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martes, 18 de noviembre de 2025

Kontinental’25

de Radu Jude. Rumanía, 2025. 109’.
18 de noviembre de 2025. Teatro Jovellanos. 63º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Orsolya es secretaria judicial en Transilvania y tiene que ejecutar la orden de desahucio de un hombre que vive en el bajo de un edificio. Mientras esperan a que saque sus cosas, él se suicida. Tras la tragedia, el sentimiento de culpa se apodera de Orsolya. Por eso decide no acompañar a su familia en la escapada de vacaciones que tenían prevista. Sola en la ciudad, no deja de hablar del tema con su madre, una amiga, un antiguo alumno y un sacerdote ortodoxo. 
 
Este año Radu Jude no ha venido al festival y ha sido la actriz protagonista la que ha presentado esta estupenda película. En Kontinental´25 se dan cita algunos elementos característicos de su cine, como las calles y arquitecturas, los prejuicios hacia los extranjeros o el contexto histórico y político de Rumanía (aquí con un subtexto sobre la Transilvania húngara). Hay también mucha frescura e ironía en los diálogos y una continuidad en el relato sin esos experimentos formales tan habituales en su cine. Quizá los ha dejado para Drácula, la otra película de Jude que se proyecta en el festival. Lamentablemente, no podré verla estos días. 

domingo, 17 de noviembre de 2024

Eight Postcards from Utopia

de Christian Ferencz-Flatz y Radu Jude. Rumanía, 2024. 71’.
17 de noviembre de 2024. Escuela de Comercio. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

La historia de los rumanos. ⁠El dinero habla. ⁠La revolución tecnológica. ⁠Espejismo mágico. ⁠Las edades del hombre. ⁠Poesía encontrara. La anatomía del consumo. Masculino femenino. El apocalipsis verde. Siete capítulos y un epílogo para organizar una rápida sucesión de anuncios de los tiempos en a Rumanía llegó la publicidad televisiva y se privatizaron las empresas. Más o menos veinte años. Entre 1990 y, aproximadamente, 2010.

Es el contrapunto divertido de la imagen fija de Sleep #2, la otra película que Radu Jude ha traído al festival y que nosotros vimos ayer. Se hace agradable sonreír con esos anuncios encadenados a los que la distancia, cultural y temporal, añade comicidad. En todo caso, aunque nuevamente el coloquio con Radu Jude ha resultado muy interesante, creo que las otras películas que he visto de él (Tipografic majuscul, Un polvo desafortunado o porno loco y No esperes demasiado del fin del mundo) son más sugerentes. Mucho más.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Sleep #2

de Radu Jude. Rumanía, 2024. 61’.
16 de noviembre de 2024. Escuela de Comercio. 62º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Un plano fijo que muestra la tumba de Andy Warhol. Vemos numerosos fragmentos de esa imagen desde enero de 2022 hasta enero 2023 en distintos momentos del día y de la noche. Cambian las flores, las latas de Campbell o las gentes que pasan. Desde el cuidador del cementerio hasta los que quieren retratarse con el artista que allí duerme su sueño eterno. También vemos cómo visitan la tumba los ciervos, los conejos, las ardillas y los estorninos.

Radu Jude nos contó en el coloquio (quizá más interesante que la propia película) su intención  de retomar la idea de Sleep, la película que dirigió el propio Andy Warhol en 1963. Para ello aprovechó la filmación continua que la propia fundación del artista ofrece en directo en su página web. La propuesta, además de algo de sueño, da bastante que pensar. Especialmente sobre la fertilidad de las imágenes encontradas (en este caso en directo) que a veces pueden tener en su falta de calidad un aliciente más. En todo caso, creo que no apreciaríamos tanto el cine de Radu Jude si de él solo hubiéramos visto películas como esta.

lunes, 20 de noviembre de 2023

No esperes demasiado del fin del mundo

de Radu Jude. Rumanía, 2023. 163’.
20 de noviembre de 2023. Teatro Jovellanos. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Albar). V.O.S.

Ángela trabaja como ayudante de producción para preparar unos anuncios de una empresa austriaca que quiere promocionar su interés en la seguridad laboral. Así que conduce todo el día por Bucarest en busca de testimonios de trabajadores que sufrieron accidentes. También hace algún traslado al aeropuerto y, en los momentos libres, difunde en sus redes las chorradas de un personaje macho y bronco que se ha inventado incorporando filtros digitales a su rostro. 

El intenso periplo urbano de la Ángela actual se alterna con fragmentos de una película de los ochenta sobre una taxista que también recorre Bucarest. Las imágenes de la protagonista son en un blanco y negro tosco con el que Radu Jude hace del desaliño un elemento más de su personal estilo. En este caso, su crítica sigue cebándose en la sociedad rumana actual, pero también en el propio mundo de la producción audiovisual. No esperes demasiado del fin del mundo comparte con Un polvo desafortunado o porno loco un tramo final soberbio que, en este caso, es un largo plano secuencia con la grabación del testimonio de uno de los trabajadores accidentados al que rodea su familia. Ya solo esa escena justifica el valor e interés de una película de casi tres horas que, sin embargo, no se hace larga. Radu Jude no ha venido a Gijón, pero en el coloquio ha estado muy bien representado por la productora y por Ilinca Manolache. Ella ha confirmado que, aunque la apariencia de este trabajo es naturalista e improvisado, todo se ajusta de forma precisa al guion de este director rumano tan original y libérrimo.

sábado, 27 de noviembre de 2021

Un polvo desafortunado o porno loco

de Radu Jude. Rumanía, 2021. 91’.
27 de noviembre de 2021. Cines Ocimax. 59º Festival de Cine de Gijón (sección: Radu Jude). V.O.S.

La primera escena es un vídeo porno de uso doméstico en el que aparece Katia. Ella es profesora y, lamentablemente para ella, el video ha acabado en Internet. Luego la vemos caminando por las ruidosas y caóticas calles de Budapest haciendo algunas gestiones. Y tras una suerte de sección irónico-publicitaria llegará en el encuentro con los padres en el patio del colegio en que trabaja. Al final habrá tres posibles veredictos sobre si debe seguir en siendo profesora allí.
 
El comienzo es explícito e impactante. Y tras el video sexual, Radu Jude se recrea en los recorridos por Bucarest con movimientos de cámara a lo Hong Sang-soo mostrándonos lo mal que está la ciudad y lo maleducados que son muchos de sus habitantes (sobre todo los machos salvajes automovilizados). Aunque no queda claro a qué viene esa tercera parte de sátira rumana, verla resulta muy estimulante y recuerda formalmente a Tipografic majuscul, la película con el que conocí a este director en la pasada edición de este festival. Por último, el juicio en el patio del colegio es imperdible e impagable. Todo un retrato barroco de la forma en que discuten algunos berracos en Rumanía (y también en Europa) en el que se intercalan argumentos y rebuznos sobre el sexo, la privacidad, la adolescencia, la paternidad, los derechos, los deberes, el negacionismo, las mascarillas y otras muchas cosas. Así que entre el video de la primera parte (que tan ávidamente vuelven a ver algunos padres en la última) y la escena final en el patio del colegio no me extraña que el boca a boca haya hecho que la proyección de esta tarde de sábado haya llenado la sala acogiendo también a un público más palomitero que festivalero. En todo caso, se agradece la ironía, la frescura, el atrevimiento y el experimentalismo de Radu Jude, un director con un estilo muy singular dentro del alto nivel que tiene últimamente el cine rumano.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Tipografic majuscul

de Radu Jude. Rumanía, 2020. 128’.
25 de noviembre de 2020. 58º Festival de Cine de Gijón (sección: albar). Filmin. V.O.S.

En 1981 un adolescente rumano llamado Mugur Călinescu que escuchaba Radio Europa Libre escribió con tiza por las noches mensajes críticos con el régimen de Ceauscescu. La Securitate dio con él lo espió, lo interrogó pocos años después murió. El acceso a los archivos de aquella policía temible permite rescatar lo que él hizo y lo que hicieron cón él.

Imágenes televisivas de aquella época se intercalan con testimonios frontales de actores que interpretan a los protagonistas de aquellos hechos. Esa secuencia binaria se mantiene durante las dos horas largas que dura la película, algo que probablemente resultará menos tedioso para los rumanos que para los demás. De hecho, aunque me doy cuenta de que todo lo que se muestra es patético, los videos de propaganda televisiva que a los rumanos seguramente les parecerán entre surrealistas e hilarantes a mi me resultan a veces enternecedores por su ingenuidad. La parte hecha para esta película parece el trasunto de la obra de teatro en que se inspira. Y aunque eso no es un defecto, al final el dispositivo acaba resultando un tanto rígido y hierático. En eso acaba recordando también las maneras de aquel régimen detestable que se crítica en la película.