida feliz con sus hijos en su casa con jardín. El muro da al campo de Auschwitz que él dirige, pero el motivo de los ruidos y los humos cercanos no parece afectar a la placidez de su vida familiar.

La zona de interés es un impresionante ejemplo de la relevancia del fuera de campo. Esa es la forma y el contenido que Jonathan Glazer nos ofrece en esta magistral película. Impresiona contemplar tan nuevos los espacios en los que vivieron felices y confiados los gestores del horror. E impresiona también su ceguera y sordera ante ese humo en el cielo, ese rumor continuo y ese probable olor. La obscena zona de interés está para nosotros en esa casa y en la actividad de sus sirvientes, en ese jardín con flores y piscina y en ese río en el que los niños se bañan y el padre pesca. Es una aproximación perfecta a la dimensión sensorial de la banalidad del mal. Así que Jonathan Glazer ha compuesto la contraparte de un díptico cinematográfico necesario y memorable sobre el horror. Me refiero al que La zona de interés forma con El hijo de Saul. El fuera de campo en La zona de interés y la limitada profundidad de campo en la película de László Nemes son la aproximación más tolerable para mostrar lo irrepresentable. Los dos tienen el acierto de hacer del sonido un personaje abstracto con una presencia total. Jonathan Grazer intercala, además, imágenes de una chica que deja frutas en la noche, un contrapunto que hiela la sangre por su contraste visual con las mañanas luminosas en el jardín. Por lo demás, las escenas de la reunión de los jerarcas nazis y las de la limpieza de las salas vacías del museo actual en Auschwitz hacen que el silencio entre el público se haga tan denso que el aplauso sentido suena muy distinto esta noche.

Fallen leaves

de Aki Kaurismäki. Finlandia, 2023. 81’.
19 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Esbilla). V.O.S.

Ansa vive sola y la echan del supermercado en el que trabajaba con un contrato sin derechos. Luego friega vasos en un bar que a los pocos días cierra sin llegar a cobrar. Al final termina barriendo el suelo de una factoría mugrienta. Holappa comparte cuarto con otros trabajadores y apenas habla. Lo que sí hace es beber mucho alcohol. Hasta que una noche los dos van juntos al cine y, tras algún encuentro fallido, él deja de beber para poder vivir con ella. Pero los sinsabores no acaban para estos portadores de soledades.

Hay un calendario de 2024 y también una radio que siempre da noticias de la invasión rusa de Ucrania, pero buena parte de la ambientación sitúa la historia en tiempos pretéritos. Cada escena es una estampa de existencialismo hierático. Como si Edward Hopper hubiera pintado en Finlandia y Kaurismaki hubiera compuesto cada escena a partir de uno de esos cuadros (como lo hizo Gustav Deutsch en Shirley: visiones de una realidad). Fallen leaves tiene una escenografía y una iluminación magníficas, y unas interpretaciones perfectas que hacen del hieratismo una sugerencia hermenéutica. Kaurismaki subraya el pesimismo sobre la condición humana en el trabajo y el ocio, pero concede una oportunidad a la esperanza a través del amor. Ese amor que salva al chucho que Ansa adopta o el que podría surgir como oportunidad de salvación para estos personajes desvalidos y silentes. Es verdad que en el último plano hay un homenaje a Chaplin y que los personajes dicen a veces cosas surrealistas que contrastan con la melancolía que parece presidirlo todo. De hecho, buena parte del público ha reaccionado con risas en muchos momentos. Seguramente porque han encontrado a Charlot en estos personajes nórdicos, pero yo solo percibo tristeza en sus soledades hopperianas.

¡Linda quiere pollo!

de Tiara Malta y Sébastien Laudenbach. Francia, 2023. 75’.
19 de noviembre de 2023. Escuela de Comercio. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Retueyos). V.O.S.

El padre de Linda murió de repente cuando ella era muy pequeña. Ahora su madre se siente culpable porque creyó que Linda había extraviado un anillo que él le había regalado. Al descubrir que se lo había comido el gato, le dice que le pida un deseo y ella lo cumplirá. Linda le pide que al día siguiente le cocine pollo con pimientos. Pero en Francia hay una huelga general y cumplir la promesa será muy complicado.

Algo que tengo claro es que en el cine animación la creatividad es infinita y que la sencillez de los trazos puede depararnos películas magníficas. Los de ¡Linda quiere pollo! parecen solo esbozos con una paleta de colores básica pero muy eficaz. La historia se complica deliciosamente hasta alcanzar un inmenso barullo que convierte al deseado pollo de Linda en una fiesta comunitaria como la de la comida en la calle de Avilés. ¡Linda quiere pollo! es una historia bonita, bastante loca y, desde luego, apta para cualquier público.