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viernes, 15 de agosto de 2014

Bajo la misma estrella

de Josh Boone. EE.UU., 2014. 125’.
15 de agosto de 2014. Cines Van Dyck, Salamanca.

Hazel tiene diecisiete años. Y un cáncer en los pulmones contra el que lucha desde niña. En el grupo de terapia al que su madre la obliga a ir conoce a Gus, un chico de dieciocho años al que le falta una pierna. La perdió por otro cáncer del que aparentemente se ha recuperado. La sintonía entre los dos es también literaria. Así que hacen un viaje a Amsterdam para conocer al autor de la novela que les fascina. El escritor les defrauda pero allí descubren que la felicidad puede ser infinita aunque los días estén contados.

La enfermedad siempre ha tenido mucho atractivo para los romanticismos juveniles. Y cuando es terminal aún subraya más la intensidad de un amor que se sabe efímero. La historia es transparente (como las lágrimas que incluye y quiere provocar). Los personajes son (todos) buena gente. Y aunque la película parece cultivar cierto narcisismo adolescente (a los dos lados de la pantalla), el espectador adulto piensa la buena pareja americana que podrían llegar a ser estos chicos si sus enfermedades no fueran incurables.

domingo, 30 de junio de 2013

Un invierno en la playa

de Josh Boone. EE.UU., 2013. 96’.
30 de junio de 2013. Cines Ocimax, Gijón.


Una familia de escritores con problemas sentimentales. Bill Borgens es un novelista de éxito que lleva tres años separado de su mujer, pero no la da por perdida. Su hija Samantha es una promiscua militante a la que Lou, un chico con el que comparte gustos literarios, le hará abandonar esa causa. Y Rusty, el apacible hijo menor, también hace sus pinitos con la escritura mientras vive su primer amor.

Entre dos días de Acción de Gracias pasa un año, no Un invierno en la playa. Y es un año decisivo para estos escritores atascados en el amor (por ahí va el título original de la película). Ellos forman una familia muy maja con una casa envidiable junto al mar. Su carácter, sus pasiones, sus miedos y los consejos que intercambian, los acercan a ese arquetipo de familia culta y tolerante de la Costa Este que tanto juego da en el cine. Tras un planteamiento impecable, la historia tiene algún bache en el nudo (el incidente tras la presentación del libro de Samantha parece de teleserie). Pero se compensa con un desenlace dulce y con momentos estupendos como las apariciones de la vecina Tricia con sus consejos de "follaamiga" o la llamada de Stephen King a Rusty. El extraño título de la versión española parece sugerir una mirada a lo Rohmer (como los suyos, estos personajes también hablan bastante y viven bien). Pero el tono de esta agradable película escora más hacia la comedia americana que hacia las historias dialogadas del genial maestro francés.