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sábado, 31 de octubre de 2026

A bit of light

de Ali Asgari. Irán, 2026. 87’.
31 de octubre de 2026. Teatro Carrión, 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección oficial). V.O.S.

Por atender a los heridos en las manifestaciones, le han cerrado su clínica y le han prohibido ejercer la profesión a un médico de Teherán. Deprimido y sin esperanza ha decidido acabar con su vida. Quiere que sus seres queridos sufran lo menos posible, así que dedica el día a comunicárselo a su familia. Pero no le será fácil porque algunos de sus pacientes le necesitan y porque no sabe cómo decírselo a su madre. 

El punto de partida es sorprendente y da mucho que pensar esta historia que retrata las encrucijadas de sus personajes con un guion excelente. La película evita la truculencia y lo fía todo a los encuentros y los diálogos. Incluida esa escena de obra de teatro en la que un hijo que va a dejar el país se despide de su madre. Sin dramatizar, los ataques de Trump y la necesidad de proteger los cristales de las casas contextualizan bien el momento en que se desarrolla la historia. Así que Ali Asgari no defrauda. Al contrario, confirma el tesón y la habilidad de los directores iraníes para sortear la censura y hacer un cine magnífico en circunstancias muy difíciles. En el coloquio que siguió a la proyección resaltó que la fortaleza y convicción de sus personajes femeninos es característica de la forma en que las mujeres afrontan la vida en Irán. Algo que constatamos en las magníficas películas que nos llegan desde allí.

lunes, 27 de octubre de 2025

El espejo

de Jafar Panahi. Irán, 1997. 96’.
27 de octubre de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Mina sale de la escuela, pero su madre no está esperándola. Al ver que no llega, decide volver sola a su casa. No sabe cuál es la dirección, pero recuerda que con su madre suele coger un autobús en una plaza que hay más adelante. Con algo de ayuda, llega hasta allí y coge un autobús, pero en el sentido contrario a donde está su casa.
 
Otra niña como la de El globo blanco en una situación que nos desazona aún más. El tráfico en las calles de Teherán es denso, ruidoso, infernal. Hay gente dispuesta a ayudar a Mina, pero no lo tienen fácil. Así que nosotros nos vamos desesperando. Y aún más cuando la niña decide que ya está harta, que deja la película y quiere volver sola a su casa. Pero tampoco sabe por dónde se va. Panahi nos sorprende lo indecible al romper, si no la cuarta pared, el contrato ficcional más básico del cine (incluso en una película que ya parece un documental) consiguiendo que no sepamos dónde estamos Y no solo en qué parte de Teherán. Tampoco sabemos si esa quiebra inesperada a partir de la insumisión de la niña es real o pactada. Lo cierto es que la cámara de Panahi no deja de filmar y seguimos a la niña desde más distancia sin saber si los peligros que corre están controlados o son de verdad. El espejo es, por tanto, una joya en la que, como sucedía en El globo blanco, hay mucha bondad en esa jungla de asfalto iraní. Panahi sabe mostrarlo al hacer de la cámara un espejo que quizá lo que retrata son nuestros miedos y prejuicios. Así que al salir de la sala uno piensa que Esto no es una película, el singular título de otra posterior, quizá podría ser también el de un espejo retrovisor.

lunes, 20 de octubre de 2025

El globo blanco

de Jafar Panahi. Irán, 1995. 85’.
20 de octubre de 2025. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Falta muy poco para que comience el Año Nuevo. Razieh tiene siete años y quiere que ese día su madre la deje comprar un bonito pez que ha visto en el mercado. Cuesta 100 riales, pero después de mucho insistir, su madre le da un billete de 5.000 para que lo compre y le traiga la vuelta. Antes de llegar a la tienda, Razieh pierde el billete y una señora la ayuda a buscarlo hasta que lo encuentran en una alcantarilla. Lo malo es que, ni siquiera con la ayuda de su hermano, parece posible sacarlo de allí. 
 
El guion es de Abbas Kiarostami. Por eso no es raro que esta deliciosa historia de Jafar Panahi recuerde, en versión urbana, a aquella joya rural titulada ¿Dónde está la casa de mi amigo? El largo y magnífico plano secuencia inicial anticipa una película en la que todo resultará fascinante. El globo blanco es como un cuento de Navidad, casi en tiempo real, en el que uno se maravilla con la naturalidad de esa preciosa niña a la que parecen amenazar peligros que no están en los adultos con que se va encontrando, sino en nuestras propias expectativas. De hecho, a excepción de su padre (ese personaje mandón que queda en fuera de campo), todos los personajes con los que Razieh habla son bondadosos y, a pesar de nuestras sospechas, siempre quieren ayudarla. Es, por tanto, una película de suspense, pero muy tierno. O una película tierna con mucho suspense. O un espejo moral que refleja nuestros prejuicios y resulta tan catártica como ese globo blanco que al final sujeta el último joven que ayuda a la niña. Y es que hace treinta años el cine iraní y el de Panahi ya eran excelsos.

martes, 14 de octubre de 2025

Mi postre favorito

de Maryam Moghadam y Behtash Sanaeeha. Irán, 2024. 97’.
14 de octubre de 2025. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Mahin es una mujer madura que vive sola desde que murió su marido. También está solo Faramarz, un taxista al que conoce casualmente. Entre los dos podría haber sintonía, así que Mahin le invita a su casa para que conozca la dulzura de su habilidad repostera.  
 
No hay mucha complejidad en las relaciones entre los personajes ni esos dilemas morales a los que nos tiene acostumbrados el cine iraní. Mi postre favorito es una historia sencilla y tierna sobre una mujer obesa que se atreve a querer a un hombre tranquilo que se deja llevar. Los interiores son cálidos y la fotografía delicada, como la relación entre estos amantes que disfrutan con los juegos de la edad tardía. La felicidad parece estar a su alcance, casi hasta el final.

sábado, 26 de octubre de 2024

La semilla de la higuera sagrada

de Mohammad Rasoulof. Irán, 2024. 168’.
26 de octubre de 2024. Teatro Carrión, 69º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección: Constelaciones). V.O.S.

A Iman le acaban de nombrar juez de instrucción de los tribunales revolucionarios en Irán. Su ascenso coincide con la multiplicación de detenciones por las protestas por el velo de 2021 y la presión a los jueces para que instruyan los casos con la mayor dureza y celeridad. El conflicto lo tiene también en casa con sus dos hijas que, sin él saberlo, han dado cobijo a una amiga que ha resultado herida en la universidad. Y la cosa se complica cuando desaparece la pistola que le habían dado al acceder al nuevo cargo. 

Rasoulof nos muestra, desde la perspectiva doméstica, el desgarro de un país que sufre la represión de un régimen teocrático que pretende sofocar con violencia aquella rebelión por la dignidad. En cierto modo vuelve al tema de la pena de muerte y al papel del aparato judicial que también abordó de forma magnífica en La vida de los demás. Aquí las imágenes reales de la represión policial y parapolicial en las calles de Teherán se incorporan a una historia trágica que tiene su escenario principal en la vida de una familia integrada en el régimen con dos hijas que despiertan a la verdad. El tramo final opresivo en ese escenario rural desolado da un giro épicamente dramático a una historia que es testimonio y alegato contra la situación de las mujeres en Irán.

jueves, 4 de mayo de 2023

Los osos no existen

de Jafar Panahi. Irán, 2022. 107’.
4 de mayo de 2023. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Desde un pueblo en la frontera con Turquía, Jafar Panahi dirige un documental sobre una pareja urbana que intenta conseguir el modo de emigrar a Europa. En ese lugar remoto también hay un conflicto en el que se verá involucrado a consecuencia de una supuesta una foto. De modo que las imágenes, fijas o en movimiento, no son solo espejo de realidades complejas, sino que pueden acabar implicadas en ellas.  

Una nueva película heroicamente filmada por este gran cineasta iraní. Con la mayor sencillez consigue conjugar múltiples planos formales y reflexivos en estas historias de frontera. Los de las relaciones entre la realidad, el documental y la ficción, los de las tensiones radicalmente locales o (inter)nacionales, los de las relaciones de pareja y la presión de la comunidad... Los osos no existen sigue la senda periférica en que se desarrollaba Tres caras y mantiene el protagonismo, sin apenas ficción, que Jafar Panahi ya tenía en otras magníficas películas obligadamente confinadas  como Esto no es una película o Taxi Teherán. Además, tiene cierto parentesco con esos territorios de frontera (hasta el coche me parece el mismo) en que terminaba la estupenda Hit the Road de su hijo Panah Panahi. Ojalá que los iraníes puedan recuperar muy pronto sus libertades y sus derechos. Las mujeres y los creadores de ese país demuestran cada día la valentía con que saben valorarlos. Y la obra Jafar Panahi es una prueba de lo mucho bueno que se puede ofrecer con muy pocos medios.  

jueves, 5 de enero de 2023

Hit the Road

de Panah Panahi. Irán, 2021. 93’.
5 de enero de 2023. Filmin. V.O.S.

Una familia viaja en un coche. Conduce el hijo mayor y a su lado va su madre. Atrás van el padre con una pierna escayolada y el hijo pequeño. También les acompaña un perro. Los dos hermanos son muy distintos. El mayor es callado y muy serio pero el pequeño es pura polvorilla y tiene mucha gracia. Los padres parecen buena gente. Al principio no sabemos por qué viajan ni a dónde se dirigen. 

El destino está en una lejana frontera que solo cruzará el hijo mayor, pero lo importante no es eso sino la cotidianidad en las relaciones entre los miembros de esta familia iraní. En la primera escena la cámara gira y reenfoca desde dentro del coche para presentarnos a los cuatro personajes. Y en esos pocos segundos Panah Panahi demuestra dominar ese virtuosismo y esa elegancia sutil que caracteriza a los grandes cineastas. Hit the Road tiene la contención necesaria para hacernos disfrutar contemplando la cotidianidad de un viaje, con sus momentos de tedio y sus divertimentos imprevistos. Panah Panahi también aporta leves pinceladas contextuales que recuerdan la dimensión crítica que suele estar presente en el cine de su padre. Hit the Road es una historia sencilla, con unos intérpretes magníficos y con un equilibrio impecable entre el naturalismo irónico y el drama poético. Una nueva muestra de la gran calidad del (poco) cine iraní que nos llega.

martes, 5 de abril de 2022

Un héroe

de Asghar Farhadi. Irán, 2021. 127’.
5 de abril de 2022. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Rahim sale de cárcel con un permiso de dos días. Su novia ha encontrado un bolso con monedas de oro con las que podría pagar una parte de su deuda y conseguir la libertad si su acreedor retira la demanda. Pero él no quiere hacerlo. Entonces Rahim decide buscar a la mujer que perdió las monedas para devolvérselas. Ese gesto le convierte en un héroe cuando regresa a la cárcel. Pero el acreedor se siente molesto por la atención que le prestan los medios. Y las cosas se complican para Rahim.  

Vemos la película en el día en que las cosas se han complicado mucho para Farhadi. Un tribunal iraní acaba de fallar a favor de la alumna que le acusó de plagio por esta película que está inspirada en hechos reales. Por eso uno duda de la acusación y de los motivos de los jueces para dañar a uno de los pocos directores iraníes con reconocimiento internacional que se habían librado de la persecución en su país. Lo que es indudable es que Farhadi sigue siendo fiel a su estilo. A esa habilidad suya para mostrar la complejidad humana con historias aparentemente sencillas, para desvelar los intrincados matices entre el bien y el mal, para enseñar que nada es tan simple como parece y que hasta el conflicto más sencillo puede complicarse lo indecible para cualquier persona. Una de las cualidades del cine de Farhadi es la elevada temperatura ética que caracteriza a sus historias sin que eso le lleve a la repetición o al amaneramiento. Por eso es impensable que la calidad de Un héroe pueda atribuirse al plagio. Los dilemas a los que se enfrenta este recluso amoroso muestran que algunas decisiones pueden considerarse banales cuando se toman y resultar terribles después, que a algunos les encanta (por ejemplo, al disfuncionario municipal) convertirse en jueces de otras vidas o que los efectos de los rumores pueden ser descomunales en comunidades mediatizadas. Y por si la deliciosa densidad ética de la película fuera poco regalo para el espectador, Farhadi la adereza con esa relación entre el padre y el hijo que evoluciona de forma tan hermosa, con esa historia de amor tan bien resumida en el extraordinario plano final de la entrada/salida de la cárcel o con esas escaleras por las que, al comienzo de la película, nuestro héroe trepa a la tumba de Jerjes o por las que baja de su casa la mujer que le espera sin perder nunca la esperanza.

lunes, 14 de marzo de 2022

A propósito de Elly

de Asghar Farhadi. Irán, 2009. 119’.
14 de marzo de 2022. Filmin. V.O.S.

Varios matrimonios amigos van a pasar unos días juntos con los niños a una casa alquilada al lado de la playa. Con ellos va Ahmad, un joven que acaba de volver de Alemania, y Elly, la maestra de uno de sus niños de Sepideh. Ella sabe que Elly está rompiendo con su pareja por eso la invita y, medio en broma medio en serio, trama con esos amigos la idea de que Ahmad y ella puedan conocerse. Elly es muy amable pero no está cómoda allí. De hecho, al día siguiente se quiere marchar pero Sepideh se lo impide. La situación cambia radicalmente cuando Elly desaparece justo después de que uno de los niños haya estado a punto de ahogarse en el mar.
 
Hace tiempo que tenía pendiente esta película de Farhadi. A falta de Un héroe, que llegará dentro de pocas semanas a la Casa de la Cultura, creo que de su filmografía solo me queda por ver Beautiful city, su segunda película. Como me esperaba, A propósito de Elly es tan magnífica como las demás. Como en Todos los saben el ambiente es familiar y gregario y al igual que en su película española también hay un giro inesperado tras una desaparición que transforma la alegría compartida en preocupación llena de dudas. Aunque el clima de esa costa iraní es frío y desangelado, A propósito de Elly tiene en su primera parte ese aliento rohmeriano que ha hecho tan magníficas y reconocibles muchas películas argentinas, españolas y hasta francesas en las que un grupo de amigos se reúnen con talante estival en una casa de campo. Pero luego se convierte en una historia existencial o en magnífico thriller ético lleno de sutilezas. Y en ese género que acabo de bautizar no tengo ninguna duda de que Farhadi es el maestro.

sábado, 12 de marzo de 2022

A través de los olivos

de Abbas Kiarostami. Irán, 1994. 103’.
12 de marzo de 2022. Filmin. V.O.S.

Un director de Teherán busca intérpretes para su nueva película en la zona de Koker. Necesita un chico y una chica para hacer de recién casados. Van a filmar la escena de Y la vida continua en la que, mientras él se pone unos zapatos, le explica al director por qué se casaron inmediatamente después del terremoto. Pero el matrimonio es precisamente el problema para los dos jóvenes. Él quiere casarse con ella y no deja de decírselo pero ella no le habla.

Tercera joya de la trilogía de Koker. La singular escena (real o ficcionada) del joven que se pone unos zapatos en Y la vida continúa se convierte en central (otra vez entre la realidad y la ficción) en esta historia en la que no solo el cine está dentro del cine sino que el propio pueblo asolado por el terremoto contempla y protagoniza el complejo y naturalísimo entreveramiento en la gestación de las tres películas. A pesar de su apariencia modesta, A través de los olivos es una obra mayúscula. Lo es, por ejemplo, por la atenta dedicación a los gestos (los que revelan los sentimientos que el joven no puede ocultar y el director aprecia), por esa poética de los encuadres a la vez sobria y delicada (la ventanilla y el espejo del coche con los niños que van a la escuela, el balcón de los novios con geranios provisionales...) o por la recurrencia de unos caminos que se entrecruzan, bajan, suben y zigzaguean. De modo que Abbas Kiarostami se mantiene fiel a esa elegancia contenida y a ese respeto por lo que se muestra que hace tan próxima su manera de hacer cine a la de autores como Víctor Erice. Por lo demás, ese largo y bellísimo plano final abierto a un paisaje que parece enmarcar el futuro de esos jóvenes que vemos a lo lejos es el cierre más perfecto para una película (y una trilogía) que, casi tres décadas después, sigue siendo una sutil obra maestra.

domingo, 20 de febrero de 2022

Y la vida continúa

de Abbas Kiarostami. Irán, 1992. 95’.
20 de febrero de 2022. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

A los pocos días del terremoto de  Manjil-Rudbar de 1990 el director de ¿Dónde está la casa de mi amigo? viaja con su hijo desde Teherán hasta Koker para saber qué ha sido de los niños que protagonizaron aquella película. Las carreteras están atascadas, las gentes duermen en tiendas de campaña y deambulan por las carreteras transportando sus pertenencias. 

Hace cinco semanas vimos ¿Dónde está la casa de mi amigo? (la trilogía de Kiarostami debería programarse más seguida) y ahora volvemos a aquella historia en esta película que toma el pulso a la vida desde el punto de vista de un padre y un hijo que, inmediatamente después de aquel terrible terremoto, viajan por carreteras secundarias para saber qué fue de aquellos niños. Y la vida continúa muestra la fortaleza con que los iraníes afrontaron aquella tragedia y su capacidad para recuperar la esperanza. Y nada mejor para ello que un viaje al encuentro del niño que en la película anterior también buscaba la casa del otro. Es cine que regresa al cine a través de las personas que dan vida a los personajes para saber qué ha sido ellas cuando la realidad supera en dramatismo a cualquier historia. El de Kiarostami es cine elegante y sobrio sobre la forma en que la vida recupera el pulso cuando tantos acaban de perderla. Y haciéndolo en tiempo real demostró ser un gran cineasta para el que la mirada poética es más instintiva que deliberada. Como una pulsión que sabe captar la belleza de la vida con solo empuñar una cámara.

viernes, 14 de enero de 2022

¿Dónde está la casa de mi amigo?

de Abbas Kiarostami. Irán, 1987. 83’.
14 de enero de 2022. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Mohamed no ha hecho los deberes en su cuaderno y el maestro le ha reñido mucho. Al llegar a casa Ahmed se da cuenta de que, además del suyo, se ha llevado sin querer el cuaderno de Mohamed. Así que decide ir esa misma tarde a su pueblo para devolvérselo. Sin embargo, él no sabe donde está la casa de su amigo y se le hará de noche buscándola.

Esta pequeña joya de Kiarostami ya tiene treinta y cinco años pero lo que cuenta parece aún más antiguo. De hecho, las calles empedradas que recorren esos niños me recuerdan mucho a las del pueblo de mi padre antes de que las hormigonaran. Y la escuela a la que van, las maneras de su maestro y hasta las pintas que tienen se parecen mucho a lo que era habitual en aquel aula (masculina) de mi colegio público avilesino a finales de los sesenta. La película de Kiarostami, más que por la búsqueda de su amigo por parte de ese niño bueno y leal, interesa por las atmósferas que retrata y por las formas de vida en un tiempo tan evocador como ya casi perdido. No sé si será a esto a lo que algunos se refieren cuando reivindican la España vacía (o, como ellos dicen, vaciada).

jueves, 28 de octubre de 2021

El hijo

de Noushin Meraji. Irán, 2021. 85’.
28 de octubre de 2021. Sala FUNDOS, 66º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Punto de Encuentro). V.O.S.

Con más de cuarenta años Farré sigue viviendo con su madre. Los dos acaban de trasladarse a un nuevo piso en el que la convivencia no es mejor que la que debían tener antes. Él es como un adolescente incapaz de vivir sin una madre a la que, por lo demás, tampoco soporta mucho. Cuando ella muere comienza una vida nueva para él, pero no se aleja de ese piso ni de esa mujer que seguirá estando allí con él. Y no en sentido figurado.

Noushin Meraji es una directora iraní que vuelve a demostrar con esta historia la gran calidad del cine de ese país. Esta noche ha venido a presentar una película que forma un díptico imprevisto pero perfecto con Las siamesas, la estupenda película de Paula Hernández que acabamos de ver en el Teatro Calderón. Hay amargura y una pizca de ironía en esta historia también asfixiante y a veces surrealista de una madre poderosa y un hijo débil que forman una pareja de equilibrio inestable que ni siquiera la muerte consigue deshacer. Como en Las siamesas, la historia se desarrolla en un escenario mínimo (allí casi solo en un autobús, aquí únicamente en un piso) con un tono decididamente teatral. Son dos películas sobre relaciones maternofiliales asfixiantes que desde Argentina y desde Irán vuelven a demostrar que el cine grande también se puede hacer con recursos mínimos. Algo que también es manifiesto en Interfon 15, el magnífico corto del rumano Andreu Epure sobre una mañana en que a la puerta de un edificio aparece muerta una mujer que vive en el tercer piso. El manejo del encuadre y del tiempo es impecable y casi recuerda la maestría de un Erice, así que Epure pueda llegar a ser otro nombre muy relevante en el panorama más que notable del cine rumano. No ha empezado nada mal, por tanto, nuestro fin de semana largo en la Seminci.

miércoles, 30 de junio de 2021

La vida de los demás

de Mohammad Rasoulof. Irán, 2020. 150’.
30 de junio de 2021. Cines Los Prados, Oviedo.

Cuatro historias en torno a la pena de muerte. A sus efectos secundarios en la vida de los verdugos y en la de quienes se negaron a serlo.  

La vida de los demás es como un ramillete de cortometrajes afines pero diferentes. La necesidad a veces impone condiciones que acaban beneficiando a la creación artística. Este es el caso de Mohammad Rasoulof en esta película. La prohibición de hacer largometrajes en su país le obligó a que filmar como si estuviera haciendo cortos. Y precisamente por ello el resultado es aún más poderoso. Hay cuatro personajes lacerados por las consecuencias de haber caído o haber huido de ese tipo de trampas que retrató magistralmente Berlanga en aquella película en la que el pánico del verdugo no era menor que el del reo. Aunque no tuviera intenciones éticas, La vida de los demás ya sería una gran película por la contención con que se muestran esas historias mínimas sobre gentes con vidas sencillas y secretos tremendos.

martes, 8 de junio de 2021

Hijos del Sol

de Majid Majidi. Irán, 2020. 99’.
8 de junio de 2021. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Alí es un chico muy avispado que tiene a su madre en un psiquiátrico y se busca la vida como puede. En uno de los talleres por los que pulula le han encargado que busque un tesoro al que se llega por un túnel que sale de una escuela para niños sin hogar. Así que se matricula con sus amigos en ella e intentan encontrarlo.

Tierna y trepidante. Así es esta historia sobre niños (y maestros) que sobreviven en circunstancias muy difíciles. Las calles de Teherán bien podrían ser las de Roma si Majid Majini hubiera filmado esta película hace setenta años en blanco y negro neorrealista. La puesta en escena y las estupendas interpretaciones de los protagonistas son las mayores fortalezas de una historia que no llega a tener la sutileza de otros guiones iraníes pero que se ve con interés.

domingo, 18 de abril de 2021

Firework Wednesday

de Asghar Farhadi. Irán, 2006. 104’.
18 de abril de 2021. Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, Filmin. V.O.S.

Poco antes del nuevo año, en el Miércoles de Fuegos, Rouhi es contratada como limpiadora en casa de un matrimonio que está teniendo una gran crisis en la víspera de un viaje a Dubai. La mujer sospecha que él tiene una relación con una vecina que vive sola. Rouhi será testigo de la disputa durante ese día y, sin pretenderlo, también influirá en su resolución.

Filmin y el Festival Internacional de Cine de Las Palmas me han dado la oportunidad de ver esta película de Farhadi, una de las pocas que aún no conocía de él. Como era de esperar no me defrauda. Hay tensiones cotidianas, azares imprevistos, parejas con relaciones apasionadas en el presente, en el pasado o en un futuro deseable. Los personajes son muy intensos pero Farhadi los hace siempre tan naturales que uno siempre los comprende y empatiza con la mayoría de ellos. Si solo fuera guionista, Farhadi merecería un lugar de privilegio en la historia del cine. Pero además es un director extraordinario que saca siempre lo mejor de sus intérpretes y sabe trenzar las escenas con una fluidez cautivadora para el espectador. Sus universos, centrados habitualmente en lo doméstico y sus periferias, son radicalmente locales (ya sea en Teherán, en París o en un pueblo español) pero también completamente universales. Como el mejor teatro clásico. Como el mejor cine contemporáneo.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Tres caras

de Jafar Panahi. Irán, 2018. 100’.
28 de noviembre de 2018. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Panahi lleva en su coche a una amiga actriz a un pueblo en las montañas. Allí buscarán a una joven que quizá se haya suicidado en una cueva. Eso es lo que parece viendo el video que en el que le pide ayuda a la actriz.

Panahi deja Teherán para filmar otra versión de su agobiante encierro. Quizá tomando como trasunto la situación de esa joven que quiere huir de un entorno que no tiene nada que ofrecerle. Con la manera de poner la cámara (en el coche o desde el coche) y con ese guión sencillo pero lleno de pistas irónicas Jafar Panahi vuelve a demostrar su capacidad para hacer buen cine en cualquier cirscuntancia. Y también lo mucho que la cámara le quiere en estas últimas películas. Así que este gran director se está convirtiendo, casi a la fuerza, en un estupendo actor en ese género de la autoficción que últimamente practica con tanta maestría.

viernes, 17 de noviembre de 2017

A man of integrity

de Mohammad Rasoulof. Irán, 2017. 117’.
17 de noviembre de 2017. Centro Municipal Integrado Pumarín, 55º Festival de Cine de Gijón (sección: rellumes). V.O.S.

Un hombre cría peces en unos estanques en el campo. Agobiado por las deudas parece que la única salida que le queda es pagar sobornos y perder su integridad. Sin embargo, él se resiste a hacerlo y las cosas cada vez le van peor. Su mujer es directora de un colegio y le apoya, pero la situación se va haciendo insoportable. Sobre todo por la presión a la que le somete un entorno que quiere que se vaya del lugar. Tras pasar por la cárcel y sufrir la destrucción de su pequeño negocio buscará otra salida. Una que le llevará a la cumbre del entramado mafioso.

La película comienza como un relato de alta intensidad moral del estilo de los que nos regala frecuentemente el cine iraní. Pero, poco a poco va escorando hacia un thriller que me interesa bastante menos. Algo que ya sucedía en Manuscripts don't burn, la anterior película de Rasoulof que vimos en este mismo festival hace tres años. Por lo demás, el gesto amargo y hierático del protagonista, que no cambia en toda la historia, no consigue transmitirme la intensidad que supuestamente debería percibir en la historia. Me hubiera gustado más que la película fuera menos truculenta y se centrara en las vivencias de esa familia acosada. Creo que ahí había otra historia mucho más interesante.

sábado, 4 de marzo de 2017

El viajante

de Asghar Farhadi. Irán, 2016. 125’.
4 de marzo de 2017. Cines Los Prados, Oviedo.

Emad y Rana son pareja también en el teatro, donde interpretan al matrimonio de Muerte de un viajante. El riesgo de colapso del edificio en el que viven les obliga a dejar repentinamente su casa y trasladarse a un piso que les deja un compañero de la compañía. En él ha vivido hasta hace poco una mujer que se prostituía y que todavía tiene parte de sus cosas allí. Una noche, creyendo que el que llega es Emad, Rana deja abierta la puerta. Pero el que viene es un cliente de aquella mujer y las cosas terminan mal para ella. Tras ese incidente a los dos les resulta difícil retomar su vida normal. A ella por lo que pasó en el cuarto de baño. A él porque intenta averiguar quién fue ese hombre que dejó dinero, un móvil y las llaves de un coche que quedó aparcado en la calle. Finalmente Emad lo encontrará.

Asghar Farhadi es el director de los matices morales. El que sabe llevar a sus películas una lúcida mirada sobre el mal que, igual que Hannah Arendt, no quiere entender como reducido a las intenciones de los malvados. Porque aquellas no siempre son conscientes. Porque estos no siempre son monstruos. Hannah Arendt nos advirtió contra esa lógica de las organizaciones que puede generar el mal absoluto desde conductas diligentes. Y Asghar Farhadi, siguiendo una tradición que viene de las tragedias griegas, nos muestra que el mal puede depender más del azar que de las intenciones, de cómo se reacciona ante la desgracia que de la desgracia misma. Es algo que viene haciendo en su cine con películas como Nader y Simin, una separación, El pasado o también Dancing in the dust, su opera prima que tuvimos la suerte de ver hace año y pico en la Seminci. En El viajante Farhadi apuesta por una trama que resulta atractiva por su sencillez inicial y su magnífica tensión final en ese edificio agrietado (como las certezas morales de los protagonistas). Nos interesa cómo vive esa pareja, nos interesa lo que les pasa y comprendemos el sufrimiento por esa desgracia que (salvo ella y el viajante) ningún personaje conoce del todo. Tampoco el espectador, al que Farhadi deja espacio para que sus prejuicios (sobre lo que pasó en ese baño, sobre lo que le pasará al viajante, sobre el futuro de esa pareja...) completen la historia y le hagan responsable de (mal)interpretar lo que le muestra la pantalla. En estos tiempos miserables en los que no se cuestiona la existencia  de registros de delincuentes sexuales porque no se quiere considerar que la de delincuente (igual que la de víctima) pueda ser una  circunstancia sino que se quiere ver como una condición permanente; en estos tiempos en que el miedo al terrorista se traduce en el recelo hacia el extranjero, el odio al inmigrante y el desprecio al refugiado; en estos tiempos en que el país que le ha concedido un Oscar por esta magnífica película tiene un presidente que fomenta todo eso, Asghar Farhadi sigue ofreciéndonos su cine como ejemplo de la forma matizada y bella de reflexionar sobre la vida moral que ha caracterizado a lo mejor de la cultura occidental. Esa forma de pensar y de vivir que nos une con los mejores ideales del mundo griego y que hoy uno siente mejor representada por los cineastas iraníes que por muchos de los que nos gobiernan.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Inversión

de Behnam Behzadi. Irán, 2016. 84’.
23 de noviembre de 2016. Cines Centro, 54º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Niloofar tiene un pequeño taller de confección en Teherán. Ella es la única hermana soltera y vive con su madre en la casa familiar. Tras un ingreso en el hospital, los médicos recomiendan que la anciana viva lejos de esa ciudad tan contaminada. Así que los hermanos lo preparan todo para que Niloofar deje su trabajo y se vaya con la madre al norte. Pero Niloofar no quiere cambiar de vida. Sobre todo ahora que ha conocido a un hombre.

Del cine iraní ya me he acostumbrado a esperar siempre lo mejor. Así que no tengo dudas para elegir película en esta sesión del festival. Y no es un prejuicio sino la evidencia empírica lo que me lleva a considerar que en Irán se hace un cine de poderosa sencillez, de cautivadora familiaridad y de indudable universalidad. Inversión es una historia familiar en la que siento que regreso a esa escalera que mi admirado Asghar Farhadi hizo tan famosa en Nadir y Simin, a las tensiones entre hermanos que van tejiendo las madejas de responsabilidades y culpas en tantas familias y a esos epicentros existenciales tan reconocibles para cualquier ser humano. Behnam Behzadi tiene el acierto de colocar a esa mujer inteligente y apasionada en el centro de una historia en la que también destacan la lucidez de la abuela y de la sobrina y el contraste con la inercia mezquina que a veces caracteriza a esa edad media de la vida en la nos que toca ser hijos, padres y hermanos a la vez. Al lado de las muchas bobadas repletas de tópicos que se proyectan en tantos ciclos de cine sobre género, Inversión es una sencilla muestra de lo bien que un cineasta puede mostrarnos la encrucijada vital de una mujer tenaz. Y no porque el suyo sea cine sobre género, sino simplemente porque es buen cine.