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miércoles, 11 de diciembre de 2024

La luz que imaginamos

de Payal Kapadia. India, 2024. 118’.
11 de diciembre de 2024. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Prabha lleva un año sin noticias de su marido que trabaja en Alemania. Ella es una enfermera tenaz que comparte piso en Bombay con Anu, una joven alegre que tiene  una relación estupenda con su novio, pero que seguramente no les gustará a sus padres. Otra compañera que trabaja como cocinera en el hospital ha sido desahuciada de su casa y decide regresar a su pueblo en la costa. Prabha y Anu la acompañan para ayudarla a llevar sus cosas. Y será una jornada muy especial para ellas.

Vidas apresuradas en la ciudad agobiante. Mujeres distintas que tienen dudas sobre sus relaciones de pareja. Y, sobre todo, ese delicado y solidario aprecio femenino que últimamente llamamos sororidad. Payal Kapadia consigue dar el tono justo a una película con dos tiempos: apresurado y desquiciante el de la gran ciudad, dilatado y más luminoso el de la playa. Itsaso Arana conversó con ella al final de la proyección en Madrid en un coloquio en el que hubo sintonía generacional, de género y cinéfila. La luz que imaginamos es una buena muestra de que, en Bombay, en la costa de la India o en la de Asturias se puede disfrutar mucho contemplando otras vidas si nos dejamos acariciar por la luz que imaginamos en una sala de cine.

martes, 16 de julio de 2019

Diego Maradona

de Asif Kapadia. Reino Unido, 2019. 130’.
16 de julio de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Diego y Maradona. El humilde chico que jugaba al fútbol como Dios y el divo mediático que pasó de ser divinizado a demonizado, sobre todo en Italia. Con imágenes originales en los campos y fuera de ellos se muestra el ascenso y declive del argentino más famoso del siglo XX. Con permiso de Gardel y de Perón.  

Si me gustara el fútbol recomendaría esta película porque confirma que Eduardo Galeano tenía razón cuando decía que Maradona era un Dios jugando al fútbol. Según él siempre llevaba la pelota pegada al pie. Claro que para el añorado escritor uruguayo el verdadero Dios padre del fútbol era Messi, ese otro argentino del que decía que  la lleva no pegada al pie sino dentro de él. Pero no es solo que el fútbol no me guste, es que si Marx levantara la cabeza seguramente estaría de acuerdo conmigo en que actualmente el futbolismo es quizá el más potente narcótico social. Una droga que se cultivó con ahínco en el siglo XX y que ahora fermenta y lixivia con tal intensidad que sus adictos parecen empeñados en conseguir que ni siquiera las mujeres se libren del mal. Pero la película de Asif Kapadia me parece muy recomendable no por Maradona sino porque está está estupendamente contada su historia, porque tiene imágenes magníficamente seleccionadas y porque forma un díptico perfecto con Amy. Las dos comparten un dispositivo que solo usa imágenes originales prescindiendo de cualquier actualización con entrevistas o grabaciones posteriores. Como Maradona, Amy Winehouse también fue convertida en un juguete roto. Sin embargo, su muerte temprana y su magnífica música hacen que su historia resulte más emotiva y atractiva que la del futbolista. Así que Asif Kapadia, además de apostar por un formato coherente y atractivo, demuestra un notable compromiso ético con la denuncia de esa industrialización de los mitos mediáticos que no solo los destruye a ellos sino que corrompe a unas sociedades dispuestas a ensalzarlos y denostarlos sin límite ni piedad.

viernes, 17 de julio de 2015

Amy

de Asif Kapadia. Reino Unido, 2015. 128’.
17 de julio de 2015. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Amy Winehouse. Desde que era una niña hasta su muerte a los veintisiete años. Imágenes de su vida privada, de la fulgurante carrera de una chica con voz de jazzista madura y con pasiones que la hicieron demasiado vulnerable.

El pasado miércoles Elvira Lindo escribía en El País sobre las necrológicas de los cantantes. De los tuvieron más carácter que voz, como Javier Krahe, y de los poseyeron voces de las que sacuden las entrañas. Así era la de Amy Winehouse. Y es algo que se intuye en la voz de esa adolescente que canta en el cumpleaños de su amiga. Momentos como ese componen un documental que es un detallado recorrido por la vida de una joven judía que no tuvo más éxito del que merecía, pero sí más del que podía manejar. Se oyen testimonios que interpretan su vida desde el presente, pero todas las imágenes son de grabaciones anteriores a su muerte. Las letras de muchas canciones acompañan sobreimpresas las escenas que se van sucediendo con un montaje cuidado y laborioso durante dos horas que se hacen cortas. Especialmente en esta sesión en que pudimos ver la película como se debe: en versión original.