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sábado, 28 de septiembre de 2024

Apocalipse nos Trópicos

de Petra Costa y Moara Passoni. Brasil, 2024. 110’.
28 de septiembre de 2024. Teatro Principal, 72º Festival de San Sebastián (sección Perlak). V.O.S.

El apocalipsis según los evangélicos brasileros. Desde el encarcelamiento de Lula y aquellas elecciones infaustas que ganó Bolsonaro hasta el asalto en Brasilia a los edificios de Niemeyer. Un retrato tremendo de lo que pasó en Brasil y quizá también una advertencia sobre lo que está pasando en el mundo.
 
Algunas de las soflamas que vemos en este documental no son más llamativas que las que lanzan Feijóo y Ayuso en su contienda por ocupar todas las vísceras. El documental es elegante y aterrador. En seis capítulos de resonancias bíblicas (El hacedor de reyes, Dios en tiempos de cólera, Dominio, Génesis, Guerra Santa y Revelación) Petra Costa va repasando los hitos principales de aquella historia tropical de la infamia que despierta y mete miedo. Cada uno ellos se abre con primeros planos de pinturas alegóricas del Evangelio y su desarrollo es una narración perfecta que va aportando luz a las imágenes y declaraciones de aquellos iluminados antiilustrados. Entre las imágenes más oportunas están algunas del Evangelio según San Mateo de Pasolini o las estremecedoras vistas cenitales de los entierros masivos en aquellos tiempos pandémicos en que el Mesías Bolsonaro animaba a la oración y justificaba la tragedia diciendo que todos vamos a morir. Frente a él, la figura digna de Lula se alza como la salvación (siempre provisional) frente al mal radical que entonces se posó en Brasil. Y que se cierne con insolencia sobre muchos lugares del mundo.

martes, 15 de noviembre de 2022

O sangue

de Pedro Costa. Portugal, 1989. 95’.
15 de noviembre de 2022. Escuela de Comercio. 60º Festival de Cine de Gijón (Pase especial).

Dos hermanos viven solos. No hay madre y los motivos de la ausencia del padre no están claros. Su regreso es breve y su nueva desaparición será para siempre. También hay una chica que protege al hermano pequeño y tiene una relación especial con el mayor. Y un tío que se llevará a aquel a Lisboa. Y también unos tipos que reclaman viejas deudas del padre. Todo sucede en invierno. Cerca de la Navidad.

Hoy tenemos lección magistral con Pedro Costa (el sábado en Babelia le dedicaban un reportaje con motivo de la exposición sobre su obra que ahora se inaugura y que nosotros veremos dentro de unas semanas en el Palau de la Virreina). Ese es el motivo de que se estrene en el festival de Gijón esta versión restaurada de su primera película. O sangue es más un ejercicio de estilo y un homenaje al cine clásico (él mismo lo reconoció en la charla) que una película que augure los derroteros que harán tan apreciado su cine. Tiene algo de thriller, de rememoranza del primer amor y de reivindicación  de los lazos fraternales y las pulsiones parricidas.  Pero, por encima de todo eso, es un ensayo formal sobre la elegancia casi tenebrista en la composición de la luz y las sombras que le saca el mejor partido al blanco y negro. Es cierto (y en el diálogo porterior salió el tema) que el dominio del claroscuro y los contrastes está muy presente también en sus últimas obras (singularmente en Vitalina Varela), pero él mismo reconoció que ahora le interesan menos historias ensimismadas y relativamente cerradas como aquella. Tras la intensa experiencia de anoche  en el encuentro con Albert Serra ha sido un gustazo poder asistir hoy a esta clase magistral de Pedro Costa. Son directores muy distintos (en su trabajo y en la forma en que hablan de él -verborreico y provocador el catalán, serio y contenidísimo el portugués- ), pero los dos son muy sugerentes.

miércoles, 27 de mayo de 2020

El viaje de Monalisa

de Nicole Costa. Chile, 2019. 92’.
27 de mayo de 2020. Festival DocsBarcelona. Filmin, Avilés.
 

Iván es un chileno que lleva muchas años en Nueva York. A su amiga Nicole no la ha vuelto a ver desde la época universitaria en que estudiaban teatro. Ahora ella ha llegado a Nueva York y le llama para verlo. Luego tendrán muchos encuentros con la cámara de por medio en los que Iván le mostrará su doble espíritu, masculino y femenino, que hace que Iván también sea Monalisa. Las intensas vivencias de la noche y su doble identidad formaran parte de un libro que publica mientras Nicole filma esta película.

La personalidad intensa y atractiva de Iván Monalisa es la clave de esta película que está filmada y montaba con agilidad y coherencia. Seguramente podría formar parte de la programación de muchos festivales LGTBI aunque la sigla a la que se adscribiría el protagonista sea lo de menos. También para ella.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Vitalina Varela

de Pedro Costa. Portugal, 2019. 124’.
23 de noviembre de 2019. Cines Yelmo, 57º Festival de Cine de Gijón (Sección oficial). V.O.S.

Vitalina Varela llega a Lisboa tres días después del fineral de su marido. Hace décadas que esperaba hacer este viaje desde Cabo Verde. Ahora ocupará la chabola en que vivía su marido como emigrante poco afortunado en Portugal.

Retrato cercano del duelo de una mujer formidable. Un personaje poderoso que evoca un pasado de anhelos y tristezas en Cabo Verde y Portugal. Una reflexión sobre la marginalidad del lumpen de los marginados en un país situado en los márgenes del Europa. Excepto la luminosa escena del final en el cementerio, la película se desarrolla en espacios nocturnos e interiores (incluso cuando no lo son). Bellamente iluminadas y compuestas, sus escenas son como estampas que tienen la belleza áspera  de los claroscuros tenebristas. Vitalina Varela es visualmente pictórica y con maneras más teatrales que cinematográficas. Sus textos, entre poéticos y oníricos, evocan más que muestran y eluden más que explican. Cuando comienza la proyección ya sabemos que la película ha sido la ganadora de esta edición del festival. No sé si el jurado la habría elegido si su autor no fuera Pedro Costa ni tampoco tengo claro si al seleccionarla no se estará premiando a si mismo reconociendo el valor de una obra que antes se consagró en Locarno. En todo caso, me alegra haber podido verla en este festival y mejorar así la imagen que tenía de este director cuando vi su extraña aportación a Centro Histórico, aquella espléndida película en la que compartía metraje nada menos que con Manoel de Oliveira y con Víctor Erice.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Centro histórico

de Pedro Costa, Manoel de Oliveira, Víctor Erice y Aki Kaurismäki. Portugal, 2012. 80’. 
12 de marzo de 2014. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

La capitalidad europea de la cultura de Guimarães en 2012 es el motivo que reunió a cuatro directores para filmar allí cuatro cortometrajes: O tasqueiro de Aki Kaurismäki (un día en la vida del dueño de una tasca al que las cosas no le van bien), Sweet exorcist de Pedro Costa (una opresiva extravagancia entre psiquiátrica y onírica con la Revolución de los Claveles al fondo), Cristales rotos de Víctor Erice (un cautivador documento sobre el tiempo y la memoria con testimonios de los trabajadores de una fábrica de hilado que cerró en 2002 tras siglo y medio de historia) y El conquistador conquistado de Manoel de Oliveira (una pequeña ironía del veteranísimo director sobre el turismo en los lugares históricos)

Los Cristales rotos de Erice son el verdadero Centro histórico de esta película. Otra joya de este genio español que hace tiempo que no hace largometrajes pero que nos ha regalado piezas mayores de duración menor como La morte rouge (una reflexión autobiográfica absolutamente imprescindible sobre la memoria, el tiempo y el cine), Alumbramiento (la cautivadora historia de diez minutos verpertinos en una aldea asturiana), o esas cartas filmadas que intercambió con Abbas Kairostami por encargo del CCCB y el Centro Pompidou que pudimos ver en Barcelona en 2011 en aquella otra magnífica iniciativa que fue Todas las cartas. De Erice me gusta hasta su forma de  hablar. Quien no lo haya visto, debería buscar en Internet las imágenes del relato que hizo para el programa "Versión Española" de RTVE de lo que pudo haber sido la segunda parte de El Sur con fotografías que iba sacando de una caja. Para mi también fue inolvidable aquella noche de noviembre en 2010 en que vino al Festival de Gijón y, tras la proyección del documental de Alain Bergala Víctor Erice: Paris-Madrid allers-retours, nos habló sobre su manera de entender el cine. Uno de los mayores méritos de estos Cristales rotos es precisamente ese, la forma en que consigue que los trabajadores hablen. Frente a la cámara y frente a esa impresionante fotografía desde la que parecen contemplarnos quienes trabajaban hace un siglo en esa misma fábrica. Cristales rotos es poesía cinematográfica militante en la que se reivindica la nobleza de unas vidas capaces de expresar, con toda la belleza que da la sinceridad, palabras mayores sobre la condición humana. Palabras de gente que sabe de lo que habla. Porque habla de lo que sabe. Del trabajo y de la vida. Como Víctor Erice con su cámara.

jueves, 30 de mayo de 2013

Cuchillo de palo - 108

de Renate Costa. España-Paraguay, 2010. 93’.
30 de mayo de 2013. Centro Niemeyer, Avilés.

Renate indaga sobre la vida de su tío Rodolfo. Había sido cuchillo de palo en una familia de herreros y homosexual en un país que los estigmatizaba incluyéndolos en listas (la primera era de 108, un número que en Paraguay aún sigue significando puto o maricón). Renate pregunta por él a su padre, a sus vecinos y a quienes le conocieron. Así consigue averiguar aspectos de su vida que quizá explican los motivos de su muerte.

En la memoria de Renate había una historia que merecía ser contada. Y lo ha hecho delicadamente en esta ópera prima tan honesta y sencilla como sincera y emotiva. Su cámara siempre está donde debe. Sus preguntas (y sus silencios) también. Así consigue mostrarnos escenas magníficas como las de sus confrontaciones con su padre (un hombre simple lleno de tópicos homófobos y religiosos) o las de sus encuentros con los amigos de Héctor (el otro nombre de Rodolfo). Y poco a poco nos va desvelando las circunstancias de una biografía truncada, pero también las de un país en el que un canalla llamado Stroessner supo utilizar el miedo y los prejuicios de la gente. A los lugares que recuerdo de mis (siempre cortas) estancias en Asunción se unirán ahora esa esquinita en la que hay una lavanderia y esa calle en la que el padre de Renate tiene su taller. La oportuna mirada de esta joven directora paraguaya sabe hacer buen cine en esos humildes escenarios. Y algo más. Recuperar la memoria y la dignidad.