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sábado, 1 de noviembre de 2025

A Sad and Beautiful World

de Cyril Aris. Líbano, 2025. 110’.
1 de noviembre de 2025. Cines Broadway, 70º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Sección: Punto de encuentro). V.O.S.

Nino tiene un restaurante en Beirut. Yasmina es una gran ejecutiva. Los dos se enamoraron cuando tenían siete años y se perdieron de vista después. Pasados los años se volvieron a encontrar y reanudaron su historia de amor. Pero las cosas son complicadas en su país y a Yasmina le han ofrecido ahora un trabajo en Dubai. Ella quiere que su hija crezca lejos de la guerra.

Una bonita historia de amor con fondo bélico en tres tiempos en un país que parecería la Suiza de Oriente Medio si no fuera porque al sur de El Líbano no está Italia. La película es agradable y es fácil empatizar con los protagonistas. Como en las mejores historias de amor.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Cafarnaum

de Nadine Labaki. Líbano, 2018. 126’.
20 de febrero de 2019. Cines Los Prados, Oviedo.

Un niño libanés demanda a sus padres por traerle al mundo. Y viendo cómo le trata la vida pudiera tener motivos para hacerlo. Su hermana ha sido entregada para casarla y muere embarazada con once años. Él huye de casa y solo encuentra cobijo en la chabola de una joven etíope que malvive con su bebé. Las cosas aún pueden empeorar y el niño tendrá que hacerse cargo de la criatura cuando detengan a la madre. Al final él también acabará en la cárcel 

Sobre los nadies infantiles se han hecho películas memorables (Nadie sabe de Kore-Eda, Foster child de Brillante Mendoza, Pelo malo de Mariana Rondón, Conducta de Ernesto Daranas...) pero no añadiría la de Nadine Labaki a esa lista. Los ambientes y el tono del relato son muy adecuados, pero hay trampas que convierten a esta historia de la desolación en un producto apto para públicos acomodados que seguramente acabarán compartiendo el punto de vista de la directora que ha colocado el eje de la película en la demanda del niño ("algunos padres no deberían traer hijos al mundo"). Para ponérselo más fácil al espectador se abusa del ternurismo (el delicioso bebé negro), se eligen actores guapísimos (y no solo para el personaje del niño), se reiteran los subrayados emocionales (por ejemplo, en la música) y se hace decir a los personajes frases inverosímiles (la intervención del padre ante el juez, la llamada del niño a la televisión, las palabras de la niña siria...) Seguramente ganará bastantes premios pero me parece que esta interesante historia podría haber dado para una película mejor.  

viernes, 23 de noviembre de 2018

Yara

de Abbas Fahdel. Líbano, 2018. 100’.
23 de noviembre de 2018. Teatro Jovellanos, 56º Festival de Cine de Gijón (sección oficial). V.O.S.

Yara vive con su abuela en el hermoso valle de Qadisha, en el norte del Líbano. Allí ya casi no queda nadie. Pronto tampoco estará Elías, el chico con el que ella pasea en los días verano.

Juvenil y estival. Así es esta hermosa película de Abbas Fahdel. En el coloquio el director iraquí destacó el contraste entre el sosiego con que ha puesto la cámara en este bello entorno libanés y la dureza de Homeland (Iraq año cero), su anterior película sobre el drama de la guerra. Yara es parsimoniosa y cuenta poco, así que exasperará a quien no disfrute con la contemplación de una vida rural a punto de extinguirse, con los sonidos del verano en un hermoso valle o con la belleza (casi rohmeriana) de los paseos de una pareja que corteja (otra palabra a punto de extinguirse). Más que a los valles asturianos, como algunos señalaron en el coloquio, ese bonito entorno me ha recordado a los rincones deshabitados que tanto me gustan en el norte de Cáceres y el sur de Salamanca: Las Batuecas, Riomalo o el bonito valle del Cuerpo de Hombre que tengo tan cerca todos los veranos. Así que la manera en que Abbas Fahdel mira el paisaje no solo me resulta muy grata sino también muy próxima. Su retrato es un testimonio sobre el fin de una época. Y también sobre la intemporalidad y belleza de un amor en verano.

viernes, 27 de octubre de 2017

El insulto

de Ziad Doueiri. Líbano, 2017. 110’.
27 de octubre de 2017. Teatro Carrión, 62º Semana Internacional de Cine de Valladolid (sección oficial). V.O.S
 
Un insulto es el detonante. Un tozudo cristiano libanés y un honrado refugiado palestino son los protagonistas. El palestino le pegará luego un puñetazo al libanés. Así que la cosa va creciendo hasta que el juicio se convierte en un conflicto nacional. Pero también en una oportunidad para revisar la historia reciente del Líbano. Y las consecuencias que puede deparar que las personas se conviertan en víctimas.

Comenzamos nuestra Seminci en el día en que el 155 se ha convertido en mucho más que un número, en un fetiche que ha permitido que quienes dicen defenderla también vulneren la Constitución (lo explico en el otro blog). A la sala de cine nos llegan algunos gritos desde la calle ("los separatistas son los terroristas"). Y eso sucede mientras contemplamos en la pantalla una película extraordinaria sobre la ira. Esa que pueden sentir dos tipos normales tras un incidente banal. Ziad Doueiri nos habla del Libano, pero podría estar hablando de cualquier sitio. Es muy preciso su retrato del conflicto. El de estos dos hombres y el que representan sobre el sufrimiento de sus pueblos. Hay también una mirada tangencial, pero muy oportuna, a la masculinidad de estas tensiones. Y todo eso nos hace pensar constantemente en esa banda sonora paralela que nos llega desde la calle y en las noticias que nos llegan del Senado. Pero no es una película solo moral o política. Está contada casi como un magnífico thriller que también haría las delicias del espectador palomitero. Si pudiera verla, porque seguramente no podrá hacerlo ya que será difícil que llegue a nuestras salas. L'insulte será seguramente una más de esas buenas películas que solo podemos ver en festivales y salas minoritarias. Por lo demás, como siempre en la Seminci, la película estuvo precedida por un estupendo cortometraje: The full story, de Daisy Jacobs y Chris Wilder, una fascinante historia de animación sobre la forma en que el regreso a una casa puede despertar recuerdos de una vida.

sábado, 28 de noviembre de 2015

The road

de Rana Salem. Líbano, 2015. 96’.
28 de noviembre de 2015. Cines Centro, 53º Festival de Cine de Gijón (sección: convergencias). V.O.S.

Ella ha dejado su trabajo. Él tiene un huerto en las afueras de Beirut. Son una pareja que casi no habla y a la que seguimos en un viaje fuera de la ciudad.

Apenas hay subtítulos porque casi no hay palabras. Pero sí un sonido muy relevante. La historia parece confrontar los espacios urbanos y los rurales. Quizá también los tiempos en las vidas de esta pareja cuya relación no entendemos del todo. Sin embargo, no quedan claros los motivos de su viaje a esos espacios en las montañas. Ni tampoco los del viaje narrativo a un pasado cuyos nexos con el presente no están bien definitos. La película es una ópera prima que ha sido elegida por un crítico (en este caso Eduardo Guillot). Así se seleccionan las películas de convergencias, la sección más joven de este festival.

lunes, 2 de diciembre de 2013

A world not ours

de Mahdi Fleifel. Reino Unido-Líbano-Dinamarca, 2012. 93. 
1 de diciembre de 2013. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Mahdi Fleifel regresa cada verano a Ein el-Hilweh, el campo de refugiados del sur del Líbano en el que nació. Su padre grababa en video instantes de la vida cotidiana de esta familia de palestinos que emigraron a Dinamarca. Mahdi lo ha seguido haciendo y con las imágenes de cada verano muestra las vidas de familiares y amigos que siguen  allí.

Cine fragmentario y autobiográfico. Retales de grabaciones de video para construir una historia personal que es también la de una causa triste. Pero no es cine militante. No pretende otra reivindicación que la del sufrimiento de unas gentes sin futuro. Ein el-Hilwed es un campo de refugiados, pero no de los de tiendas blancas que levanta ACNUR para los dramas transitorios. Es una ciudad ruinosa en la que se hacinan miles de palestinos desde hace sesenta años. Algo de esas vidas es lo que nos muestran las cámaras de Mahdi y de su padre. Imágenes viejas de cuando los familiares y amigos eran más jóvenes. Imágenes nuevas en las que se ve con nitidez la ausencia de futuro ni esperanza. Sobre la vida en las ciudades palestinas es también interesante la edificante ficción que construyó Thierry Binisti con Una botella en el mar de Gaza. Pero la mirada cinematográfica de Mahdi Fliefel bebe de otras fuentes (¿quizá Ross McElwee?) y me recuerda a ese magnífico cine autobiográfico que, con motivos menos dramáticos, están haciendo algunos jóvenes directores aquí (León Siminiani, Daniel Castro...) El español de los subtítulos evidencia que esta interesante película (como tantas otras que vemos en esta sala) nos llega desde Buenos Aires. Es estupendo que el Centro Niemeyer parezca estar tan cerca de la calle Corrientes.