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martes, 21 de abril de 2026

El último vikingo

de Anders Thomas Jensen. Dinamarca, 2025. 116.
21 de abril de 2026. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Tras muchos años en la cárcel, Anker quiere encontrar el botín del robo por el que fue condenado y que, antes de ser detenido, pidió a su hermano Manfred que enterrara cerca de la casa de sus padres. Pero ahora Manfred dice llamarse John, John Lennon, y está dispuesto a suicidarse si alguien no le llama así. A Anker le cuesta entender que ahora ese hermano desquiciado no tenga recuerdos de quién era antes de pasarse a los Beatles. 
 
Todo comienza y termina con una animación sobre una leyenda vikinga que viene a sostener que los defectos particulares desaparecen cuando se convierten en universales. La segunda animación, que hace de epílogo, lleva esa idea al límite hasta alcanzar la paz perpetua. En medio, hay una historia tan violenta como tierna, tan explícita como surrealista y tan barroca como sencilla. Cosas que comparte con la, también extraordinaria, Jinetes de la justicia. En las dos hay malos muy malos, tenaces muy tenaces y familias muy dañadas por lo uno y lo otro. Pero si en la primera eran los algoritmos y los datos el motor de la historia, aquí es la disociación psiquiátrica y la pasión musical. Las situaciones no pueden ser más disparatadas e hilarantes, pero están trenzadas con una sofisticación argumental tan inteligente que resulta diáfana y conmovedora. Así que El último vikingo (y el cine de Anders Thomas Jensen) es igual de apto para los que disfrutan con la truculencia como para quienes no la soportan. Una deliciosa locura que le hace bien a todos. Hasta el muy serio Anker sale más empático y casi acaba sonriendo.

domingo, 8 de febrero de 2026

El rugir de las llamas

de Robin Petré. Dinamarca, 2025. 93.
8 de febrero de 2026. Centro Niemeyer, Avilés.

Caballos salvajes conducidos a recintos para cortarles las crines. Ovejas pariendo o siendo guardadas. Personas que vigilan el monte o enfrentan fuegos estivales. Escenas varias del ruralismo gallego.
 
Cristina García Rodero le sacó mucho partido al rito de A rapa das Bestas. Y los incendios del pasado verano podrían ser motivo para documentales notables. Pero aquí apenas hay nada de lo uno ni de lo otro. Solo imágenes yuxtapuestas que no llegan a componer un relato, ni descriptivo ni poético. Los caballos en el campo son bonitos y los fuegos en la noche son impresionantes, pero hacer una película es más que poner un poco de esto y un poco de aquello.

lunes, 5 de enero de 2026

Celebración

de Thomas Vinterberg. Dinamarca, 1998. 105’.
05 de enero de 2026. Filmin. V.O.S.

Los Klingenfeldt se reúnen en la mansión del padre para celebrar su sesenta cumpleaños. Pero lo que debería ser una jornada de felicidad familiar se convierte en la ocasión para ajustar cuentas con él. El suicidio reciente de una de las hijas y las acusaciones de uno de los hijos de que el padre abusaba de ella y de él cuando eran niños convertirán la celebración en algo devastador.  

Filmar en localizaciones reales. Usar solo sonido directo. Rodar cámara en mano. Filmar en color y sin iluminación  artificial. No usar efectos ópticos ni filtros. No incluir muertes ni armas. Hacer cine sobre el aquí y el ahora. No hacer películas de género. Formato de 35 milímetros. Y que el director no aparezca en los créditos. Son los diez mandamientos que establecieron Lars von Trier y Thomas Vinterberg para el movimiento Dogma 95. Y lo cierto es que, aunque ellos mismos incumplieron algunos, esta película fundacional de aquel movimiento no nos resulta demasiado extraña ni alejada de algunas maneras de hacer cine en los últimos treinta años. Lo que más llama la atención es, sin embargo, la incomodidad que genera esta historia sobre ese encuentro familiar en una mansión de la burguesía danesa. En esto, el parentesco más interesante podría encontrarse con El ángel exterminador de Buñuel. Seguro que habría mucho que comentar sobre las relaciones, deliberadas o incidentales, entre las dos películas.

martes, 30 de septiembre de 2025

Volver a ti

de Jeanette Nordahl. Dinamarca, 2025. 96.
30 de septiembre de 2025. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Ane y Thomas son un matrimonio roto. Él tiene previsto buscar un piso en el que vivir con otra mujer. Ella le pide que se vaya cuanto antes. Solo les queda explicárselo a sus hijas. Pero cuando todavía no lo han hecho Ane tiene un grave accidente vascular que alterará los planes de ambos. Ella se hace dependiente y él no abandona la casa. 
 
Ayer un ictus cambiaba la vida de Vicente en Maspalomas. Hoy otro ictus cambia la de Ane en esta película. A veces el cine tiene estas coincidencias.  De Jeanette Nordahl habíamos visto Wildland, una película también familiar, pero mucho más truculenta. En Volver a ti retrata muy bien lo que una situación imprevista puede suponer en una pareja que está sufriendo la aspereza del desamor. Los cuidados (dados y recibidos) descolocan a los protagonistas y hacen que todo deba empezar de nuevo. Para ella esta situación parece un inmenso obstáculo que solo podrá sortear con mucha tenacidad y controlando su ira. A él le sitúa en una encrucijada que primero le plantea un deber y luego muchas dudas. Hay elementos que juegan a ser simbólicos. Por ejemplo, esas tres meadas desubicadas. O ese pez que la hija cuida y esas inmersiones tan reparadoras para la madre. Pero Volver a ti es, sobre todo, una historia de afectos y desafectos. Los que crecen o se reducen cuando la vida cambia de repente.

miércoles, 30 de julio de 2025

Condenados

de Gustav Möller. Dinamarca, 2024. 100’.
30 de julio de 2025. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.

Eva es una funcionaria de prisiones bastante diligente. Hasta que pide el traslado al módulo de presos peligrosos en el que ha ingresado un joven que mató a sangre fría a otro recluso. Ella parece estar obsesionada con él.
 
La película da que pensar y que hablar a la salida. Y eso ya es un mérito. Sin embargo, el director de El culpable parece tener las cosas menos claras aquí. O sí, porque finalmente viene a sostener que no es posible traspasar esa línea que en el plano final parece separar a los irreductibles de los reinsertables. Es verdad que la historia de esas dos madres y esos dos hijos dan cierto juego en la construcción del relato, pero da la impresión de que Möller no busca plantear ningún dilema sobre la alienación o la impunidad de los funcionarios prisionados. Más bien parece decantarse por la necesidad de seguir los protocolos y naturalizar la lógica propia del sistema penitenciario. Es lo que hay. 

viernes, 28 de marzo de 2025

La chica de la aguja

de Magnus von Horn. Dinamarca, 2024. 115.
28 de marzo de 2025. Multicines Béjar.

Karoline está sola en Copenhague y no tiene apenas medios para subsistir. Sin noticias de su marido, se queda embarazada del dueño de la fábrica en que trabaja. Intenta abortar en un baño público, pero una mujer le aconseja que tenga al hijo y se lo entregue cuando nazca. Ella le hace caso y acabará en su casa. Allí llegan otras mujeres desesperadas que, como ella, necesitan deshacerse de sus bebés.    
 
Nuevamente en los cines de Béjar encontramos una programación que ya quisieran tener ciudades mucho más grandes. Así podemos ver la última película del director de Después de esto que tiene bien merecidos los premios que le han dado. Con ambientaciones muy cuidadas, un blanco y negro casi expresionista y una interpretación magnífica de Victoria Carmen Sonne, Van Horn consigue ofrecernos una película mayúscula sobre una historia terrible en la que se dan cita el desamparo y la sororidad. Lo que se cuenta es ingrato para el espectador, pero no más que La cinta blanca, ni menos interesante que esta. De hecho, formaría un díptico histórico perfecto sobre el sufrimiento femenino con El baño del diablo, otra película inquietante con imágenes poderosas que dan mucho que pensar.

miércoles, 7 de febrero de 2024

La tierra prometida

de Nikolaj Arcel. Dinamarca, 2023. 127’.
7 de febrero de 2024. Cines Parqueastur, Corvera.

El capitán retirado Ludvig Kahlen decide dedicar su pensión a intentar cultivar en un lugar tan inhóspito como los páramos daneses de Jutland. Con permiso del rey pretende crear una colonia de agricultores en su nombre. Los comienzos son muy duros, y no solo por la aspereza del terreno y la presencia de bandidos, sino por los enfrentamientos con el sádico Frederik Schinkel, un aristócrata rico que pretende tener derechos sobre aquellos territorios.

La contención como norma. Es la marca de la casa del gran Mads Mikkelsen que aquí interpreta al jardinero bastardo que tardó veinticinco años a llegar a ser capitán y, tras jubilarse, quiere hacer productivo un páramo septentrional con el mismo afán con que otros héroes cinematográficos emprendieron la conquista del Oeste. El contrapunto de la nobleza de su trabajo lo pone en esta historia ese aristócrata canalla que defiende la ontología del caos y la impunidad del poder. Así que, además de una cautivadora película de formas clásicas, en La tierra prometida hay también aberraciones del siglo XVIII que resuenan en nuestro presente. Como el poder ilimitado que detentan los señores del aire en el neoliberalismo digital o la tensión que contrapone en Europa derechos y valores con prejuicios y miedos atávicos como los de aquellos colonos alemanes que odiaban (o temían) a una niña gitana. Esas tensiones y la excelente definición de los personajes (magnífico el triángulo femenino que acompaña al protagonista) confieren al relato la belleza y el interés de las tragedias clásicas. La tierra prometida da bastante que pensar no solo sobre el pasado de Europa, sino también sobre los conflictos de un mundo en el que demasiados sádicos siguen gobernando o aspirando a gobernar.

sábado, 14 de enero de 2023

Araña sagrada

de Ali Abbasi. Dinamarca, 2022. 117.
14 de enero de 2023. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

En la ciudad santa de Mashad son asesinadas varias prostitutas. Un hombre las recoge por la noche en una moto y, tras estrangularlas, abandona sus cuerpos en descampados y se lo comunica por teléfono a un periodista. Quien lo hace es un padre de familia que cree estar limpiando la ciudad. Desde Teherán llega una periodista que, jugándose la vida, consigue dar con el asesino ante la desidia policial.

Un thriller bien contado inspirado en una historia real. La de los asesinatos en serie que cometió un descerebrado hace más de veinte años. Pero la intervención de una periodista en la resolución del caso ha debido parecerle a Ali Abbasi que hacía más interesante su película. Lo cierto es que, aunque aumenta el dramatismo de la historia, también reduce su verosimilitud. La actriz que ha encarnado a ese personaje ficticio (Zar Amir-Ebrahimi) ha recibido en Cannes y en Sevilla sendos premios a la mejor interpretación femenina por un trabajo bastante normal. Quizá se haya querido premiar a esa periodista que ni siquiera existió.

sábado, 24 de septiembre de 2022

Godland

de Hlynur Pálmason. Dinamarca, 2022. 143’.
24 de septiembre de 2022. Teatro Principal, 70º Festival de San Sebastián (Premio sección Zabaltegi). V.OS.

Un sacerdote danés es enviado a Islandia con el encargo de construir una iglesia. Con él lleva un aparatoso equipo para tomar fotografías. El camino será largo y muy duro pero los paisajes son bellísimos. Tras la llegada, su carácter, entre pasmado y arisco, le pondrá las cosas muy difíciles.

Nadie como Palmason para retratar el paso del tiempo en el paisaje islandés. Lo demostró en aquel primer plano inolvidable de Un blanco, blanco día y lo vuelve a demostrar aquí con las imágenes de los cuerpos en la llanura. En Godland subraya aún más su pasión por retener el tiempo y escribir con luz haciendo que este sacerdote extraño y torturado esté, además, obsesionado por la fotografía. La primera parte del viaje por esos paisajes desmesurados es por si sola una magnífica película. Pero con la segunda en esa pequeña comunidad en medio de la nada consigue componer un díptico islandés absolutamente fascinante. No es extraño, por tanto, que Hlynur Palmason haya recibido el premio de la sección Zabaltegi por esta película que es a la vez un estupendo documental septentrional y magnífico drama existencial. 

martes, 8 de marzo de 2022

Flee

de Jonas Poher Rasmussen. Dinamarca, 2021. 90.
8 de marzo de 2022. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Un refugiado afgano que vive en Dinamarca se tumba y nos cuenta su historia. La de la pérdida de su padre al comienzo de la guerra. La de la llegada con su madre y sus hermanos a un Moscú miserable. La de los intentos por llegar a Suecia para reunirse con su hermano y la forma en que acabó en Dinamarca teniendo que ocultar que su familia estaba viva. Por eso su relato, crudo y sincero, es también para él bastante catártico.

Una huida. Eso retrata esta película titulada en lengua ajena a los espectadores y a la historia. Hay algunas imágenes reales de archivo pero la mayor parte de lo que vemos está hecho con una animación muy sobria cuando el protagonista nos cuenta su periplo y con trazos expresionistas en blanco y negro cuando lo que evoca es aún más terrible. Escuchamos su voz mientras vemos las imágenes del sufrimiento de una familia afgana que era feliz en su tierra y tuvo que abandonarla. Y lo hacemos trece días después de comenzar la invasión rusa de Ucrania y cuando ya son más de millón y medio las personas que han tenido que dejar sus casas. Igual que Ser o no ser (la obra que vimos el viernes en el Palacio Valdés) la realidad se impone al relato que contemplamos. Pero, a diferencia de aquella ficción, a esta película le añade una capa más de verdad para que no olvidemos que el sufrimiento de los ucranios es el mismo que el de los millones de afganos, sirios, venezolanos, sudaneses y rohingyas que se han visto obligados a dejar sus hogares o que, como los palestinos, tienen que vivir desde hace décadas bajo la amenaza de las bombas. Rasmussen pone rostro y relato en primera persona (aunque sea de animación para proteger al protagonista) a un drama que han padecido y padecen millones de personas en el mundo. Por eso ACNUR, Cruz Roja, Unicef o Médicos sin Fronteras siguen siendo para ellos mucho más importantes que el Kremlin, la OTAN y todos los vendedores de armas y traficantes de dolor que siguen dominando el mundo.

martes, 18 de enero de 2022

Jinetes de la justicia

de Anders Thomas Jensen. Dinamarca, 2020. 116.
18 de enero de 2022. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

La mujer de un soldado danés muere en el metro mientras viajaba con su hija. El hombre que le acababa de ceder el asiento cree que no fue un accidente. Y, con ayuda de unos amigos obsesionados con los algoritmos y los datos, consigue informaciones que convencen al militar viudo de que debe hacer algo. Así que compondrán una singular cuadrilla que se enfrentará con los mafiosos que habrían preparado el atentado. 

Quizá solo la madre fallecida y la hija que tanto la echa de menos entran en esa categoría, habitualmente sospechosa, de las personas normales. El resto son seres extraños, dañados y hasta un tanto desquiciados pero también muy curiosos y bastante tiernos. De hecho, uno se hace partidario de todos ellos y casi comprende la violencia de ese padre que interpreta un Mads Mikkelsen tan contenido como suele pero también explosivo en los momentos en que lo requiere su fornido personaje. Jinetes de la Justicia es divertida, matizada y hasta entrañable sin dejar de ser por ello una historia de violencia. Es una locura danesa que nos propone pensar sobre la incertidumbre y las probabilidades, sobre los azares y las necesidades y sobre esa sutil combinatoria entre las razones y los hechos cuando se trata de verdades. De modo que las certezas matemáticas son el motor de la historia y, a la vez, las que confunden a estos devotos de los algoritmos. Jinetes de justicia es una película magnífica que tiene algo que ver con Parásitos. En las dos hay violencia y personajes extraños. Pero si en la sobrevalorada película coreana aquella era excesiva y gratuita y ellos resultaban estúpidos e inquietantes, en la película de Anders Thomas Jensen lo central son esas sutilezas que tratan al espectador como un ser lúcido y no como mero consumidor de truculencia. Me temo que, a diferencia de los Parásitos, estos Jinetes de la justicia no serán embridados en la noche de los Oscar. Por fortuna (que no por azar)  tienen pura sangre europea y demasiada calidad para eso.

sábado, 18 de diciembre de 2021

Ordet

de Carl Theodor Dreyer. Dinamarca, 1955. 125.
18 de diciembre de 2021. Laboral Cinemateca, Gijón. V.O.S.

Morten es el patriarca de la granja de los Borgen y también un hombre muy religioso que vive con sus tres hijos: Mikkel, Johannes y Anders. Anders quiere casarse con la hija del sastre del pueblo con el que Morten tiene grandes discrepancias sobre ortodoxia religiosa. Johannes se volvió loco tras estudiar a Kierkegaard y deambula por la casa y las dunas cercanas creyéndose Jesucristo. Mikkel está felizmente casado con Inger y esperan su tercer hijo. Sin embargo, el parto se complica y el bebé muere. A las pocas horas también muere Inger. Johannes insiste en que podría resucitarla si alguno de los presentes tuviera fe.

Un clásico existencialista. La familia, la vida, la muerte, la religión y la fé se dan cita en esta historia que tiene la intimidad propia del teatro y en la que la parsimonia y los ademanes son algunas de las claves para que hasta el ritmo resulte cautivador. Aunque no se diera importancia a su contenido metafísico, su brillantez formal es tan notable que casi siete décadas después sigue resultando impresionante la escena final del funeral en ese espacio casi vacío de blancura minimalista. No sería extraño, por tanto, que Pasolini tuviera en mente al Jesucristo de Dreyer cuando planteó esa otra joya de la historia del cine que es su Evangelio según San Mateo. Por lo demás, Ordet aún parece más contenida y mesurada cuando tenemos  tan reciente As in heaven, esa variación sobre el mismo tema dirigida por Tea Lindeburg que el festival de Gijón proyectó hace unas semanas entre las películas más selectas de la última edición de Zinemaldia.

sábado, 20 de noviembre de 2021

As in heaven

de Tea Lindeburg. Dinamarca, 2021. 86’.
20 de noviembre de 2021. Cines Ocimax. 59º Festival de Cine de Gijón (sección: esbilla). V.O.S.

Lise es la hermana mayor de una familia rural danesa muy numerosa. Su madre, que está a punto de parir otra vez, ha decidido que ella vaya a estudiar a la ciudad. Desde la mañana de un día que tendrá una noche crucial hasta la del día siguiente seguimos a Lise en una jornada que cambiará radicalmente su vida. Y asistimos a una tragedia en la que la religiosidad de ese entorno hará que dejen el destino de su madre en las manos de Dios.

Tea Lindeburg ganó la Concha de Plata a la mejor dirección y Flora Ofelia Hofman Lindahl la de mejor intérprete en el festival de San Sebastián de este año. Por eso viene esta película al festival de Gijón en esa minisección que trae lo más selecto de la última edición de Zinemaldía (entre ellas Vortex, la estupenda película de Gáspar Noé que ganó en la sección Zabaltegui y que vimos en septiembre allí). Inspirada en Ordet, el clásico de Dreyer, As in the heaven es la primera película de su directora y está filmada en dieciseis milímetros con una cuidada ambientación en el entorno rural de esta familia nórdica. Los temores de las hermanas ante un parto que viene muy complicado están magníficamente mostrados en esas escenas nocturnas con atmósferas particularmente opresivas. También son muy destacables esos momentos oníricos de Lise que parecen anticipar lo que se avecina. Por lo demás, está claro que hay azares curiosos que juegan al papel de programadores involuntarios para algunos espectadores. En mi caso, las tres primeras películas que he elegido para comenzar esta edición del festival bien podrían componer un tríptico sobre los peligros que acechan a los que tienen niños.

viernes, 9 de abril de 2021

Otra ronda

de Thomas Vinterberg. Dinamarca, 2020. 116.
9 de abril de 2021. Cines Los Prados, Oviedo.

Cuatro amigos maduros viven con poca ilusión. Son profesores de instituto y no encuentran satisfacciones en su trabajo. Hasta que deciden investigar los beneficios de la hipótesis de que a partir de cierto nivel de alcohol durante el día las cosas van mucho mejor. Y, al menos al principio, parece que el ensayo funciona.

La película empieza y termina de forma luminosa y dionisíaca con decenas de adolescentes daneses celebrando la graduación al comienzo del verano. Es la edad propia de eso que antes se llamaba consumo experimental de las drogas. Y eso es justamente lo que deciden hacer estos profesores maduros dispuestos a comprobar si es cierto que un puntito alcohólico mejora la actitud ante la vida. Igual que con La caza, Thomas Vinterberg aborda un tema que genera debate con esta nueva película sobre la que no son fáciles las interpretaciones unívocas. En Otra ronda nos muestra la relación de los daneses con el alcohol en un registro ambiguo que a veces parece advertencia y otras invitación.  Además de lo sugerente del tema y de lo bien trabada de esta curiosa investigación sobre los estados etílicos, merecen ser destacadas las interpretaciones de los cuatro protagonistas, especialmente la de un Mads Mikkelsen que está magnífico en esta nueva película de su amigo Thomas Vinterberg.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Wildland

de Jeanette Nordahl. Dinamarca, 2020. 88’.
26 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: retueyos). Filmin. V.O.S.

Ida tiene diecisiete años y acaba de perder a su madre en un accidente de tráfico. Su tutela pasa a su tía Bodil, con la que su madre no quería que tuviera ningún contacto. Ella tiene tres hijos mayores que están metidos en negocios de préstamos y extorsiones. Ida los acompañará algunas veces y se verá implicada en un terrible incidente.

La reinona de esta familia de depredadores sabe repartir muy bien los abrazos. También los que necesita Ida para que integrarse en este clan tan peligroso. Wildland podría formar una trilogía magnífica con Animal kingdom de David Michôd (obviamente) y  también con El clan de Pablo Trapero. Con eso ya está todo dicho.

martes, 26 de mayo de 2020

Winter Journey

de Anders Østergaard. Dinamarca, 2019. 90.
26 de mayo de 2020. Festival DocsBarcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.
 

El padre de Martin Goldsmith vive en Arizona pero es alemán y judío. Martín filma los encuentros que tiene con él para conocer cómo era su vida antes de que llegara con su madre a Estados Unidos huyendo de los nazis. Él y ella formaban parte de una orquesta judía tolerada por los nazis hasta que empezó la guerra.

La última película protagonizada por Bruno Ganz es memorable. Es documental porque la historia es real y la forma de contarla se corresponde con el género, Pero también es una ficción magnífica que nos regala la última interpretación de este gran actor que aporta la máxima verdad a los diálogos entre ese anciano y su hijo acerca de lo vivido en los años treinta en Alemania. Con Il Varco es lo mejor que he visto en este festival y, además del tema, hay otros parentescos como la magnífica manera de integrar las imágenes históricas en el relato. Espero que esta estupenda película se estrene en las salas de cine y pueda disfrutar mucha gente de este magnífico testamento cinematográfico del gran Bruno Ganz.

jueves, 21 de mayo de 2020

Songs of repression

de Marianne Hougen-Moraga y Estephan Wagner. Dinamarca, 2020. 90.
21 de mayo de 2020. Festival DocsBarcelona. Filmin, Avilés. V.O.S.
 

Una comunidad, irónicamente llamada Colonia Dignidad (ahora Villa Baviera), en la que solo se habla alemán. Fue fundada en 1961 por el exmilitar Paul Schäfer y en ella se practicaron durante años todo tipo de violaciones y sometimientos propios de la peor secta religiosa. En la época de la dictadura fue también lugar de detenciones y torturas de chilenos. Ahora los alemanes que siguen allí no acaban de saber cómo deben asumir un pasado en el que fueron víctimas y cómplices de actos terribles.

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Lo decía Wittgenstein en el Tractatus y creo que lo refleja este documental sobre una gentes  que, en un lugar tan maravilloso como Chile, viven confinadas fuera del mundo y hablando solo alemán. En Paraguay he visto comunidades que solo hablan alemán o japonés en lugares no lejanos de los que fueron escenario de aquellas misiones jesuíticas de las que, quienes hablamos esta lengua, deberíamos sentirnos orgullosos por ser de los pocos sitios en el mundo en los que una lengua y una cultura grande supo respetar y preservar la lengua y la forma de ver el mundo de unas gentes que aspiraban a vivir nada menos que en la Tierra sin Mal. Aquellos guaraníes que hablaban una lengua maravillosa y poética, y a los que los jesuitas regalaron el don de la escritura que les permitió perpetuarla, son la antítesis de esa comunidad en la que hace casi sesenta años unos alemanes sembraron la semilla del mal. Vemos ahora a sus descendientes manteniendo su aislamiento y sin saber negociar aún con una memoria histórica que ha convertido su tierra en destino turístico para germanófilos y lugar de ignominia para quienes sufrieron la complicidad de aquellos alemanes en la época de Pinochet. Viendo los atuendos de los militares chilenos y recordando aquellas imágenes tremendas que vi de niño cuando el augusto canalla vino a España para asistir al funeral de su colega, no me extraña que lo peor de la historia alemana haya mancillado paraísos buscando refugio en América.

martes, 26 de marzo de 2019

La casa de Jack

de Lars von Trier. Dinamarca, 2018. 150’.
26 de marzo de 2019. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Pulsiones sádicas de un neurótico obsesivo que mata a la gente por amor al arte. Al arte de asesinar. Uno a uno va trasladando los cuerpos de sus víctimas en una furgoneta roja hasta una gran cámara frigórifica que tiene en un callejón.

La voz en off y la presencia final del personaje que interpretó Bruno Ganz dan pedigrí de calidad a una película que está más próxima al cine sádico de Tarantino que al apasionado de Pasolini. Tras ver a solas una noche el Anticristo en los añorados Cines Marta creí que el director danés no podría ir más allá en sus desbarres inhumanos. Pero me equivocaba. Con La casa de Jack ha conseguido que esta tarde unos hayan escapado de la sala y otros hayan dejado escapar esas risitas estúpidas que les salen a algunos cuando la tensión se les hace insoportable. Los coqueteos cuasifilonazis, la truculencia obscena y la perreta misógina del director danés no se justifican ni compensan con los momentos bien escritos que el guión también tiene ni con la aparente voluntad reflexiva de altos vuelos estéticos y teológicos con que se pretende barnizar la aspereza de la historia. Así que, aunque la película parece presentarse como cine de culto yo la veo más adecuada para satisfacer la barbarie palomitera (de hecho, ha estado en las salas más comerciales ocupando el espacio del cine más gore). Me temo que, igual que a Tarantino, a von Trier le puede esa querencia por pasarse y por demostrarnos lo bien que se lo pasa el público mientras ve lo que no debería ver. En fin, que me parece mentira que este sádico de querencias existencialistas sea el mismo que dirigió Rompiendo las olas, Bailar en la oscuridad, Dogville o Melancolía.

martes, 29 de enero de 2019

El culpable

de Gustav Möller. Dinamarca, 2018. 85’.
29 de enero de 2019. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Un policía apartado del servicio atiende el 112 la víspera de que tenga que declarar por algo que ha hecho. Hora y media antes de que termine su turno entra la llamada de una mujer que podría estar siendo secuestrada. Será un caso complicado en el que las mejores intenciones tendrán las peores consecuencias. También será una oportunidad para la redención para este policía que tendrá varios motivos para sentirse culpable.

Den skyldige o El culpable pero no The guilty. La vemos en versión original en danés pero en España se distribuye con el título en inglés. El culpable es una interesante historia en tiempo real con un solo protagonista y un único escenario que me recuerda (para bien) a otras estupendas películas con iguales premisas como Locke de Steven Knight (la mejor de las tres) o Enterrado de Rodrigo Cortés. Con esta última comparte además ese papanatismo anglófilo que llevó a que aquí se titulara Buried. Al margen de esto, Gustav Möller ha construido un relato que atrapa desde el principio al espectador y que, más allá de las conversaciones telefónicas, nos propone una historia que tiene en lo que ha pasado antes (que no sabemos) y en lo que pasará después (que solo intuimos) las claves para dar un significado nuevo a las acciones (catastróficas o exitosas) de este policía que sintiéndose culpable alcanzará la redención.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Una guerra

de Tobías Lindholm. Dinamarca, 2015. 115’.
15 de noviembre de 2017. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Un comandante danés tiene a su cargo el control de una zona en la que presionan los talibanes. La protección de sus soldados y la defensa de los civiles se hace muy difícil. Especialmente durante un asedio en el que, para salvar a un soldado herido, ordena el bombardeo de un objetivo en el que no había confirmado la presencia de atacantes.

Las imágenes ásperas y naturalistas de la cotidianidad militar en Afganistán y la de la familia en Dinamarca se van sucediendo hasta el incidente en el que mueren once civiles. A partir de ahí la película entra en territorios morales sobre la culpa, la familia, el deber y las leyes que no es frecuente encontrar en el cine bélico americano. El distanciamiento con que Linhdholm nos presenta la situación es el oportuno para que cada cual saque sus conclusiones. Habrá quien empatice con ese comandante al que no abandona la culpa aunque sea declarado inocente y, por tanto, considere piadosa la mentira que le salva. Y es que la presión de las situaciones de guerra coloca a las personas ante conflictos insoportables. Pero más que discutir sobre la salida a esos dilemas, habría que pensar si no es la propia guerra (y la dieta de cine bélico que hemos recibido desde niños) lo que deberíamos considerar insoportable. La anestesia moral comienza cuando se acepta que hay circunstancias en las que algunas muertes pueden resultar inevitables. El acierto de Tobías Lindholm, además del tono formal de su película, es hacernos pensar en todo esto.