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sábado, 18 de noviembre de 2023

Los últimos pastores

de Samu Fuentes. España, 2023. 85’.
18 de noviembre de 2023. Escuela de Comercio. 61º Festival de Cine de Gijón (sección: Retueyos).

Los hermanos Mier siguen cuidando sus cabras, ovejas y vacas en las montañas de Cabrales. Son los últimos pastores y durante las cuatro estaciones contemplamos sus afanes cotidianos.

Recuerdo que cuando era niño el pastor se llevaba a todas las cabras de la gente del pueblo a pasar el día en el campo y las devolvía al atardecer. Hoy sigue habiendo algún pastor (con más ovejas que cabras) pero ya nadie ordeña las seis o siete cabras que tenía entonces cada vecino. Los tiempos cambian y la vida en los extremos rurales también. Que los protagonistas de esta película culpen al lobo de sus males puede comprenderse, pero que el propósito del documental sea insistir en ese fetiche (que tanto rédito le da a la derecha testosterónica) resulta menos inocente. En esto Los últimos pastores es muy diferente a Salvajes, el cuento del lobo, la excelente película de Álex Galán que muestra de forma realista las distintas aristas del conflicto del lobo en Asturias  Las imágenes de este documental son muy bonitas, pero quizá habría que recordar que la bondad bucólica de esas vidas (solo vemos las masculinas) era cuestionada por el propio Samu Fuentes en el retrato de la aspereza (y el sexismo) del extremo rural pretérito que hizo en Bajo la piel del lobo. El lobo feroz pobló los miedos infantiles durante muchos siglos. Pero para entender los males de los territorios rurales quizá sea mejor saber que los lobos de hoy se llaman consumismo, Amazon, gentrificación, periferias urbanas, autovías y altas velocidades en presente continuo. Y frente a esos lobos no hay caperucitas que valgan.

lunes, 26 de marzo de 2018

Bajo la piel del lobo

de Samu Fuentes. España, 2017. 110.
26 de marzo de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

Un alimañero es el único habitante de un pueblo aislado en las montañas. De vez en cuando baja para vender pieles de lobo y abastecerse de lo que necesita. Un hombre le convence de que le vendría bien una mujer y se lleva con él a una que luego muere. Después se llevará a su hermana, pero las cosas también saldrán mal.

Hace poco más de una semana veíamos otra historia de soledades masculinas en las montañas asturianas. Pero el protagonista de 100 días de soledad no callaba ni un minuto. Justo lo contrario que el personaje que interpreta Mario Casas. El silencio cuando lo vemos solo y también cuando está con ellas es lo mejor de una película de gestos ásperos, fotografía excelente y música pertinente. También la presencia de la siempre magnífica Irene Escolar que interpreta estupendamente a la hermana menor. Por lo demás, este trampero huraño solo deja de ser creíble cuando habla. Por suerte lo hace muy poco, pero es un error haber prescindido de las formas de hablar rústicas propias de las montañas oscenses o asturianas en un personaje tosco al que se ha dado un acento excesivamente neutro. En todo caso, Bajo la piel del lobo es una propuesta ruda, contenida y hecha con dignidad que se ve con más interés que aquellos 100 días de soledad.