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sábado, 31 de mayo de 2025

El Jockey

de Luis Ortega. Argentina, 2024. 97’.
31 de mayo de 2025. Cines Los Prados, Oviedo.

Remo Manfredini es un jockey en crisis. De identidad y de equilibrio vital por sus adicciones. El día de su carrera más importante salta la valla y se pierde por Buenos Aires, donde vaga sin memoria en una transición existencial y también de género.
 
Si uno buscara el justo medio entre Aki Kaurismäki y Wes Anderson lo encontraría en las contenidas peripecias de este imperturbable jockey porteño. No tengo muy claro qué es lo que nos quiere contar Luis Ortega ni por qué. Pero es también lo que me pasa con las películas del finlandés y del tejano. Del director de El Jockey había visto antes otra maravilla titulada El ángel. Esta, además, fue el último trabajo de ese actor extraordinario llamado Daniel Fanego. Así que, sin expectativas conceptuales ni temáticas, me apunto a ver todo lo que se proyecte de este director (uno más) de un país que tiene cineastas tan creativos, y ahora maltratados, como Argentina.

domingo, 29 de octubre de 2023

Mamacruz

de Patricia Ortega. España, 2023. 84’.
29 de octubre de 2023. Cines Casablanca, Valladolid.

Cruz es una abuela andaluza que parece estar despertando a la delicia de los juegos sexuales en la edad tardía. Devota de su parroquia, empieza a ver de otra forma las tallas de Jesucristo. Incluso se ha animado a unirse a un grupo de terapia sexual para mujeres veteranas y descubre que con su tableta digital puede aprender muchas cosas.

Kiti Manver está magnífica en esta película en la que encarna un personaje andaluz que podría tener cierto parentesco con el de Emma Thomson en Buena suerte, Leo Grande. Patricia Ortega ha tenido el acierto de que los secundarios no sean meros comparsas, sino que ese marido que ronca y se pasma, esas amigas de la parroquia que tanto contrastan con las del grupo de terapia y esa hija y esa nieta completen un retrablo familiar y comunitario muy creíble en una película que trata un tema poco frecuente. Aunque formalmente no tienen mucho que ver, en la parsimonia y la naturalidad he encontrado también vecindades entre esta Mamacruz y el magnífico Destello Bravío de Ainhoa Rodríguez. Así que ha sido muy agradable poder llenar el hueco de esta tarde en la proyección de las películas premiadas en la Seminci (a esta hora ponían La quimera, la única película que hemos visto de la sección oficial ha recibido la Espiga de Plata) y de paso conocer este estupendo hogar de los cinéfilos vallisoletanos que es el Cine Casablanca. Con él creo que son ya casi noventa las salas de cine en las que he estado en los once años que dentro de unos días cumple este blog. Todas en mi memora. Y también ahí mismo, en las etiquetas de la derecha.   

sábado, 6 de febrero de 2021

Jerte, vida salvaje en el valle de los cerezos

de Javier Ortega. España, 2017. 49’.
6 de febrero de 2021. Filmin.

Un recorrido por el valle del Jerte entre la primavera y el verano. Hay cabras hispánicas, caballos y herrerillos. Murciélagos, sapos y salamandras. Abejas, abejorros y grillos. Procesionarias, castaños y cantuesos. Peonías, dedaleras y orquídeas. Piornos, escobas y brezos. Helechos, robles y, por supuesto, también hay cerezos.

Al oeste del valle del Jerte está el del Ambroz y a continuación está mi pueblo que mira desde su cerro hacia la Sierra de Francia. En estos tiempos pandémicos, con tantos espacios perimetrados, uno añora cosas tan importantes como el cine en el cine o el cambio de las estaciones en aquellas tierras linderas entre Salamanca y Cáceres. Desde octubre no hemos podido volver a ellas, así que al ver este documental en modo obligadamente doméstico uno no sabe si lo que le provoca es añoranza o la esperanza de que en la próxima primavera podamos saciar la mirada en aquellos benditos paisajes. El formato no es sorprendente pero las imágenes son deliciosas y la voz narrativa las acompaña de manera oportuna y elegante. Así que no se puede pedir más a un documental sobre una naturaleza que uno siente tan próxima y que ahora parece tan lejana.

viernes, 5 de febrero de 2021

Anatomía de un Dandy

de Charlie Arnaiz y Alberto Ortega. España, 2020. 90’.
5 de febrero de 2021. Filmin.

Retrato del retratista que se inventó su retrato. Vemos al joven de provincias que llegó al Café Gijón para ser alguien en Madrid y al Francisco Umbral excesivo que desde su columna en El País canonizaba o excomulgaba en negrilla. Noventa minutos con semblanzas y recuerdos de quienes lo conocieron, lo quisieron o desvelaron sus secretos. Y también entrevistas y declaraciones de un hombre que tecleaba desde el ombligo en su Lettera 32.

Como Dalí, Umbral decidió ser un artista mediático. Dalí fue el excéntrico oficial del franquismo y Umbral el escritor de la Movida que había venido a hablar de su libro. Los dos compartieron también postureos peseteros y circunstancias familiares que condicionaron su ambición y su carácter. Por eso, aunque resultaban insoportables cuando eran pasto de las cámaras, con el paso del tiempo sus figuras barrocas se van haciendo más interesantes porque su egocentrismo impostado casi provoca ternura pero algunos de sus dardos siguen firmes en la diana. Charlie Arnaiz y Alberto Ortega han hecho una documentada y amena reivindicación del ser humano y el escritor más allá del personaje. Algo muy de agradecer en un país en que se cultiva poco el matiz y la memoria y en el que la caricatura o el olvido suelen ser el destino habitual de sus figuras notables.

sábado, 3 de noviembre de 2018

El ángel

de Luis Ortega. Argentina, 2018. 117’.
3 de noviembre de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Carlitos es un adolescente muy guapo que a comienzos de los setenta disfruta entrando en casas y negocios de Buenos Aires. Su atracción por los robos aumenta de forma pareja a la que siente por su amigo Ramón. Carlitos tiene una apariencia ambigua y angelical, pero su conducta no tiene ningún escrúpulo ni límite moral.

"La gente está loca. Nadie considera la posibilidad de ser libre". Con esta declaración de principios a lo Calígula se nos presenta este ladrón lúdico que, a diferencia de los profesionales, no solo disfruta con lo que hace sino también mientras lo hace. De hecho, las músicas con las que acompaña sus fechorías le van estupendamente a una historia que pecaría de inverosímil si no fuera porque la realidad se lo puede permitir y Luis Ortega se limita a relatar lo que hizo aquel joven al que la prensa de la época llamó el ángel de la muerte. Lorenzo Ferro está impresionante en este primer papel que lo consagra como un estupendo actor pero del que le será difícil deshacerse. Por lo demás, está muy bien acompañado por Chino Darín, Cecilia Roth, Mercedes Morán y, por supuesto, Daniel Fanego. El Ángel es una historia espléndidamente dirigida y un regreso memorable a otro episodio oscuro de la Argentina de los años setenta (imposible no pensar en su afinidad con El clan, la magnífica película de Pablo Trapero). Pero, a pesar de sus saturados colores, también es una reflexión oscura sobre ese mal nihilista que revelan las palabras del comienzo. Un mal no muy distante al que comentaba a propósito de una película muy distinta pero también muy inquietante: El capitan de Robert Schwentke.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Ciutat morta

de Xavier Artigas, Xapo Ortega. España, 2014. 120’.
6 de mayo de 2015. Sala Cajastur, I Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo.

En la noche del 4 de febrero de 2006 se produjeron enfrentamientos en la calle Sant Pere més Baix de Barcelona entre la Guardia Urbana y los participantes en una fiesta que se celebraba en un edificio ocupado desde hacía años. Un policia resultó gravemente herido en la cabeza. Según los primeros testimonios, por el impacto de una maceta que alguien arrojó desde lo alto del edificio. Pero los detenidos fueron tres jóvenes que estaban en la calle y a los que se acusaba de atacar al policia con una piedra. Tras ser maltratados en la comisaría, fueron llevados al Hospital del Mar. Y allí los guardias detuvieron también a un chico y una chica que ni siquiera habían estado en esa calle. Los cinco pasaron varios años en la cárcel por un delito sobre el que se les había presupuesto todo, menos la inocencia. Patricia Heras no pudo soportarlo y se suicidó el 26 de abril 2011. Dos años después ochocientas personas ocuparon el antiguo Palau del Cinema para rebautizarlo con su nombre y proyectar un documental que quiere denunciar aquella injusticia: Ciutat morta.

Un ejemplo de cine activista. De buen cine y de noble activismo. El relato de los hechos está magnificamente documentado y estructurado. Los testimonios transmiten tanta verdad que cuando, tras su muerte, la compañera de Patricia Heras lee en público ese texto duro y emocionado pienso en las palabras de Lluis Llach en Campanades a Morts: "que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies i que en la mort us persegueixin les nostres memòries". Ciutat morta es un relámpago que hace sentir que Barcelona será una ciudad viva mientras su ciudadanía se siga rebelando contra la barbarie de que los prejuicios puedan ser la base de algunos juicios. En el coloquio, los directores nos contaron lo importante que ha sido la buena acogida que la película ha tenido en los festivales para que fuera imposible no programarla en la televisión catalana. Seguramente la noche en que se puso en TV3 no durmieron tranquilos los que provocaron o consintieron que la presunción de inocencia pudiera ser torturada impunemente en alguna comisaría. Magnífica tarde, por tanto, la de hoy en que he podido acercarme a Oviedo para ver algunas de las películas que se proyectan en esta interesante Semana del Audiovisual Contemporáneo.