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lunes, 22 de diciembre de 2025

El extranjero

de François Ozon. Francia, 2025. 122.
22 de diciembre de 2025. Renoir Floridablanca, Barcelona. V.O.S.

Meursault asiste distante al funeral de su madre. Es verano, hace calor y a él todo le da igual. Su relación con María, el encuentro con los árabes en la playa, los disparos y el juicio. Hasta el final. 

Aunque las descripciones de Camus son precisas, al tener la forma de confesión o soliloquio, no se hace fácil trasladar al cine esta magistral novela. Sin embargo, François Ozon consigue reflejar muy bien el extrañamiento del protagonista. Con acierto, deja la aparición de su voz interior hasta la escena de los disparos en la playa y logra que el diálogo con el sacerdote mantenga buena parte de la hondura existencial que hace tan singular la novela. Si acaso, sobra ese breve epílogo con la hermana del árabe ante la tumba frente al mar. No aporta nada y nos saca de la desazón existencial con que termina la historia. Pero es una pega mínima a una película de fotografía exquisita, ambientación perfecta y una interpretación muy pertinente de Benjamin Voisin.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Cuando cae el otoño

de François Ozon. Francia, 2024. 102’.
5 de diciembre de 2024. Cines Embajadores-Foncalada, Oviedo. V.O.S.

Michelle vive en el campo y en otoño recoge setas con su amiga Marie-Claude. Son dos ancianas cuyos mayores problemas son los que tienen sus hijos. El de Marie-Claude acaba de salir de la cárcel y Valérie, la hija de Michelle, se está separando y hace tiempo que se lleva muy mal con ella. La cosa empeora cuando viene de París para dejarle al pequeño Lucas y acaba en el hospital por las setas que cocinó Michelle. 

Una historia otoñal sobre la vida buena de dos amigas mayores y sobre los afectos fáciles con los nietos y difíciles con los hijos. Y también un thriller sosegado sobre el peso del pasado, la sombra de la culpa y la necesidad del perdón. Como preámbulo de la historia, se cita un pasaje del Nuevo Testamento sobre María Magdalena que será el telón de fondo biográfico que explica los desafectos filiales de la historia. Tras la proyección, el coloquio con Ozon ha resultado muy interesante y ha desvelado algunos elementos que sutilmente se van trenzando en esta película aparentemente sencilla. Según nos dijo, está inspirada en un incidente lejano de sus abuelas con unas setas. Cuando cae el otoño tiene un guion sobrio e impecable y una fotografía muy hermosa, pero lo que quizá la hace más singular es que la historia está contada desde el punto de vista de mujeres de la edad tardía.

sábado, 6 de mayo de 2023

Mi crimen

de François Ozon. Francia, 2023. 102.
6 de mayo de 2023. Cines Los Prados, Oviedo.

Madeleine sale desesperada de la casa de un productor de cine. Él le ha hecho una proposición deshonesta que ella ha rechazado. Quiere hacerse famosa como actriz, pero no a cualquier precio. Ese mismo día el productor aparece asesinado y Madeleine es la principal sospechosa. Al principio rechaza la acusación, pero su amiga abogada la convence para que confiese que ha sido un homicidio en defensa propia ante el acoso de un violador. Del juicio sale bien parada y, con la inesperada fama, le llueven los contratos. Hasta que aparece la verdadera asesina que también quiere su parte.

Ozon compone una comedia folletinesca, ambientada en el París de 1935, que tiene mucha gracia y cierta intención. Así que da gusto ver las arquitecturas y decoraciones de este sainete centrado en los albores del cine sonoro que tiene una segunda lectura en los tiempos del Me Too y el solo sí es sí. Ozon tiene la habilidad de que su historia parezca feminista, presentando a las protagonistas como hábiles listillas en medio de un grupo de machitos pánfilos. Pero, a la vez, consigue contentar a los espectadores de querencias cipotudas que encontrarán en esta historia una metáfora de los desvaríos podemitas. Yo me quedo con lo alegre y trepidante del guion y con una ambientación deliciosa en la que parece que estamos estrenando las mejores arquitecturas y artes decorativas del pasado siglo.

domingo, 12 de junio de 2022

Todo ha ido bien

de François Ozon. Francia, 2021. 112.
12 de junio de 2022. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

André ha sufrido un ictus que le ha cambiado la vida y le ha hecho extremadamente dependiente. Tanto que no acepta esa situación y le pide a su hija Emmanuèle que le ayude a acabar con todo. Ella contactará con una asociación que se encarga de ello en Suiza. Pero no será fácil.

El tema ha motivado películas tan conmovedoras y magníficas como Amor de Michael Haneke o Quelques heures de printemps de Stéphane Brizé. Así que François Ozon no lo tenía fácil. Y menos queriendo contar una historia agil y hasta entretenida sin obviar que el tema tratado es muy serio. Así que Todo ha ido bien suscita reflexiones de calado sobre la regulación de la eutanasia pero lo hace sin dramatismos, poniéndonos en el lugar de una hija que tiene el encargo de satisfacer el último deseo de su padre.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Verano del 85

de François Ozon. Francia, 2020. 100.
13 de diciembre de 2020. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

En un pueblo costero francés Alexis se encuentra con David. Son dos adolescentes que se atraen y que comparten escapadas en barco, en moto y también trabajan en juntos una tienda de cosas de pesca. David le hace prometer a Alexis que si muere él bailará sobre su tumba. Y no tardará en cumplir la promesa porque, tras un episodio de celos por parte de Alexis, David se estrella con la moto.

Mala. Muy mala. Impropia de Ozon. Sean homo o hetero las historias de amor y desamor no deben resultar estúpidas. Y la de estos muchachos casi lo parece. Mal contada, con muchas miraditas y carantoñas, pero con tales problemas de coherencia y verosimilitud que parece imposible que el director sea François Ozon. Así que el regreso al cine del Niemeyer tras estas semanas de cierre por pandemia ha sido grato por poder hacerlo, pero no por lo visto en la pantalla.

viernes, 19 de abril de 2019

Gracias a Dios

de François Ozon. Francia, 2019. 137.
19 de abril de 2019. Cines Parqueastur, Corvera.

Hasta principios de los noventa un sacerdote de Lyon abusó de numerosos niños que estaban a su cargo en campamentos de Boy scouts. Muchos años después sus víctimas lo denuncian. Algunos ante la Iglesia, otros ante la policía. Así se inicia un movimiento organizado en una asociación que consigue procesar al sacerdote y poner en cuestión a la jerarquía católica francesa.

Por mucho que haya recibido el premio del jurado en el festival de Berlín esta no es ni de lejos una de las mejores películas de Ozon. Nada que ver con El club de Pablo Larraín o Spotlight de Thomas McCarhty, dos películas que trataron el mismo tema hace cuatro años (cuando se estaban  produciendo en Francia estas denuncias) de forma infinitamente mejor. El verismo de la película de Ozon (sobre todo en las textos epistolares que llenan su primera parte) no hace mejor un relato en el que uno quiere encontrar subtextos que vayan más allá de lo obvio y pongan en cuestión aspectos problemáticos de determinados presupuestos que parecen compartir los protagonistas: el esencialismo permanente de la condición de víctima y victimario, el obstáculo que a su juicio son la presunción de inocencia o la impertinencia de la prescripción de lo punible... Como la película es muy larga, a Ozon le da tiempo a mostrar muchas cosas. Entre ellas, la diferencia entre el cura que abusa y el que décadas después es acusado, los distintos efectos que tales abusos tuvieron en quienes ahora denuncian o lo que supone para sus vidas actuales implicarse en la causa común de la asociación. Así que mientras veo la película quiero pensar que Ozon no está componiendo solo un relato obvio y políticamente correcto con axiología en blanco y negro, sino que pretende que su película propicie debates más matizados. Pero no. Los textos finales con la pantalla en negro que cuestionan la presunción de inocencia y ensalzan que la prescripción de estos delitos se haya extendido en Francia más allá de los treinta años muestran que la intención de Ozon no era suscitar ningún debate.

sábado, 9 de septiembre de 2017

El amante doble

de François Ozon. Francia, 2017. 107’.
9 de septiembre de 2017. Cines Ocimax, Gijón.

Cloe tiene dolores en el vientre pero los médicos no le encuentran nada. Así que va a la consulta de un psiquiatra con el que acaba conviviendo. También tendrá encuentros con otro que es idéntico a él. Son dos hermanos gemelos que comparten un pasado dramático. Como el de ella, que también explica lo qué le pasa en el vientre y en la mente.

Marine Vacth tiene una belleza modélica y la cámara de Ozon lo sabe (al menos desde que se prendó de ella en Joven y bonita). Eso y algunos atrevimientos visuales (duplicidades, espejos, simetrías y unas exposiciones muy chulas en el museo) son lo único salvable de la película. Y es una lástima porque la idea de que un gémelo fallido puede condicionar una vida podría haber dado bastante juego (de hecho, está en el arranque de un texto teatral tan extraordinario como Bosques, el tercero de la impresionante tetralogía de Wajdi Mouawad). Me pregunto cómo es posible que el director de En la casa o Frantz ha podido hacer una cosa tan mala como esta. Puede ser que en El amante doble también haya un director doble. Quizá otro Ozon, hermano gemelo de François pero más torpe, es quien ha dirigido esta película.

martes, 3 de enero de 2017

Frantz

de François Ozon. Francia, 2016. 113’.
3 de enero de 2017. Cines Los Prados, Oviedo. V.O.S.

Anna vive con los padres de Frantz, su novio muerto en la Gran Guerra al que a diario pone flores en el cementerio. Allí descubre un día que un francés  también lo hace. Es Adrien, el joven que lo mató en una trinchera y que ahora busca el perdón de esa familia alemana.

El director de la magnífica En la casa filma esta historia que tiene vocación de película clásica. Y bien podría acabar siéndolo porque a unas imágenes hermosísimas y a una impecable ambientación en la Alemania rural y en el París de 1919 se une una historia magníficamente contada sobre el amor, el perdón y los desastres de la guerra. En lo formal, pocas veces el blanco y negro habrá sido tan pertinente, y tan oportunamente virado al color en algunas escenas.  En el contenido, tan interesantes son las terribles verdades y las mentiras piadosas que se muestran sobre la relación entre los personajes que vemos, como la presencia del personaje omitido que da título a la película y con el que los demás tuvieron (o podrían haber tenido) relaciones variables. Entre ellas las de ese francés que lo mató pero que bien podría haber sido su mejor amigo o incluso su amante. O las de la joven Anne que en su viaje a París intuye a un Frantz distinto del que conoció y descubre sentimientos extraños por Adrien, como el dolor cuando lo creyó muerto o la nostalgia de un amor imposible.

sábado, 8 de marzo de 2014

Joven y bonita

de François Ozon. Francia, 2013. 95’. 
8 de marzo de 2014. Cines los Prados, Oviedo.

Isabelle es una adolescente muy bella. En el verano en que cumple diecisiete años  pierde la virginidad en la playa. Lo hace como decisión deliberada. Igual que en el otoño empiezar a prostutirse en París. En el invierno sigue haciéndolo. Hasta el día en que uno de sus clientes muere de un infarto estando con ella. Ahí acaba su doble vida de estudiante y prostituta ocasional. La policia informa a su madre. Nada parece explicar lo que ha estado haciendo. En la primavera va al psiquiatra y empieza a salir con un chico. Su familia la ayuda a retomar su vida normal. Pero a Isabelle no le resulta fácil.

Ozon no sale malparado abordando un tema tan comprometido como el de la prostitución juvenil. Sortea el riesgo de la moralización de la historia, aprovecha al máximo la impresionante belleza de Marine Vacth, trenza algunas relaciones interesantes (como la de Isabelle con su hermano menor) y resuelve bien la manera de tratar los encuentros sexuales (de hecho, es mucho más dura la escena de la policia informando a la madre). Joven y bonita está muy lejos de En la casa, la anterior película de Ozon. Pero se ve con interés. Quizá por el magnetismo de esa joven enigmática que más que vivir su vida parece solo contemplarla. ¿O será al revés?

viernes, 16 de noviembre de 2012

En la casa

de François Ozon. Francia, 2012. 105’.
16 de noviembre de 2012. Cines Marta, Avilés.

Un profesor encarga a sus alumnos que escriban algo sobre el último fin de semana. Uno de ellos consigue cautivarle describiendo su incursión en la vida familiar de otro compañero. La relación entre el profesor y el alumno se va enredando con las nuevas entregas sobre la vida en la casa del otro alumno y los efectos que en esa familia va teniendo la presencia del alumno escritor y los juicios del profesor lector. La historia avanza combinando las escenas escritas por el alumno con los diálogos con su profesor y los que él tiene con su mujer. Hasta que las tres realidades se cruzan en un final inesperado.

François Ozon aprovecha brillantemente las oportunidades de esta sugerente historia teatral de Juan Mayorga en la que el espectador queda tan atrapado como el propio profesor. El profesor es el lector, pero también el crítico y un antiguo escritor fracasado. El alumno es el aprendiz de escritor, pero también el personaje principal de su historia (¿real o ficticia?) y un demiurgo que manipula la vida de los demás, incluida la del profesor. La forma en que se disecciona la intimidad de esa familia de clase media francesa ya es sutil y fascinante, pero incorporada en el preciso mecanismo metaliterario que trenza Mayorga/Ozon se convierte en una obra magistral. No está de más, por tanto, que la última escena nos recuerde el maravilloso palco de La ventana indiscreta y lo perturbador que resulta para los lectores y los autores descubrir e intervenir en la vida de los otros.