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sábado, 27 de septiembre de 2025

El amor que permanece

de Hlynur Pálmason. Islanda, 2025. 109’.
27 de septiembre de 2025. Kursaal, 73º Festival de San Sebastián (sección Perlak). V.O.S.

Él es un marinero que trabaja en un gran barco pesquero. Ella es una artista plástica que indaga sobre la forma en que el óxido y el tiempo dejan huella en sus lienzos. Tienen tres hijos y un perro. Y acaban de separarse.

El director de Un blanco, blanco día y Godland mantiene su tono intimista y su adoración por los paisajes islandeses en esta nueva película sobre la cotidianidad familiar de una pareja que se quiebra. La historia es aparentemente sencilla y está llena de pequeñas ironías, pero también trufada de imágenes surrealistas con las que Pálmason parece experimentar con la posibilidad de un realismo mágico radicalmente septentrional. Nada extraño en un director capaz de hacer de un plano fijo una poderosa metáfora. Por ejemplo, esa imagen preambular de un galpón que inesperadamente se abre a la intemperie. 

miércoles, 20 de noviembre de 2024

When the Light Breaks

de Rúnar Rúnarsson. Islandia, 2024. 82’.
20 de noviembre de 2024. Teatro Jovellanos. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

En un atardecer junto al mar Diddi le dice a Una que romperá con su novia para poder estar con ella. Esa noche duermen juntos y él sale por la mañana temprano. Pero no llegará a hablar con Klara porque un terrible accidente en un túnel acabará con su vida. La jornada será muy difícil para Una. La pasará con los amigos de Diddi. Y también con Klara.

El director de las magníficas Gorriones y Volcán ha venido esta tarde a Gijón para presentar esta nueva película que, como el resto de su cine, combina sobriedad, elegancia y emoción a partir de una dirección de actores impecable, una fotografía sobriamente hermosa y una delicada atención al encuadre. Resonancias y contrastes tan perfectos como las de las  luces (y puntos de fuga) en ese túnel trágico y en el plano final en el mar, o momentos tan hermosos como el del vuelo sobre la fachada de la iglesia o el de los rostros en el cristal, demuestran que la contención es compatible con el virtuosismo formal. El coloquio fue casi como la película: tranquilo, profundo, sincero y lleno de matices. Me parece muy probable (y muy justo) que Rúnar Rúnarsson se vaya con un premio grande de este festival. Ojalá que sirva para que sus películas (y en general las islandesas) se vean más aquí.

viernes, 28 de octubre de 2022

Seres hermosos

de Guðmundur Arnar Guðmundsson. Islandia, 2022. 123’.
28 de octubre de 2022. Teatro Carrión, 67º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S.

Un chico es tenazmente acosado por otros. Vive con su hermana y su madre en una casa caótica. Otro chico se apiada de él y consigue integrarlo en su pandilla, primero como víctima propiciatoria y luego como colega de andanzas. La madre de este es aficionada a lo paranormal. Y él también tendrá a veces sueños premonitorios. Algunos dulces pero muchos otros violentos. Como la forma de vida de estos jóvenes salvajes   

Volvemos a la Seminci y, tras The Headhunter’s Daughter (un extraño corto filipino sobre una joven que se presenta a un concurso de música country) empezamos con esta estupenda película de Guðmundsson que comparte con Heartastone una mirada áspera y naturalista sobre una adolescencia peligrosa. El primer tramo es un retrato brutal del acoso más violento, pero poco a poco el acosado irá siendo integrado y se perfilarán los motivos del sufrimiento que viven y causan estos jóvenes doloridos. De los dos protagonistas conoceremos su entorno familiar y la relevancia que en sus vidas tiene un padre temido y ausente. Como también intuiremos que el más violento del grupo quizá también padezca la violencia de un padre al que evita. La construcción desnortada de una masculinidad difícil puede ser uno de los temas de esta película en la que la homosexualidad, en fuera de campo, late como subtexto y que cuenta con ese contrapunto mágico de los sueños del protagonista. Así que empieza muy bien esta fin de semana en el festival de Valladolid, al que ya hace diez años que empezamos a venir. Y es un gustazo hacerlo como un rito de otoño.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Lamb

de Valdimar Jóhannsson. Islandia, 2021. 106.
1 de diciembre de 2021. Cines Los Prados, Oviedo.

Una pareja sin hijos viven aislados al cuidado de una granja de ovejas. Su vida es plácida y feliz, pero lo será aún más cuando en el establo se produzca el extraño parto de un ser con cabeza ovina y cuerpo humano. La criatura crecerá con ellos como un hijo verdadero hasta que una inquietante presencia acabe con tanta felicidad.

La belleza de los paisajes descomunales de Islandia sirve de marco a una historia que, como casi todas las que nos llegan desde ese país, resulta muy interesante y muy singular. Los gestos de esta pareja armoniosa tiene mucho de José y María (repárese en la imagen de ella en el cartel). La banda sonora incluye noticiarios de radio, sonidos inquietantes y silencios muy espesos. Y hay también otros detalles etológicos dentro y fuera del establo que van preparando el ambiente para una historia que podría ser tanto sagrada como demoníaca. De hecho, el bebé híbrido podría ser el cordero de Dios pero también un hijo del diablo. Hay bondad de sobra para entender lo primero e inquietud suficiente para temer lo segundo. Así que, Lamb es extraña, desasosegante y parsimoniosa pero también muy interesante. Como suele serlo tantas veces el cine islandés.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Cuando fuimos brujas

de Nietzchka Keene. Islandia, 1990. 78.
24 de noviembre de 2019. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

En un tiempo remoto y en un espacio lejano dos hermanas huyen tras la muerte de su madre que ha sido quemada por bruja. La mayor consigue enamorar a un viudo que vive solo con su hijo. La pequeña tiene visiones extrañas, entre ellas las de la madre del niño. Él no quiere que la recién llegada sustituya el recuerdo de su madre.

Ver a una Bjork preadolescente es uno de los alicientes de esta película en la que un guión en inglés y unos paisajes islandeses conforman una historia con una estética que me recuerda la del Bergman de El séptimo sello. Formas muy clásicas y contenidos casi míticos en una película que parece más antigua de lo que realmente es. De hecho, aún no ha cumplido tres décadas pero la vemos porque ha sido restaurada como las del cine más clásico.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Un blanco, blanco dia

de Hlynur Palmason. Islandia, 2019. 109’.
16 de noviembre de 2019. Escuela de Comercio, 57º Festival de Cine de Gijón (Sección oficial). V.O.S.

Un policía retirado del servicio reconstruye una casa para su hija y su nieta. Lo hace mientras vive un intenso duelo por la pérdida de su esposa. En ese tiempo descubre que ella tenía una relación con otro hombre. Él ahora no sufre solo por los celos, también por esa ausencia que ahora siente doble.

El punto de partida tiene algo en común con el magnífico planteamiento de El condado, la película de Grímur Hákonarson que vimos en octubre en la Seminci. Pero la película de Palmason es mucho mejor. Ya solo por ese impresionante prólogo doble que tiene un equilibrio perfecto con esos dos cierres inolvidables (una cámara que avanza siguiendo a un coche en una carretera y una cámara que retrocede mirando a un hombre y una niña en una cueva, una casa vista desde fuera transformada por el tiempo y las estaciones y luego vista por dentro en la intimidad de un instante revelador), Un blanco, blanco día es una película de factura cuidadísima y contenido más existencial que truculento. Con los mimbres de esta historia cualquier otro director se habría preocupado por darnos todas las claves y colocarnos en la perspectiva del cine de suspense. Pero Palmason esquiva esa tentación y hace que su película sea otra cosa mucho mejor. Más islandesa y más fascinante (valga la redundancia). Así que no empieza mal un festival que en la segunda jornada ya nos depara una película que podría merecer varios premios.

viernes, 25 de octubre de 2019

El condado

de Grímur Hákonarson. Islandia, 2019. 90’.
25 de octubre de 2019. Teatro Carrión, 64º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial). V.O.S.

El marido de Inga se ha suicidado al no poder soportar las presiones de la cooperativa de granjeros islandeses a la que pertenecía. A pesar de las deudas ella seguirá a cargo de la explotación ganadera a la que dedicaron sus vidas. Pero también emprenderá una revuelta contra esa mafia local.

Volvemos por séptimo año a la Seminci y comenzamos con la nueva película de Grimur Hákonarson que ya ganó hace cuatro años la Espiga de Oro aquí. Los hermosos paisajes islandeses, las faenas cotidianas de los ganaderos y algunas asperezas en sus relaciones personales son lo que tiene en común esta película con aquella interesante historia en la que dos hermanos que criaban carneros se llevaban fatal. La protagonista de esta también tiene fuerza y podría dar para una historia más compleja. Sin embargo, el interés de la película se acaba aún antes que la tenacidad de Inga. Por lo demás, uno no acaba de entender por qué hay que meterse con las cooperativas rurales. No sé en Islandia pero las de aquí no me parecen mala cosa.

lunes, 8 de abril de 2019

Let me fall

de Baldvin Zophoníasson. Islandia, 2018. 136.
8 de abril de 2019. Centro Niemeyer, IV Festival de cine LGBTIQ, Avilés. V.O.S.

Desde la adolescencia Magnea va teniendo amistades cada vez más peligrosas. En medio de ellas está Stella, una chica con la que tiene una relación especial y con la que irá compartiendo adicciones. Al final Stella sobrevivirá a las drogas pero será la responsable de que Magnea no salga de ese mundo.

La película de anoche tenía escasa relación con la temática del festival y muy poca calidad. A esta también le pasa lo primero, pero es magnífica. Let me fall es un descenso progresivo a esos infiernos que sufrieron en los años ochenta muchas familias españolas que habían tenido una vida normalizada hasta que la heroína se cruzó en las vidas de tantos adolescentes. Eso es lo que le pasa a esta chica islandesa con una familia que la va viendo caer en el abismo sin poder hacer nada. La historia de Magnea es una epopeya trágica magníficamente contada en la que, con una cadencia perfecta, vemos la forma en que una adolescente puede llegar a convertirse en indigente sin que nadie pueda impedirlo. Con un ritmo perpecto se va desvelando un proceso en el que se intercan roturas temporales dramáticamente premonitorias de su destino. El guión, las ambientaciones, los encuadres y las transiciones entre las escenas son perfectas. Y también son impresionantes los trabajos de las actrices que interpretan las dos edades de Magnea: la quinceañera y la de la treintena. Así que, confirmando una vez más que el cine islandés nunca defrauda, ya tenemos otra película sobresaliente en este festival tan desigual. Para mi Let me fallEl silencio es un cuerpo que cae, Tinta bruta y The happy prince han sido las mejores de esta edición. Como ya habíamos visto en Valladolid The miseducation of Cameron Post (también estupenda) que aquí se proyectará el viernes y seguramente no llegaré a tiempo ese día para ver Rafiki, creo que ya puedo decir que las que he señalado son a mi juicio las mejores de esta edición. A ellas habría que añadir los nueve cortos británicos (todos muy buenos) del festival BFI Flare que también se proyectarán el viernes y que yo he podido ver esta mañana con mis alumnos. Así que ha habido de todo en esta muestra de cine LGTB: películas muy buenas y películas prescindibles. (Finalmente Tinta bruta ha recibido el premio del jurado y The happy prince el del público. Solo discrepo en la mención especial que le han dado a Un couteau dans le coeur, a mi juicio Let me fall o El silencio es un cuerpo que cae la habrían merecido mucho más)

sábado, 27 de octubre de 2018

La mujer de la montaña

de Benedikt Erlingsson. Islandia, 2018. 101’.
27 de octubre de 2018. Teatro Carrión, 63º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial). V.O.S.


Halla es una activista ambiental que hace sabotajes importantes en las líneas de alta tensión islandesas. Hace cuatro años solicitó adoptar un hijo y ahora le acaban de comunicar que una niña de cuatro años la espera en Ucrania.

Del cine islandés siempre espero cosas buenas y tratándose del director de De caballos y hombres no tenía ninguna duda de que esta película sería estupenda. La mujer de la montaña es la historia de una heroína ejemplar que seguramente podría ser acusada de terrorismo y hasta de rebelión. Hella es una mujer rebelde y comprometida a la que uno le desea lo mejor cuando derriba torres de alta tensión, cuando huye de los helicópteros y los drones y también cuando se decide a ir a Ucrania a recoger a esa niña. Por eso está muy bien que Benediky Erlingsson nos lleve por los espacios abiertos islandeses acompañando a esta Robin Hood contemporánea que también usa el arco y que no duda en tensar la cuerda del conflicto entre el desarrollo económico y la protección ambiental. El tono irónico y poético de la historia (con una hermana y un primo deliciosos y un viajero mexicano al que siempre detienen), la elegancia formal y el papel de la música (con ese trío masculino de instrumentistas y esas tres mujeres ucranianas que cantan al lado de Hella) hacen que La mujer de la montaña sea una película originalísima, además de una historia muy interesante e intencionada. Así que ya tenemos otra digna merecedora de varios premios en este festival (por ejemplo, el de mejor director o el de mejor actriz). También lo sería quizá Paseo solar de Réka Bucsi, el estupendo corto de animación con imágenes cautivadoras sobre seres galácticos. Así que esta sesión de la tarde ha sido una delicia.

lunes, 13 de agosto de 2018

Buenos vecinos

de Hafsteinn Gunnar Sigurðsson. Islandia, 2017. 89.
13 de agosto de 2018. Cines Van Dyck, Salamanca.

La mujer encuentra una noche al marido viendo un video sexual que grabó con una antigua novia antes de conocerla. Ella le echa de casa y le prohíbe que vea a su pequeña hija. Esos no serán los únicos problemas para él. Sus padres se llevan muy mal con los vecinos de su vivienda adosada. Primero por la sombra de un árbol, luego por la desaparición de una gata y finalmente por lo que le pasa a un perro. Así que las cosas terminarán muy mal. Sobre todo para él y para los otros dos hombres de este conflicto mayormente femenino.

Hafsteinn Gunnar Sigurðsson parece empeñado en refutar las tesis de John Carlin. En sus Crónicas de Islandia el genial periodista que se declara enamorado de aquel país sostiene que los islandeses son un modelo de promiscuidad tolerante, de buena vecindad y de convivencia perfecta en esas modélicas familias desestructuradas que parecen ser tan frecuentes allí. Buenos vecinos es casi el negativo de todo eso. Con un tono áspero en el que hay ironías pero también conflictos tremendos, que por momentos recuerdan al de la magnífica Custodia compartida de Xavier Legrand (aunque aquí las culpas son muy diferentes), Buenos vecinos es una prueba más de que un país tan pequeño como Islandia es casi garantía de buen cine. Así que algo de razón tiene que tener John Carlin para que allí se hagan películas tan interesantes. Aunque esta no sea nada complaciente con la convivencia vecinal en Reikiavik.

jueves, 19 de abril de 2018

Heartstone

de Guðmundur Arnar Guðmundsson. Islandia, 2016. 129.
19 de abril de 2018. Centro Niemeyer, III Festival de cine LGBTIQ, Avilés. V.O.S.

Thor y Kristian son dos adolescentes muy amigos que viven en un pequeño pueblo islandés. Los dos tienen problemas con sus familias y con su entorno. Kristian porque se siente atraído por Thor y él porque no acaba de hacerse mayor ni de saber cómo ha de ser su relación con las chicas.

¿Será la latitud y los soberbios paisajes lo que hace tan buenas a las películas islandesas? Guðmundur Arnar Guðmundsson se une a la lista de directores de ese país que últimamente parece ser garantía de cine conmovedor. Heartstone es un retrato áspero y naturalista de (y desde) una adolescencia rural que vive problemas propios de unas edades en las que no es fácil distinguir la amistad del amor. El trabajo de los jóvenes actores es tan notable como la elegancia y cercanía con que se muestran los dilemas a los que se van enfrentando sus personajes. Así que ya digo, Islandia nunca defrauda. Y no solo por sus paisajes. También por las historias que allí crean sus cineastas.

sábado, 28 de octubre de 2017

Volcán

de Rúnar Rúnarsson. Islandia, 2011. 97’.
28 de octubre de 2017. Cines Broadway, 62º Semana Internacional de Cine de Valladolid. V.O.S.

Hannes se acaba de jubilar. Su mal carácter hace que su hijo y su hija se lleven mucho mejor con su madre que con él. Así que donde mejor se encuentra es saliendo a pescar. Pero pronto tendrá que dejar de hacerlo. Por el estado de su vieja barca y porque su mujer sufre un ictus que la deja postrada. A partir de ese momento él se dedica solo a cuidarla. Y vuelve a pensar en aquella isla que tuvieron que dejar por la erupción de un volcán.

Islandia es el país invitado en esta edición de la Seminci. Un país pequeño del que en los últimos años hemos visto películas muy grandes. Por ejemplo esta conmovedora historia del director de Sparrows, la magnífica película que hace dos años recibió una merecidísima Concha de Oro en el festival de San Sebastián. Aquí también hay espejos, encuadres impecables y una reflexión subyugante sobre una masculinidad desventurada. Volcano es dos años anterior a Amor, la muy valorada película de Haneke. Pero con más contención que el austriaco, Rúnarsson es capaz de mostrarnos el mismo drama con una notable sutileza en la construcción del personaje masculino. Ojalá que podamos ver el resto del cine de Rúnarsson en España. Y que nos sigan llegando más películas de Islandia. Porque el cine de ese país casi nunca me defrauda.

martes, 20 de septiembre de 2016

Sparrows

de Rúnar Rúnarsson. Islandia, 2015. 99.
20 de septiembre de 2016. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Ari tiene que dejar Reikiavik para irse a vivir con su padre al noroeste. Él no se ha ocupado del chico desde que se separó de su madre. Así que los únicos afectos que Ari tiene allí son el de su abuela y el de una amiga con la que jugaba de niño. Pero, cuando más la necesita, la abuela muere y, aunque le sigue queriendo, aquella chica ya tiene novio.

Un verano invernal para este ángel desdichado que se inicia en el sexo y el amor con dramática ternura. La contención del relato, la belleza de la música, la elegancia de los encuadres, la pertinencia de los espejos y la magnífica interpretación de Atli Oskar Fjalarsson justifican sobradamente la Concha de Oro en el festival de San Sebastián.  Sparrows es una nueva prueba del excelente nivel del último cine islandés (del que no es la única ni la mejor muestra la exitosa Rams de Grímur Hákonarson). La de Rúnar Rúnarsson es una historia contenida y hermosa en la que es imposible no sentir empatía por este adolescente callado de voz preciosa que sufre lo indecible en esta tierra de nadie que para nosotros es un paisaje bellamente desolado y para él un callejón sin salida en un momento crucial de su vida. Lo que se intuye sobre la separación de sus padres o los esbozos del carácter de la abuela ya darían para otras estupendas películas, lo que da idea de la gran calidad de esta. Y es que, en su tramo final, Rúnarsson consigue hacer cine sublime permitiendo que su personaje cierre esta historia (y abra otra en nuestra imaginación) con una de las mentiras más bellas, piadosas y delicadas que yo haya visto en una pantalla. Es una escena crucial y perfecta que, por lo demás, tiene una magnífica simetría con la agridulce iniciación sexual de Ari en la escena con la mujer madura. Cine mayúsculo el de esta historia islandesa con la que hoy se abre la programación de otoño en la Casa de la Cultura.

martes, 10 de mayo de 2016

Corazón gigante

de Dagur Kári. Islandia, 2015. 94.
10 de mayo de 2016. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Fúsi es un enorme pedazo de pan. Un tipo inmenso que en el aeropuerto descarga equipajes, que en su casa juega con maquetas bélicas y que a sus más de cuarenta años sigue viviendo con su madre como si fuera un niño. Su vida está hecha de rutinas sin ambiciones. Y su carácter pánfilo le hace no reaccionar ante las maldades de sus compañeros de trabajo pero sí hacer feliz a una niña jugando con ella. La vida de Fúsi empieza a cambiar cuando en una clase de baile conoce a una mujer que lo aprecia. Ella trabaja con la basura, pero querría hacerlo con las flores. Su carácter es alegre, pero también tiene fases muy depresivas. A pesar de las dificultades, el corazón gigante de Fúsi siempre querrá lo mejor para ella.

Otra hermosísima historia islandesa. Otra vez intimista. Otra vez sobre seres humanos singulares. Como varias de las que he visto de ese país del que últimamente nos llega un cine más que notable. Esta película, urbana y casi de interiores, sobre este inmenso personaje que interpreta magníficamente Gunnar Jónsson me ha recordado a otras en las que la bondad radical también era la principal seña de identidad de unos seres humanos con cuerpos también muy grandes. Estoy pensando, por ejemplo, en Teddy Bear de Mads Matthiesen o en All or nothing de Mike Leigh. Sencillas y buenas historias sobre la bondad que es capaz de albergar la sencillez humana.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Rams

de Grímur Hákonarson. Islandia, 2015. 93.
6 de diciembre de 2015. Cines Verdi, Madrid. V.O.S.

Aunque viven en el mismo valle y uno al lado del otro, hace cuarenta años que dos hermanos no se hablan. Pero la voluntad de conservar el linaje de sus carneros los acabará uniendo.

Tras la curiosísima De caballos y hombres de Benedikt Erlingsson y la inquietante Metalhead de Ragnar Bragason, el cine islandés nos trae esta película no menos interesante sobre hombres y carneros. La espiga de oro en el festival de Valladolid parece justificada para esta historia que acaba defendiendo que, por mucho frío que haya en el paisaje y entre las personas, el calor fraternal siempre permanece. Antes de la película, un café muy grato en el bonito vestíbulo de los Cines Verdi de Bravo Murillo. A la salida, un encuentro inesperado en ese mismo lugar y en este día de la Constitución. Allí un padre y una madre comentan animadamente con sus hijas la película que acaban de ver. El padre se llama Felipe y la madre Letizia.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Metalhead

de Ragnar Bragason. Islandia, 2013. 97’.
11 de marzo de 2015. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Hera Karlsdottir no consigue superar la muerte de su hermano. A él le gustaba el Heavy metal y ella hereda esa pasión que la va separando de sus padres y de los miembros de la comunidad rural en la que vive.

El terrible accidente con el tractor y la iniciación musical como luto del que la protagonista parece incapaz de salir hacen que interese esta historia islandesa en la que las vacas importan tanto como los decibelios. Pero el relato pierde en contención cuando plantea que la comprensión y la solidaridad de todos podrán redimirla.

miércoles, 22 de octubre de 2014

De caballos y hombres

de Benedikt Erlingsson. Islandia, 2013. 85’.
22 de octubre de 2014. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

En los hermosos paisajes de Islandia se van sucediendo varias historias de caballos y hombres. Primerísimos planos de lo que reflejan los ojos de los caballos separan las peripecias de una comunidad humana y equina mostradas como pequeños relatos salvajes.

Una pequeña joya muy nórdica y casi muda. Hay momentos surrealistas (como el de la imagen del cartel o el de la llegada a caballo al barco), encuadres preciosos (como los que cierran varias de las historias), escenas que dan algo de risa (o algo de grima) y una banda sonora más que oportuna para armonizar ese mundo bellamente mestizo de caballos y de hombres.